¿Qué es lo que se me ocurre cuando escucho la palabra…?
Se lo recomiendo a cualquiera, cojan una hoja de papel y lápiz y empiecen a darle al asunto. Dale. Dale y dale. Vamos, otra vez. Ganchos de derecha, rectos al mentón, zas, fintas, zas, vuelta al cuerpo a cuerpo, zas, zas, zás. Esas cosas. Es un ejercicio mental, supongo que saludable. Por lo menos para mí lo ha sido. Tal vez como desmontar las piezas de un aparato para reconocerlas, apreciarlas y volverlas a montar y conseguir así, no uno nuevo, claro está, pero sí una versión, digamos, actualizada de todo aquello que nos acompaña por la vida, obsesiona, asombra, fascina, divierte u obceca.
No es -no puede ser- una lista inmóvil. La idea es ir aprendiendo de ella. ¿Aprenderemos de nosotros mismos así? (“¡Qué preguntas más vanas hacés, che!”, diría alguno de mis amigos. Y creo que le daría la razón.)
La empecé hace tres o cuatro días, cuando estaba este año 2BOND recién salido de la sala de partos y me preguntaba, como a veces suele suceder en esos casos: ¿Será realmente mío? La pregunta puede sonar a trivial o vacía, pero creo que somos testigos de un tiempo singular en la historia de la humanidad. Me atrevo a afirmar que nos encontramos a un paso de la cumbre de nuestra especie y que de allí vendrá el descenso, inconteniblemente. (“Ya era hora”, diría otro de mis amigos. Y, si no fuera por mis hijos y los hijos de mis hijos, a quienes falta muchísimos años para llegar, le daría la razón. Una de las especies más perniciosas del planeta tierra no tiene por qué tener asegurada la existencia eterna. Amén. Y a la cancha, por favor, que está por comenzar el partido. O la contienda. O la función personal de cada uno.)
Recomiendo también la versión oral del mismo ejercicio, aunque no la haya probado todavía. Recuerden, la lista también tiene su encanto por eso de las correcciones. Se puede llevar uno más de una gran sorpresa consigo mismo.
¿Y a ti qué se te ocurre cuando escuchas la palabra…?
(Atención: como bien me comentó A.M.H. algunas de mis propias respuestas no coinciden con la palabra propuesta. Es que la idea no es, necesariamente, definir; sino simplemente tratar de decir lo que a uno se le ocurre cuando escucha o lee determinada palabra.)
ERROR
Reconocer el error propio es aceptar morir un poco para poder seguir viviendo con más claridad.
VEJEZ
Sólo sé lo contrario de la vejez: No saber qué es eso.
(Esconderse en un tipo así de juegos de palabras para evitar confrontarse con la respuesta, es decir, con la vejez.)
El hilo de la vida que empieza a escapársete de las manos.
El juguete que estropeaste con tus propias manos, que no sabías que era tuyo y que sabes que no alcanzarás a repararlo, mientras lo sigues sosteniendo con manos temblorosas.
CALENDARIO
Sigo prefiriendo a las personas divorciadas (con) del calendario. Aquellas que se mueven sin programar sus días exclusivamente de acuerdo al itinerario de las gasolineras y las estaciones de servicio de la vida; y que saben apreciar, también, los pequeños tramos y trochas menos transitados de la existencia.
PARAÍSO
Una buena biblioteca.
INFIERNO
Todo reglamentado e inmóvil.
Las noticias de los diarios, a diario.
LA MUJER DE TUS SUEÑOS
Un híbrido de (entre) mi mujer y mis sueños.
EL PEOR ENEMIGO
El tiempo. Mi tiempo.
EL MEJOR AMIGO.
Mi tiempo. Mis hijos. El que no espera ni reclama nada de ti.
EJEMPLO DE INJUSTICIA (BANAL)
Robarle a un niño minutos de juego.
EJEMPLO DE VERDADERA MALDAD (BANAL)
No ponerlo en el equipo titular nunca.
UNA BUENA DISCULPA
Una lágrima sincera.
UN DESEO
Más lágrimas sinceras a todos. De felicidad o de disculpas, da igual.
LA FELICIDAD
Estado puntual neurofisiológico, electroquímico y catárquico que te hace sentir, por un momento verdadero, personaje real de tu particular ficción (vida), pero que suele ser también profundamente falso.
POESÍA
Cuando se te es dado cabalgar sobre las moléculas flotantes de tu habitación, clara u oscura, y ser feliz como un niño con poca cosa: las palabras.
LA MUERTE
Tu compañera permanente. La más fiel. La novia más fea que sueles desconocer a tu lado, y ante ti mismo, durante demasiado tiempo; por vergüenza o por miedo. Generalmente por ignorancia u olvido.
FÚTBOL
Ajedrez redundantemente geométrico a velocidades siderales.
El paraíso de un niño.
La navidad perpetua del pobre.
Un cuaderno de trabajo para la inteligencia.
ENVEJECER
Aceptar o no, a las buenas o las malas, la irremediabilidad, la improrrogabilidad e irrefutabilidad de la vida. (No se puede remediar, no se puede postergar ni se puede devolver, imputar, impugnar o reclamar.)
FAMILIA
Venganza y bendición de dios en un solo paquete, para muchos. (Soy ateo convicto y confeso.)
LOS POLÍTICOS
Seres por lo común infames y que no pueden evitar serlo, en un oficio tan gravitante e importante como la recogida de basura, el suministro de agua o el cuidado de las entradas de los estadios.
MÚSICA
Uno de los mejores motores de la vida.
Mi sillón predilecto.
Oasis y metamorfosis posibles del alma.
Tan importante como el sexo.
SEXO
El lastre más placentero y entretenido, con todo lo traicionero y sucio que puede tener.
Una buena excusa, razón o justificación para seguir viviendo. (No es lo mismo.)
La lotería democrática.
El botón que redime el vivir, a veces.
ARTE
Lo que salva esta vida y la vindica.
Uno de los motores más importantes e indispensables de muchas existencias.
TERROR
Actividad humana que siempre existió.
Categoría bajo la cual muchos gobiernos actuales no se cuentan, pero detrás de la que se esconden muchos verdaderos terroristas para levantar el dedo acusador.
PAZ
Poder llegar a decir sinceramente “Te rompo la cara”, pero nunca llegar a hacerlo por principios y convicciones; y por una capacidad aprendida de apaciguamiento y respeto mutuo.
UN DESEO PARA EL NUEVO AÑO
Mi lista no tiene más espacio desde hace años, aunque ya me he resignado a que completa nunca lo va a estar.
HUMILDAD
Como virtud: saber decir que no, cuando es el sí lo que te corresponde por fuerza o ley.