No huyes
de la gente que te mira y no sabe
lo que sucede contigo.
Allí vas sola por las calles húmedas:
llevas el cordial encendido y muchas canciones
pulsando en tu pecho, pujando por salir.
La elección de Lima es para ti una tontería,
lo sabes bien, en tu sangre y en tus sentidos.
Un simple pretexto ante los dioses
para acercarte a ese epitelio que no es tan fino
como la garúa de tu ciudad,
y por el que te desplazas ahora, arropada
por sus edificios coloniales
y su cielo color panza de burro, marca registrada.
(También te esperan los alfajores de tu tía Carmen Rosa
que de niña te hacían soñar
cuando el amor era solo una forma más de los globos
de cumpleaños.)
Ha podido ser París, Amsterdam o Barcelona.
Miami, Niu Yor o Londres,
tu Buenos Aires querido o Berlín.
Pero tú has querido venir aquí.
Porque es Lima en esta tarde gris
la que mejor sabe acompañar tu pena.
Como en un valsecito azul.
HjV
(Sinthern/Colonia 23-01-07)
Escrito por hjorgev