Ayer que fue cuando
al cerrar tus ojos
el sabor de la fruta
todavía era ardiente y
habitaba en todos los misterios de
tu boca
Ayer que fue el
día de tu visita pura
planchada como una camisa de oficinista
puntual
a juego con las mejores corbatas que
tampoco tengo
Ayer que fue el día
de celebrar tu independencia
mi letargo
y mi día nacional
por excelencia
para llegar a verte a ti así
tan somnolienta tan
tú
en eso de llegar y partir
tú
tan avanzada siempre en los asuntos del
progreso del tiempo y de tu
vida
Ayer que supe
que las cosas no volverían
a los rumbos que perdimos en
las orejas
a punto de ser
felices
y otra vez sí, bien,
no pasa nada
hágase tu deseo,
no te preocupes,
y por eso
tu visita
Ayer que volvió a no ser bueno verte
ni probar la calefacción de
tu piel
trepado al contacto acústico de sus
vellos parisinos
Ayer que me contaste de tus nuevos amores
que tantos no son sino
los besos
adiós
caricias a media distancia
adiós
inseguridad en el manejo de
nuestras almas:
sonríe, me dijiste
Ayer que fue que querías volver
a ser mujer en mi rostro
conocido
libre
y un buen vino además
para acompañar
pero también tengo que levantarme temprano
y todavía te quiero de alguna
forma
pero solo he venido a despedirme
No creo que vuelva
me dijiste ayer que fue
ayer tan
ayer,
haciéndome
recordar mi primer consuelo: eres joven
y podrás olvidar
Pero
tú no me dejaste ninguno a
mí
en este cuarto de Berlín.
HjorgeV
Colonia, 20/24-02-2007
Escrito por hjorgev