HEILIGENDAMM: LA REPRESA SAGRADA Y CHÁVEZ

Habiendo leído mucho sobre la libertad de expresión en Venezuela en estos días, una noticia verdaderamente escalofriante que ha tenido su origen aquí en Alemania, ha recorrido el mundo casi como si nada.

Me refiero al Nuevo Muro Alemán del balneario oriental de Heiligendamm. (*)

Se trata de una valla de varios metros de altura y de 12 kilómetros de longitud que se está acabando de construir, prácticamente, alrededor de esa localidad.

El objetivo es impedir que los 100.000 manifestantes críticos que se espera, no se acerquen demasiado a la reunión del Grupo Mundial de Poder llamado G8.

Seamos claros: se trata de evitar que Bush, Putin o Sarkozy reciban algún tomatazo.

O que éste caiga muy cerca y de tal manera que se pueda ver como imagen fea en las televisiones y diarios de todo el mundo.

¿Tanto poder podría tener un tomate?, se pregunta mi Lector Atento, consciente de que estoy exagerando, pero no en lo fundamental.

Para los que sufren con la negativa del gobierno venezolano a renovar la licencia (que caducaba) a una televisora de su país, aquí tienen con este muro un nuevo ejemplo de recorte de la libertad de expresión. En un país europeo.

Pero del que nadie, oficialmente, se ha quejado.

-Heiligendamm, la Represa Sagrada –dicen las voces críticas- será un lugar extirpado de democracia durante la reunión del G8.

Dejémoslo claro: el gobierno de Chávez estaba en todo su derecho legal de renovar o no una licencia que caducaba.

Le caía, además, como anillo al dedo.

Sin embargo, la prensa europea se ha esforzado por mostrarlo como una clara arbitrariedad de su parte y ha titulado de clausura tal potestad completamente legal, traspapelando términos y adjetivos en su reclamo justo.

Sí.

Creo que es justo luchar por la libertad de expresión y otras libertades.

Pero, por favor, en TODO el mundo, y no solamente donde convenga.

En este mundo en el que se muere de hambre un niño cada tres segundos (en algún país pobre, se entiende: cifras de la ONU), la principal libertad que debería estar a diario en todos los medios de comunicación, por lo escandalosa e inhumana que es, debería ser la LIBERTAD DE COMER.

De sobrevivir dignamente.

Bastaría aplicarla a todos los niños de este planeta.

Los adultos sabrían defenderse mejor. Aunque no siempre, como lo demuestra África cada día.

Decía escalofriante, porque el bendito muro les está costando más de 100 millones de euros a los contribuyentes y su función principal, según mi punto de vista, es la de RECORTAR LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN de los protestantes.

Es decir, de la ciudadanía alemana. Digo recortar. Atención.

Lo mismo pasa con las fuerzas de seguridad que se van a desplegar –ya comenzaron- por la reunión del G8.

Me imagino que es comparable al número de contingentes policiales que el gobierno venezolano actual ha destacado a las calles para resguardar su particular concepto de seguridad ciudadana.

Pero es lo mismo que hace el gobierno de Angela Merkel y a todo el mundo le parece de lo más natural: ha dispuesto un ejército de 16.000 policías.

¡Y eso sin hablar de cómo reaccionaría Occidente si Chávez construyera un muro con similares alcances y características!

¿Se imaginan a su gobierno construyendo un muro de 12 kilómetros de largo y de 100 millones de euros para contener a 100.000 manifestantes contrarios y críticos a una reunión de gobiernos afines al suyo?, pregunta mi Lector Atento.

¡Ja!

Si la bendita valla la hubiera construído Chávez, Evo o Fidel, otro sería el cantar y el grito puesto en el cielo de esta Europa que hasta hace no mucho mantenía, oficialmente, colonias en el resto del mundo.

Ahora se alza la voz en Occidente como no se la alza contra China y su política amordazante en el campo de los derechos humanos, ni contra los relativamente recientes asesinatos de periodistas opuestos al régimen en Rusia.

Ya hasta ni la democracia parece gustarle ahora al mundo occidental.

¿Soy chavista, por eso?

Lo siento. No.

Ni estoy justificando nada.

Considero que su gobierno ha cometido y comete una serie de errores, algunos seguramente graves y hasta muy graves.

Es decir, nada especialmente nuevo bajo el cielo mundial e histórico.

(¿Quién se atreve, por lo demás, a hacer notar que la ‘democracia’ o dictadura cubana es casi del mismo estilo que el sistema ‘democrático’ chino?) (¡Mucho dinelo en juego ahola con chinito, pues!)

Lo que sí veo, es que a los (medios) europeos parece no gustarles nada el estilo mezcla de ranchero, bajobarriero y guevarista del presidente que prefiere que lo llamen bolivariano.

Los mismos medios que ante parecidas poses de Bush y Rumsfeld (“We’re gonna kill each of them!”, se llegó a escuchar por las radios europeas, refiriéndose a los ‘terroristas’, aunque ahora ya no se sabe bien quiénes son), metían la cola entre las piernas o se limitaban a ser lo más ‘objetivos’ posible.

La pequeña diferencia está en que tales poses han producido un país desvastado por la guerra, creador y reproductor de más terroristas y más terrorismo a diario, con un promedio de 30 (treinta) muertos por día, con más de 600.000 muertos desde la invasión avalada por Occidente, y sin un futuro posible, normal, de aquí a décadas.

Si alguna vez podrá volverse a hablar de estabilidad en ese país.

Yo, sinceramente, lo dudo.

Y ni qué hablar de toda esa región.

Lo que también veo es que los manifestantes de Caracas han podido expresar sus protestas sin mayores incidentes.

(En realidad no lo veo: lo supongo. Porque si hubiera habido detenidos o heridos, ya lo habríamos sabido aquí, inmediatamente en Europa. Pero no ha sido así. Punto para Chávez. Hay que decirlo, si queremos ser justos y objetivos. Si queremos, digo.)

Mientras tanto, por aquí, aunque este nuevo Muro de la Vergüenza pueda ser visto por cierta gente como un adelanto civilizado por su absoluta limpieza en muchos sentidos, ya empezó a resquebrajarse, también, el fino piso de hielo de la hipocresía política.

¿Qué quiero decir con esto?

Llegué a este país y me quedé, formando una familia germanoperuana, entre otras cosas porque considero que el alemán moderno es un ciudadano que puede presumir abiertamente de honrado.

Cada vez menos lo es, sí ( sobre todo en los altos niveles económicos y políticos), pero todavía considero que el alemán común y silvestre es una persona con alto sentido de la honradez.

Alguien que te avisa si estás dejando algo olvidado en el autobús o si dejaste caer la cartera sin haberte dado cuenta. Que te dice si estás pagando de más y suele devolver las cosas que encuentra en la calle.

El tema es extensible, pero baste mencionar la ola de confesiones ciclísticas de estos días, para dar un buen ejemplo.

Dudo que los ciclistas italianos o españoles, me atrevo a decir, sean capaces de tan alto grado de madurez y valor cívicos. (No digo ‘honradez’, con intención.)

¡Hay que atreverse, como Zabel, a salir a llorar a la televisión al confesar sus pecados!

Bueno, pues, una de las noticias de esta mañana anuncia que el ministro alemán Schäuble ha expresado su simpatía por las anunciadas manifestaciones de protesta.

Sus palabras:

„Si ciudadanos de este país desean manifestarse sobre el tema del calentamiento global y porque las cosas no pueden seguir como son en África, sólo me queda saludarlo”.

Él sabe que los críticos no están contra la globalización, en realidad, sino contra los aspectos funestos de ella, que, significando gran ventaja para unos –quienes, en verdad, ya no la necesitan-, deviene en aplastante desventaja para otros: los pobres, los hambrientos y desposeídos de este mundo.

Ahora, la misma Angela Merkel, quien –personalmente- me resulta muy antipática, pero en quien veo, también, una persona bastante cabal y honrada, a pesar de su posición política, tratando de hacer lo mejor por su país, pero también encorsetada por los sucios juegos y la hipocresía de la política interna y mundial, ella, decía, está esforzándose ahora por acercarse a esos sectores críticos de este país.

Supongo que es pura estrategia política y preventiva, pero me parece bien.

-Queremos darle a la globalización un rostro humano –ha dicho-. Queremos encontrar soluciones para los grandes retos actuales de la humanidad.

Al ser preguntada si es consciente de los miedos que despierta la llamada globalización, ha contestado:

-Nuestro gobierno los toma en serio.

Yo se lo creo.

¡Allí está ese muro millonario y medidas de seguridad que le costarán al contribuyente –a todos nosotros- más de 100 millones de la misma moneda!

No se rían.

Y es que los gobernantes europeos ya no saben qué -hipócritamente- hacer entre el dilema de querer mejorar el mundo o seguir acomodándolo elegantemente a sus propios intereses, y la presión de sus propios habitantes por mejorar cada vez más (no importan las víctimas, mientras estén lejos) sus altos estándares de vida.

Por eso ha sido elegido Sarkozy.

Por eso la Represa Sagrada.

Probablemente se han vuelto -los gobernantes europeos- ya sólo simples administradores de la gran ventaja injusta del llamado primer mundo, respecto de los demás.

Sólo que Europa responde ahora más a las presiones de los altos grupos de poder económico que al sentido común y a las protestas ciudadanas.

La idolatría -la persecución- del dinero a como dé lugar y de las grandes e inalcanzables ventajas que presta, es la clara y nueva religión mundial.

Ése es el verdadero significado del G8.

Europa ya sólo se encarga de tratar de mantener el orden público.

Dentro de sus fronteras. Y cueste lo que cueste.

HjorgeV

Pulheim-Sinthern, domingo 27-05-2007

Enlaces interesantes: http://www.lavanguardia.es/gen/20070515/51347183125/noticias/alemania-erige-un-muro-para-el-g-8-berlin-alemania-oriental-nicolas-sarkozy-angela-merkel-union-europea-george-w-rostock-baltico-genova-putin-rusia.html

http://www.dw-world.de/dw/article/0,2144,2555069,00.html

 

(*) En la fotografía.

Heiligendamm -también- puede ser traducido como dique, espigón, malecón o terraplén, sagrados o santos.

He preferido quedarme con represa, porque eso es más o menos lo que sucederá en Represa Sagrada, en el balneario de Heiligendamm, cuando el grupo de poder G8 realice su reunión anual allí del 6 al 8 de junio. Lo dice el diccionario de la Real Academia:

represa.

(Del lat. repressus, contenido, de reprimĕre, contener).

1. f. Acción de represar (detener, contener, reprimir).

2. f. Obra, generalmente de cemento armado, para contener o regular el curso de las aguas.

5. f. Detención de algunas cosas no materiales, como los afectos y pasiones del ánimo.

¡Nomen est omen!, pareciera gritar la traducción del nombre del balneario de marras: el nombre es destino. Es decir, lo es todo. HjV

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