LOU RAWLS: TERCIOPELO, ACERO Y MIEL

20 Agosto 2007

Un lector de mi lejano y golpeado Perú (el siguiente round es ahora allá por el Caribe y México) me ha reclamado que sólo me ocupe en esta bitácora de música para gente –vamos a decir- mayor.

Sí, pues. Tengo que repetirlo: esta bitácora no es apta para menores de 21 años, muchachas y muchachitos. Hay millones de páginas adecuadas para menores en la inmensidad de la red.

Esta no es una de ellas.

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A Miguel V. (a quien voy a llamar aquí Miguelín Saltimbalqui H. para proteger su identidad) le gustaría encontrarse con perreo aquí.

¿Qué es eso?

Por vagas referencias que tengo en la memoria, creo que se trata de la versión peruana del famoso reggaeton o, ya castellanizado, simplemente, reguetón.

Entonces, no puedo hacer nada por Miguelín Saltimbalqui. Apenas sé qué es el perreo. Y tampoco me interesa.

Me ha escrito contándome que una de las pesadillas más grandes que tiene actualmente es la de llegar a ser padre de una niña, y tener que ir a recogerla de fiestas de… perreo.

¿Tan grave es el asunto en mi país con el asunto del reguetón?

A Elvis Presley lo perseguía la policía con sus cámaras fotográficas para dejar constancia de su herejía pélvi(s)ca, pero yo pensaba que esas cosas ya solo podían escandalizar a un par de monjas de clausura y sin red (sin conexión a ella).

Tengo que confesar que mi caso musical es bastante grave.

Pero eso ya lo detallaré en una página de este cuaderno que cuenta. Baste decir que dejé de escuchar música –popular, pop- hace más de 20 años. Más o menos poco antes de venirme a Europa.

Hasta ese momento fui un oyente atento y memorioso.

Aquí, en mi bitácora, en mi sitio, trato de rastrear ese camino de la memoria de los setenta, principalmente: años de mi niñez, adolescencia y primera juventud.

La red me permite reencontrarme con temas que yo mismo había olvidado, pero que en su momento llegué a saber con todas sus letras.

Es mágico.

La magia, para mí, consiste en poder subirse a una especie de Nave del Tiempo. Una que me puede llevar al pasado y me permite reconstruir escenas, rostros, momentos, amores, enamoramientos, situaciones, decepciones, escenarios, mundos enteros en los que viví.

La verdad, no sé si estas cosas le gusten a alguien.

No está colgado a la entrada el letrero correspondiente, pero existe y dice: la entrada a esta bitácora no es obligatoria. La puerta no se ha movido de su lugar y siempre está abierta, además.

Puedo escuchar las quejas, pero mucho más no puedo hacer.

Mi empeño aquí en este Cuaderno Que Cuenta (en lo que atañe a la música) tiene mucho de reconstrucción arqueológica: como bien lo dijo un lector adolescente de Honduras, al que le molestan mucho las cosas viejas, que son las únicas que yo -lamentablemente- creo conocer (bien).

El cómo, a través de fragmentos del pasado, poder reconstruir ese todo que ya no volverá a ser. Por más que tengamos más que música e imágenes para recordarlo.

Para mí constituye una gran fascinación.

(Para los que no conocieron esta música en su momento, tiene que ser muy frustrante. Lo siento mucho. Pero allí tienen su hip hop, perreo, rap y más, pues.)

Uno de los artistas que acabo rescatar de las garras del (de mi) olvido, es, precisamente, uno que yo admiré y disfruté en su momento y que, lamentablemente, no ha sido reconocido como su arte lo merecía.

Estoy refiriéndome al gran Lou Rawls.

Pardon me, do you have change for a quarter?

I gotta make a phone call

Thank you

Así empezaba (hablando) una de las tres canciones –See you when I git there- que, según mi parecer, ya sólo ellas podrían conferirle el carácter de inmortal a este afrousamericano que había nacido en 1933, en Chicago, en el seno de una familia batista.

Él también había sido uno de los pocos –sino de los primeros- en probar con elementos de lo que ahora se llama rapeo, rap, y, en el fondo, no es más que una letanía prehistórica con acompañamiento musical moderno.

Lo hacía ya en los años 60 probando con monólogos (hablados, se entiende) intercalados en sus canciones. Después lo hicieron muchos más y el resto de la historia ya se conoce.

(¿Qué vendrá después del rapeo y del perreo? Como decían mis tías, en una frase que yo de niño no podía entender: “¡Dios nos libre, hijito!”)

(Los lectores de veinte años, que, al parecer, son algunos, se van a reír -como yo- veinte años más después. Apúntenlo. Se los dije.)

Tenía una voz que ha sido –casi- oficialmente catalogada de “dulce como el azúcar, suave como el terciopelo, dura como el acero y blanda como la mantequilla”.

Personalmente, me inclino por mi propia definición: Terciopelo, Acero y Miel. Como lo he puesto en el título.

Pardon me, do you have change for a quarter?

I gotta make a phone call

Thank you

 

(Tomen sus auriculares, por favor. Es la número 6. Después pueden escuchar las demás.)

http://soundpedia.com/music/NTk4MzU=/album/417673/listen.html

Pero su voz era mucho más que eso.

No solo tenía ese consabido no-sé-qué (muchos, además) que se suele asociar a las voces de los barítonos y bajos: su estilo era incomparable y sigue siendo inimitable.

Se lo debía a su particular formación musical que había empezado en el gospel, por su entorno familiar, y había pasado por casi todas las grandes ramas musicales afrousamericanas del siglo pasado, y que constituyen las principales bases de la música moderna occidental actual.

Él mismo lo decía, con esa naturalidad de los grandes, que hace que muchas veces no les prestemos la suficiente atención, lamentablemente:

-Llevo todo el espectro en mí: gospel, blues, jazz, soul y pop.

¿De quién más se podría afirmar lo mismo?

Al comienzo de la década de los cincuenta formó con su compañero de escuela, Sam Cooke -otro gran artista-, el Teenage Kings of Harmony, un grupo de música evangélica. De integrante del coro de la escuela, pasó a formar grupos de gospel en Los Ángeles.

En 1955 ingresó al ejército y tres años después, en el 58, sufrió un gravísimo accidente automovilístico, durante una gira con Cooke y la formación The Travelers. Tenía 25 años de edad.

Fue declarado muerto.

Después de 5 días en coma, debió cansarse, porque se despertó, se levantó y necesitó de más de un año para rehabilitarse físicamente.

A lo largo de su carrera artística vendió más de 40 millones de de discos y ganó 3 Grammys, 5 Discos de Oro y uno de Platino. También actuó en 18 películas: entre ellas Leaving Las Vegas y Blues Brothers 2000, además de participar en 16 series televisivas.

Tenía un fraseo y un swing muy personales, inconfundibles e inimitables.

Sinatra era un gran admirador suyo y alabó con encomio el clasicismo y el estilo de su canto.

Consciente de que no era tomado lo suficientemente en serio como para que se enteraran de que Sinatra no le llegaba ni a la altura de los hombros –musicalmente hablando-, Rawls llegó a afirmar una vez estas frases:

-Mira, he hecho de todo desde blues hasta jazz, y de soul hasta pop, y el público siempre se ha mostrado encantado. Entonces, no tengo que haberlo hecho muy mal, ¿no crees?

El tiempo (musical) corría o giraba a su alrededor con su profusión de géneros, modas y gustos variables. Su voz, seguía allí, incólume. A través de décadas.

-Tal vez no tienen la más mínima idea de lo que están escuchando, pero, por mi voz, saben que soy yo -dijo en otra oportunidad.

Con You’ll never find another love like mine, estrenado en 1976 en el álbum All the things in time, alcanzó la fama y el éxito que se merecía.

En vida, fue un hombre consciente de la llamada causa afroamericana. Apoyó activamente al United Negro Collage Fund durante décadas.

Falleció el año pasado -2006- a la edad de 73 años.

Alguna vez llegó a afirmar lo siguiente:

-¿Qué cómo me va? Esta es mi segunda vida, ¡¿de qué me puedo quejar?!

Hacía alusión al accidente que había sufrido a los 25 años y en el que ya lo habían dado por muerto.

HjorgeV

Pulheim-Sinthern, lunes 20-08-2007

LOU RAWLS: LADY LOVE (1977) (en vivo, 1992)

Su fraseo, particular e inconfundible. Su voz de barítono con los llamados bajos formantes.

Lou Rawls era/es uno de los Grandes y él sigue sin saberlo. Y, tal vez, sigue sin -ni siquiera- importarle.

En este concierto está a punto de cumplir los 60 años.

Tras un gravísimo accidente de tránsito llegó a declarársele muerto, cuando apenas tenía 25.

-Esta es mi segunda vida, ¿de qué me puedo quejar? -decía este grande de la música que se nos fue el año pasado.

Sinatra decía que ellos dos eran los únicos capaces de alcanzar al público solo con sus voces y sus espíritus.

Rawls afirmaba, por su parte, que su arte era desestilizado. Es decir, que era completamente natural, aunque muchos entendieron que quería decir sin estilo.

(Algo que pocos llegan a entender en su profundidad.)

HjorgeV 20-08-2007

LOU RAWLS: SEE YOU WHEN I GIT THERE (1978?) (solo audio)

Me ha costado mucho incluir este video aquí en mi bitácora (el águila es simplemente imposible, por más que el pobre animal sea inocente), pero se trata de la única versión disponible de este tema en YouTube.

No se pierdan este tema. Uno de Mis Favoritos de Todos los Tiempos, junto con You’ll never find.

Pardon me, do you have change for a quarter? / I gotta make a phone call / Thank you…

How you doin’, I hope you’re fine…/ Whoa, and I’ll see you when I get there…

HjorgeV 20-08-2007

LOU RAWLS: YOU’LL NEVER FIND (1976) (en vivo, 2000 )

En esta grabación ya tiene 67 años, pero su voz sigue siendo casi la misma. Inconfundible.

Rawls es un artista que ha sido poco reconocido. Tal vez porque nunca se le dio por muchos aspavientos y lo suyo solo era la música.

Estaba en la carretera desde los años 50.

A pesar de conocérsele mayormente como cantante de los llamados románticos, Rawls dominaba el jazz y era un especialista en scat.

Falleció el año pasado (2006) a los 72 años de edad.

Su estilo parece tan sencillo que llega a engañar. Es que en él era simplemente natural.

Pertenecía a esa estirpe de seres humanos a los que su arte suele hacer pasar desapercibido por su gran naturalidad.

Y ese swing –suyo- que conseguía imprimirle a la orquesta, no lo he vuelto –simplemente- a escuchar.

HjorgeV 20-08-2007

MICHAEL BUBLE & LAURA PAUSINI: YOU’ LL NEVER FIND…

Si bien la Pausini sale bien parada -por su voz- de este evento, presentar este video aquí, después de haber escuchado al original, debe ser una especie de maldad mía.

El tema está muy bien cantado. Se ve que han ensayado sus partes. El arreglo es interesante.

Los dos cantan bien. Sí. Están bien vestidos. Laura un portento, como siempre. Buble cada vez más profesional.

Pero, salvo eso, ¿algo más?

Lo siento.

Lou Rawls no tiene de qué preocuparse allá en el Olimpo de los Grandes:

su puesto está bien guardado aquí en este mundo de meros replicantes, que somos todos nosotros.

HjorgeV 20-08-2007