Deben ser los largos años que llevo en este país y mis cuatro hijos germano-peruanos los que ya no me permiten gritar enseguida “¡Brasil!”, ante una pregunta así, como antes.
Además, las jugadoras alemanas se lo han ganado discretamente, sin muchos aspavientos, casi humildemente, y todo eso a pesar de no tener mucho a su favor.
Son las actuales Campeonas del Mundo y aquí en su propio país, la gente apenas se ha enterado de ello.
El fútbol ya no es capaz –salvo en el Mundial pasado, celebrado justamente aquí- de mover pasiones más allá de los límites que demarcan los verdaderos aficionados.
Además, a su carácter supuestamente proletario que tenía en este país, ahora hay que agregarle el agregado del gran circo mediático que ahora lo envuelve, con todo lo bueno y lo pésimo que eso pueda conllevar y denotar. El Mercado, como siempre, solo quiere vender, aún a costa del deporte mismo del cual se ocupa.
Las mujeres no tienen la suerte de ser consideradas dentro de él. Son prácticamente ignoradas por el común de las gentes. Hay que tener en cuenta, además, que hasta 1970 y por esas razones que hoy no podrían aludirse, el fútbol femenino estaba prohibido en este país.
Hoy las muchachas jugarán la final de este Campeonato Mundial Femenino de Fútbol China 2007 enfrentándose nada menos que a Brasil, equipo que goleó 4-0 a las favoritas de EEUU en la otra semifinal.
Al momento de escribir esto –faltando unas cuatro horas para que empiece el partido-, no tengo la más mínima idea de quién pueda ganar.
He visto, sí, los goles de casi todos los partidos en fifa.com.
Y si algo he notado en el equipo brasileño, son sus grandes cualidades técnicas y su intenso -fogosísimo- deseo de ganar y hacer bien las cosas. Algo que no necesariamente se podría decir de las selecciones brasileñas masculinas de los últimos años, tan medrosos algunos de sus integrantes aún en eso de gastar energías. Lo más natural del mundo en un deportista.
Solo he visto -parcialmente, además- un par de partidos de todo este Mundial, justamente por lo que digo arriba: los partidos de la selección femenina apenas han sido mostrados por la televisión alemana.
Ahora que Alemania ha llegado a la final, las cosas han cambiado y la curiosidad pública se ha despertado. Es duro, pero es así, y a las chicas no les queda sino seguir adelante con su programa, tan exitoso hasta ahora.
Para empezar, como parte de ese programa, está la nueva entrenadora de la selección, Silvia Neid (43). Los medios de comunicación recién la empezaron a tomar en cuenta, después de que sus chicas pasaran a los cuartos de final.
-Qué gusto de verlos –les dijo a los periodistas, fotógrafos y camarógrafos, entre irónica y divertidamente.
“¿Existo, no?”, bien podría haber agregado.
Y es que nadie daba nada por ella antes de este Mundial, a pesar de todo el historial de triunfos deportivos que acreditaba su presencia en el puesto de entrenadora de la selección nacional que ahora ocupa.
Las mujeres lo siguen teniendo más que difícil. Aquellas que se atreven a ocupar algún puesto directivo, aún más.
Hasta el 2003 fue la asistente de su especialmente exitosa antecesora, Tina Theune-Meyer. Hasta la semana pasada, Silvia Neid no había ganado nada como entrenadora.
De tal manera que el escepticismo era algo que rodeaba como un aura a alguien como ella, que aparte de su talento, posee un título profesional que no tiene nada en común con su puesto actual, el de vendedora de carne.
¿Cómo podría ser de otra manera, si aún las mujeres que juegan en primera profesional, apenas ganan lo suficiente y tienen que ejercer un segundo trabajo o profesión para subsistir?
Lo digo con conocimiento de causa. Fui entrenador de las divisiones inferiores del FFC Brauweiler, el equipo femenino de un pueblo aledaño al nuestro, y que llegó a ser campeón de la Erste Bundesliga, la primera división alemana, por esfuerzo propio.
Llegado a ese punto, el equipo fue desmantelado por los dos o tres equipos más poderosos de este país. Ahora, el Brauweiler, después de haberse pasado la última temporada sin haber ganado ni un solo partido, se encuentra en segunda, soñando con volver a primera.
Pero Neid no es una cualquiera.
Como jugadora estuvo siempre entre las sobresalientes. En su debut en la selección, hace 25 años contra Suiza, marcó dos goles. En el Primer Mundial Femenino de Fútbol –celebrado también en China- fungió de capitana de la selección. Además, es una de un grupo selecto de cinco jugadoras germanas que han estado en todos los 5 Mundiales Femeninos hasta ahora realizados.
Se dice de ella que tiene una alta capacidad analítica, especialmente del rival, y que ha conseguido armar una férrea defensa casi al estilo catenaccio. Ese sistema defensivo a base de sogas, esposas, cadenas, cepos y trampas que inventaron los italianos y que habrían seguido desarrollando hasta concebir jaulas y usar armas para aturdir al adversario si el reglamento se los hubiera permitido.
Que esto no engañe a nadie: Alemania figura con 19 goles en cinco partidos como el equipo más ofensivo del torneo.
Lo que sí es indiscutible es que ha sabido proporcionarle a su equipo un claro sentido de juego en conjunto, sin temer a incluir jugadoras muy jóvenes e inexpertas junto a sus favoritas, las experimentadas y fogueadas como Birgit Prinz.
Ésta última goleadora absoluta del Mundial del año 2003, elegida como Futbolista del Año a nivel mundial en el 2003, 2004 y 2005; siete veces Futbolista del Año en Alemania y, con 14 tantos, lidera la tabla de goleadoras absolutas de los Mundiales de Fútbol Femenino. ¿Quién lo sabe?
Las más jóvenes se dirigen a ella como Frau (‘señora’) Neid. Las más antiguas la llaman, simple y coloquialmente, Silv, un apócope de su nombre. Algo que solo puede hablar de su gran ascendencia sobre el equipo y del respeto que se le tiene.
Se afirma que si no está contenta con el juego de alguna, se acerca al borde del campo y le espeta “¡Muévete!”, enviando inmediatamente a dos jugadoras del puesto correspondiente, o parecido, a calentar, como prueba de la seriedad de sus palabras o de sus intenciones.
Que es alguien que sabe vender, ya lo ha demostrado como vendedora de salchichas detrás de un mostrador o vitrina de tienda durante largos años y, últimamente, en el negocio mayorista de flores.
Ahora solo le queda saber ‘vender’ bien –aún mejor- este equipo de talentosas jugadoras alemanas.
Que gane la mejor escuadra.
Será un lindo partido.
HjorgeV
Colonia, domingo 30-09-2007




25 Agosto 2008 a las 00:27 |
LAS ALEMANAS SON LAS MUJERES MAS LINDAS QUE PUEDAN HAVER EN EL MUNDO . LAS ADMIRO POR SU BELLEZA…… DE COLOMBIA PÁL MUNDO