Sé que estoy en el fondo de todas tus
cosas.
Soy el leoncito de peluche que
guardas en tu
baúl, bajo triciclos,
rompecabezas y muñecas.
Ahora me miras y sonríes.
Me has rescatado.
Recibo los besos que tanto he
esperado.
Luego jugarás conmigo y me
querrás.
Me enseñarás las verdades del
mundo y de tu cuerpo.
Tu piel será mi hogar por días,
tu boca mi alimento principal.
Tus horas, mis
latidos.
Hasta que vuelva a llegarle el turno
a otro de tus juguetes y no me quede
más oficio que el de la
contemplación.
La mirada en compás de
espera.
No me quejo.
Lo malo es que no he aprendido a rugir
de tan poco aire que recibo
en el fondo de este baúl.
HjorgeV
22-11-2007
Escrito por hjorgev