CIBERMALDAD FAMILIAR

20 Noviembre 2007

La verdad, apenas me asombro ya de la maldad humana.

Lo cual no significa -claro- que no me importe o me deje frío. Al contrario. Pero, de asombrarme, ya poco me asombra.

Pienso que, como especie, por razones básicamente evolutivas nos hemos especializado en sacar ventaja por medio de la rapiña, del saqueo y del extermino directo de nuestros más directos competidores a lo largo de todos nuestros estadios evolutivos. (¿Dónde están, sino?)

Mientras más evolucionaba nuestro cerebro, menos tenían que ver esas conductas -hoy criminales- con nuestras necesidades alimenticias directas. Se trataba de sacar ventaja como fuera.

Que la rapiña y el exterminio ahora ya no se hagan de la manera abierta y desvergonzada de antaño, solo significa que el hombre ha desarrollado una característica más: el maquillaje de la historia y una pésima memoria histórica.

Cuando leo titulares como aquél que decía “Muertes injustificadas en Irak”, me duele el alma del hombre que llevo dentro.

¿Desde cuándo es justificada una muerte?

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Sin el principio primero de respeto a la vida (de todos), estamos condenados a desaparecer como especie sobre la Tierra. (Lo cual no tendría que ser algo necesariamente malo para este planeta, piensan algunos cínicos, como yo, parcialmente.)

A mí no me dejan de afectar, sin embargo, los casos aparentemente triviales de maldad humana a nivel, vamos a decir, local.

Imagínense, pues, a una jovencita regordeta de 13 años que usa correctores dentales y busca en la Red -en MySpace- lo que la vida real apenas le da: reconocimiento, cariño, amistad verdadera y desinteresada, apoyo. Se llama Megan.

Imagínense que esta jovencita conoce en el ciberespacio a un muchacho de 16 años, que llega a interesarse tanto por ella, y en una forma para ella tan inédita, que nuestra muchachita termina enamorándose de él. Su nombre es Josh. Y tiene muy buena pinta él.

La madre de nuestra chica sabe todo sobre su amiguito, pero no se inquieta. Entre otras cosas, porque Josh no parece mostrar esos intereses ‘cochinos’ y ‘perversos’ que todo muchacho de su edad suele mostrar: interés por querer conocer en persona a su novia virtual, por querer encontrarse con ella, besarla y tocarla. Esas cosas, verdaderamente naturales.

La madre tal vez hasta se alegra de que eso sea así, después de todo. No por nada su hija está matriculada en un colegio llamado Inmaculada Concepción, que no significa otra cosa que un embarazo sin sexo: ese tipo de cuentos o creencias propios de toda religión.

Finalmente, el joven internauta se harta de la relación ciberespacial, por razones incomprensibles para Megan, y nuestra muchachita, quien carga sobre sí cierto historial depresivo y hasta se sabe que toma pastillas antidepresivas, cae en un oscuro y profundo agujero.

¿Las razones para la ruptura de Josh? Megan se habría portado de forma completamente inaceptable e injusta frente a sus amigos.

Ella no soporta la ruptura -virtual- y se quita la vida.

Esto sucedió en noviembre del año pasado, 2006. No fue una muerte que pudiera interesar especialmente al mundo.

Ahora ha salido a la luz la verdad: Josh no existía.

Mejor dicho, sí existía. Pero no era un chico sino una ex amiga de Megan. Detrás de ese alias se escondía, además, prácticamente toda su familia, buscando vengarse y burlarse de ella. Es decir, buscando ‘diversión’, entre otras cosas.

¿Una cibermaldad familiar?

La chica no lo hizo sola.

Su madre, Lori D., la apoyó en todo momento en esa mortal burla continua, dándole nuevas ideas e, incluso, solicitando el apoyo de uno de sus empleados en la misma edad que el supuesto internauta, con el fin de darle más credibilidad al asunto.

Lori D., quien fue desenmascarada gracias al reportaje de un periodista de la localidad, no discute su participación. Argumenta que Megan era una pobre chica regordeta y que tarde o temprano habría terminado suicidándose por su carácter depresivo.

No lo estoy inventando. Es una historia real.

Megan Meier, de Dardenne Prairie en el estado de Missouri, EEUU, creyó haber encontrado un amor adolescente en MySpace.

Lo que verdaderamente encontró fue la muerte por ahorcamiento.

(MySpace es un ciberespacio que acoge a 70 millones de miembros. ¿Tantas personas? No. Se trata de identidades. Falsas y verdaderas. Un espacio en el que aún los que son lo que dicen ser, no dicen todo lo que realmente son. O lo falsean, simplemente, casi sin excepciones.)

La tragedia continúa.

Sus padres, Tina y Ron Meier se han separado. Pero Tina, a pesar de creer haber hecho bien sus tareas como madre, sufre de terribles ataques de depresión y culpabilidad.

Sabía del amor virtual de su hija, tenía sus datos de MySpace y sabía lo que hacía su hija. Solo que la noche en que llegó el fatídico mensaje desencadenador, no se encontraba en casa. Ahora esa es su cadena: la de no haber estado cuando Megan más lo necesitaba.

La historia no se hubiera conocido si un reportero de ese pueblucho usamericano de 7.000 habitantes, Steve Pokin del St. Charles Journal, no se hubiera encargado de escribir el reportaje y de enviarlo a cientos de medios de comunicación. Un día después, todo el mundo lo sabía.

El desenmascaramiento de los D., Lori y Curt, no corrió por su cuenta.

Hasta 80.000 páginas digitales se ocuparon y siguen ocupándose directamente del tema. Pokin, con su campaña, también ha conseguido que las nuevas leyes contemplen este tipo de delitos que hasta ahora no eran considerados por ellas.

Este caso bien podría haber servido a los científicos sociales, me digo, para radiografiar sanamente las nuevas relaciones humanas que están surgiendo al calor de las nuevas tecnologías y los nuevos canales de comunicación.

En cambio, la tragedia lo ha teñido todo con su espeso y triste color.

Bien lo dice el dicho popular: Pueblo chico, infierno grande.

HjorgeV

Colonia, 20-11-2007


DE LOS JUEGOS VIOLENTOS A LA REALIDAD

19 Noviembre 2007

“ESTAMOS EN GUERRA”

Es una noticia que me ha dejado frío.

Los hechos han ocurrido apenas a cinco kilómetros de aquí, en el último barrio -Weiden- de la periferia occidental de Colonia.

Weiden significa ‘pastar’, ‘apacentar’. Weiden, ‘pasto’, ‘prado’. Lo fue hasta hace relativamente poco.

Me lo contaba un compatriota muy amigo mío, Rafael C., quien llegó a ese barrio cuando no existía el gran centro comercial -el Rhein Center- que se ha convertido en su mayor tarjeta de presentación en la región, ni la multitud de nuevas urbanizaciones construidas en los últimos veinte años, ni el modernísimo tranvía que lo une con el centro de Colonia en vía recta en poco más de quince minutos.

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Viví en ese barrio con mi familia hasta hace cinco años. Así es que puedo decir que lo conozco más o menos bien.

Es una interesante mezcla de lo que busca el alemán moderno: rápidas, seguras y cómodas conexiones con el centro de la ciudad, un buen centro comercial, la cercanía de los campos, acceso directo a dos de las autopistas principales de este país, tranquilidad, ornato urbano y cierta garantía de ‘buen ambiente’ social.

En Weiden no hay calles ni barrios conflictivos. Sus calles son limpias, aburridas y mayormente desiertas.

En ese lugar distante apenas cinco kilómetros de nuestro pueblucho actual, se suicidó un colegial el viernes pasado, arrojándose a las vías del tranvía, después de que la policía lo sometiera a un interrogatorio.

Sus compañeros de instituto lo habían denunciado por colgar imágenes de la matanza de Columbine (EEUU) en su página digital.

¿Por qué se suicidó?

Busquemos las huellas y algunas explicaciones en la historia más reciente de Alemania.

EMSDETTEN, 20 DE NOVIEMBRE, 2006

Emsdetten. Un nombre que parece un accidente gramatical del idioma de este país.

Se trata de una pequeña ciudad de apenas 35.000 habitantes, de este mismo estado (Land), Renania-Westfalia del Norte.

Visitando la página web de esa localidad, no es posible encontrar ninguna pista que nos lleve a sospechar que apenas hace un año, uno de sus jóvenes vecinos conmocionó a toda Alemania.

Muchos han olvidado el alias Bastian B.

El nombre real era Sebastian Bosse. Tenía 18 años. Y un odio profundo en sus entrañas.

El 20 de noviembre del año pasado, Bastian B., ingresó enmascarado a su ex escuela e hirió a un total de 37 personas.

Eran las 09:20 de la mañana de ese día cuando hizo su aparición en el mismo instituto o colegio (Gymnasium, en alemán) en el que anteriormente había sido objeto de incontables burlas y había repetido dos veces de año.

Llevaba consigo lo siguiente al ingresar a su antiguo centro de estudios: una pistola, un rifle, otro más pequeño, tres bombas cilíndricas sujetas a su cuerpo con cinta autoadhesiva y un cuchillo.

Al día siguiente debía presentarse ante el fiscal para responder a las acusaciones por portar armas de fuego de forma ilegal, hechas por la policía en su contra.

Había ocurrido al final de un concierto al aire libre.

En estado de ebriedad, Bastian B. había sacado a relucir una pistola a gas, la cual le había sido confiscada inmediatamente por la policía, que había sido alertada a tiempo por los presentes.

Lo desconcertante era que el joven tenía un permiso para portar armas, pero de muy bajo calibre. El 21 de noviembre tenía la cita con el fiscal donde debía aclararse todo. La policía partía de que le sería retirada la licencia porque el arma requisada no pertenecía al rango comprendido en el permiso.

Bastian B. era un aficionado a los videojuegos especialmente violentos, los llamados asesinos.

En el automóvil que conducía, la policía encontró más bombas cilíndricas e incendiarias, un machete y varias armas más, así como productos químicos de alta toxicidad.

Al ingresar al recinto escolar, primero disparó en forma arbitraria a tres alumnos que se le cruzaron en el camino. Al conserje de la escuela le pegó un tiro en el abdomen, hiriéndolo de gravedad. Una profesora que se cruzó con él, fue atacada con una especie de cohete que le causó heridas en el rostro.

Ya dentro de la misma escuela, hirió a tres alumnos más.

Toda Alemania no se lo podía creer.

¿Esto, esto ha sucedido en nuestro país?, se preguntaba la gente, tartamudeando.

Todavía recordaban la matanza de Erfurt en el 2002. Pero eso había ocurrido en los territorios de la antigua Alemania del Este. Es decir, casi como en otro mundo para los alemanes occidentales.

Lo siguiente escribió la prensa de ese entonces sobre el agresor amok de Erfurt:

Valeroso profesor que le arrebató la máscara y lo llamó por su nombre puso fin a la matanza.

La personalidad del ex alumno autor del baño de sangre del instituto de Erfurt, un joven considerado normal, pero capaz de matar a sus profesores con un disparo en la cabeza, ha puesto de relieve la indefensión de una sociedad que, pese al horror, no se resigna a convertir las escuelas en fortalezas.

En plena conmoción por el horror vivido el viernes, los medios y los investigadores alemanes empezaron a trazar el perfil de Robert Steinhaeuser, el joven de 19 años que, tras ser excluido de los exámenes finales, irrumpió en su antigua escuela enmascarado, decidido a asesinar a sus docentes.

Para algunos de sus ex compañeros, el responsable de la muerte de 17 personas 13 profesores, un chico de 15 años y una chica de 14, así como un policía y él mismo, que se suicidó, era inteligente, con cierto afán de notoriedad, algo cerrado, pero amigo de las fiestas.

Un muchacho claramente corriente, como lo definió ayer el primer ministro del estado de Turingia, Bernhard Vogel.

Pero poco a poco surgieron otras piezas del rompecabezas: sus aficiones eran las armas, el “heavy metal” y ciertos vídeo juegos agresivos, era miembro de un club deportivo de la policía y de dos clubes de tiro, según el semanario “Der Spiegel”.

Tenía licencia para piezas de largo calibre y pistolas, como las usadas para asesinar a sus profesores.

Vivía en una bonita casa con su madre separada del padre , a poca distancia del instituto Gutenberg que convirtió en escenario del horror, y en su habitación tenía no solo dudosos juegos de ordenador y un CD del grupo estadounidense “Slipknot” con títulos como “People = Shit” , sino también munición.

Pero volvamos a noviembre del 2006. Concretamente, al día 20 de ese mes.

A las 09:34, cuando llegó la policía, Bastian B. lanzó varios cohetes como respuesta, consiguiendo que aquella decidiera no ingresar al recinto escolar hasta no obtener más información concreta sobre lo que sucedía en su interior.

A las 09:58, finalmente, hizo su ingreso al recinto de la escuela un comando especial llegado de la ciudad de Münster.

Sin embargo, ya había pasado lo peor: Bastian B. se había pegado un tiro suicida en la sien, dejando su ataque un saldo de cinco heridos graves y muchos más de diversa consideración. La policía tuvo que esperar varias horas hasta que los especialistas artificieros terminaran de desactivar las bombas que el agresor amok llevaba en el cuerpo.

Poco después se descubrió que el arma principal la había obtenido en un remate de la Red. El fiscal competente, en su momento, afirmó que las leyes le impedían actuar en contra.

(A raíz de ese luctuoso suceso, las leyes han empezado a cambiar en ese sentido, restringiendo al máximo la adquisición, posesión y uso de armas de todo tipo.)

Bastian B. llevaba tiempo anunciando su agresión. Con casi dos años y medio de antelación. Lo había hecho por medio de un video casero.

(En las imágenes del video o vídeo, se ve a un joven de cabello muy corto, pero no de tal manera que se le pueda reconocer alguna inclinación política por ello.

Se trata de un muchacho de contextura atlética y porte recio. Por su aspecto físico podría ser un anglosajón de muchos países.

La grabación ha sido hecha seguramente en la casa de sus padres. Se trata de la sala de una típica familia de clase media, más bien baja o poco ambiciosa, alemana. Hay muebles y objetos decorativos hechos para resistir el paso del tiempo, pero sin ninguna gracia especial.

El color gris parece recorrer toda la habitación, naciendo en el blanco de la ventana bañada por la luz exterior, sucumbiendo luego a la penumbra del habitáculo y revolviéndose en los demás objetos ganando aún más en su definición como color oscuro, hasta llegar al negro de la camiseta que viste nuestro personaje.)

En la Red, Bastian B. se hacía identificar como ResistantX.

¿Puede tener algún significado esto?, me pregunto.

Busco y encuentro bastante información en alemán. Siento un escalofrío intelectual, mental. Leo.

Descubro un nuevo término, la Anarcopedia. Una estrella negra de cinco puntas es su símbolo. Traduzco parte de lo que él mismo escribió y colgó en la Red:

“ResistantX” es comparable al carácter “pasajero” de todo, puesto que todo se mantiene solo hasta un cierto punto después del cual se desmorona. ¡Lo pasajero es según mi opinión lo mejor que puede haber en este mundo! [...]

Nazis, HipHoper [sic], turcos, el estado, sus funcionarios, creyentes… ¡todos son repugnantes y merecen ser destruidos! (El término „turcos“ lo uso para todos los HipHoper y pequeños gansters que llegan a Alemania porque les va mal en su país, porque hay guerra… y entonces llegan a Alemania, al Servicio Social de este mundo y acá hacen lo que les viene en gana. ¡Todos tendrían que ser gaseados! No los judíos, no los negros, no los holandeses, ¡solo ellos! (NO SOY UN NAZI DE MIERDA.) [...]

E. C. T. J. M.: Escuela, Carrera, Trabajo, Jubilación, Muerte

Esta es la trayectoria vital de una persona ”normal“ hoy en día. Pero, ¿qué es normal? Se dice que es normal aquello que la sociedad espera. De tal manera que a Punks, borrachines sin hogar, asesinos, góticos, homosexuales, etc., se les cataloga de anormales solo por no querer o no poder corresponder a lo que la sociedad espera de ellos. ¡Me cago en ustedes! ¡Todos deberíamos ser libres! Denle a cada uno un arma y los problemas entre las personas se resolverían sin intervención de terceros. Si alguien muere, pues, murió. ¿Y? La muerte es algo natural, pertenece a la vida misma. Si los parientes no lo pueden superar, pueden suicidarse también, nadie los detiene. [...]

La domesticación se llama E. C. T. J. M. y empieza en la escuela. Si los maestros y profesores no pueden contigo, pues recurrirán a la policía. Más tarde tendrás que pagar tus impuestos y respetar los límites de velocidad perdiendo cada vez más tu propia libertad. ¡La libertad no existe!

¿Tanto caos y confusión en una sola cabeza?, me pregunto.

WEIDEN, COLONIA: 19 DE NOVIEMBRE, 2007

Finalmente hoy, la policía de Colonia ha hecho un anuncio verdaderamente escalofriante para mí. (Debe ser por la cercanía geográfica y porque tengo tres hijos en edad escolar.)

Me entero que dos jovencitos de un instituto del barrio vecino de Weiden -que ya mencioné al comienzo-, habían estado planeando atacar su propio centro de estudios con dos ballestas y dos pistolas de aire.

Pensaban hacer coincidir su ataque con el aniversario del atentado de Bastian B. en Emsdetten.

Uno de los adolescentes -de 17 años- se suicidó el pasado viernes arrojándose a las vías del tranvía, después de haber sido interrogado por la policía.

El otro, de 18 años, aún sigue detenido, después de haber confesado su participación en la planificación del que hubiera sido el segundo atentado amok en este estado y el tercero en la historia de Alemania.

Las últimas noticias sobre el caso son, dentro de la gravedad del todo, algo tranquilizantes.

Según ha dado a conocer hoy la fiscalía de esta ciudad, a través de su portavoz, Alf Willwacher, los dos adolescentes habrían abandonado sus planes mucho antes de que la policía interviniera en el caso.

De tal manera que ahora -como suele ser norma y uso en Alemania-, la fiscalía ha renunciado a endurecer la pena que habría enviado inmediatamente a prisión al joven de 18 años, y ha ordenado, en cambio, su ingreso a un hospital psiquiátrico.

Según lo que ha podido investigar y descubrir la policía, el joven detenido habría comunicado ya cuatro semanas atrás a su compañero de 17 años, su negativa a participar en el atentado. Éste le habría respondido que entonces solo no pensaba hacer nada.

Todo esto no lo podían saber los niños que alarmaron a la dirección del colegio y ésta a la policía, para llamarles la atención porque dos de sus compañeros mayores habían colgado en días pasados imágenes de la tristemente célebre matanza de Columbine, EEUU, en su página digital.

Hicieron bien esos niños, después de todo. (¿O no, porque así se habría salvado una vida?)

Y todo esto ocurrió a solo cinco kilómetros de aquí.

Es para no creerlo.

HjorgeV

Colonia, 19-11-2007



WOODY ALLEN: MANHATTAN EN BLANCO Y NEGRO

18 Noviembre 2007

No hace mucho –Bergman acababa de morir y el más bergmaniano de todos los cineastas le dedicaba unas líneas-, leyendo un artículo de Woody Allen, volví a pensar en lo injusta que algunos pueden pensar que es la vida.

¿Qué podía sentir alguien, como Bergman, que había recibido el reconocimiento mundial por su trabajo, numerosos premios (cuatro Oscar, entre otros, incluyendo el premio recibido en 1997, en Cannes, al Mejor Cineasta de Todos los Tiempos), y, sin embargo, sabe que todo eso no le va a servir de nada ante el toctoc en su puerta de esa damisela llamada Guadaña?

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Lo dice Allen claramente en ese mismo artículo:

Lo he dicho en alguna ocasión, hablando con gente que tiene una visión romántica del artista y considera sagrada la creación: al final, el arte no salva a la persona.

[...] Alguna vez he dicho, en broma, que el arte es el catolicismo del intelectual, es decir, una voluntad de creer en el más allá. Yo creo que, más que vivir en el corazón y la mente del público, preferiría seguir viviendo en mi apartamento. Y es evidente que las películas de Bergman seguirán vivas, en museos, televisiones y DVD, pero, conociéndole, ésa es poca compensación, y estoy seguro de que le habría encantado cambiar cada uno de sus filmes por un año más de vida.

Lo que más me asombró de ese artículo, empero, fue leer a otro Allen en la traducción al castellano. Porque resulta que una o dos semanas atrás yo ya lo había leído en la traducción al alemán en un diario de este país.

Fue como descubrir a un ser más ligero, más abierto, más liberal en castellano.

Tal vez esté exagerando. Se tratan solo de traducciones, claro.

Pero el Allen que había leído en alemán, se parecía mucho a ese Allen doblado, justamente, al alemán.

(No sé con qué voz lo doblarán en España. Aquí, tanto él como Richard Gere, por ejemplo, ambos conocidos por sus hilitos de voz en persona, se les presta en el doblaje voces gruesas y con excelente dicción que poco tienen que ver con la realidad, por lo menos en lo que respecta a la altura de sus voces.)

En todo esto he vuelto a pensar ahora que había empezado a escribir sobre el Otoño. Se me vino a la memoria ese lúcido, pero a la vez muy triste y melancólico artículo del judío Allen. Características estas, que, como en sus películas, no son fáciles de notar a primera vista.

Su obra cinematográfica Manhattan, es la que más marcas ha batido en mi vida.

La debo haber visto por lo menos unas seis o siete veces. Y espero volver a verla un par de veces más todavía.

Fue de las primeras que acudí a ver corriendo, apenas me hube instalado aquí en Colonia, marcando así el inicio de la etapa alemana de mi vida.

Recuerdo la lluvia de otoño que me pescó, mientras corría por la Schildergasse y la Hohestrasse –las principales vías peatonales colonesas- en dirección al cineclub de uno de los grandes museos de esta ciudad, con mi saco (prenda que exigía la escuela) y mi maletín de recién contratado profesor de idiomas.

Y allí me senté yo. Como un perro mojado por la lluvia, en medio de innumerables butacas vacías.

Dispuesto a ver por repetida vez esa gran declaración de amor en blanco y negro a uno de los cinco distritos de la Ciudad de Nueva York que es la película, con Rapsodia en azul de fondo musical, obra de ese otro gran genio también de origen judío, neoyorquino para más señas, George Gershwin.

(Lo primero que me sorprendió fue ver qué tan rápido había aprendido a hablar alemán -y tan bien- Woody Allen. Y con qué voz tan gruesa lo hacía. Fue traumático, porque yo solo conocía la versión original subtitulada.)

Debo confesar que mi esquema romántico de toda una época (¿no llevamos todos alguna o varias veces en nuestra vida por lo menos un esquema romántico al cual nos circunscribimos inconscientemente en los avatares del amor y de nuestras relaciones sentimentales?) tiene que haberse quedado acuñado en gran parte por ese filme.

No miento al decir que durante años, esperé a mi particular Mariel Hemingway, abandonándome –por las razones que fueran- y condenándome al sufrimiento eterno, como justo castigo por mi indiferencia.

Uno de los temas de Manhattan es ese justamente: la importancia de las cosas, y de las gentes, que recién reconocemos cuando las perdemos.

Llegué al arte de Allen Stewart Konigsberg por mi gran amigo de adolescencia y primera juventud, Miguel V., el mismo que me había llevado a apreciar el arte de Visconti en Muerte en Venecia, pero solo consiguiendo que yo bostezara.

Me dio el aviso y allí corrimos a un cineclub limeño a ver, primero, La última noche de Boris Gruschenko y, después, El dormilón.

Creo que estas dos son las películas en las que más me he reído en mi vida, exceptuando las de Cantinflas, El joven Frankenstein de Gene Wilder y Mel Brooks, La generala de Buster Keaton y algunas más que ahora no menciono porque no recuerdo.

(En una sala de cine, digo, porque he visto varias de los Hermanos Marx, por ejemplo, en formato casero.)

He visto más películas suyas con mayor o menor entusiasmo -o decepción-, pero creo que en el fondo de mis músculos cardíacos, sigo esperando pacientemente que vuelva a hacer un nuevo Manhattan.

Es una tontería, sí. Pero es así. Creo, incluso, que nos sucede con muchos autores, sean estos novelistas, cineastas o músicos.

(Tal vez es mi particular forma de querer a esa película. Para que alguna vez en el futuro me haga ver con dolor que ella era y sigue siendo mi película, por más que, como el personaje cinematográfico, siga yo atento no a lo que tengo sino a lo que pudiera venir luego.)

(Con suerte, esta vez, porque si bien el final de Manhattan es abierto, en la vida real nadie me podrá robar esta gran obra de arte.)

Leer lo que Allen dice de Bergman, para mí, es leer exactamente lo que el neoyorquino piensa de sí mismo.

Porque estoy seguro de que Allen no solo era un gran admirador del sueco: ha tratado por todos los medios en muchas de sus películas de ser como él. Sin conseguirlo, eso sí. Porque Allen no es Bergman y éste es único. Como el clarinetista neoyorquino mismo.

Y eso está muy bien así, para todos.

(Un dios duplicado, duplica también sus errores y sus fallos irrefutables. Es un argumento pobre, lo sé.)

Lleva tres premios Oscar este neoyorquino nacido en otro de los cinco distritos neoyorquinos, Brooklyn, quien aparte de cineasta es un gran escritor, dramaturgo, comediante, actor y un magnífico músico de jazz. (Corren feos rumores sobre su vida personal. No me interesan.)

Curiosamente, hasta ahora no se ha presentado a recibir ningún Oscar personalmente.

Para mí esa es otra muestra de su genialidad. Porque estoy seguro de que es su gran timidez, y su gran escepticismo respecto a su propia obra, las que lo han llevado a actuar así.

Aunque él lo niegue, como afirma al final del artículo mencionado, refiriéndose a Ingmar Bergman:

¿Qué influencia tuvo en mí?, me preguntan. No puede haberme influido, respondo, él era un genio y yo no lo soy, y el genio no puede aprenderse ni su magia puede transmitirse.

Si tuviera que decir alguna tontería sobre Manhattan, diría que es la película que más lágrimas secas ha conseguido arrancarme. (Y también de las otras, claro.)

Creo que las verdaderas obras de arte pueden guiar los derroteros de una vida, a modo de faros humanistas interiores y exteriores; por más que, a la vez, sepan muy bien también cómo nublarnos la vista con líquido salado. Si saben, de paso, provocar la risa a modo de limpiaparabrisas de ella, mejor.

Tal vez por eso tengo mis particulares linternas: la poesía de Vallejo y las novelas de Manuel Scorza, por ejemplo.

Y esa antorcha en blanco y negro llamada Manhattan, del genio viviente Allen Stewart Konigsberg, Woody.


HjorgeV

Colonia, 18-11-2007


¿MIEDO AL GAÚCHO?

17 Noviembre 2007

PERÚ-BRASIL: ¿JUEGA O NO RONALDINHO?

Creo que el arma más importante de un equipo de grandes jugadores, es, también, su gran capacidad para dar pases verdaderamente desequilibrantes a lo largo de un partido.

Con suerte y constancia, esos jugadores sabrán dar -además- un par de pases mortales, de esos que necesariamente terminan en gol.

Veámoslo.

Aunque parezca una perogrullada, un encuentro nunca se gana por 2 bicicletas ó 3 huachitas (’túneles’) a cero.

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Es más, el defecto más común de grandes jugadores del mundo, fue –y sigue siendo- su aparente imposibilidad de comprender que el fútbol tiene reglas muy claras y una de ellas dice que gana el equipo que marca más goles.

Y que un gol es gol, recién cuando la pelota ha traspasado la línea de cualquiera de las dos porterías. Ni una fracción de segundo, ni un centímetro antes. No está de más repetirlo siempre, créanmelo.

Para el Mundial pasado, los peruanos nos quedamos sin clasificarnos, entre otras razones, por un par de goles de los llamados hechos, pero perdidos misteriosa e ingenuamente frente al arco contrario por nuestros delanteros. Pregúntenselo al Cóndor Mendoza, por ejemplo. O a Farfán.

El defecto de muchos delanteros es ese: confundir el deseo con la realidad. Exactamente como sucede en la vida. (El fútbol también es vida, pero una superior, para los verdaderos futboleros.)

Cuando ven un balón aparentemente fácil llegando a ellos –y sabiéndose incluso libres de marca-, ocurre aquello que solemos practicar como un deporte en la vida diaria (no solo en la laboral, ¡hasta en la afectiva!): no hemos terminado una tarea, pero ya queremos cobrar.

Lo malo es que el aire contiene un conjunto de partículas distribuidas caótica e irregularmente en el espacio. Eso es importante saberlo cuando viene un balón aéreo.

Me imagino que los llamados ‘extraños’ que hace un balón en su trayectoria aérea –sobre todo cuando va a gran velocidad-, se deben principalmente a que el aire no es un medio perfectamente homogéneo. Es decir, el esférico interacciona con los ‘huecos’ del aire. Y lo mismo sucede con el suelo del campo de juego.

Basta un terrón o un pequeño agujero en el gramado para alterar mínimamente (muchas veces, imperceptiblemente) la trayectoria de la pelota en último momento y echarnos a perder el cálculo que centésimas de segundo atrás nos parecía correcto.

Por eso, un delantero tiene la obligación de concentrarse al máximo hasta que la pelota haya cumplido lo que dice el reglamento: traspasar la línea de gol.

No hay más trucos.

Recién entonces puede pasar por caja.

Cualquier intento de hacerlo antes de lo que indican las reglas, se paga caro en la cancha y se debería pagar más caro aún en dinero contante y sonante, en el caso de jugadores profesionales.

Para conseguir esa pericia goleadora son necesarios varios requisitos. Entre ellos:

1. Concentración física y óptica absolutas. La primera desde mucho antes del partido.

2. Deseo inmenso de hacer bien las cosas.

3. Humildad para no creerse nada hasta que no lo hayamos conseguido.

4. Excelente estado físico y mental.

5. Extirpar del vocabulario personal la expresión ‘goles hechos’. No existen. O son una mera y triste ilusión.

6. Profesionalidad en el cumplimiento de los puntos anteriores.

7. Buena mano del entrenador y apoyo psicológico constante del grupo, sin críticas durante el juego, para no estropear el alto estado de concentración de los demás.

Pienso que el fútbol es como un ajedrez dinámico en el que, por una parte, las piezas (jugadores) están siempre como si estuvieran tonteando por el tablero (campo), pero, por otra, están discretamente muy atentos de poder lanzarte un alfil, un caballo o una torre encargados de clavarte el puñal al primer o mínimo descuido.

Tratar de predecir dónde puede ir lanzado, constituye la mayor parte de la tarea defensiva de un equipo. La otra: tratar de evitarlo o de minimizar los daños, una vez reconocido -mejor anticipadamente- el peligro.

No es, o no debería ser, tarea defensiva primordial, el estar permanentemente atento al trabajo de ‘tonteo’ del rival: sea aquel con bicicletas, motonetas o deslizadores. ¿Qué nos tienen que interesar las piruetas artísticas del contrario en su campo, o en zonas –y circunstancias- nada o poco peligrosas del nuestro?

Los equipos que mejor se han defendido frente al Barcelona de Ronaldinho, han sido por lo general aquellos que humildemente se han dedicado a la tarea de defender en conjunto, concentradamente atentos a todas las posibilidades de ser ‘apuñalados’ por los azulgranas.

Entre esas posibilidades, las de esos pases mortales que decía al comienzo.

Los equipos que le dieron demasiada importancia a Ronaldinho y a sus piruetas circenses, se dejaron marear por ello y pagaron muchas veces muy caro su boca abierta de sorpresa y admiración. A pesar de que son muy raros los goles marcados por el brasileño genial, tras ganar un enfrentamiento uno a uno. (Otra cosa es Messi.)

Y, en general, bien visto, Ronaldinho Gaúcho, a pesar de su gran técnica y poderío físico, no comanda ninguna tabla de goleadores.

¿A qué tenerle miedo, entonces?

Esperemos que Chemo del Solar sepa inculcarles a nuestros jugadores esa confianza en sí mismos, que es algo que necesita a gritos desde hace -ya- décadas nuestra selección. Porque se trata de muy buenos jugadores profesionales, muchos de ellos codiciados por -o jugando ya en- grandes clubes europeos.

Seamos claros: las deficiencias de nuestro deporte base no las vamos a salvar con estas eliminatorias (ese es otro tema candente), pero, sí -estoy convencido de ello-, nuestros jugadores tienen más de un argumento para arrancarle algo más que un empate a Brasil.

Para mí, ha llegado la hora de arriesgar fuerte.

No solo basta esperar y rogar que Brasil no nos golee o humille en casa. Tenemos que salir alguna vez a cumplir el reglamento: llevar la pelota a que traspase la línea de gol contraria.

¿Qué podemos perder en ese juego que conocemos desde nuestra niñez, después de todo?

Aunque nos salga el tiro por la culata, podríamos saber hasta dónde somos capaces de llegar ofensivamente, por lo menos. Y no seguir con esa sensación del novio que conoce a la novia con la que igual nunca se llegará a casar, pero sólo por fotografía.

¡Cohesión, máxima concentración y riesgo ofensivo!, tendrían que ser entonces las consignas, para el partido de mañana domingo contra Brasil en Lima.

HjorgeV

Colonia, 17-11-2007


MÁS FURIA ESPAÑOLA MÁS

15 Noviembre 2007

No se pueden imaginar la cantidad de lectores que he perdido y estoy perdiendo con este asunto del exabrupto, los nervios juancarlianos y sus entresijos.

(La prensa española es unánime: el rey se comportó a su altura. Bueno, bien visto, esa ha sido siempre la altura de todos los reyes.)

Es una pena.

Cada lector perdido me reportaba más o menos unos quince dólares por minuto por concepto de publicidad, regalías y demás. Calculen. Con lo que llevo de dinero perdido no voy a tener ni para la tinta con la que escribo esta bitácora.

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Yo me alegro con cada lector que pierdo.

Es una persona más en este mundo que ya no voy a poder desagradar.

Y también una más con la que no tengo más la responsabilidad de entretener un par de minutos de su vida. Es un alivio.

Me queda la conciencia limpia de haber actuado y seguir haciéndolo de acuerdo a mis convicciones y no como un político, para agradar a alguien; por más que corra el riesgo de quedarme solo. ¿A quién le puede importar, salvo a mí, después de todo?

Escribir es una actividad absolutamente solitaria -por suerte-, de tal manera que las cosas primordiales y fundamentales no se han alterado en su esencia para mí. En fin.

AH, EL OTOÑO

Lo bueno del otoño de esta zona de Europa es que casi siempre te lleva a los caminos de la reflexión.

¿Qué le puede quedar a uno cuando después de haber brillado el sol en la tarde, al empezar a caer la noche, el viento gélido te hace recordar que no eres nada más que una hormiga en el universo?

(Y si eres una hormiga con paraguas y el viento se molesta, corres el riesgo que te haga recordar que tampoco eres más que una simple abejita.)

Creo que el que no es capaz de ponerse a pensar sobre la brevedad de la vida es porque no ha pasado de los treinta y nueve, por ejemplo, o es de esos que se quejan de cada estación del año.

-¡Qué terrible este calor! ¿Cuándo pasará este veranito? –me decía mi vecina Tal, a comienzos de este año, en abril.

(Pensábamos que el verano había enviado un emisario tempranero, pero simplemente se había adelantado, el muy traidor.)

-Lo mismo me decías del invierno pasado –le respondí.

-Es que tú estás acostumbrado a estos calores –añadió ella.

-Llevo 22 años en tu país, Tal. –le repliqué-. Pero algo de razón debes tener porque los inviernos ya no me afectan tanto, en cambio, los veranos sí.

¿Tuvieron que pasar tantos años para poder gozar del otoño?, me pregunto hoy. Ahora me gusta la estación otoñal. Sé encontrarle su placer.

En el color de la naturaleza que cambia. En las temperaturas que parecieran estar luchando entre sí por definir supremacías ignotas. En su capacidad para hacernos reflexionar. En el contraste climático de los días. En las hojas que vuelan y los árboles que parecieran estarse despidiendo cada año de esta Tierra.

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Hay un dicho alemán que reza así:

“El clima no es malo. Tu vestimenta no es la adecuada”.

Recordaba esto anoche, cuando regresaba a casa de trabajar.

Me pescó una lluvia helada justo en el último tramo a pie. Apenas 150 metros hasta llegar a la puerta. Como no traía paraguas, intenté cubrirme con lo que pude. (Ya he llegado a echar a perder un codiciado ejemplar de Babelia, que igual ahora parece haber desaparecido como suplemento sabatino de El País.)

Me acordé de mis primeros años en Alemania. De mi ignorancia respecto a las temperaturas y a la naturaleza. Cuando una lluvia de otoño me pescaba cada par de días en plena calle, y me daba la impresión de estar flotando sobre agua congelada dentro de mis ligeros mocasines limeños. (Que bien me habían servido para el invierno de allá.)

Llegué en octubre a este país, justo el mes en el que, si bien ya no es posible lanzarse al agua fresca de una piscina descubierta, por lo menos tampoco puedes temer que te coja una tormenta de nieve al aire libre. Octubre sería algo así como el mes civilizado de toda la temporada fría.

No por nada se llama Octubre Dorado en este país.

De París me había traído algo de la ropa de invierno que todavía conservaba de Lima y que en la Ciudad Luz apenas había necesitado porque había llegado en pleno verano europeo, el 12 de junio anterior.

En Lima, el frío es algo muy relativo, básicamente debido a la alta humedad ambiental existente (hasta 100%, se dice), producto de la presencia de la Corriente de Humboldt de aguas muy frías, que corre justo frente a las costas del litoral limeño.

Por nuestra situación geográfica (sigo diciendo ‘nuestra’ como esos emigrantes que nunca terminan de emigrar), 10º 16´ 18″, latitud sur, deberíamos tener una temperatura promedio propia de la región subtropical en la que se encuentra, de unos 25 a 26º C.

En cambio, el efecto de la fría corriente que lleva el nombre –apropiadamente- de su descubridor, el sabio alemán Friedrich Wilhelm Heinrich Alexander von Humboldt, nos rebaja a unos 19º C ese promedio.

(Parece el alfabeto alemán completo su nombre, habría dicho Mark Twain. O un saludo militar, diría yo.)

Eso era algo que desconocía el mismo Francisco Pizarro cuando fundó Lima un 18 de enero de 1535, a pesar de que ya llevaba unos tres años en el Perú paseando.

Había ingresado por el norte, Tumbes, y después de una visita cordial al Inca en Cajamarca e ir recogiendo un poquito del oro que encontraba tirado por el camino o que los vecinos le entregaban voluntariamente a su paso, se había decantado rápidamente por una villa andina, famosa por su magnífico clima y sus lindos paisajes, Jauja, para fundar la capital de los territorios de ultramar de la Corona Española.

Jauja, qué dulzura, / rinconcito de mi valle / que yo quiero.

Pedacito de cielo, / alegría del corazón…

(Historiadores perversos afirman que el Inca le habría exigido a Pizarro su visado en regla y éste, en vez de su pasaporte le habría mostrado una Biblia. Al arrojar Atahualpa ésta al suelo y acusarlo de ser hincha del Real Madrid y no del Extremadura, Pizarro le habría espetado: “¡¿Por qué no te callas?!, creando así una escuela y un estilo que habría de perpetuarse durante siglos y una canción que se escuchó durante mucho tiempo en las radios y teléfonos celulares de Cajamarca al Cusco.

El Inca, como muestra de solidaridad internacional, preocupado por el qué dirán en Europa y dándose cuenta de su grave error como anfitrión turístico le habría ofrecido regalarle 16.000 kg de oro y 180.000 kg de plata a cambio de su perdón. Al negarse Pizarro a aceptar esta pobre y miserable muestra de arrepentimiento anfitriona y mostrando su aversión a todo lo que brillaba, el Inca Atahualpa no habría soportado su aflicción y se habría ahorcado públicamente, no sin antes declararlo su heredero oficial como resarcimiento por lo mezquino de su ofensa dorada y plateada.)

Lo malo de Jauja era su ubicación.

(¿Cuántas veces no habremos tenido que renunciar a un amor por su inaccesibilidad geográfica?)

Si aún hoy, los Andes siguen significando un gran escollo en el desarrollo económico -descentralizado- de mi país y de otras regiones vecinas con la misma geografía, ya se pueden imaginar cómo sería en ese entonces traspasar esas montañas andinas para llegar a la costa.

(Las malas lenguas dicen que Pizarro y sus huestes no querían esperar demasiado hasta que cada nueva remesa de vino y jamón Pata Negra llegara a Jauja desde España, después de cruzar el Atlántico y los odiosos Andes. ¿Con qué agasajarían a sus anfitriones, sino?)

Daré un ejemplo de mi experiencia personal.

La distancia Lima-Cusco que se hace en poco menos de una hora en avión, la recorrí una vez en 48 horas.

No en avión, se entiende. Los huaycos y derrumbes que constantemente interrumpen y dañan las carreteras andinas son un permanente dolor de cabeza para viajeros y autoridades responsables.

(Fue en un ómnibus de la empresa Ormeño, que no sé si todavía existe.)

Por eso, apenas llegado a Lima, Francisco Pizarro González, ese universitario extremeño, desconfiadísimo académico, criador de grandes animales, gran turista, aventurero y gran coleccionador de recuerdos (me quedo en souvenir, mejor, para no remover mucho la historia), viendo que el clima era estupendo, cálido y sin lluvias en Lima en enero, decidió olvidar Jauja y fundar la Ciudad de los Reyes -la nueva capital- al pie del mar.

Lo que no sabía era que en Lima nunca llueve.

(Ni de su Cielo Invernal Color Panza de Burro ®. ¿Cómo lo podía saber si en ese tiempo no existía la Red?)

¿Nunca llueve, dije? Perdón, creo que llovió el 2 de agosto de no sé qué año y un día de junio de otro. No es una broma.

(Me acabo de enterar leyendo la bitácora de Juan Manuel Robles, que en el verano del 98 llovió a cántaros en Lima. Ver aquí.)

Llover, lo que es llover, cuando sucede, sale en los diarios limeños en primera página.

(Lo que cae en invierno es una finísima garúa, que es como un tropel interminable de roedores que te hacen sentir sus infinitas patitas arácnidas sobre tu rostro cuando caminas.

Para qué me voy a esforzar por describirlo. El escritor catalán Santiago Roncagliolo lo ha hecho ya de una forma genial e insuperable:

Pero entre junio y setiembre, las nubes bajas se empozan y se quedan ahí, tan adormiladas que ni siquiera les da por llover. Su acumulación le da a la capital un sombrío color panza de burro apropiado sólo para vacaciones melancólicas postdivorcio. Sin embargo, viajando en estas fechas puede cumplir la fantasía de tocar el cielo con las manos. De hecho, es posible que lo toque con los pies.

-¿Cómo que con los pies? -me preguntó mi esposa alemana. La única que tengo, por si acaso. Hasta ahora.

-No le hagas caso. Le debe gustar el fútbol -le dije.)

En épocas no demasiado remotas, las de los años setenta, recuerdo especialmente, de niño, una lluvia que pescó desprevenida a mucha gente pero que tuvo una repercusión muy importante en la industria peruana del calzado.

El pegamento de la mayoría de zapatos limeños no resistió tanta agua y todavía recuerdo a mucha gente caminando por las calles de Lima, con sus zapatos sacándole la lengua a todo el mundo camino a sus hogares. (Mucho antes, hay que saberlo porque esas cosas no se encuentran así nomás en la Red, las suelas de los zapatos sólo se clavaban o se cosían, no se pegaban.)

No es para reírse ni burlarse. Se trataba de gente pobre, por lo general, pero esa no era la razón de peso. Simplemente no había sido necesario hasta ese momento otro tipo de pegamento más fuerte en Lima Limón.

Con decir que hay muchos limeños vírgenes o que llegan a casarse dos veces, pero solo conocen una lluvia de verdad en su vida. Imagínenselo.

La anterior lluvia había ocurrido seguramente para el cumpleaños de uno de los hermanos de Pizarro y tanta memoria histórica no se le puede reclamar a ninguna industria. Menos a la peruana.

(Esos mismos historiadores perversos, afirman que Pizarro volvió a usar su famoso ¡¿Por qué no te callas?!, pero esta vez -26 de junio de 1541- contra el hijo de su gran compadre turístico, Almagro, en rebelión por un broche de oro extraviado.

Con tanto éxito, que el Rey ordenó a los sobrevivientes de ese sano encuentro de compatriotas emigrantes españoles, fundar el Virreinato de Nueva Castilla, después Virreinato del Perú.

El esqueleto momificado de don Pancho todavía se puede visitar en la Catedral de Lima -aunque ya no espeta nada-, como muestra del amplio apoyo brindado por la Iglesia Católica al culto y pacifista turismo español de ese entonces.)

Pero era otra cosa la que les quería contar. Y ya saben cómo detesto eso de estar entremezclando temas.

Será para otra oportunidad, espero.

Que estén bien.

HjorgeV

Colonia, 15-11-2007


LA FURIA ESPAÑOLA

14 Noviembre 2007

A mí me parece escalofriante que en pleno XXI todavía existan seres con privilegios garantizados desde su nacimiento, por el estado, incluso, y ver la alegría con la que otros lo defienden.

¡Y en Europa, además!

Pero allí veo (en los foros de la Red, en los comentarios a los artículos de los diarios, en los comentarios a los videos colgados en los servidores respectivos, en los comentarios de El Boomeran(g), no en las calles de España, porque no vivo allí), un r-e-a-l entusiasmo originado por el exabrupto del ciudadano español privilegiado llamado Juan Carlos.

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¿Sabrán algunos lo que son los D.D.H.H.?

¿Lo enseñarán en las escuelas y colegios españoles?

¿Será un tema en la mesa familiar? ¿En el trabajo? ¿En las conversaciones de los amigos? ¿Les importará a los jóvenes saber qué es la Carta Fundamental?

Me permito citar el artículo primero de la Declaración Universal de los Derechos Humanos:

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Creo que es obvio que cualquier monarquía –legalmente amparada por el estado, es decir con derecho y fuerza estatal a sus espaldas- atenta gravemente contra este precepto primordial de lo que debería ser la piedra fundacional -por antonomasia- de la civilización humana. (No descarto otras civilizaciones.)

(Una monarquía cualquiera no tendría por qué caer en esta crítica. No tiene por qué ser algo ilegal o mal visto que alguien quiera seguir jugando al rey, a las princesas y a sapos que besan. De hecho, en la misma Europa, existe toda una llamada ‘nobleza’, pero que se mueve y se mantiene por sí misma, no con privilegios garantizados por algún estado o ley.)

Por no respetarse ni siquiera este claramente incómodo -para muchos- primer artículo de la Declaración Universal siguen habiendo guerras, genocidios, invasiones, ocupaciones y agresiones por todo el mundo. Es casi un deporte.

¿Se habrá enterado alguien de todo esto en mi querida Madre Patria?

(Esta pregunta es una provocación. Porque no he visto en ninguno de los medios de comunicación españoles que frecuento, ninguna, ninguna voz disidente alzándose contra esta algarabía insensata e ignominiosa y lo que ella, en el fondo, macabramente significa.)

Por otro lado, observo con pavor que la nueva moda vanguardista y coronaria de recurrir a un grito (“¡¿Por qué no te callas?!”) para interrumpir y hacer llegar nuestra opinión a algún ponente, independientemente de lo pesado o calamitoso que pueda ser, va ganando cada vez más entusiastas adeptos.

¿Llegará a extenderse como argumento válido y real (de realeza) por toda la política y los círculos sociales españoles, incluso en las parejas?

¿Incluyendo la fuga abrupta por parte del ofendido?

El aplauso que ha recibido y sigue recibiendo el exabrupto -más bien propio de un zamarro- del monarca español, me hace pensar lo peor.

Esto es el siglo XXI. Esto es Europa.

Si es así, ¿qué podría esperar yo, entonces, por ejemplo, de mi pobre país ‘tercermundista’, atrasado, subdesarrollado, el Perú?

(No siempre fue así. Fue cuna de una de las más grandes, desarrolladas y alimentarias civilizaciones que haya dado este planeta, hasta cierto punto de la historia. Pero ese ya es otro tema.)

Por otra parte, ahora resulta que hasta el presidente español Rodríguez, defiende a alguien sólo por el hecho de ser su compatriota.

Hasta allí, aparentemente, bien. No suena mal.

Nos lleva a pensar que en caso de peligro o necesidad, por ejemplo, nuestro pasaporte levantado en alto podría servir de algo.

¡Eh, aquí! ¡Mira mi pasaporte!, como quien dice. (O No lo mires, mejor, según el caso.)

Pero, ¿defendió o defiende Rodríguez también al valiente hombre que agredió, tocó los pechos, vejó, humilló e insultó racistamente a una indefensa jovencita extranjera en el metro de Barcelona?

¿O los catalanes no son sus compatriotas?

¿Qué dirá el famoso Borrachoypunto a todo esto? ¿Viva el rey?

(Yo creo que él es de esos.)

¿Será la Furia Española, como dijo Alalegre Larroso, un bumeranista, la que hace actuar a tanta gente sin demasiada lógica y defender la camiseta sin mayor sentido?

La verdad, me parece increíble ver cómo esta astuta jugada juancarliana (hasta hace poco la monarquía era abiertamente cuestionada), ha dado pauta para que salgan a relucir el siervo y súbdito que tantas personas parecen llevar dentro.

A este paso, con tanto entusiasmo y fervor coronario que percibo, ¿no será mejor que me vaya comprando también mi camiseta roja y amarilla con el rostro de Juan Carlos en el pecho espetando ya saben?

¿No sea que me aplasten, no?

Es un decir. Porque vivo en Alemania.

¡¿Qué dónde vivo, he dicho?!

HjorgeV

Colonia, 14-11-2007


POLÍTICOS, ABOGADOS Y CAMISETISMO

13 Noviembre 2007

¿Tengo algo contra los políticos o los abogados?

Mi frase “Los políticos y los abogados constituyen una raza aparte. La única que podría justificar cierto racismo”, ha provocado indignación.

Se trataba de una broma provocadora y pesada. He debido agregar: “Esto solo se lo pueden tomar en serio los políticos y los abogados”. Pero parece que cometí una barrabasada. Lo siento mucho. Grave error el mío.

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¿Cómo puedo tener algo contra media humanidad?

(Es un decir.)

¿Nadie se ha dado cuenta que todo no fue más que un intento aparentemente bien encubierto pero frustrado de gastarle una broma pesada a nuestro gran amigo Ramón Pineda, abogado de Honduras?

¿Puedo tener algo contra los políticos o los abogados, entonces?

No.

Son gente tan importante para la sociedad como los que recogen la basura de las calles y los que escriben libros, los agricultores y los transportistas, los profesores y los médicos.

Pero con los dos hay un problema del mismo tipo. Suelen sufrir de la misma especie de deformación profesional. De camisetismo.

Me explico.

Los dos tienen que defender una camiseta.

En esa lucha, por lo general, no importa mucho lo que se pueda quedar en el camino, aún cuando eso se llame Verdad.

En ese sentido iba mi fea broma. Que todos no actúan así, es algo que está claro. Lo mío fue una generalización infeliz. Estoy contra el camisetismo, no contra los abogados ni los políticos, en general.

(Por lo demás, no por nada existen muchos chistes particularmente malévolos sobre abogados; no lo olvidemos.)

Pero no abandonemos el tema.

El político tiene que defender la camiseta de su partido.

El abogado, en primer lugar, la camiseta de sus intereses, que, aún siendo los de respetar y hacer cumplir la ley, no tienen que ser necesariamente los de su cliente. Y aún siendo los de respetar y hacer cumplir la ley, no son necesariamente los de la razón y la lógica. Lo vivimos a diario.

¿Esto es aplicable a todos los abogados? Seguro que no. Espero que ni siquiera a la mayoría.

Un abogado no te dice que lo que has hecho es correcto o incorrecto. Él trata de ver qué chances tienes frente a las leyes. Y qué chance tiene él frente a su oponente, si hay uno.

Y muchos abogados te dicen: “Vamos a ver lo que podemos sacar”, si el caso no se presenta fácil. Pocos son los casos (si realmente puedes pagar) en los que un abogado te dirá: “No me importa su dinero. Usted no tiene ninguna chance”.

Además, como las leyes son defectuosas por definición o, más bien, por naturaleza, el verdadero abogado sabe desde el comienzo que él no va a buscar justicia, él se va a enfrentar con, va a interpretar a y rebuscar en la ley.

En ese sentido, muchos abogados –aquellos que solo se preocupan por ganar dinero- no tienen ética. No la pueden tener.

Porque eso podría significar poner en riesgo sus ingresos: su máxima preocupación.

(Un buen abogado tiene que mantenerse en un constante equilibrio circense entre sus principios éticos –si los tiene- y los márgenes que le dicta la ley.)

¿Por qué son defectuosas las leyes?

Porque las hacen seres humanos en un momento determinado.

El ser humano comete errores, por naturaleza.

Por otra parte, la ley que se da en ese determinado momento, tratará de cubrir todos los casos conocidos hasta él. No puede cubrir los casos que no se conocen ni los que todavía no existen.

Una buena ley puede tratar de adelantarse a su tiempo, pero siempre llegará el momento ‘natural’ en que tenga que ser corregida y aumentada. Es su sino. Un abogado lo tendría muy difícil si solo buscara justicia, mientras su contrincante se limita a aplicar ‘bien’ las leyes.

En el mundo moderno ya prácticamente no existen los casos de abogados que, a pesar de las leyes, querrían luchar por la Justicia.

Todo eso se acabó hace bastantes años, hace un par de décadas, creo yo. Apenas si quedan los ilusos que piensan transformar la sociedad o el mundo desde su profesión.

No sé si quedarán los que todavía tratan de defender a los más pobres, a los más indefensos o a los más necesitados por una simple cuestión de principios. Incluso creo que, en esta era tan idólatra del dinero, eso debe estar muy mal visto entre los colegas.

(A todos esos profesionales, desde aquí, mi gran reconocimiento y mi aplauso. A esos ilusos, como yo mismo me considero. No es un insulto, entonces.)

Vivimos tiempos digitales muy rápidos. Lo que antes podía tardar meses y hasta años porque todo se debía hacer manualmente, ahora lo hacen o lo pueden hacer las computadoras.

¿Significa ello que vamos o ya estamos asistiendo a una más ligera administración de la justicia?

De ninguna manera. No lo creo, por lo menos.

Hecha la ley, hecha la trampa, es una sentencia que tiene ahora más que nunca su significado claro.

Para defender a sus clientes –defendiendo de paso sus ingresos y su puesto de trabajo- los abogados tienen que volverse hoy en día cada vez más sutiles.

¿Más tramposos, entonces? Es una palabra muy dura. Pero considero que, a partir de cierto punto, el trabajo de muchos abogados en muchos casos no va más allá de ser una simple búsqueda de la trampa y del hueco en la ley.

El político profesional, por su parte, tiene que defender a su grupo, a los suyos, a su camiseta, aunque eso signifique ir contra sus principios personales. Si no lo hace, muere, políticamente –partidariamente- hablando.

Claro, con suerte, hay más que piensan como él y forman un nuevo partido. Hasta que vuelve a ocurrir lo mismo que le sucedió a él.

Un partido político, si se quiere mantener como tal, no puede ponerse como fin o meta buscar la verdad.

Un partido político no es una institución o escuela filosófica. Está pensado para bregar en la lucha electoral y luchar para no desaparecer.

Por otra parte, como político, si quieres ‘avanzar’, tienes que agradar indefectiblemente. Y aquí está otra de las grandes tragedias de la democracia occidental actual.

Para poder ganar votos, no solo tienes que exponer bien tu programa. Éste tiene que llegar al posible votante. Tienes que agradar. Tienes que entusiasmar a la gente, porque si no, no te da su voto. Es decir, como político, quieras o no, tienes que ser populista. O terminas siendo arrojado del paraíso.

Y del populismo a la demagogia, hay un solo paso. De allí a cualquier otra cosa peor, no hay tampoco mucho trecho.

Recientemente, Rodríguez Zapatero –a quien, por ejemplo, yo considero una buena persona, con todos los defectos y limitaciones que toda persona tiene, también las buenas-, en su afán de mostrar que había defendido a Aznar por simple cuestión de principios, en mi opinión, metió las cuatro al afirmar que lo había hecho porque se trataba de un compatriota.

Algo que es una sandez, según creo yo. Basta preguntar:

¿Apoyó, solo por ser su compatriota, al valiente señor Borracho Y Punto que agredió, vejó y humilló a la muchachita ecuatoriana en el metro de Barcelona?

¿Apoyaría otro agresión así, solo por el hecho de ser el agresor un español?

Me gustaría saber su respuesta.

Pienso que es hora de cuestionar el estado de cosas en la llamada democracia moderna.

En mi opinión, el sistema democrático occidental fomenta esta figura del político saltimbanqui en cuestiones de principios. Por el contrario, políticos como Bush pueden volver a ser elegidos a pesar de sus flagrantes errores: porque en el momento adecuado supieron ganarse –no importa cómo- a los electores.

Como un político también tiene que vivir, si vive solo de hacer política profesional, se las tiene que ingeniar para no perder su puesto de trabajo. El propio sustento y el de su familia.

Y recurre, por ejemplo, al uso de la publicidad y de la mercadotecnia. Comprometiendo aún más a los principios que podría tener. Porque ya sabemos que publicidad y mercadotecnia son cosas que sirven para vender sin importar -mucho, o apenas- los contenidos.

Ese es el gran drama de la gente que tiene ideas propias, principios e ideales.

Pensaba en todo esto cuando se me ocurrió la bendita frase, no pensaba en fastidiar a aquellos que ejercen esta profesión y lo pasan bien, viven cómodamente y sin (muchas) preocupaciones económicas. Ni siquiera en los abogados ilusos. (No es un insulto, ya aclaré arriba.)

Pensaba en los desamparados por la justicia. En todos aquellos que los políticos olvidan o condenan a más desgracias (muchas veces en otras partes del planeta) solo para ganarse el voto de sus electores.

Pensaba en los olvidados que no son interesantes para los abogados porque no pueden pagarle lo que normalmente cobran.

Seguramente estoy generalizando más de la cuenta. Sí. Van a perdonar. Si digo esto corro el riesgo que me lluevan palos. Lo sé. Sobreviviré. Pero, si no lo digo, sé también que me hago cómplice de muchas injusticias en este mundo.

Pienso que el político y el abogado –política o abogada- que quiere ser correcto/a, tiene que ser consciente de sus grandes debilidades y limitaciones materiales, reales.

Porque el peligro del camisetismo es que se empieza defendiendo al amigo, al elector o político elegido, al compatriota y se termina ya saben muchos donde.

Allí tienen a muchos españoles defendiendo el exabrupto de su monarca (no es defensa de Chávez), sobre el que nadie se pregunta qué sucedería a partir de ahora si todos consideraran que esa es la forma correcta de actuar en cualquier discusión con estadistas de otros países.

La moda del ¡¿Por qué no te callas?!

En simposios, conferencias, discusiones, foros, en la familia, en la pareja y en el trabajo.

Una moda vanguardista:

“Vamos, que no es un eseso [exceso]. Es que lo hace nuestro rey, que tiene la misma nacionalidá(z) que yo, macho!”, dirán muchos.

(“Es la furia española”, dijo otro por ahí. “Aahhhh…”, le respondí.) (Otra versión de lo mismo es: “Right or wrong. It’s my country”.)

Es para no creerlo.

El camisetismo no defiende a alguien por sus ideas, por lo que piensa, por sus ideales o por sus razones. Solo se guía por el color de la camiseta, del partido, de la bandera del país o del uniforme.

Allí está el gran peligro.

Pregúntenselo a los alemanes no tan jóvenes. O a los fanáticos italianos de hace unos días.

¡Qué digo!

Pregúntenselo a los padres y a los familiares del jovencito antifascista de 16 años, Carlos Javier P., apuñalado y muerto por un miembro de un partido de ultraderecha el pasado domingo en Madrid.

HjorgeV

Colonia, 13-11-2007


LA VERDADERA DEUDA EXTERNA

12 Noviembre 2007

Paso a reproducir un texto que me ha llegado hoy y que me ha hecho reír a carcajadas, enviado por un español al que solo conozco de la Red, pero a quien me une más de una idea y un sueño.

Se trata de Antonio Aramayona, profesor de filosofía de Zaragoza y colaborador de El Periódico de Aragón a quien admiro mucho por su lucidez, entre otras cualidades.

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Es uno de esos textos que se defienden solos, de tal manera que no haré ningún comentario. Desconozco a su autor.

HjV 12-11-2007

Redescubrir AMÉRICA, sin negar el Viejo Continente

12 de octubre

Exposición del Cacique Guaicaipuro Cuatemoc ante la reunión de

Jefes de Estado de la Comunidad Europea (08/02/2002).

Con lenguaje simple, que era trasmitido en traducción simultánea a más de un centenar de Jefes de Estado y dignatarios de la Comunidad Europea,

el Cacique Guaicaipuro Cuatemoc logró inquietar a su audiencia

cuando dijo:

“Aquí pues yo, Guaicaipuro Cuatemoc he venido a encontrar a los que

celebran este encuentro. Aquí pues yo, descendiente de los que poblaron la América hace cuarenta mil años, he venido a encontrar a

los que la encontraron hace solo quinientos años.

Aquí pues, nos encontramos todos. Sabemos lo que somos, y es bastante.

Nunca tendremos otra cosa.

El hermano aduanero europeo me pide papel escrito con visa para

poder descubrir a los que me descubrieron.

El hermano usurero

europeo me pide pago de una deuda contraída por Judas, a quien nunca autoricé a venderme.

El hermano leguleyo europeo me explica que toda deuda se paga con

intereses aunque sea vendiendo seres humanos y países enteros sin

pedirles consentimiento.

Yo los voy descubriendo. También yo puedo reclamar pagos y también

puedo reclamar intereses.

Consta en el Archivo de Indias, papel sobre papel, recibo sobre

recibo y firma sobre firma, que solamente entre el año 1503 y 1660

llegaron a San Lucas de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones

de kilos de plata provenientes de América.

¿Saqueo? ¡No lo creyera yo! Porque sería pensar que los hermanos

cristianos faltaron a su Séptimo Mandamiento.

¿Expoliación? ¡Guárdeme Tanatzin de firgurarme que los europeos,

como Caín, matan y niegan la sangre de su hermano! ¿Genocidio?

¡Eso sería dar crédito a los calumniadores, como Bartolomé de las Casas, que califican al encuentro como de destrucción de las Indias, o a ultrosos como Arturo Uslar Pietri, que afirma que el arranque del capitalismo y la actual civilización europea se deben a la

inundación de metales preciosos!

¡No! Esos 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata deben ser considerados como el primero de muchos otros préstamos amigables de América, destinados al desarrollo de Europa. Lo contrario sería presumir la existencia de crímenes de guerra, lo que daría derecho no sólo a exigir la devolución inmediata, sino la indemnización por

daños y perjuicios.

Yo, Guaicaipuro Cuatemoc, prefiero pensar en la

menos ofensiva de estas hipótesis. Tan fabulosa exportación de

capitales no fueron más que el inicio de un ‘Plan MARSHALLTESUMA’,

para garantizar la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada

por sus deplorables guerras contra los cultos musulmanes, creadores del álgebra, la poligamia, el baño cotidiano y otros logros superiores de la civilización. Por eso, al celebrar el Quinto Centenario del Empréstito, podremos preguntarnos:

¿Han hecho los hermanos europeos un uso racional, responsable o por lo menos productivo de los fondos tan generosamente adelantados

… por el Fondo Indoamericano Internacional?

Deploramos decir que no. En lo estratégico, lo dilapidaron en las batallas de Lepanto, en armadas invencibles, en Terceros Reichs y otras formas de exterminio

mutuo, sin otro destino que terminar ocupados por las tropas gringas de la OTAN, como en Panamá, pero sin canal. En lo financiero, han

sido incapaces, después de una moratoria de 500 años, tanto de

cancelar el capital y sus intereses, cuanto de independizarse de las

rentas líquidas, las materias primas y la energía barata que les exporta y provee todo el Tercer Mundo.

Este deplorable cuadro corrobora la afirmación de Milton Friedman,

según la cual una economía subsidiada jamás puede funcionar y nos

obliga a reclamarles, para su propio bien, el pago del capital y

los intereses que, tan generosamente hemos demorado todos estos

siglos en cobrar. Al decir esto, aclaramos que no nos rebajaremos a

cobrarle a nuestro hermanos europeos las viles y sanguinarias tasas

del 20 y hasta el 30 por ciento de interés, que los hermanos

europeos le cobran a los pueblos del Tercer Mundo.

Nos limitaremos a exigir la devolución de los metales preciosos

adelantados, más el módico interés fijo del 10 por ciento, acumulado

sólo durante los últimos 300 años, con 200 años de gracia. Sobre

esta base, y aplicando la fórmula europea del interés compuesto,

informamos a los descubridores que nos deben, como primer pago de su deuda, una masa de 185 mil kilos de oro y 16 millones de plata, ambas cifras elevadas a la potencia de 300.

Es decir, un número para cuya expresión total, serían necesarias

más de 300 cifras, y que supera ampliamente el peso total del planeta Tierra. Muy pesadas son esas moles de oro y plata. ¿Cuánto

pesarían, calculadas en sangre?

Aducir que Europa, en medio milenio,

no ha podido generar riquezas suficientes para cancelar ese módico

interés, sería tanto como admitir su absoluto fracaso financiero

y/o la demencial irracionalidad de los supuestos del capitalismo.”


Cuando el Cacique Guaicaipuro Cuatemoc dio su conferencia ante la

 

reunión de JEFES DE ESTADO DE LA COMUNIDAD EUROPEA, no sabían que

 

estaba exponiendo una tesis de Derecho Internacional para

 

determinar LA VERDADERA DEUDA EXTERNA. Ahora sólo resta que algún

 

gobierno latinoamericano tenga el valor suficiente para hacer el

 

reclamo ante los Tribunales Internacionales.

 

Tales cuestiones metafísicas, desde luego, no nos inquietan a los Indoamericanos. Pero sí exigimos la firma de una Carta de Intención que discipline a los pueblos deudores del Viejo Continente, y que los obligue a cumplir su compromiso mediante una pronta

 

privatización o reconversión de Europa, que les permita

 

entregárnosla entera, como primer pago de la deuda

 

histórica.


¿POR QUÉ NO TE CALLAS?

11 Noviembre 2007

Imagínense que el Imperio Inca todavía estuviera legalmente vigente y que existiera un Inca.

Imagínense que la cosa puede llegar hasta a ser risible, pero a la gente le gusta (lo adoran) y el estado lo apoya, por las razones que sean.

Ese sujeto o personaje, además, acompaña a todas las comitivas oficiales del Perú en el extranjero.

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Imagínense que en una reunión en Europa, mientras, vamos a decir, Aznar está defendiendo una invasión ilegal y mentirosa a Irak, el Inca no se puede contener y, rompiendo todo protocolo, le espeta al (ex) mandatario español, tuteándolo e interrumpiéndolo:

-¡¿Por qué no te callas!?

Imagínense luego, que el Inca peruano abandona la reunión como un niño enfadado y que todo el Perú lo aplaude y a nadie le importa que se haya portado como un zamarro en esa reunión internacional.

Como se trataba de plantarle la cara a algo claramente injusto, más o menos ‘todo’ valía, piensa la gente.

Bueno, pues, con signos y camisetas cambiadas, pero algo muy similar les ha ocurrido a los españoles hace pocos días.

¿Qué sucede en España?, me pregunto.

Se siente un ambiente de unidad nacional, más bien propio de esas oportunidades en que se gana un Mundial de Fútbol, varias medallas en una olimpiada o un astronauta compatriota se lanza al espacio.

No hace mucho tiempo atrás –apenas un par semanas-, esa misma España sufría en su identidad como (inevitable) país de inmigrantes y no sabía dónde esconder la cara con el caso del energúmeno que había golpeado a una muchachita extranjera en el metro de Barcelona.

Ahora el señor español Juan Carlos tutea, le espeta a un jefe de estado “¡¿Por qué no te callas?!”, interrumpiéndolo, luego abandona una reunión oficial como un niño ofendido y termina cohesionando a España alrededor de su figura. Y hermanando a figuras tan disímiles y enfrentadas como Rodríguez Zapatero y Aznar.

Y la gente lo aplaude, la prensa y los pensadores incluidos. ¡Viva el rey!

¿Viva el rey?

Al parecer, todos los españoles –es una exageración- han hecho suya esa fea máxima que reza: Si eres enemigo de mi enemigo, entonces eres mi amigo.

(Fea, porque por ese rumbo es muy fácil terminar de admirador o amigo de Hitler, Franco o de cualquier otro tremendo criminal de la historia.)

Con su desplante, el señor Juan Carlos ha logrado algo que tendría que haber logrado ETA o cualquier otro problema preocupante en la península: que Rodríguez Zapatero defendiera a Aznar y que éste lo llamara por teléfono para agradecer la ayuda.

¿Quién es capaz de algo así en otro país?

Repito. Las siguientes ‘faltas’ ha cometido ese ciudadano español privilegiado y bien remunerado llamado Juan Carlos:

  1. Interrumpir a un ponente en una reunión de estadistas.
  2. Tutear a un jefe de estado.
  3. Soltar una frase insolente y malcriada.
  4. Gritarle que se calle.
  5. Abandonar la reunión antes de tiempo, ofendido.

¿Que Chávez también interrumpía todo el tiempo a sus demás compañeros de discusión en ella?

Seguro que es cierto. Además, él es conocido –creo-, justamente, por eso.

Pero uno no se puede quejar de ser interrumpido si también uno lo hace.

¿Que como rey tiene el derecho a tutear a quien sea?

¿Por qué?, pregunto. Eso es una aberración. (En una reunión de ese carácter, o todos se tutean o todos se tratan de usted. Nadie puede decir, en mi país hago lo que quiero y aquí, por lo tanto, también.)

Y esa aberración está protegida por las mismas -en esta hora actual- absurdas leyes españolas que le garantizan 8 millones de euros anuales que salen del bolsillo de todos los contribuyentes, crean en príncipes, hadas o sapos que besan o no. No es envidia, como algún iluso podría pensar. Quiero decir que en contra de la Constitución Europea: existe gente en España que nace con privilegios que el estado de esa nación se encarga de mantener y garantizar.

Sus cosas tiene el mundo moderno español, aparte de ese acoso perverso a un pobre animal que no se puede defender adecuadamente, llamado malévolamente ‘Fiesta’ taurina.

¿Que el señor Juan Carlos demostró tener mucho valor al decir esa frase a Chávez?

Puede ser. Pero ese es el mismo argumento que seguramente utilizaría Chávez para justificar su ataque a Aznar.

¿Que Juan Carlos tiene su derecho a abandonar las reuniones que quiera, cuando quiera?

Tanto como los demás, diría yo. Pero, entonces, la próxima vez cuando lo haga Castro, Chávez, Morales o Correa, o quien sea, que nadie se queje.

Me explico no soy admirador de Chávez. Me limito a juzgar las cosas sin camisetas. No soy español. La figura de un rey -o inca- en esta época me parece ridícula y peligrosa por su significado.

A lo que también voy es que uno no se puede quejar de algo que uno mismo comete. Aunque sea el odioso Chávez el objeto de nuestro desplante.

El presidente venezolano, por lo demás, es un producto histórico de su país; no alguien que haya llegado al poder porque le dio la gana. Pero dejemos responsabilidades históricas, aparte.

Ya quisiera ver yo cómo habría reaccionado la prensa y la opinión pública españolas, si el caso hubiera sido al revés. Es decir, tener a un mandatario latinoamericano equis espetándole a Juan Carlos o a Rodríguez un furibundo “¡¿Por qué no te callas?!”, solo por no estar de acuerdo con él.

En cambio, ya digo, casi España entera está aplaudiendo la malcriadez coronaria.

Que Chávez es un provocador y llega a límites que a veces no se pueden calcular, eso lo sabían de antemano todos –especialmente los mandatarios españoles- presentes. Nadie asiste a reuniones de ese tipo para ser un desavisado.

Por otra parte, no hace mucho el mismo diario El País, el más importante de España, publicó un artículo de un periodista usamericano en el cual, éste llamaba gánster a su presidente Bush. Con todas sus letras. Y no ha sucedido nada.

Aznar debería estar agradecido de que no le digan otra cosa como producto de su decisión de apoyar una guerra basada en mentiras y que hasta ahora se ha cobrado casi 700.000 vidas humanas.

¿Quién se queja por eso?

¿El ciudadano privilegiado por derecho legal, Juan Carlos?

Ahora, Rodríguez, Aznar y el señor coronario son unos amigotes que España entera quisiera esperar en el aeropuerto para llevarlos en hombros hasta las Cibeles, cual si se tratara de futbolistas especialmente exitosos en el extranjero.

Lástima, no más, que no vistan la misma camiseta.

¿O sí?

Pero, ¿cuál?

¿La española?

Parece que sí. Rodríguez lo acaba de confirmar. Vean lo que ha dicho:

“Si alguien ataca a un compatriota, le defiendes”.

Lo que dice es una sandez y no es correcto.

Se defiende a alguien por sus ideas, posiciones, ideales y hechos, no porque sea venezolano, español o amigo de tal o cual.

Si se defendiera por camisetas o banderas, como falsamente afirma Rodríguez, los alemanes seguirían defendiendo a Hitler (es un decir, porque fue austriaco), y todos los españoles a Franco y al cobarde hombre que agredió, vejó e insultó racistamente a una jovencita ecuatoriana en el metro barcelonés.

¡Y yo terminaría apoyando a Fujimori!

Absurdo, entonces, eso de defender a alguien solo porque es nuestro compatriota.

Peligroso, por otra parte, porque eso induce a enfrentar nacionalidades o etnias allí donde no es necesario.

Ese tipo de frases, como la dicha seguramente solo con buena intención por Rodríguez Zapatero, son populismo puro y el mejor caldo de cultivo para nacionalismos absurdos y peligrosos. De allí al racismo y a la xenofobia, no hay mucho trecho. Ojo.

-Lo apoyé, señor juez, porque era mi compatriota.

-¡Pero su compatriota estaba agrediendo a una muchachita indefensa, señor!

No nos engañemos, el desplante y las malas maneras por parte del ciudadano privilegiado Juan Carlos, ha sido como escapar de un jaque al rey.

Ahora nadie se atreverá a cuestionar su figura ni la anacrónica monarquía española que le cuesta millones a todos los contribuyentes y mantiene legalizada la funesta figura que demuestra que en este mundo sí existen seres que nacen con privilegios garantizados por el estado.

Que se entienda: no estoy contra las monarquías.

A pesar de ser ateo y oponerme a las religiones, tengo que respetar el derecho de los demás a creer lo que les venga en gana.

El problema de fondo es el asunto de los privilegios.

Que alguien se crea Superman, dios, inca o rey no es un problema.

Que a partir de esa creencia o práctica quiera tener privilegios es otra. Más aún, que las leyes de un país garanticen esos privilegios, a mí me parece una aberración a estas alturas del partido de la historia.

Más privilegios es lo que menos necesita este mundo. Y menos como un mal ejemplo de Europa. La madre de los imperios coloniales de antaño.

¿Qué sucede, entonces, en España?, me pregunto otra vez.

Otro ejemplo.

Allí tenemos el otro caso de los españoles liberados en África.

Cada cierto tiempo se detiene a un barco extranjero con grandes cargamentos de alguna droga (ilegal) y se encarcela a TODA la tripulación, sin que ningún gobierno extranjero se haya inmiscuido hasta ahora en ello, como lo determinan las leyes internacionales.

Ahora se trata de un país africano y como ya dijo el Ministro de Turismo de Chad, Koulamallah:

“La gente cree que en África todo está permitido. Lo que es incomprensible es que un avión llegue a Francia con más de 100 niños sin que se sepa de dónde provienen ni se investigue. Sin embargo, para que pueda entrar en Europa un solo africano se monta una enorme parafernalia.”

No se trata de echarle a perder la alegría a los liberados, a sus familiares o a sus compatriotas. Se trata de abrir los ojos y ver que se están pisoteando leyes, tratados y prácticas internacionales.

No quiero imaginarme qué sucedería si cada gobierno se dedicara a sacar sus ciudadanos de cárceles extranjeras, independientemente de su culpabilidad o inocencia. (¡Para muchos ha bastado que la ONG comprometida dijera que son inocentes! ¡Atención, narcotraficantes!)

España se ha tomado estos dos casos como en un partido de fútbol –mi camiseta aunque apeste- ¡y nadie parece darse cuenta de ello en la Madre Patria!

¿No hay nadie que levante la voz? ¿O es el miedo a enfrentarse a la camiseta mayoritaria, en este caso?

Además, ¿desde cuándo criticar a una o varias empresas es criticar a todo un país?

Rajoy habla ahora de las amistades peligrosas del actual presidente español. ¿Por qué peligrosas ahora y no cuando se peleaban todas ellas por las suculentas tajadas de los pasteles de varios países? No por nada son empresas españolas las dueñas de muchos servicios de primera importancia en Latinoamérica.

Mi Lector Atento me dice que no se deja engañar tan fácilmente.

Se trata de una buena jugada ajedrecística de Juan Carlos.

Y este señor coronario la ha hecho en un momento en el que venía siendo fuertemente criticado y cuestionado por diversos sectores y regiones de la sociedad española.

¿Quién se va a atrever a criticarlo ahora sin que le caiga el grueso encima?

Por lo demás, ¿dónde estaba el ciudadano Juan Carlos cuando Aznar pedía apoyo para la ilegal y mentirosa invasión de Irak?

Allí sí que tendría que haber dicho, con la mayoría de la población española (de entonces) y el resto del mundo -como el que esto escribe- que no quiere más guerras ni pisotones gansteriles de los más fuertes:

¡¿Por qué no te callas, Aznar?!

HjorgeV

Colonia, 11-11-2007


125 FRASES PROPIAS

10 Noviembre 2007

Empecé esta lista ayer en la tarde. Por el comentario que hizo una lectora de México, empecé a preguntarme cómo llega otra gente a crear esas máximas, sentencias, pensamientos, dichos o frases llamadas célebres. Me dije que si llegaba a escribir 3 ó 5 de mi propia pluma y creación, me sentiría contento.

Este es el resultado de mi casi febril esfuerzo mental de estos dos últimos días. No tengo la más perra idea de cómo me ha sido posible superar la cifra propuesta inicial tan lejanamente.

HjV

1. Con toda lágrima sincera llega un doctor invisible.

2. En una discusión, es necesario argumentar lo más correctamente posible, sin ninguna consideración frente a tu propia persona. ¿Quieres hallar la verdad o convertirte en tu abogado?

3. El fracaso es la forma más clara de empezar de cero.

4. Puede que un dios haya creado el mundo. Yo no se lo pedí.

5. No se disciplina la capacidad de trabajo. Se disciplina a ese ser vago y despreciable que llevamos dentro.

6. El pecado es aquello que debería estar permitido solo para ti.

7. Perdonar es muchas veces el ejercicio más humano de todos los ejercicios más inhumanos.

8. Si la discusión teológica fuera un partido de balompié, los religiosos estarían perdiendo por un sexo a cero.

9. Una familia numerosa es un negocio gastronómico con espectáculos y servicio de hostelería, abierto las 48 horas del día.

10. La escritura es la medicina de muchos autores. Los mejores se convierten en médicos de la comunidad.

11. Las luces que proporciona el dinero no han servido para salvar a ningún niño de inanición en este mundo.

12. La ambición mueve y acumula montañas que al final no se pueden comer.

13. Lo malo de ser ateo es que ni dios te comprende.

14. ¿Te gustaría ser inmortal? ¿Para ver morir a los hijos de tus hijos de tus hijos de tus hijos de tus hijos?

15. El fracaso es uno de los más grandes y mejores cursos que da la vida. Pero hay que saber pasar del primer capítulo: el de las lágrimas amargas.

16. El hombre pequeño se deforma monstruosamente con el poder. El hombre grande entiende su pequeñez.

17. No le tengas miedo a la tristeza. Ella no te teme a ti.

18. Proponte cada mañana alegrarle la vida a alguien. Es el mejor somnífero.

19. El hombre se adelantó a inventar sus religiones antes de conocer la arqueología y la paleontología.

20. El sexo es una moneda que no suele pagar de acuerdo a la cifra acuñada sobre su superficie.

21. El arte es una de las mejores drogas legales.

22. Todos, absolutamente todos, escondemos al ser más aburrido y fatuo del mundo. La diferencia con la farándula y los famosos es que saben disimularlo mejor.

23. Debajo de toda gran esperanza siempre hay un niño cargando con todo el peso. Ese niño eres tú.

24. El artista verdaderamente trabajador puede morir pobre. Pero no lo habrá notado.

25. Cuando veas que estás pensando demasiado en qué vestir, nunca lo olvides: solo hay un vestido que te tiene que durar hasta el final. Solo uno.

26. Si el perro es el mejor amigo del hombre, es porque es sabio. Tenernos como peor enemigo tendría que ser insoportable.

27. El beso sigue siendo el termómetro más confiable del amor entre dos personas.

28. Cuando te apiadas verdaderamente de alguien, haces bien porque te estás apiadando realmente de ti.

29. Al dolor aceptado, le has quitado bastante de su encono.

30. Nadie sabe lo de nadie. Ni siquiera uno mismo del todo.

31. La ambición, cuando crea bienes fatuos, es puro onanismo. Cuando quita a otros para poder crearlos, es un crimen.

32. El dinero es un personaje útil y tonto que sabe ganarse demasiados amigos.

33. La vida y la muerte son dos siamesas que no se pueden ver.

34. Bendito el que sabe encontrar alivio en la inocencia y la sonrisa de los niños.

35. Los padres no se escogen. Bien visto, ellos en gran parte tampoco a nosotros.

36. El que no recuerda, se tragó su propia historia.

37. El placer son las galletitas chinas que nos da la vida: realmente insignificantes y huecas en el fondo.

38. Quien no ama a su madre no ha nacido. O querría no tenerla.

39. El trabajo satisfactorio ayuda a olvidar el mecanismo de relojería de la muerte.

40. Toma la belleza como lo que es: algo que te sucede ahora a ti y mañana ya no.

41. No hay renacer más contradictorio que el de una gran pena de amor superada.

42. Llegará el día en que el mundo le pida perdón de rodillas a la raza negra. Rueguen para que no se lo tengan que pedir a un oscuro carcelero.

43. La muerte no es nuestra mejor amiga, pero siempre va a nuestro lado.

44. No hay vacío en las cosas que dices. Lo originas, si jamás te lo cuestionas.

45. Cuando un niño dice dulcemente papá o mamá, se entiende uno de los secretos de la vida.

46. Hay dos formas de aceptar ser feliz. La primera es no cuestionándoselo nunca. La segunda consiste en aceptar que la felicidad nunca llega sin sus hermanos: la tristeza, la decepción, la nostalgia, el dolor, la melancolía, el fracaso, el remordimiento, la esperanza.

47. ¿No habrá querido desprenderse dios del sexo pasándoselo a los humanos?

48. ¿De qué vale pájaro en mano si hay ciento volando?

49. No te quejes por un año más de vida. Cualquiera se podría dar cuenta de que ya has iniciado el descenso.

50. No es malo haber perdido amigos. Lo malo es no saber recuperarlos.

51. Envidia en voz alta, con ganas y una sonrisa en los labios. No olvides aplaudir, después, si lo crees conveniente.

52. En una buena discusión nadie pierde. Todos ganan.

53. La simple angustia de no soportar vivir sin una razón de vivir, no debería ser la única razón para buscarla.

54. Hay básicamente dos tipos de personas. Las que quisieran ver perpetuadas las cosas como son y las que no aceptan el estado de cosas. De una adecuada relación de estas dos fuerzas depende la armonía de todo grupo de más de dos personas y el resultado de su trabajo conjunto.

55. Aprender bien algo, es poder enseñarlo.

56. La palabrería vana no es algo malo de por sí. Solo cuando lleva uniforme, una corona o está sobre un alto pedestal puede ser peligrosa o insoportable.

57. El amor de los niños es puro. Pero no pasa mucho tiempo hasta que llegan a ser adultos.

58. No guardes tus sueños en un cofre de oro y diamantes. ¿O acaso tienen precio?

59. ¿Te crees generoso porque darías tu vida por una causa? Cuando mueres se acabó todo para ti. El resto de los tuyos permanece con los problemas.

60. Los niveles de impunidad legal es lo que diferencia a los pobres de los ricos, a los poderosos de los desamparados, al astuto del ingenuo, a los países más fuertes de los pequeños.

61. Detrás de cada tristeza se esconde una decepción. Detrás de cada decepción una apuesta equivocada o la ingenua apropiación ilícita de un deseo que no nos pertenecía.

62. No creo en los ángeles, pero si al morir me quieren levantar en vuelo en dirección al cielo, no crean que voy a patalear.

63. Envejecer puede ser el más caro tributo que se le tenga que pagar al acto de pensar.

64. El matrimonio civil lo inventó un juez soltero y virgen.

65. La violencia es la desesperación del ignorante y del impaciente.

66. La juventud y la felicidad son dos de los mejores engaños en la vida.

67. Una tarea es una tarea es una tarea es una tarea es una tarea es una tarea es una tarea es una tarea es una tarea es una tarea.

68. La inspiración existe. Es la esencia que se obtiene de triturar tantos gramos de cerebro, mezclados con equis litros de sudor, zeta horas de trabajo y un largo tiempo de incertidumbre y espera.

69. La amistad ya no existe. Se acabó cuando se imprimió el primer billete.

70. Solo puede fracasar quien lo intenta. El que no lo intenta espera a ver fracasar a los demás desde su minúscula jaula.

71. No somos la especie más avanzada de la evolución. Somos los más asesinos y hemos sido los más caníbales.

72. Las cosas no se alteran porque las nombremos de otra manera.

73. Mentir es sentirse un pequeño dios. Asegúrate que éste sea uno de los más raros y de los más buenos.

74. La mentira es como un chicle de masa espesa, muy pegajoso, especialmente extensible y difícil de quitar.

75. Lo importante no es tener muchos ideales. Bastan uno o dos, pero perseguidos con absoluta consecuencia.

76. Un premio que llega a una edad muy avanzada es una especie de ofensa. Uno que llega a una edad muy temprana es un desperdicio.

77. Un accidente de tránsito pinta de cuerpo entero a su responsable. Maldita sea.

78. La verdad en la ciencia es esa lucecita que está al fondo del camino, al que da cada nueva puerta que se ha abierto como la solución más reciente.

79. A nuestros defectos, para que parezca que no existen, los guardamos en una cajita oscura muy bien cerrada que llevamos todos en la punta de la nariz.

80. Los juicios que emitimos sobre las personas no alteran ninguna célula de su constitución ni mueven ningún átomo de su pasado.

81. Respeta la alegría de los demás por más que no la entiendas. Si no hace daño a nadie, procura fomentarla.

82. Hemos llegado a la Luna, pero seguimos sin garantizar el verdadero progreso humano: satisfacer la sed y el hambre de todos y cada uno de los habitantes del planeta.

83. La amistad es la política a nivel de compadres.

84. Un Padre es un amigo que se pasa varios años de su vida 24 horas a tu lado. Si además te alimenta de su propio cuerpo, se llama Madre.

85. No quieras saberlo todo sobre tu amigo. No quieres que él sepa todo de ti.

86. A un amigo de verdad le basta una palabra: sacrificio.

87. El que ata, no ama: urde su propio adiós.

88. El verdadero amor es una larga lista de grandes contradicciones.

89. Se ama a pesar de. No, porque. (Escuchado a mi padre.)

90. Si no hay admiración, el amor dura tanto como lo determinan las hormonas.

91. El amor y el olvido, la vida y la muerte, son dos parejas con las que no hay que detenerse a buscarles muchas explicaciones.

92. El amor es una simple herramienta, no la meta. Alégrate si te cayó del cielo.

93. Basta que la mujer de tus sueños, sea un híbrido de tu mujer y tus sueños. (Basta que el hombre de tus sueños, sea un híbrido de tu hombre y tus sueños.)

94. El mejor amigo es el que procura no pasarte cuentas de ningún tipo.

95. El rencor es siempre un arma de doble filo. Suele tenerlo más de nuestro lado.

96. El balompié es un cuaderno de trabajo en tres dimensiones para la inteligencia dinámica.

97. La verdadera humildad te abre más puertas en tu propia alma.

98. El balompié es un ajedrez que vive del correcto cálculo de ángulos que se distorsionan permanentemente y del impulso adecuado que necesita el balón para que llegue adonde desee tu mente.

99. Alégrate por todo abiertamente. Por las cosas que verdaderamente valen, trata de hacerlo más discretamente.

100. No es sabio el que sabe. Lo es el que sabe aplicar lo que sabe.

101. Si decimos que un ser superior tuvo que haber creado a los hombres y a la naturaleza debido a su complejidad, entonces ya le hemos creado un largo árbol genealógico a dios.

102. La ansiedad es una forma nerviosa y vana de escapar del presente.

103. En las notas musicales viven grandes dioses. Pero hay que conocer su idioma para entender mejor lo que nos dicen.

104. No es un retruécano: el arte –el trabajo artístico- es la prueba que te exige la vida, para demostrar que eres un verdadero artista.

105. El trabajo del artista no ayuda a olvidar la muerte, pero hace creer que se aleja un poco.

106. El arte es una mentira más, que no se propone engañar a nadie.

107. Un avaro es alguien que le mantiene una gran cuenta bancaria a la muerte.

108. El gran capitalista es la versión más moderna del gran avaro acumulador.

109. Si no fuera porque la riqueza crea poder, existiría la pena capital para la avaricia y la ambición desmedidas.

110. ¿Y si de la noche a la mañana tuviéramos que vivir todos de la fuerza de nuestros brazos?

111. El que solo se enamora de lo bello, hace bien en llevar paracaídas y un buen casco.

112. De los besos, el consentido con apariencia de robado, es el de mejor sabor.

113. Si es tonta, la mujer sumamente bella actúa como una tirana de aparente infinito poder. Si es inteligente, sabe acompañar sus actos de cordura y apiadarse de la tontería masculina. En la soledad, las dos, lloran desconsoladamente.

114. La gran ventaja de tener hermanos es que ninguno puede viajar atrás a corregir el pasado. Puede ser también su gran desventaja.

115. El provocador, por naturaleza, se asombra si le pagan con la misma moneda.

116. Si piensas que Nadie se interesa por ti, entonces eres Nadie.

117. No busques los errores en los demás si no quieres asombrarte de que un día los encuentren todos en ti.

118. Los alimentos preparados, ingeridos y masticados con tranquilidad, se la devuelven con creces a tu cuerpo.

119. Los músculos son como los niños del cuerpo. Los puedes educar para ser pasivos televidentes o para que les guste el movimiento.

120. Si le exiges a un niño gritando que no grite, aprenderá que tiene razón el que grita más fuerte.

121. ¿Te has casado con una persona muy bella, bellísima, me dices? ¡¿Y yo qué culpa tengo?!

122. Una lágrima solo es agua salada. ¿Acaso el mar se asusta cuando te ve contento?

123. La paciencia es la tranquilidad del que sabe que ha cumplido su trabajo.

124. Di “No puedo”, después de no poderlo. No antes.

125. El trabajo más satisfactorio es al que le basta el esfuerzo invertido como única recompensa.

HjorgeV

Colonia, 10-11-2007