DESPIERTO EN EL CAMINO (poesía)
…..
Despierto en el camino
De la sombra
Y descubro con pánico una linterna
En mi mano
…..
Asqueado, la arrojo lejos;
La veo caer, tropezar, revolcarse,
Lanzar sus miradas lacerantes
Entrelazándose con las sombras,
Alumbrando el túnel
Como un dado en el casino oscuro
…..
Luego avanzo, doy un paso
Cuando su luz se ha ya extinguido
Devorada por el istmo negro
De las fauces
…..
Doy otro más;
En la memoria de mi retina aún bailan
Sus geometrías,
Reconozco sus últimos haces de luz
Las postreras guías de una
Danza infinita
…..
Doy el tercer paso;
Me arremolino en mi intento
En la absoluta oscuridad
Y me toco las manos vacías
Con espanto
…..
HjorgeV, viernes 16-04-08
16-05-2008 a las 1:52 pm
16/05/2008
Le daban duro
HjorgeV, que ha hecho un comentario en el post “Tahona estuosa”, es peruano y vive desde hace 22 años en Alemania.
Si se fijan en el post, HjorgeV pone allí un link que remite a la explicación, o falta de explicación, del hecho de que viva en Alemania, algo misteriosamente vinculado con la muerte de la mujer de Vallejo.
El posteo de HjorgeV incluye una, al parecer, justa crítica a la traducción al alemán de uno de los poemas más populares de Vallejo en América latina: “Piedra negra sobre una piedra blanca”. La versión es de Hans Magnus Henzensberger, cuya poesía supimos apreciar, en una traducción bilingüe que nos pareció buena, en la década de los setenta en la Argentina, de su libro “Poesías para los que no leen poesías”. Era del cubano Heberto Padilla y la editó Alianza, en Barcelona, en 1972.
Trascribo los versos de Vallejo cuya versión encendió la justa ira del peruano Hjorge, seguidos precisamente de esa traducción:
Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.
Ein Donnerstag wird sein; denn heut, am Donnerstag,
da ich dies sage, tun mir meine Knochen weh;
noch nie wie heute hab ich mich allein
und meinen Weg erblickt von unserm Ende her.
Dice Hjorge
“Enzensberger ha traducido, por ejemplo, lo siguiente: “porque hoy, jueves, que proso / estos versos, los húmeros me he puesto / a la mala”, más o menos como:
‘porque hoy, jueves, / que escribo esto, me duelen los huesos’.
Parece, sin duda, que se trata del mismo Enzensberger, aquel intelectual alemán que tradujo Padilla, que admiraba la revolución cubana y tenía estrecha relación con escritores de habla castellana.
Nuestro corresponsal intenta una solución para la opción horrible elegida por Enzensberger:
“Traducirlo literalmente sería terrible, porque el alemán –fiel a su naturaleza como idioma- acepta, o el latín Humerus o una palabra que es una descripción, casi una monografía en miniatura en sí: Oberarmknochen, ‘hueso de la parte superior del brazo’.
“Tal vez podría haber usado Humerus, pero se habría chocado con que es una palabra que no se usa ni en el lenguaje corriente ni en el literario.
“‘Húmero’ es una palabra ciertamente culta en nuestro idioma, pero no rara. En alemán, además, el plural (Humerii) sonaría aún más pedante por la declinación del latín.
“Pero, ¿es esa razón suficiente para transformar eso de ‘ponerse los húmeros a la mala’ en un ‘dolor de huesos’, banalizando una metáfora preciosa?
“En fin.
“(Incluso habría quedado bien con un simple: “los brazos me he puesto a la mala”.)”
Aquí, dónde tanto debemos Vallejo, no debemos menos a la poesía europea. La alemana quizá no haya dejado la misma huella que la inglesa, la francesa o la italiana, pero desde ha mucho se intenta traducir a Hölderlin, a Rilke, a Trakl, a Brecht, a Celan (rumano-francés de lengua alemana) por no decir Goethe.
¿La huella en Europa de poetas que consideramos básicos en Latinoamérica será del tipo de la que sugiere esa pésima versión de al menos uno de los versos de Vallejo?
El incidentehace pensar si no será en verdad Vallejo un poeta grande-grande en una lengua pequeña-pequeña. ¿Nuestra literatura será tan pequeña como la consideración que nos dispensan en general en la vieja Europa a la que tan ingenuamente nos hemos sentido durante siglos unidos por múltiples lazos?
Piedra negra sobre una piedra blanca
Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París -y no me corro-
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.
Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.
César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro
también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos…
16-05-2008 a las 2:05 pm
Te felicito por la mención que hace Jorge Aulicino en El estante maldito esta mañana.
Estuve tentada de agregar un comentario diciendo que tuve la delicia de cartearme contigo.
Me limitó el hecho ignorar cual es tu verdadera identidad y me parece un ridículo adoctrinamiento citar a un nick name como interlocutor.
Estoy haciendo una campaña que intenta dejar de lado el anonimato, al que considero una crueldad que intenta la deshumanización del sistema, haciéndolo apto como instrumento para el consumo popular. Se perdería de otra forma, al permitir que cada uno sea una persona identificable, el concepto de elite cultural que mucho barajan como apto para sus cursis intelectualidades y los beneficios económicos, premios, contactos y viajes que ellas arrastran.
Sin embargo, leyéndote uno puede adivinar tu talento y eso hizo nuestro corresponsal de clarin.com. En cambio, como contrapartida en un diario de Misiones (un blog local bastante leído de esa provincia argentina) hay un sector de Poesías, en el que se suben los malísimos poemas dispersos en blogs anónimos por entes que firman boca ardiente, me faltan cinco para el mango o el nervio de Satanás.
Te envío mis saludos y el despertar de tu poema, esa linterna que te fue dada por el proceso onírico se me antojó que era la red telemática con sus sueños de abarcar el mundo y que nos deja esa sensación de espanto con las manos vacías.
Lu