ESTRUCTURAS PRIMIGENIAS (Poesía)

14 Noviembre 2008

……

Aún más que cuerpos de estructuras estancas

Aún más que un grito que no es escuchado más allá

de sus cuatro paredes

Aún más que correr pisando el viento

morder la luna o el polvo

de las estrellas

o mirar el mediodía desde tus ojos

……

El dueño del planeta

esta noche duerme

La definición del infinito la

inventaron dos criaturas que

perdidas en un bosque

se murieron de hambre

……

Furia, rabia, pavor

Estulticia, descalabro, codicia

Mano, pan, hombre

Más, mayor, grande

Ignora, servicio, robo

Inútil, callado, duelas

Pueblas

Las

Cosas

……

Volver a las primeras palabras

……

Las verdaderamente importantes

……

……

HjorgeV

14-11-2008


ERROR Y MEDIO: NO BUSHEES, PUES

12 Noviembre 2008

Decía anteayer, que sigo con la duda:

¿Por qué se le ha soportado y sigue soportando tanto a Bush?

¿Cuál es la explicación para esto?

La sociedad usamericana ha tenido que romper varios tabúes y reglas no escritas en estas últimas elecciones.

Empezando por la ascendencia africana del candidato ganador -su padre era, además, musulmán-, pasando por su lugar de nacimiento –Honolulu, Hawái-, su nombre completo -Barack Hussein Obama Jr.- y su etapa escolar en Indonesia, hasta su pasado religioso musulmán.

escipion-el-africano1ESCIPIÓN EL AFRICANO, emperador romano, S. II a. C.

(Imagen: Wikipedia)

Obama es obviamente un resultado de la crisis.

Es decir su triunfo se lo debe principalmente a Bush.

Existe, por otra parte, un triste paralelismo entre el triunfo de Obama y los antepasados de sus compatriotas descendientes de esclavos africanos.

EMPEZANDO CON LAS MANOS VACÍAS

El nuevo presidente usamericano tiene la piel más o menos oscura, pero no desciende de ellos. No es ese el paralelismo.

Cuando Lincoln abolió oficialmente la esclavitud, los primeros libertos tienen que haber sentido la misma sensación de triunfo, alivio, liberación y justicia que deben haber sentido Obama y muchos más.

Pasada la euforia, tienen que haberse dado cuenta de que en verdad no tenían nada y de que la libertad les valía de poco si no tenían mayores medios, apoyo y todas las puertas se les cerraban.

Si bien esto último no es el caso del candidato demócrata, tanto esos esclavos como él, empiezan con mucho en contra y con algo común: empiezan con las manos vacías.

Peor aún.

Tanto esos esclavos libertados como Obama empiezan con todo en contra, en menos, debiendo.

Libertar a los esclavos y dejarlos a su suerte, sin educación garantizada, medios materiales, vivienda propia y decente, sin vínculos grupales realmente valiosos ni tradiciones familiares, sin ninguna cultura común ni continuidad educativa, y, peor aún, sin ningún reconocimiento ni resarcimiento por su trabajo gratuito y doloroso, fue tan cruel y absurdo como la misma esclavitud.

Solo quien cree en la superioridad de una raza respecto a otras, puede cerrar los ojos ante la realidad: después de más de siglo y medio de la abolición oficial de la esclavitud y después de casi 50 años de decretado el fin (oficial) de la discriminación racial en EEUU, el colectivo de los descendientes de africanos sigue sin poder encontrar un lugar digno en la sociedad a la que regaló (a latigazos) su esfuerzo y su vida para contribuir a su riqueza.

El racismo político, social y económico remanente continuó haciendo su trabajo, con los resultados que vemos ahora.

Obama por su parte, no solo empieza con el mayor déficit macroeconómico de la historia de su país.

También comenzará su mandato con un legado especialmente maligno.

EL LEGADO MALIGNO DE BUSH

Bush no solo nos deja (sí, al mundo entero) dos y hasta tres guerras abiertas: dos de ellas en verdad invasiones a países más o menos indefensos y la tercera contra un enemigo al que ha terminado copiando en sus métodos. Terroristas, se entiende.

Habiendo empezado con un superávit heredado del gobierno de Clinton, se marcha, además, muy tranquilo a su rancho dejando un hoyo de 455.000 millones de dólares de déficit presupuestario.

Suma a la que hay que añadir los 10.000 millones de dólares que cuesta la invasión de Irak por día, más los 700.000 millones que sus amigotes de Wall Street necesitan para continuar con su capitalismo casino.

(American Express se ha sumado a la lista de los pobres menesterosos esperando su generosa limosna hace apenas unos días. Las lágrimas se me caen solas.)

Obama pronto se dará cuenta de que no hay nada que celebrar, que Bush deja EEUU económica y moralmente descalabrado, a Irak material y espiritualmente en ruinas y a la economía mundial tambaleándose.

Y esto, sin tener en cuenta el gran daño moral que le ha hecho a su país y al mundo entero en otros aspectos.

Por otra parte, muchos no pueden entender que parte del daño hecho por Bush también lleva el nombre de personajes como Chávez o Ahmadineyad.

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Que las fanfarronadas bushianas han sido el mejor caldo de cultivo para que otros se atrevan a lanzar las suyas propias, retándolo incluso verbalmente.

No pueden o no quieren entender que cada Acción Bush ha creado su Reacción Bush en el mundo, con consecuencias en distintos niveles y ámbitos que todavía están por verse y descubrirse.

Lo malo es que no se ha aprendido la dura lección.

NO SE ESTÁN CAMBIANDO LAS LEYES

Por lo menos Europa ni el resto del llamado Primer Mundo lo han hecho.

¡No se están cambiando las leyes!, por ejemplo.

Ni se está contemplando cambiarlas.

Ni siquiera estoy hablando de iniciar un Plan Ético en las escuelas.

Aquellos que lleven a la ruina y al hambre a miles de personas e, incluso, a un país entero, pueden seguir jugando su particular casino financiero sin preocuparse: las leyes los siguen amparando.

Los que roban por necesidad, por desesperación o por enfermedad (la drogadicción lo es) son los que seguirán llenando mayoritariamente las cárceles del mundo.

Jueces, políticos, dirigentes, estadistas, administradores en general, estudiosos, científicos, no quieren cambiar nada.

Mientras el planeta se tambalea en más de un sentido, los que verdaderamente podrían hacer algo en sus respectivos países, no ven la necesidad de cambiar absolutamente nada.

Hace un par de días leí en el diario que existía un costoso proyecto llamado Operación Captura 2, que funciona a través de la Red y es un trabajo conjunto de las organizaciones británicas Crimestoppers, la Serious Organizad Crime Agency, la embajada de su país y las autoridades españolas.

Existía, concretamente, una lista de “Los más buscados”.

Obviamente, no esperaba encontrar a Bush ni a Rumsfeld en ella.

Pero sí, a alguno de los banksters (banqueros gánsters) responsables del descalabro y de los momentos de incertidumbre por los que pasa el mundo entero.

Pues, no.

La mayoría de los buscados son por cuestiones de drogas.

Ilegales, se entiende.

Es decir, por delitos verdaderamente menores, si se tiene en cuenta que el daño que causan las drogas legales como el alcohol y el tabaco, es abrumadoramente mayor que el de sus congéneres clandestinas, que no tienen otro objetivo, por lo demás, que hacer momentáneamente feliz a un ejército de desesperados sociales.

La gran pregunta tendría que ser la siguiente:

¿Quiénes son los interesados en gastar tantas energías en algo así, cuando en realidad las estafas fiscales y financieras, el ocultamiento de dinero en Suiza o Luxemburgo, la tortura y la invasión de países son cosas mucho más graves, gravísimas, que el tráfico de drogas ilegales?

Otra cosa, por supuesto, son los homicidas y secuestradores de esa lista.

LO MÁS LEJOS POSIBLE

Bush se va.

Lo hace contento, relajado.

Es que para él no ha pasado nada.

En su mente, en su mundo desgajado del real, las cosas han mejorado, seguimos teniendo el mejor sistema comercial y financiero jamás inventado, no ha habido caídos en Irak, el sistema de seguro médico en EEUU es algo envidiable. Me detengo.

A él, no le ha podido suceder mejor cosa que estar haciendo el tejano bonachón durante ocho años al mando de la que aún es la primera potencia mundial.

Dudo que alguien tenga el valor y los medios para juzgarlo por sus actos.

Se va un mentiroso, torturador (quien ordena, protege y promueve la tortura lo es) y arruinador.

Por lo menos, el mundo puede empezar a respirar más tranquilo.

¿El mundo puede empezar a respirar más tranquilo?, he dicho.

Obama no cambiará el mundo.

Peor todavía.

Los que ven en él a la salvación de EEUU e, incluso, del mundo, olvidan que tanto él como el propio Bush, son simples instrumentos dependientes de un poder mucho más poderoso y casi invisible que realmente no tiene ningún interés en alterar un centímetro el status quo.

El llamado a la reunión del G-20 ha sido quizás la estocada final que se le ha dado a la ONU, sin que nadie haya reclamado.

El mundo se debate al borde de su colapso financiero y comercial, y la mayor potencia del mundo no quiere una solución de todos, sino de 20.

Se necesitan mecanismos de regulación del sistema financiero internacional, pero el término internacional solo está dirigido a un grupo elitista de naciones.

Es la misma historia de siempre: llenarse la boca con palabras como libertad, democracia y mercado libre, para usarlas después sólo cuando conviene.

El llamado Primer Mundo no ha aprendido la lección.

Es grave, a mi parecer.

Tal como están las cosas, habría que contentarse con que Obama retire el veto presidencial de una moción del congreso que quería prohibir la tortura, y con que cierre Guantánamo.

Algunos creen que Obama no hará otra cosa que quitarle el carácter hamponesco al gobierno de un país que terminó pareciéndose en sus métodos y sus prácticas a los terroristas que decía querer combatir.

Pero que, aparte de no haber podido combatirlos adecuadamente, ha conseguido que se multipliquen.

Como un pobre demente irresponsable, Bush seguirá sonriendo.

Y como no podría ser de otra forma, se va ayudando a sus amigotes.

En cierta forma es bueno que EEUU haya entrado en crisis, porque muchas de sus arbitrariedades como potencia imperial las cometió justificándose en su mayor desarrollo industrial y avance económico.

Como eran los ‘mejores’ tenían ‘derecho’ a hacer lo que quisieran en el mundo, a imponer su supuestamente infalible fórmula ganadora.

Hoy, por lo menos ese argumento ya no cuenta: la economía del imperio que empieza a decaer tiene las cuentas -las cifras económicas reales- similares a las de un país subdesarrollado.

EL MAL MENOR

No nos engañemos, se ha hecho bien en preferir a Obama frente a un republicano.

Pero solo se ha escogido el mal menor.

Por cierto, como la vida tiene sus guiños, y, claro, Bush sabía que hoy terminaría estas líneas dedicadas tiernamente a su persona, esta mañana me he enterado de que acaba de reconocer errores.

Atención: Acaba de reconocer errores.

No: “Acaba de reconocer sus errores”.

Simplemente: Acaba de reconocer errores. ¿Cuántos?

1 ½ nada menos.

Sí, uno y medio.

Esta vez ha lanzado una frase críptica a modo de crema que adorna la torta, para referirse al triunfo de Obama:

“Es bueno para el país que la gente sienta interés por el futuro.”

Pueden leerlo ustedes mismos aquí.

Como para decir: ¡No bushees, pues!

….

.HjorgeV 12-11-2008


COMO UN POBRE DEMENTE IRRESPONSABLE

10 Noviembre 2008

A todo estado de choque, de emociones e impresiones fuertes, le sucede el inevitable regreso a la realidad.

A más tardar cuando el jolgorio y la algarabía de los demócratas se hayan decantado y estancado, y la normalidad retorne tras la investidura del nuevo presidente de EEUU, los republicanos tendrán que darse cuenta y reconocer que habían elegido por dos veces consecutivas a alguien muy, pero muy especial.

La gente normal puede mentir, exagerar, ocultar, disfrazar la realidad e, incluso, ignorar lo obvio.

Pero, por lo general, llega un momento en que se acepta la realidad.

-Está bien, lo creía así, pero me he equivocado.

-Lo hice porque no me quedaba otra salida; no sabía lo que hacía.

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-Pensaba que nadie lo iba a notar.

-¡Es lo que hacen todos, señor juez!

-Me vi obligado a hacerlo.

-Estaba convencido de que me amaba.

Sobre todo en los momentos de choque emocional es normal reaccionar de forma inesperada y negar lo que nuestros propios ojos ven.

No es el caso de Bush.

Acaba de dejar pasar la oportunidad de culpar al descalabro del capitalismo por la ruina en la que deja a su país y pasarle el pesado guante a Obama:

“Hice lo posible. Es culpa del sistema”, podría haber dicho.

Pero no.

Como un enajenado en delirio, en el peor de los momentos y cercano a su muerte, él alaba la flecha que tiene clavada en el corazón. Y alaba su mano.

Su propia mano que ha clavado esa flecha y que ahora la remueve.

Hace algunos días, cuando ya se sabía que el sistema de mercado libre ha colapsado y que necesita –por lo menos, por favor- reinventarse, salió en defensa de él como ‘el mejor de los sistemas jamás inventados’.

Por favor.

El Capitalismo no es un invento: es la expresión y resultado de nuestra incapacidad para hacer bien las cosas y para interesarnos por resolver nuestros problemas básicos sobre un planeta, como un conjunto de seres que se necesitan y dependen los unos de los otros.

Creo que con Bush no haría falta un psiquiatra.

Bastaría un simple psicólogo.

O alguien que sepa leer –ni siquiera escribir- para reconocerle que si ha demostrado tener alguna característica especial aparte de su espíritu bonachón y carismático (es un tipo con el que te puedes encontrar en un bar y terminar emborrachándote con él), esa ha sido la de su gran capacidad para desprenderse de la realidad.

Como un pobre e irresponsable demente, que no sabe lo que hace y no puede responder por sus actos, Bush se ha paseado nefastamente ocho años desbaratando el mundo.

Se sabe del caso de presidentes, líderes y empresarios que mintieron a su gente con el fin de que las cosas no empeoraran aún más, de ganar tiempo, de simplemente engañar o confiando en un cambio inesperado de la suerte.

Se sabe de dictadores como Fulgencio Batista que, aún teniendo asegurados millones en el extranjero, esperó hasta el último minuto para abandonar Cuba negándolo todo, pero solo porque su codicia le impedía irse con las manos ‘vacías’.

Se sabe del caso de Ferdinand Marcos, que se hizo investir como presidente de su país el mismo día en que a Corazon Aquino se le tomaba el juramento como la primera presidenta de Filipinas, solo para huir posteriormente esa misma noche como una ratita más.

Creo que si hay que comparar a Bush con otro personaje de la historia, tendría que ser con el especialmente nefasto Augusto Pinochet.

Un personaje que se fue de este mundo con la absoluta convicción de haber hecho el bien a su pueblo.

(Bastaría preguntar a la familia de un cobardemente desaparecido bajo su satrapía. A la familia de uno solo de los miles seres humanos que fueron secuestrados –cobardemente- de sus casas, torturados –alevosamente- por encapuchados armados y luego arrojados –qué esfuerzo- desde un avión o muertos de un simple tiro, por detrás, se entiende. Un pérfido asesinato hecho en grupo, con armas y con la víctima inerme, sin poder moverse ni defenderse.)

(Los toros por lo menos pueden defenderse parcialmente con sus cuernos y hacer cada par de años daño a alguien.)

Si había algo que, personalmente, temía, era que Bush resultara un enamorado del poder.

Felizmente, por lo menos hasta ahora, no ha sido así.

Obama ha tenido suerte.

El mundo, sin atreverse a decirlo, no solo deseaba que terminara la Era Bush, también quería –sin reconocerlo oficialmente- que de una vez por todas desapareciera por lo menos de la escena política el Arruinador, el Presidente Más Nefasto de la Historia de la Humanidad.

Esto es lo que también explica el cómodo triunfo de Obama.

Basta un ejemplo de muchos.

El diario conservador Chicago Tribune, que en sus 161 años de existencia (!) nunca había apoyado a un candidato demócrata en una elección presidencial, esta vez pidió abiertamente el voto para el candidato hijo de un africano.

Nada menos que un diario conservador.

Después de 161 años.

Pidiendo un voto para un contrincante político, un demócrata.

Y para el hijo de un africano.

Para un mestizo descendiente de una etnia que muchos de los republicanos siguen considerando peligrosa, ignorante e incapaz de nacimiento, o, por lo menos, indigna de compartir con ellos –lo mejor de- su país.

Y es que bastaba solo con saber leer.

El hombre que ha arruinado a su país, que también mintió campantemente al mundo para poder invadir Irak y que sigue sin ser juzgado por eso, dijo lo siguiente en una entrevista en el 2003:

“Oh, no. No vamos a tener caídos en Irak”.

El hombre que se apareció sorpresivamente en Irak el Día de acción de gracias, el cuarto jueves de noviembre del 2003, para hacerse fotografiar con un pavo ante sus tropas, mientras su servicio secreto transformaba Abu Ghraib en un centro de tortura, dijo:

“Ningún presidente ha hecho más por los derechos humanos que yo.”

El tejano campechano que ordenó la tortura y el secuestro en nombre de una supuesta Libertad que lleva el nombre de Guantánamo y vuelos ilegales (y secretos, con la ayuda de Europa), y que ha hecho aumentar en su propio país la cifra de presidiarios de 1,9 a 2,3 millones en apenas ocho años, dijo:

“La libertad es el regalo de dios para la humanidad.”

El presidente del país que gana premios Nobel a granel, pero en el que existen casi 50 millones de personas sin seguro médico, para los que se ha agravado su situación con su gobierno, dijo:

“Todo el mundo está celoso de nuestro sistema de salud”.

El presidente que en agosto del 2005, después que su gobierno desoyera las alarmas de los expertos que llevaban años anunciando los peligros inminentes en los diques ruinosos de Nueva Orleans, y que recién se apareció días después por la zona de la catástrofe, dijo muy tranquilo de huesos:

“No creo que alguien podría haberlo previsto.”

Hace un par de meses nomás, en julio de este año, cuando ya se sabía que era solo una cuestión de tiempo que la burbuja financiera creada por las hipotecas basura explotara, emitió otra vana frase:

“La economía crece, la productividad aumenta, el comercio florece.”

¿Son estas las frases de una persona normal, de alguien capaz de percibir la realidad más o menos adecuadamente?

¿Son estas las frases de alguien que fue elegido por dos veces consecutivas por millones de personas del país más poderoso de la Tierra?

¿Son estas las frases del mandatario de un país que alguna vez fue más conocido por la Estatua de la Libertad y que ahora lo es por Abu Ghraib y Guantánamo?

No.

Hoy, que ya existe un consenso mundial en el sentido de que el capitalismo no se puede autorregular y que, por lo tanto, el sistema financiero internacional tiene que ser por lo menos reglamentado, Bush dice:

“No existe mejor sistema en el mundo.”

No.

Decididamente, no. No puede ser.

En el mundo existen hombres sinvergüenzas, tontos y locos.

Bush, con sus palabras y hechos, los ha superado con creces.

Un diario alemán ha dicho que el mayor avance del que no cabe ninguna discusión en la Casa Blanca tiene que ver con Bush.

Se ha convertido en un apasionado y arriesgado ciclista de montaña.

Al llegar a la Casa Blanca dijo:

“Soy fanático del béisbol. Para mí, lo que cuenta son los resultados”.

Ahora sabemos cuáles son esos resultados.

El hombre al que le importaron un pito los tratados internacionales, los acuerdos de la Cuarta Convención de Ginebra, el protocolo de Kioto sobre el cambio climático y la Corte Internacional de Justicia, fanfarronea hoy:

“Le prometí a mis amigos que no dejaría que Washington y la política cambien mi forma de ser. Sigo siendo la persona que conocían. Soy más juicioso y tengo más experiencia, pero mi corazón y mis principios siguen siendo los mismos.”

No, me digo.

No.

Este hombre no puede ser normal.

¿Cómo es que ‘nadie’ se haya podido dar cuenta de que hemos estado frente a alguien que se conduce y expresa como un pobre demente, peligroso e irresponsable de sus actos?

El resto del mundo tendría que enjuiciarse a sí mismo por haber sido tan estúpido.

C.

Continúa…

HjorgeV 10-11-2008


ARTHUR HONEGGER, AKSEL SCHIØTZ

7 Noviembre 2008

ARTHUR HONEGGER: MOUVEMENT SYMPHONIQUE / PACIFIC 231 (1923)

A pesar de haber nacido y vivido en Francia, Arthur Honegger (El Havre, 1892-París, 1955) no renunció a su nacionalidad suiza.

Con Pacific 231, consiguió el reconocimiento internacional para su obra.

“Siempre he amado a las locomotoras de un modo pasional. Para mí, son seres vivos a los que amo, igual que otros aman a las mujeres o a los caballos”.

Pacific 231, llamada inicialmente solo Mouvement Symphonique, es su particular homenaje a su propia objetofilia y con la que no intentaba reproducir el sonido de una locomotora, sino traducir musicalmente “la impresión visual y el bienestar físico” que él percibía.

Esta obra debe su nombre al tipo de locomotoras a vapor más rápidas del siglo pasado: con 2 ruedas guías, 3 ruedas conductoras y 1 rastrera.

Su rostro es el que aparece en el billete de veinte francos suizos.

HjorgeV 07-11-2008

AKSEL SCHIØTZ: DICHTERLIEBE

Como cantante de ópera, Aksel Schiøtz (Dinamarca, 1906-1975) debutó en Copenhagen con Cosi fan tutte de Mozart en 1939.

Sin embargo, es por sus interpretaciones de canciones tradicionales danesas y de los lieder de Schubert y Schumann que más se le recuerda.

Durante la ocupación de su país por los nazis (1940-1945), alcanzó gran popularidad interpretando viejas melodías danesas de comienzos de su siglo y del pasado XIX.

Después de más de una década como profesor en EEUU, volvió en 1968 a enseñar en Copenhagen.

Esta grabación, no exenta de defectos técnicos, reúne los siguientes Dichterlieder (‘canciones de, del o de un poeta’) de Robert Schumann:

1. Im wunderschönen Monat Mai (‘En el hermoso mes de mayo’)
2. Ich will meine Seele tauchen (‘Quiero sumergir mi alma’)
3. Ich grolle nicht (‘No guardo rencor’)
4. Und wüssten’s die Blumen (‘Y si lo supieran las flores’)
5.
Ein Jüngling liebt ein Mädchen (‘Un mancebo ama una muchacha’)
6. Am leuchtenden Sommermorgen (‘En una resplandeciente mañana de verano’)
7. Ich hab im Traum geweinet (‘He llorado en un sueño’)

HjorgeV


DIOSES DE JOSUÉ MÉNDEZ

5 Noviembre 2008

DE UN CAMPAMENTO A ASIA

A finales de los años setenta, cuando ya estaba en la universidad y tenía otros intereses, empezó a ponerse de moda un fenómeno de carácter recreativo que se había iniciado como producto de la continua y galopante pauperización de la clase media limeña.

No solo de esa clase media, por supuesto, sino de toda Latinoamérica.

Pocos años atrás, con la crisis del petróleo de 1973, nuestro país no había sido el único en sufrir los embates de una de las más grandes crisis económicas de nuestra era moderna y predecesora del caos financiero mundial actual.

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(De esa época recuerdo la implantación de las llamadas calcomanías en los vehículos: los que las tenían de un color podían circular ciertos días de la semana, los demás, el resto de los días objeto de restricción. Lo menciono, porque, de empeorar las cosas, tal vez vuelva a ocurrir en muchos países del mundo en un futuro nada lejano.)

Como producto colateral ‘positivo’ de la crisis capitalista actual, ahora sabemos que las durísimas y más que abusivas recetas que le vendía como remedio amargo el FMI a Latinoamérica, eran veneno puro para nosotros y más ventaja sinvergüenza para el llamado Primer Mundo.

Pero volvamos a lo que nos ocupa hoy.

Ese fenómeno al que me estoy refiriendo consistía en acampar en una playa más o menos lejana y más o menos desierta del litoral al sur de Lima.

Lo que se había iniciado como una actividad marginal de tablistas fanáticos, buscando pasar el día o todo un fin de semana corriendo olas, de pronto, había conseguido contagiar a otros más.

Si bien ya existían desde un par de décadas más atrás, balnearios veraniegos establecidos a lo largo de la costa, como Pucusana, Puntanegra o San Bartolo, en esos durísimos años la nueva clase media sin esos privilegios (o con ellos perdidos), no se resignó y puso de moda acampar en la playa.

Tenía que ser, de ser posible, una desierta, con cierta atracción o encanto, algo escondida y ‘totalmente’ desconocida.

A esos famosos campamentos se iba a comer atún en lata como plato principal, exponerse al sol hasta broncearse como sólo ahora los más tontos o ignorantes de los peligros de las radiaciones solares lo pueden hacer, a cantar al pie de una fogata, correr tabla, hacer las necesidades escondido tras una duna o roca –la costa peruana es un desierto casi sin interrupción-, a ejercitarse en diversos juegos con pelota, conversar, jugar a cualquier cosa en grupo, remojarse en el Pacífico hasta el cansancio, enamorar disimuladamente y olvidar el Cielo Color Panza de Burro (marca registrada) casi eterno de mi horrible, entrañable y extrañada Lima.

Primero fueron unos cuantos los campamenteros.

Después el fenómeno pegó y empezó a hacerse masivo.

A comienzos de los ochenta ya era común desplazarse hasta más de cien kilómetros en busca del particular paraíso costero perdido. Muchas veces solo para pasar el día.

Por esas cosas que tal vez solo pueden ocurrir en nuestros países ahora llamados emergentes, de uno de esos grupos de amigos campamenteros debió surgir la idea de construir un condominio en el kilómetro 97,5.

Un perdido kilómetro más de la larga Panamericana Sur.

Para que todo sonara mejor, debieron tratar de plantar unas palmeras, para poder llamar así, a su huarique (‘escondrijo’ apunta la Real Academia: muy pobre para todo lo que significa), con el nombre de Las Palmas.

La luz la obtenían de lámparas de querosene y el agua la tenían que llevar en grandes bidones desde Lima.

O tal vez le pusieron ese nombre por simple sarcasmo, puesto que el litoral peruano –salvo muy al norte y en el par de valles que lo interrumpen- es un desierto casi continuo y especialmente árido.

No lo sé.

Javier Bedoya, un escritor limeño que desconocía y que -documentándome para esta entrada- he descubierto en la red, ha escrito una crónica genial sobre lo que ocurrió después en ese punto concreto de la Panamericana Sur.

Ese punto que ahora se llama Asia, acoge a más de 5.000 personas y es un reducto de la alta burguesía limeña.

Recomendando leer la referida crónica, reproduzco uno de sus párrafos:

A mediados de los noventa ya habían tres urbanizaciones privadas bajo los nombres de Cayma, Cocos y Las Palmas. Por entonces el único bien de consumo en Asia, además del tiempo libre, eran el cebiche y bebidas heladas que ofrecía un avispado lugareño. Esto explica que el primer restaurante de Asia llevara el poco fashion nombre de “El Señor Huamán”.

Asia, además de ser un balneario exclusivo y un emporio comercial de los llamados de alta categoría, cuenta con un hotel cinco estrellas y pronto con un complejo hotelero golfístico.

Asia tiene sus propios guardianes, sus propias reglas y su propio orden estricto.

Allí, las llamadas empleadas del hogar deben llevar uniforme obligatorio, no pueden bañarse libremente en las playas ni en las piscinas del lugar y está prohibido, por ejemplo, que los automóviles se estacionen en la vía pública más de un determinado número de minutos.

La lógica es simple para esto último: el que no tiene un garaje propio, es porque no tiene una casa allí, por lo tanto, un indeseable en Eshia, como también se le llama, con un guiño de ojos, como si hubiese que pronunciarlo como un exclusivo balneario gringo.

Como si ni siquiera perteneciera al Perú ese enclave geográficamente aislado y marginal.

Allí, en Asia, es donde transcurre la trama de la nueva película del joven cineasta Josué Méndez (Lima, 1976).

DIOSES DE ASIA

Su primer largometraje, Días de Santiago (2004), recorrió al año siguiente de su estreno, decenas de festivales cinematográficos internacionales y recibió más de una veintena de premios y distinciones.

Méndez, además de director, guionista y productor de su primera película, ha contado que se inspiró en una frase que leyó en una pared de las calles de Lima:

Le llaman salvaje al río que se desborda, pero no al cabrón que lo oprime.

Días de Santiago -la historia de Santiago, precisamente, un soldado que habiendo perdido en la guerra parte de su humanidad comprueba que al volver a la vida civil la batalla por labrarse un camino puede ser aún mucho más dura- le abrió definitivamente las puertas de los circuitos cinematográficos internacionales.

Aquí en Alemania se hizo conocida bajo el título de Krieg kennt nur Opfer (‘la guerra solo conoce víctimas’) y por ser una película chocante, de esas en las que no se quieren mostrar las cosas buenas y bellas de un país, sino lo peor de sus entrañas y sentimientos.

Algo a lo que pocos cineastas europeos se atreven respecto a sus propios países, me atrevo a afirmar.

Personalmente, tengo el recuerdo de la pobre muchacha peruana que se sentó muy cerca de donde me encontraba en la exhibición de la película aquí en Colonia, y que había llegado con su novio alemán al cine pensando que podría presumir de las maravillas turísticas peruanas que iría a mostrar el filme.

(No sé si seguirán juntos.)

Con la reciente aparición de su segunda película -Dioses (2008)-, la expectativa es obviamente grande e inquietante no solo en el público nacional.

AVANCE DE LA PELÍCULA <<DIOSES>>

Méndez, que a la vuelta de sus estudios de cine en EEUU en 1998, fundó su propia empresa, Chullayaki Producciones, tiene claros sus objetivos: “Un cine de autor que no sea aburrido y que también permita a la empresa ganar.”

En esta oportunidad ha tenido la suerte de ser escogido por un patrocinador relojero para trabajar como discípulo al lado del director británico Stephen Frears.

Sí, el mismo de La Reina y Amistades peligrosas.

Méndez ha contado que, aunque a lo largo de año y medio solo se reunió con él pocas veces, pudo trabajar bajo su supervisión en la creación del guión y el proceso de edición.

En Dioses, Méndez se ocupa del submundo de la alta burguesía limeña, aquella que se recluye en barrios exclusivos y pasa el verano en Asia.

Al mencionarle el periodista César Hildebrandt en una entrevista que en Dioses vuelve a tratar el tema del incesto, Josué Méndez reconoce que le fascina el tema de la familia.

El cómo a través de las relaciones de los miembros de una familia se pueden decir cosas de todo un país y ver cómo entre sus miembros –literalmente- se joden.

A Méndez le fascina Lima, porque es una ciudad que:

“parece estar cocinándose, no es una sociedad ya armada, lista. Estamos completamente en preparación”.

“Hace como quinientos años que estamos en preparación”, le replica Hildebrandt en la misma entrevista.

Los ‘descendientes’ de esos limeños pudientes que empezaron a copar el litoral al sur de Lima huyendo de la explosión demográfica de la capital y buscando exclusividad, siguen siendo de carne y hueso.

Ahora muchos nada en dinero, se han vuelto decadentes y más frívolos.

Más expuestos, también, a las debilidades que las diversas y exclusivas drogas y demás caprichos conducen y que el dinero compra, sin preguntar qué hay verdaderamente detrás y dentro de cada persona.

¿Por qué se llama Asia el lugar?

Según refiere Jaime Bedoya, debido a los chinos culi –o coolies- que llegaron al Perú por miles como inmigrantes a finales del siglo XIX, para trabajar como esclavos en los arrozales de esa y otras zonas del país.

En fin.

Dioses ya ha ganado un premio en el Festival de Biarritz.

El título no es gratuito.

Es decir, es la película de aquellos que se creen los actuales dioses del Perú.

De aquellos que parafraseando a Abraham Valdelomar ( a quien se le atribuye la frase “El Perú es Lima, Lima es el Jirón de la Unión, el Jirón de la Unión es el Palais Concert y el Palais Concert soy yo“) podrían decir:

“El Perú es Lima, Lima es Asia, Asia soy yo.”

Casi como hace quinientos años.

Como otro dios -por ahí- que felizmente está a punto de dejar su sillón presidencial y esperemos que lo acoja pronto algún nosocomio para enfermos mentales.

Pero de él ya me ocuparé pronto.

….

.HjorgeV 5-11-2008


UN AFROAMERICANO EN LA CASA BLANCA (1964)

3 Noviembre 2008

Rastreé la novela infructuosamente durante un buen tiempo.

Llegué a pensar que su existencia se debía a un invento de mi imaginación.

Pero la tenía presente, recordaba el excelente ambiente creado por su autor y la atmósfera en un país no preparado para cierto tipo de acontecimientos extremos.

Cuando estaba a punto de rendirme, un nombre se me vino a la memoria: Irving.

Había recordado casualmente el nombre de pila del autor.

Luego en la Red, fue sencillo seguirle la pista a pesar de los pocos datos que tenía.

Había leído la novela en mi época adolescente.

El hermano mayor de un amigo mío era un fanático lector de los llamados best sellers, éxitos de ventas, y una vez que leía sus libros, se desentendía de ellos.

Mi amigo, poco dado a la lectura, me los pasaba a mí.

Creo que la fiebre de esa época adolescente, empezó con El Padrino de Mario Puzo y llegó a abarcar toda la obra de Agatha Christie.

Desde entonces no he vuelto a releer ninguno de esos libros, aunque me ha quedado una gran afición por las historias bien escritas, de esas en las que es posible -como en una buena película- sustraerse por un buen par de horas de la propia vida, de sus problemas y vicisitudes.

Dentro de esa larga lista de novelas, había una que recordaba especialmente.

La había escrito un autor usamericano que sentía una gran atracción por personajes marginales, con personalidades extrañas o destinos enrevesados.

Habiéndose iniciado desde muy joven en el periodismo, tal vez el hecho de haber estado en la Segunda Guerra Mundial como soldado bajo las órdenes del director cinematográfico Frank Capra –también conocido por sus documentales de guerra-, fue lo que marcó su vida como autor.

Irving Wallace (Chicago, 1916-Los Ángeles, 1990) llegó a escribir una quincena de novelas y una decena de guiones cinematográficos, aparte de varios libros de divulgación y de los llamados de no ficción. Muchos de sus artículos aparecieron también en revistas como Cosmopolitan o Esquire.

Se dice que llegó a vender 250 millones de sus libros en el mundo entero.

The Man es el título de la novela que aludo, publicada en 1964, y la que se iniciaba con el puesto vacante de la vicepresidencia de EEUU por la muerte de su titular.

El derrumbe accidental de una catedral en el transcurso de una visita al extranjero, provocaba luego la inesperada y sorpresiva muerte del presidente; e inmediatamente después, moría también el presidente de la Cámara de Representantes sin poder ser salvado en el quirófano, creándose un vacío de poder.

Quien seguía en la línea jerárquica como sucesor inmediato, era Douglas Dilman, el presidente pro tempore del senado.

Dilman, un humilde y reservado senador descendiente de esclavos africanos, había sido elegido para ese puesto con anterioridad, pero sólo para preservar las formas y las apariencias, en un decisivo momento de la historia racial de ese país.

(Ese mismo año de 1964 se había promulgado el Acta de los Derechos Civiles, que intentaba prohibir -sin conseguirlo realmente o sólo parcialmente hasta el día de hoy- la discriminación racial en las escuelas y en el terreno laboral.)

La novela había sido escrita antes de que se presentara en 1965 la Vigésimo Quinta Enmienda de la constitución usamericana que regulaba los vacíos de poder y la línea de sucesión en cualesquiera casos.

La credibilidad de la historia de Wallace, a pesar de ser considerada casi ciencia ficción, se basaba en la de la conjunción -nada descabellada- de la simple casualidad con ciertas concesiones hipócritas, hechas más para guardar las formas que por verdadera convicción.

El título de la novela, por otro lado, alude a la expresión anglosajona usada para referirse a la autoridad, al poder, a algún líder, responsable o, incluso, al padre, y que aún se usa con connotaciones más populares todavía.

(Un simple camello, o vendedor de drogas, por ejemplo, puede ser también ahora the Man. Personalmente, no me llamaría la atención que el Presidente Más Funesto de la Historia pase a los anales de la humanidad como The Man, en un verdadero y gran guiño sarcástico involuntario del autor.)

La novela llegó al cine casi diez años después, en 1972, con James Earl Jones en el papel del primer presidente afroamericano de la historia de EEUU.

Aunque entonces ya empezaba a dejar de ser casi ciencia ficción.

Porque ese mismo año, se eligió a Shirley Chrisholm, una congresista demócrata neoyorquina, como la primera afroamericana candidata a la presidencia de su país.

(Luego, en la Convención Demócrata para elegir al candidato y en la que ganó un tal George McGovern, apenas alcanzó un magro 5% del total de los votos. Por lo menos, por encima de Ted Kennedy y de Walter Mondale.)

Todd Jones (Misisipi, 1931), por su parte, el verdadero nombre del protagonista de la película de Joseph Sargent, continúa activo.

En la escuela estuvo estuvo a punto de sucumbir debido a un tartamudeo feroz y se dice que se pasó largos años de su vida escolar sin hablar.

JAMES EARL JONES Foto: Wikipedia

Hasta que uno de sus maestros le descubrió un talento especial: tenía una buena voz para declamar y recitar poesías, y cuando lo hacía dejaba de tartamudear.

En la versión original de La Guerra de las Galaxias, James Earl Jones no actúa, pero le presta su voz a la figura del temible Darth Vader.

Actualmente, también trabaja ocasional pero regularmente como voz invitada en la serie The Simpsons.

Su última película -una comedia- es de este año y se titula, curiosamente, Welcome Home Roscoe Jenkins.

Ignoro cuál será su reacción mañana, martes 4 de noviembre.

….

.HjorgeV 03-11-2008


ES UN REPTIL (Poesía)

2 Noviembre 2008

….

Es un reptil sin duda el que

salta en rana y agrede en ojo

….

Es un astro

lo que me ofreces

brillante e inmenso

difuso y augusto

en cada sonrisa

….

¿Quién no sabe que en cada

ronda del pato

es el saxofón el que lleva

el control del universo?

….

Munido de reyes

de cascos y

de barrancos

Mis soldaditos de la paz

han regalado todo su plomo

….

Hay un solo guardián en el ojo

de la ternura

….

Hasta derribar los montes se

acuestan tres inocentes

labios sobre los cuatro míos

….

HjorgeV

02-11-2008


CUANDO NADIE (Poesía)

1 Noviembre 2008

….

Cerrar la puerta

Dejar que la mirada

Se rinda

Y coloque una barrera sobre el

Esternón

….

No todo lo que nos alimenta

Nos sirve para acercarnos

Entre las sombras

….

Luego

Perderse sobre tu nuca

Cerrar los ojos

….

Ser nadie ahora que

No nos ven

Y somos libres en nosotros

Mismos

….

Comprender el sentido de

Una mirada

Que no se atreve a huir

De esta

Habitación

….

HjorgeV

01-11-2008