El año que dormí todo el día no lo pasé todo el tiempo en la cama, obviamente.
No tenía deudas, nadie me debía nada a mí.
Había acumulado unas reservas monetarias que quería invertirlas simplemente en sueño: en la posibilidad de dormir hasta las quinientas, de ser posible a lo largo de todo un año.
Una Cura de Sueño de doce meses, de 52 semanas, de 365 días, de 8.760 horas, le comenté a mi jefe.
El sueño de todo dormilón, me replicó él.
La realización de mis sueños de colegial, sin necesidad de mentir ni de envejecer a nadie:
-¡Sí, mamá, solo diez minutitos más! ¡Hoy tiene cumpleaños el director y las clases empiezan retrasadas!
Lo que dormiría, me dije. Lo que me envidiarían mis amigos.
¡Todo el día para dormir!
Pasaría menos tiempo escogiendo qué vestir y gastaría mucho menos en zapatos y en transporte. Ahorraría en electricidad; en energías, en general.
Recuperaría fuerzas mentales y volvería a tener la lucidez que las noches demasiado cortas me habían quitado. Abrir los ojos ya no sería una tortura porque lo haría con la convicción de haber descansado lo suficiente y de no ser así, tendría mucho tiempo por delante (¡todo el resto del día!) para conseguirlo.
Pero no llegué a tanto.
En plena elaboración minuciosa del plan, cuando yo mismo empezaba a dudar un poco, sonó el despertador y tuve que saltar inmediatamente de la cama.
….
HjorgeV 23-12-2008
24 Diciembre 2008 a las 17:03 |
Sea lo que sea que celebres, si lo haces, que sea una feliz celebracion a lado de tus seres queridos libreta.
Tal vez nos reunimos en Pamplona el proximo Julio.
Salud.
Rpta.: Que celebres estas fiestas de fin de año a tu gusto. Gracias a ti y un brindis por Honduras. HjV