El libro me lo recomendó mi profesora de alemán, una alemana alta como una valla publicitaria, quien además era una mujer casada y yo su amante.
Salíamos a las calles de Lima como dos personas que no se conocen pero llevan el mismo y exacto rumbo, sin asombrarse por ello.
Frecuentábamos cafés y restaurantes para turistas o aquellos establecimientos que vivían del tráfago de empleados y oficinistas en las llamadas horas punta del día.
Entre las tropas extranjeras o en las mesas vacías que dejaba la caterva de la corbata y el apuro al comer, buscábamos la placidez del anonimato.
Decía que solo sentada podía pasar un poco desapercibida.
EDUARDO GALEANO (MONTEVIDEO, 1940)
Entonces no lo advertía -tan atento como estaba a mis propias percepciones-, pero ahora puedo percibir casi fisiológicamente en el recuerdo la alta tensión eléctrica que debía sentir a mi lado como esposa infiel.
(Quien sabe de esos temas sabe también del efecto de esa tensión sobre el cuerpo.)
Su infidelidad no era muy varia.
Se dedicaba a mantener mi mano como un pajarito herido entre las suyas debajo de las mesas, traducía mis poemas a su lengua, me robaba de vez en cuando un beso en la oscuridad sin conocer del todo las instrucciones del uso oscular.
Cuando me abrazaba con fuerza, sorprendiéndome y sin que yo pudiera corresponder a su cariño, me hacía sentir el ser más vil entre los más desagradables insectos y alimañas.
Un día me habló de un libro que yo desconocía.
Estaba en alemán y ella me leía en su lengua pasajes enteros de él en nuestros encuentros o me señalaba los titulares de los diarios en los quioscos de la ciudad.
Entonces, me repetía los títulos de las dos partes del libro:
“La pobreza del hombre como resultado de la riqueza de la Tierra”.
“El desarrollo es un viaje con más náufragos que navegantes”.
Cuando lo leí posteriormente en su lengua original, me saltó a los ojos su vena poética, su fuego chispeante y su densidad narrativa.
El libro había sido prohibido en la patria del autor, Uruguay, y en el largo Chile de Pinochet. Acaso también en la Argentina, no lo sé.
Era un ensayo periodístico hecho con un lenguaje altamente poético y técnicas efectistas. Una lectura que impresionaba de arranque por su fervor y apasionamiento, además de por sus asertos en la visión pedagógica de la historia.
Hoy leo que abrió los ojos de muchos jóvenes de generaciones pasadas y se le llegó a llamar la Biblia Latinoamericana.
En inglés el libro lleva un subtítulo más atrevido:
Cinco siglos de pillaje de un continente.
Por la misma fuente me entero también de que Isabel Allende ha prologado las últimas ediciones y que cuando se vio obligada a salir de Chile el libro formó parte de su escaso equipaje.
Traduzco libremente:
“después del golpe de 1973 no pude llevar muchas cosas conmigo: un poco de ropa, fotos de familia, un pequeño saco con tierra de mi jardín, y dos libros: una vieja edición de las Odas de Neruda y el libro de la cubierta amarilla, Las venas abiertas de América Latina”.
(Al usar el Traductor de Google porque he dudado con la palabra dirt -solo conocía la acepción ‘suciedad’-, compruebo que la herramienta googliana lo ha hecho bastante bien, teniendo en cuenta su ser o naturaleza:
“after the military coup of 1973 I could not take much with me: some clothes, family pictures, a small bag of dirt from my garden, and two books: an old edition of the Odes by Pablo Neruda and the book with the yellow cover, Las Venas Abiertas de América Latina.”
“después del golpe militar de 1973 no podía tener mucho conmigo: algo de ropa, fotografías familiares, un pequeño saco de tierra de mi jardín, y dos libros: una antigua edición de las odas de Pablo Neruda y el libro con la cubierta amarilla , Las Venas Abiertas de América Latina “.
Ignoro si la cita es textual. La Wikipedia no lo consigna así.)
El golpe de estado cívico-militar del 27 de junio de 1973 obligó a su autor a partir al exilio.
Atrás dejó un Uruguay con partidos políticos y sindicatos prohibidos, persecución y asesinatos de la dictadura dirigida por Juan María Bordaberry y las Fuerzas Armadas de su país.
El texto del decreto presidencial golpista que pretendía justificar la barbarie incluía esta frase del siglo:
«la realidad político-institucional del país demuestra un paulatino, aunque cierto y grave, desconocimiento de las normas constitucionales»
El comienzo del artículo que me llevó a los recuerdos de las líneas iniciales de esta entrada dominical es el siguiente:
Sólo unas horas necesitó el libro Las venas abiertas de América Latina, del escritor uruguayo Eduardo Galeano, para pasar del puesto 60.280 al décimo de la tabla de ventas del portal Amazon.
Acabo de comprobar que esto último ya no es cierto.
Ya se encuentra en el 7º lugar, ahora, 07:56 de la mañana de este domingo que amaneció nublado y lúgubre y que ha empezado a descubrir al astro Sol como un niño agradecido.
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HjorgeV19-04-2009
Escrito por hjorgev