Cuando un diario como El País presenta el golpe de estado en Honduras como una expulsión es que las cosas van muy mal.
“El ejército expulsa al presidente Zelaya” fue el titular al respecto durante varias horas en la versión digital del diario español.
Es decir, cuando el lenguaje periodístico trata de ocultar la gravedad de una situación es que hay otros intereses en juego.
Salvo que entre las potestades (legales) de algún ejército esté la de poder expulsar al presidente de su país a voluntad.
Algo que no es cierto.
Un golpe de estado es un golpe de estado.
Sea el derrocado amigo de Chávez o no.
Defender la democracia solo cuando conviene fue uno de los grandes errores que no hicieron sino aumentar el desprestigio de EEUU en su propio continente.
(Europa, como en su actitud ante los desmanes y abusos de Israel contra los palestinos, ha preferido pagar su deuda con el país del norte por su ayuda en la Segunda Guerra Mundial cerrando muchas veces simplemente los ojos ante sus tropelías, o haciéndose su directo cómplice como en el caso de las invasiones de Irak y Afganistán).
José Manuel Mel Zelaya es/era, obviamente, un presidente incómodo para los intereses de EEUU y Europa, entre otras cosas, por su cercanía a Chávez y la posibilidad de que este siguiera fortaleciendo su influencia a través de alianzas en la región.
Ocurrió con Allende (por más que la comparación sea apenas adecuada) y la entrada de Pinochet.
Y el sátrapa se quedó en el poder desde el 11 de septiembre de 1973 hasta el 11 de marzo de 1990.
Burlándose además de sus miles de víctimas, entre asesinados, torturados, ‘desaparecidos’ y familiares de todos ellos.
Y hay que volver a temer que el asunto se ponga entre la dentadura y las mejillas como un bolo alimenticio, y se hable con la boca llena a la opinión pública hasta que esta se convenza de que casos así forman parte irremediable de la historia latinoamericana.
Estos eran los titulares a las 22:00 horas (de hoy domingo) en la Red.
EL MUNDO (España): “El Congreso de Honduras nombra otro presidente tras el golpe de estado”.
LA VANGUARDIA (España): “El presidente de Honduras derrocado por un golpe militar”.
CLARÍN (Argentina): “Golpe de estado en Honduras: militares secuestraron a presidente”.
SPIEGEL (Alemania): “El presidente derrocado habla de secuestro”.
STERN (Alemania): “Militares derrocan al presidente Zelaya”.
FOCUS (Alemania): “Golpe al amanecer”.
NEW YORK TIMES: “Honduran president is ousted in coup” (‘Presidente hondureño es derrocado en golpe’)
Salvo El País, que ha preferido referirse en su portada a una expulsión (como también lo ha hecho el presidente de su país, Rodríguez Zapatero, quejándose por la “expulsión ilegal” de Zelaya, ¿mera coincidencia?), el resto del mundo es unánime en la calificación de la ilegal acción militar hondureña.
El Focus alemán añade que los embajadores de Venezuela, Nicaragua y Cuba también habrían sido detenidos o secuestrados por “militares enmascarados”.
Como a la política le van bien las palabras, Europa, a través de Jan Kohout, ministro checo de Exteriores, de turno en la presidencia de la Unión, ha calificado la acción como “golpe de Estado”, pidiendo la restitución en el cargo del presidente hondureño.
En la última entrevista concedida justamente a El País español, Manuel Zelaya creía que EEUU se había puesto de su lado.
P. ¿Qué papel ha jugado EE UU en la intentona de golpe?
R. Pues mire, hay que ser justos. Aquí estaba todo listo para dar un golpe y si la Embajada de EE UU lo hubiera aprobado, hubieran dado el golpe. Pero la Embajada de EE UU no aprobó el golpe. Y fíjese lo que le voy a decir: si ahora mismo estoy aquí sentado, en la Casa Presidencial, hablando con usted, es gracias a Estados Unidos.
En otra parte de la entrevista responde lo siguiente:
P. ¿Y controla al Ejército?
R. En este momento sí… Lo tengo… mientras no dé órdenes que afecten a los ricos.
Esto tiene relevancia, porque Zelaya no proviene de la izquierda, como él mismo lo menciona poco antes de su secuestro y del golpe de estado.
P. Pero usted no es un hombre que procedía de la izquierda…
R. Así es, yo vengo más bien de sectores muy conservadores.
P. Y en qué momento se cae del caballo…
R. Ja, ja… No, más bien, en qué momento me subo al caballo… Mire, yo pensé hacer los cambios desde dentro del esquema neoliberal. Pero los ricos no ceden un penique. Los ricos no ceden nada de su plata. Todo lo quieren para ellos. Entonces, lógicamente, para hacer cambios hay que incorporar al pueblo.
¿Cómo reaccionará EEUU, tan presto a invadir un país (Irak) porque lo regía un dictador?
¿Cómo Europa, sabiendo que Zelaya se había acercado para su gusto demasiado a Chávez?
¿Volverán a cerrar los ojos como otras veces en el pasado?
¿O harán algo concretamente?
De no hacerlo, ¿cómo quejarse cuando Chávez (o quien fuera) se le ocurra hacer algo parecido en la región?
Con todo, lo más probable es que todo no quede en nada más que una condena internacional.
La operación quirúrgica ha sido incruenta, casi perfecta. Muy bien planeada.
El congreso hondureño cómplice nombrará a un nuevo presidente. El resto del mundo a mirar para otro lado, por favor.
Y punto.
¿Por qué tendría que andar la política del planeta Tierra mejor que su desastrosa economía?
$ …..
HjorgeV 29-06-2009
Fuentes:
http://www.elmundo.es/elmundo/2009/06/28/internacional/1246193963.html
http://www.focus.de/politik/ausland/tid-14705/honduras-putsch-im-morgengrauen_aid_412207.html
http://www.spiegel.de/politik/ausland/0,1518,633077,00.html
http://www.clarin.com/diario/2009/06/28/um/m-01948160.htm
http://www.stern.de/politik/ausland/:Honduras-Milit%E4r-Pr%E4sident-Zelaya/704804.html
Escrito por hjorgev