La hierba que rezuma de mi cuerpo.
La canción que muere
cada tres minutos en mi vientre.
Las fuerzas del payaso de
mi tórax.
Hay días en los que no alcanzo a
ser lo que dicta el calendario.
Días en los que perdería la memoria y
la capacidad de indignación para
ser un pato cualquiera.
Días que me pasaría solo con
una escoba jugando
a volver a ser
un niño.
Y que un desamparado cualquiera me ofreciera su ayuda.
Sin condiciones.
Sin exigir una sonrisa siquiera.
HjorgeV 27-10-2009