DESPUÉS TE EXPLICO

Son dos historias reales. Una me la contó una amiga alemana y la otra me fue referida por un amigo argentino, si es posible el oxímoron. (Ya, pibes, que es una broma.) Pero ambas son historias sin bandera, claro está.

Tengo muchas aficiones y hay muchas cosas de este mundo y de esta vida que me fascinan. Una de ellas es el insondable comportamiento humano. Las dos historias, aparte del maligno encanto que de por sí poseen, tienen el añadido de ser de aquellas que no necesitan comentarios o explicaciones para irlas saboreando mientras se van acoplando a nuestro torrente personal, a nuestro particular y peculiar disco duro.

La primera es una que se debe repetir frecuentemente por todo el planeta a lo largo de toda la historia de la humanidad: la mujer o el hombre que llega antes o imprevistamente a casa, encontrando a su pareja con otra persona en la cama. (Cámbiese cama por paja o hueco en la tierra, según la época o la geografía.)

Curiosamente, lo que más le ha quedado grabado de la experiencia pasada -según la versión referida por la propia persona que la sufrió- a pesar de los años pasados, no es ni la bofetada de la infidelidad ni el terrible golpe emocional que sufrió en ese momento. (Me considero una persona con un par de agallas, pero algo así, sinceramente, no me lo quiero ni imaginar.)

-No fue que me pusiera los cuernos- me explicaba-. ¿Me entiendes? Eso ya lo conocía yo. Nos pasa alguna vez a todos. No, eso no. Tampoco que lo hiciera en la cama que yo misma había comprado. Con mi di-ne-ri-to. No. No fue que me mintiera diciéndome que se encontraba en otra ciudad. Ni siquiera que lo hiciera con una amiga común nuestra. No. Tampoco el espanto de encontrarlos desnudos en plena labor. Lo que me molestó e impresionó terriblemente en ese momento, haciéndome olvidar prácticamente el resto de la historia e inclusive la vergüenza de ese momento, fue lo que me dijo:

“Espera, no es lo que te imaginas”.

Todavía recuerdo el par de veces más que me contó mi amiga la historia. Lo hizo siempre en presencia de su novio de entonces (el que siempre asentía o meneaba la cabeza, según como iba la historia), y que ahora es su esposo, para más señas.

-¿Te lo puedes imaginar tú, ahora?-continuó. -No solo el “Espera”, sino que además “No es lo que te imaginas”. No me lo podía creer. Simplemente no me lo podía creer. ¿Por quién me tomaba ese hombre? ¿Por una imbécil incapaz de no entender lo que veían mis ojos? Y lo que es peor: ¿Por una imbécil a la cual era posible convencer que lo que sus ojos veían no era lo que sus ojos veían? Espero que me entiendas, Jorge, porque yo sigo sin poderlo entender.

Como expuse al comienzo: no tengo nada más que comentar al respecto.

La segunda historia se supone que es real y así me ha sido referida. Después de un concierto, los músicos se retiran a los camerinos y uno de ellos – mi amigo-, víctima del agotamiento, se queda dormido, medio escondido en alguna esquina. No quiere que lo perturben.

Cuando despierta y se está alistando para retirarse, escucha unos ruidos raros que provienen de una puerta pequeña, que él reconoce como la de la cámara donde se guardan los aparejos de limpieza. Asustado, pero también intrigado por los ruidos, se decide a abrir la portezuela. Cuando la abre de un solo tirón, pilla a dos hombres copulando con los pantalones caídos. Mi amigo cierra inmediatamente la puerta. Acaba de ver que uno de los participantes de la cópula -el participante delantero- es uno de sus compañeros y amigo. Al otro no lo conoce. O no lo reconoce. Eso no lo sé. Mi amigo traga saliva y se va.

El colofón de la historia es que lo que más le impresionó a él del asunto, no fue descubrir que su compañero escondía o escondiera su homosexualidad y la practicara –algo que en realidad no era su asunto ni le debía incumbir-. Lo que más le impresionó fue lo que escuchó de los labios de su amigo justo antes de cerrar la puerta:

-Después te explico.

(Ya se imaginarán ustedes cuál es nuestra frase favorita cada vez que nos vemos y se produce una situación en la que nos sentimos en el deber de dar una explicación. Así es.)

One thought on “DESPUÉS TE EXPLICO

  1. Buenísimo el sitio. Estaré seguido por aquí, y si me lo permites te iré “robando” algún material (citando fuente, obvio). Muy valioso lo tuyo. Abrazo.

    Rpta.: Hola, Miguel. ¿De Boedo antiguo? ¡Y todo el cielo y más allá la inundación! Gracias por tu comentario, gasolina para este carrito perucho. Puedes usar todo el material que desees. Un abrazo desde Colonia. HjV

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