¿DESEA APRENDER UN NUEVO IDIOMA? (II)

idiomas.gifEL FACTOR AMBIENTE

La mejor forma de aprender algo es sumergiéndose en el tema.

Para aprender un idioma lo mejor es sumergirse en un ambiente en el que no se hable otra cosa que la lengua que deseamos aprender.

Es decir, donde no quede otra salida que recurrir a él para comer, beber, moverse y relacionarse.

Parece que fonéticamente envejecemos más rápidamente que en otros aspectos.

Quiero decir que los idiomas se deben aprender lo más temprano posible. Sin embargo, por propia experiencia, estoy convencido de que no hay límite de edad para hacerlo. Es más difícil sí, fonéticamente, pero la edad y la experiencia pueden ayudar en otros aspectos (piénsese nomás en el aspecto económico y en las posibilidades de reforzamiento del aprendizaje). Sobre todo si se saben más de dos o tres idiomas, antes.

(A partir de tres idiomas, paradójicamente, es más fácil aprender uno nuevo.)

Parece que la frontera está alrededor de los 18 años.

Lo digo por mi propia experiencia. La gente que conozco y que llegó a Alemania a los 20 o más años de edad, no ha podido -por lo general- abandonar su acento original. Y son muy pocos los que, además, dominan el idioma sin problemas.

El asunto cambia radicalmente con aquellos que llegaron antes de haber cumplido los 16-18 años. Después de un par de años aquí, terminan hablando como un nativo, sin –aparentemente- ningún problema.

Claro que aparte de lo meramente biológico, existen otros factores que contribuyen al aprendizaje de una nueva lengua sin acento en este caso:

  1. A menor edad, mayor la probabilidad de visitar una escuela o colegio común y corriente. Es decir, crece la probabilidad y la calidad de la sumersión de la que hablaba al comienzo, propiciándose un aprendizaje natural: se oye a todo momento -¡hasta en el recreo!-y proviene de diferentes personas, no de un solo profesor o profesora como en el caso de las escuelas de idioma.
  2. El amor, ese factor olvidado. Es más seguro que una colegiala o un colegial encuentre una pareja nativa en su centro educativo del país que visita, que un adulto en una escuela de idiomas. También llamado: El Diccionario Cama.
  3. A menor edad, menor vergüenza a equivocarse (como lo subrayamos en el caso de los bebes).

Lo que debe evitar usted, si se encuentra en el país cuyo idioma desea aprender, es juntarse con gente que hable su propio idioma. Suele suceder. Entonces se fraguan amistades muy bonitas, pero el aprendizaje paga los platos rotos.

El error común es terminar practicando inglés -como idioma común- en un grupo internacional de estudiantes. ¡Evítelo como la peste! O haga lo posible porque todos se expresen en la lengua que se quiere aprender.

Si desea aprender alemán, nunca se le ocurra aceptar un intercambio a lo “tú aprendes alemán, yo español”. Seguro que el alemán se va a imponer y le va a sacar el mayor provecho a esos intercambios.

Es que en este país existe la figura del aprendiz en todas las profesiones. Aprender –y sobre todo desde cero- es algo culturalmente muy apreciado y que tiene un gran valor social. Desde temprano se educa a los niños a familiarizarse con los aspectos del aprendizaje:

-concentración en la introducción teórica

-práctica elemental de los rudimentos, con el consiguiente cometimiento de errores

-fase correctiva de lo mal aprendido

-práctica más avanzada, etc.

Lo escucho una y otra vez: el cartero que solo sabe dos o cuatro palabras de castellano pero las usa para saludarme cada vez que nos cruzamos. El camarero (alemán) que no me acepta mi pedido si no es en castellano. La gente que se mete en tu conversación en el tranvía o tren, si te escucha hablando en nuestro idioma.

Claro que mucho de lo que refiero depende de la simpatía y la apertura de miras de cada uno, pero si no estuviera ese férreo deseo de aprender, practicar, equivocarse y seguir aprendiendo, sin importar la vergüenza, otro sería el cantar.

(No olvidar, entonces, que el peor favor que le podemos hacer a una persona que está aprendiendo un idioma, es burlarnos de ella. ¡Jamás!)

APRENDER ‘SIN PENSAR’

Otro de los elementos disturbadores en el proceso de aprendizaje de un nuevo idioma lo constituye el tener que hacerlo demasiado conscientemente: en un aula, con un profesor o profesora, a una hora fija, con material preconcebido.

Es decir, de una forma nada natural.

A mí se me ha ocurrido ofrecer cursos de Cocina Peruana y Español. He hecho someros sondeos y la resonancia ha sido muy buena. Cuando vuelva a tener tiempo pienso ofrecer seriamente tales cursos. Por lo pronto, ya tengo unos cuatro a cinco potenciales alumnos esperando.

El curso consistiría en hacer juntos las compras y enseñar a preparar típicos platos peruanos: usando solamente mi primer idioma. Pienso ofrecer los cursos en forma individual, pero sólo esporádicamente.

¿Se lo pueden imaginar? Luego de una sola clase, el participante sabría cómo se dice cuchillo y tenedor, los nombres de algunas verduras, cómo desear buen provecho, algunos verbos importantes como comprar, beber o tomar, comer, lavar, cortar, servir; los nombres de bebidas, etc.

El curso estaría orientado a gente con meros intereses turísticos o de cultura general. Pero aprenderían aspectos prácticos del idioma en forma más natural que abrir un libro y repetir la lección en un aula con otros alumnos que se están durmiendo.

En vez de aprender jugando como los niños, la idea sería: aprender cocinando.

(Aquí les he presentado una idea que pueden utilizar en su propio medio. ¡Y no les ha costado nada!)

EL VOCABULARIO

Uno de los más grandes escollos que tiene el que ya sabe los rudimentos de un idioma y quiere practicarlo, lo constituye la falta de vocabulario.

Si consideramos que dominando unas mil palabras de un idioma ya se ha alcanzado un nivel bastante aceptable, bastaría con proponerse aprender tres (3) palabras por día para llegar a esa cantidad en más o menos un año. Es decir, tendríamos por lo menos cinco horas para aprendernos una (1) sola palabra de memoria.

Visto así, ¿no es, en realidad, ninguna tarea imposible, no?

Bastaría con llevar nuestra libretita a todas partes y sacarla cada media hora o cada dos horas, para conseguirlo. El domingo se podría usar para repasar las veinte palabras de la semana.

Mañana continuaré con las características del alemán como idioma.

Baste decir hoy que las palabras más largas de nuestro idioma son anticonstitucionalmente y electroencefalografista, con 23 letras ambas.

23 símbolos en la lengua de Goethe y Schiffer es algo rutinario, porque en alemán se pueden construir palabras juntando dos o más. Y más o menos a gusto. O según la necesidad.

Aquí un ejemplo de lo más común:

Literaturwissenschaftsstudent (estudiante de literatura).

¿Por qué no pusieron de una vez todo el alfabeto?, se podría uno preguntar.

Pero, si contamos las letras, nos damos con la sorpresa que la palabra tiene 29, o sea, ¡dos más que nuestro alfabeto!

Ya me contarán qué les parece la siguiente, de 39 letras:

Fernstraßenbauprivatfinanzierungsgesetz.

Pero no se les ocurra preguntarme qué significa.

 

HjorgeV

Sinthern / Pulheim, jueves 03-05-2007

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