G-8: BOMBAS LACRIMÓGENAS Y CHORROS DE AGUA

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(Foto: La policía disolviendo una de las manifestaciones: dpa)

G-8: MANIFESTACIONES Y DISTURBIOS EN REPRESA SAGRADA

Lo que se temía ya ha empezado hoy, primer día de la cumbre del G-8.

Cientos de manifestantes han logrado acercarse esta mañana a la valla de 12 kilómetros de largo que rodea la localidad de Represa Sagrada (Heiligendamm) donde se celebra desde hoy la cumbre del G-8, informa la agencia dpa.

Diversos grupos de manifestantes han conseguido, además, traspasarla en diversos puntos. Unos 300 habrían conseguido hacerlo a la altura del punto de control Vorder Bollhagen.

La mano dura judicial y policial del gobierno de Angela Merkel parece no haber dado resultados hasta ahora. La condena de 10 meses de prisión a uno de los ultraviolentos por arrojar piedras a la policía el sábado en Rostock, no parece haber cumplido su cometido disuasorio.

La policía ha lanzado chorros de agua y bombas lacrimógenas contra los manifestantes, informa la misma agencia de noticias. Las autoridades han denunciado, por su parte, el lanzamiento de piedras desde un grupo de unos 800 manifestantes.

Ya existe una serie de denuncias por abusos policiales.

Diversos grupos participantes aseguran ahora que no cejarán en su empeño de hacer uso de su derecho ciudadano de protesta pacífica contra esta cumbre y que la gran mayoría no tiene nada que ver con los actos ultraviolentos del llamado Bloque Negro.

La policía ha hecho saber, según la misma agencia dpa, que grupos de manifestantes ya habrían conseguido bloquear la autopista 19 cerca de Rostock-Laage y dos carreteras más. La 19 es la que debe permitir hoy el acceso de las delegaciones a la cumbre.

HjorgeV

Pulheim-Sinthern, miércoles 06-06-2007, 15:21 horas

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¿QUÉ ES EL BLOQUE NEGRO?

0oid6871506_hgt283_sctsmooth_wth37800.jpgFoto: AP

La policía y los políticos de este país se cogen la cabeza (con dos manos) en estos días.

Imágenes de graves disturbios callejeros en Alemania han dado la vuelta al mundo, en momentos previos a la cumbre del G-8, dejando en entredicho el gran –excesivo han dicho muchos- aparato policial de seguridad montado hasta ahora.

Ni el gobierno de Angela Merkel ni la propia policía contaban con algo así. Los nervios están saliendo a relucir a la superficie.

Por un lado, se tiene al máximo responsable, Wolfgang Schäuble, el Ministro del Interior de la gobernante CDU, cuya esposa es, a su vez, presidenta de de la organización no gubernamental Ayuda Alemana al Hambre del Mundo ( Deutsche Welthungerhilfe).

No se trata de una relación matrimonial –y no sólo en ese sentido- fácil.

Su esposa, Ingeborg Schäuble, desea que en esta cumbre se escuche a los oprimidos de este mundo y apoya las protestas y manifestaciones pacíficas programadas.

El Ministro del Interior ya ha manifestado que “le parece algo natural que la gente proteste contra las injusticias de este mundo”.

También que todo el aparato de seguridad implementado –incluidas la Valla Sagrada, en alusión a Represa Sagrada y la participación de 16.000 policías con un costo total de más de 100 millones de euros-, sólo se justifica si “al final se consigue dar un paso adelante en cuestiones de paz mundial, protección climática y la ayuda a África”.

No lo tiene fácil este señor. Su esposa ha declarado públicamente: “Mi Wolfgang no es partidario de esta Valla [Sagrada]”.

“La Valla [Sagrada] se necesita y punto”, se ha visto obligado a declarar su consorte.

Por un segundo lado están las diversas organizaciones y partidos, contrarios a esta cumbre, que ven con alta preocupación el desarrollo de los acontecimientos. Y la opinión pública alemana, en general, quien suele tener esperanzas en cualquier tipo de cumbre a la hora de buscarle soluciones al mundo de hoy.

Por un tercer lado, la policía.

Ente público no acostumbrado a considerar las finezas analíticas de los expertos sociólogos cuando se trata de actuar con premura.

Por un cuarto lado, están los políticos conservadores que no conocen otra solución a cualquier queja, fundada o no, que la represión. Son los que ahora exigen la participación de las GSG 9, las brigadas antiterroristas de élite de la policía.

En el medio, entre los cuatro lados de esta caja: el Bloque Negro.

Pero, ¿qué es el Bloque Negro?

Esta parece ser la cuestión que muy pocos se hacen en este momento. Entre otras cosas, porque no queda tiempo.

Si el sábado ocurrieron los más graves disturbios que se conocen en Alemania en los últimos tiempos, apenas cuatro días después (hoy) se inicia la cumbre del G-8, la madre del cordero, el motivo real de todas estas escaramuzas.

“¿Escaramuzas?”, pondría el grito en el cielo la policía.

Lo son. Comparadas con los disturbios que duraron semanas y hasta meses en Francia no hace mucho, lo son. Acontecimientos violentos parecidos han ocurrido en estos días en los países del este y apenas han encontrado lugar en los medios de información.

No es la primera vez que la policía es blanco de agitados manifestantes y ultraviolentos. Esa es la razón de su vestimenta protectora que no es de ayer: sus cascos, sus varas especiales y sus trajes que parecen de astronautas.

Pero ahora es Bush el que visita Alemania.

That’s the difference.

Y eso ha puesto nerviosos a todos. Mucho más a aquellos que ven en su figura, a la representación simbólica exacta de los males de este mundo.

¿Qué es el Bloque Negro entonces?

¿Una célula terrorista? ¿Un grupo armado? ¿Uno insurreccional?

Tres grandes “No”.

Tal vez la mejor definición la haya dado, según mi parecer, un artículo aparecido en la página web de la ARD, el primer canal estatal de televisión.

Atención que es un juego de palabras, que también es reconocible –al traducirse- en nuestro idioma:

“Lo ven todo negro y entonces saben que son compañeros”.

Lo ha dicho un participante: “Reconoces que alguien es de los tuyos, porque no lo puedes reconocer”.

Porque, si bien el Bloque Negro tuvo su origen en grupos y grupúsculos organizados de activistas militantes y ácratas hace más de dos décadas, lo que se está viendo ahora no es un fenómeno político (de una organización).

Es un fenómeno social. Sociológico.

Un fenómeno de protesta social, además.

Se puede ver en las fotografías: no son jóvenes sin futuro y acostumbrados a la dureza de la vida. Los que participan en estas acciones ultraviolentas que tienen mucho de juego de guerrilla urbana (postmoderna, diría yo), son jóvenes que se visten a la moda, que tienen los medios para participar en este tipo de manifestaciones, con todos los gastos que ello significa.

No se conocen entre sí. Ni se volverán a ver, seguramente.

Son una expresión de la protesta latente en la sociedad alemana. Se trata de un fenómeno social de masas. Algo que los expertos de todo el mundo siguen estudiando, sin alcanzar grandes conclusiones.

¿Es adecuado entonces, aplicar simple mano fuerte y autoritarismo a este tipo de conductas sociales?

No.

Pero, ¿qué le queda como opción al gobierno de Angela Merkel, en realidad?

El gobierno de Bush es quien parece haber exigido este tipo de ultramedidas de seguridad y es quien obliga al gobierno alemán a recortar parcialmente a su población el derecho a expresarse y a manifestarse libremente.

Son esas exigencias de ultraseguridad las que alimentan el rencor latente de los ultraviolentos del difuso Bloque Negro y que se han traducido en decisiones ultrarrápidas de la justicia alemana, poniendo en duda el carácter neutral que debe tener ésta respecto al acontecer político puntual.

Los gobernantes alemanes pensaban que construyendo una ominosa valla de 3 metros de altura y 12 kilómetros de longitud, recortando el derecho a manifestarse y destacando 16.000 policías al lugar de la cumbre, iba a ser suficiente para conseguir el orden.

Es decir, que con autoritarismo exagerado y mano dura podrían ser dueños de la situación.

¿Habían olvidado el gran sustrato de injusticia humana que está en juego aquí?

¿Por qué se asombran ahora?

Nadie lo va a tener fácil esta semana.

HjorgeV

Pulheim-Sinthern, miércoles 06-06-2007

10 MESES DE PRISIÓN POR LANZAR PIEDRAS

rost.jpgFoto: dpa

Apenas tres días después de lo ocurrido, el juzgado municipal de Rostock, localidad en la que se realizó una multitudinaria manifestación pacífica Anti G-8 y que terminó en una batalla campal, ha condenado a 10 meses de prisión efectiva a uno de los detenidos.

(“Aquí tienen un ejemplo”, dice mi Lector Atento, “que cuando Justicia quiere, también puede”.)

En un caso sin precedentes, la justicia alemana se ha valido de un proceso judicial particularmente expeditivo para sentar un claro ejemplo social, un día antes del inicio de la cumbre del G-8 en Represa Sagrada (una posible traducción de Heiligendamm).

Se considera probado que el acusado, quien carece de antecedentes penales, “arrojó piedras manifiestamente dirigidas hacia los policías”.

Otros ochos casos similares están pendientes de resolución para mañana (hoy), miércoles.

En los graves disturbios provocados por los activistas ultraviolentos del llamado Bloque Negro (Schwarzer Block), resultaron heridos 433 policías, según fuentes oficiales.

Políticos de la conservadora CDU, en el gobierno, han alzado su voz reclamando la intervención de las brigadas de élite antiterroristas de la policía, conocidas como GSG 9, las cuales tendrían como única tarea enfrentarse al mencionado grupo ultraviolento durante el desarrollo de la cumbre.

El gobierno de Angela Merkel se encuentra ahora en una doble encrucijada, teniendo en cuenta la sorpresiva ‘propuesta’ alternativa climática de Bush y la amenaza velada de Putin, de dirigir sus misiles rusos hacia Europa.

Observadores políticos auguran, ahora, una más grave espiral de violencia en esta semana, de confirmarse la intervención de las GSG 9.

Se empieza a temer lo peor mañana (hoy) aquí en Alemania.

HjorgeV

Pulheim-Sinthern, 05-06-2007

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Foto: José Santiago Loo Sánchez

REFLEXIONES AL PIE DE LA CUMBRE

Por supuesto que estas reflexiones no son al pie de Represa Sagrada, de Heiligendamm.

¡Estoy a unos 600 kilómetros de allí!

Pero para mí es como si estuviera presente, al pie de los acontecimientos.

¡Tantas contradicciones!

En esta cumbre se puede ver al ser humano actual, a través de una clara radiografía.

De un lado está su riqueza: los del G-8, su cumbre, su organización, su valla, sus contradicciones, sus arrogancias, sus mentiras y sus amenazas.

De otro, tenemos a los críticos antisistema.

Particularmente, digo que el Mono Sapiens Mentirosus es un experimento fallido, en el que no hay culpables. Por más que le pese a quien le pese.

(Se mire como creyente o no creyente: experimento fallido por donde se lo mire.)

Lo fascinante es que estos críticos antisistema pertenecen a esas sociedades humanas que han logrado imponerse y relegar a las demás con ‘éxito’, es decir, aprovechando muy bien las ventajas que tenían y creando más ventajas abismales, aún.

Y eso para no afear este discurso detallando guerras, colonialismo, expoliación, rapiña, explotación, malas artes y abuso por parte del mal llamado Primer Mundo.

(“Nada de Primero. Por mí, yo le haría repetir el curso”, se entromete mi Lector Atento.)

Luego, allí, escondidos, como si con ellos no fuera la cosa: el Tercer Mundo.

Los sin voz.

Los que no tienen libertad de expresión porque el hambre no les permite abrir la boca y ni siquiera saben qué es eso de expresarse libremente.

(Macabros dirían que lo hacen a diario, eso de expresarse.)

Dentro del primer paquete está el gobierno alemán a quien sí le gustaría que el mundo cambiara –quién mejor que los alemanes para saber qué no necesita más este planeta-, pero pesadamente encadenado al deseo egoísta de sus electores.

¿No es hipocresía desear que esa parte del mundo que vive en la miseria deje de estarlo, pero votar, a la vez, por quien colaborará con la perennización de esas inhumanas condiciones de vida?

Pienso en los franceses, ahora. En la elección de Sarkozy.

Lo que me sigue asombrando: ¿por qué asombrarse por tanta furia de un grupo de radicales en este asunto?

¿Por qué hacer como si se tratara de un simple partido de fútbol en el que el resultado final es una simple cuestión cosmética?

Está en juego el futuro del planeta, pero se sigue actuando como si el mundo estuviera en orden y la única labor verdaderamente importante a cumplir fuera la policial.

Contra los manifestantes mayoritariamente pacíficos y una minoría ultraviolenta.

¿Cómo es posible tanta miopía?

HjorgeV

Pulheim-Sinthern, 06-06-2007

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Foto: José Santiago Loo Sánchez

MEDIDAS DE SEGURIDAD: ¿SIMPLES EXIGENCIAS DE BUSH?

Las cortes supremas alemanas deben decidir en estos días, hasta qué punto son inconstitucionales los recortes ‘en distancia’ de ciertos aspectos de las libertades de expresión y de protesta que se han dictado exclusivamente para esta cumbre.

Personalemente, no me llamaría la atención que el asunto de la distancia a la que se tengan que mantener los manifestantes de la Valla Sagrada, sea una simple exigencia del gobierno usamericano.

Ya lo ha practicado varias veces, reclamando poder proteger al presidente Bush por un ejército privado propio, permitido de moverse en este país soberano como si estuviera en Irak. Sucedió en su última visita a Alemania. El escándalo fue mayúsculo.

El pulso en estos días sería, entonces, no entre el gobierno alemán y los manifestantes pacíficos y la minoría ultraviolenta.

El pulso sería entre las exigencias de ultraseguridad de Bush y el gobierno alemán, me atrevo a afirmar yo.

Pero estas no son nada más que mis conjeturas, al pie -a 600 kilómetros, digo- de Represa Sagrada.

Hoy empieza la cumbre del G-8 allí.

Hay temas acuciantes que obligan al Primer Mundo a mirar globalmente; esperemos que esta vez no sólo para ganar –más- dinero y sacar más ventajas.

Vamos a ver qué pasa en Represa Sagrada. Mi escepticismo es inconmensurable.

Por lo pronto, los alemanes están sumamente molestos con el intento de dribbling de Bush y su ‘propuesta’ climática alternativa. En verdad, ni eso le creen, pero como políticos y representantes oficiales de este país, no les es posible decirlo tan abiertamente.

La prensa alemana está llena de quejas y críticas abiertas en estos días.

HjorgeV

Pulheim-Sinthern, 06-06-2007

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