BÁRBARO LUNES

(DE CÓMO VOLTEAR UN PARTIDO)Son dos las noticias que me han llevado a nombrar este lunes como de barbarie.

Van 2.000 los muertos en lo que va del año en ese país, Afganistán, que fue el primero en sufrir las consecuencias de una nueva definición unilateral usamericana: la guerra preventiva.

2.000 m-u-e-r-t-o-s.

Definición, la de la guerra preventiva, que se puede resumir más o menos como sigue:

“Ni me mires, sino te ataco. Y si estás pensando en atacarme, también te ataco primero, aunque tenga que inventarte las armas que la imaginación permita. A ver, muestra, qué tienes”.

Aquí va la primera:

http://www.elpais.com/articulo/internacional/ninos/varios/insurgentes/mueren/Afganistan/ataque/EE/UU/elpepuint/20070618elpepuint_7/Tes

No sólo es terrible esta noticia (se trata de la vida de por lo menos siete niños inocentes), también es ominosa la argumentación:

En el colmo del cinismo, ¿de qué estatus protector hablan si la mezquita fue bombardeada de todas maneras?

Otro habría sido el cantar, si estos niños hubieran sido usamericanos o europeos.

Pero su desgracia es ser solamente afganos, del Tercer Mundo para ser más precisos. Y encima, ya muertos, ellos, tienen que sufrir con la altamente impertinente explicación que da un llamado portavoz.

Esos valientes soldados gringos no son militares sin medios.

Tienen acceso a una tecnología punta en cuestiones bélicas. No estuvieron fumando sus cigarrillos y alguien les dijo: “Allí hay talibanes”. Y ellos no respondieron: “¿No estarás haciendo bromas?”

Son profesionales con alta formación y avanzados equipos, que pueden hacer uso desde rayos infrarrojos a otros medios más avanzados –como la teconología térmica- para saber si dentro de la mezquita atacada había personas, cuántas había y si se trataba sólo de adultos o, también de niños. O, por lo menos, de enanos.

Barbarie es la palabra exacta.

En nombre de la lucha contra el llamado terrorismo, más barbarie.

Deseo expresar mi pesar profundo y sincero a los familiares de estos niños que no tuvieron la ‘suerte’ de vivir en las Torres Gemelas (perdónenme el sarcasmo, pero mi duelo es real), porque, sino, por lo menos, el mundo entero lloraría por ellos en estos momentos y los recordaría durante años en el futuro.

BARBARIE ‘PAISANA’

La siguiente barbaridad me cayó como una bofetada.

Soy lector asiduo y atento de El País –por eso lo de paisano– y lo considero uno de los mejores del mundo. Ha ganado, dicho sea como argumento, varios premios como mejor diario europeo.

Pero hoy entré a su sección Cultura y me he vuelto a encontrar con más de lo mismo -más barbarie- este lunes de junio. Nada menos que con una celebración del toreo.

¿Alguien no entiende el sentido de mi protesta?

¿Le parece exagerada mi adjetivación?

Ponga -usted- un perro en vez del toro.

Reúna a unos ‘valientes’ a los que les guste ver cómo acosan, punzan y terminan asesinando a un pobre perro.

Dele a un grupo de los presentes un gran puro y publique, finalmente, todo muy bonito -con sus fotos- y como noticia titular en la Sección Cultural de cualquier diario, para que vean.

Tal vez esté dando un mal ejemplo.

Usted. Hágalo con monos. O con gorilas o gatos.

(Por cierto, Barcelona se autonombró ayuntamiento antitaurino alguna vez. Bah, pero de qué les hablo.)

http://www.elpais.com/cultura/

El problema no es solo si la tauromaquia es cultura o no.

A ver. Seamos prácticos. Si se considera que lo es, entonces tienen absoluta razón los activistas antitaurinos cuando afirman:

“Si el toreo es cultura, entonces el canibalismo es gastronomía”.

Pero para mí lo más grave es el mensaje claro que se da al resto de la sociedad a la cual también pertenecen los niños, esas personas muy jóvenes que mañana se encargarán de regir nuestro mundo.

El mensaje es claro: acosar con ventaja y terminar asesinando a un animal, por simple placer, es algo natural.

Hasta saldrá como un acontecimiento cultural en uno de los mejores periódicos de Europa y del mundo. Y miren que hasta Sabina y Serrat asisten contentos.

Eso es lo realmente grave.

El toreo es la otra cara de lo mismo: de las invasiones de Afganistán e Irak y de la violencia doméstica.

El valiente Mono Sapiens abusando del más débil o del que no puede defenderse convenientemente. No sólo es barbarie. Es absoluta cobardía.

Allí está el mejor diario de España celebrando ese acoso por un lado. Y publicando a diario el número de mujeres que mueren por mano de sus valientes maridos, en la siguiente página.

¡Que VIVAN los toros!

COINCIDENCIA LATINA

(Como la palabra bárbaro no acepta una sola acepción, pasemos a otro tema: una corta crónica. Un tema por el que muchos madrileños pueden adjetivar este lunes que se acaba con la misma palabra, pero en sentido positivo. Para los aficionados, por lo menos.)

-¿Qué? ¿A ti también te ha dado permiso tu mujer? -me pregunta alguien detrás mío en el bar al que acabo de entrar.

Giro mi cabeza y veo a Pepe.

-Claro, pues -le respondo-. ¡Por el día del padre, como a ti!

real.jpg

Nos reímos juntos y nos saludamos.

Pepe es de Nicaragua y vive en la ciudad que estoy visitando esta noche. Es profesor de deportes y conoció a su esposa alemana jugando balonvolea (voleibol) en Managua. Nos conocemos por mi (ex) trabajo como entrenador en las divisiones inferiores del equipo de la ciudad donde estamos, precisamente.

Me he venido en bicicleta a través de los campos para ver un partido de fútbol, el último y definitivo de la liga española.

Qué coincidencia, me digo. Aunque pensándolo bien, no es mucha.

He venido a este bar de la ciudad que le da nombre a esta zona, Pulheim, porque es el único en varios kilómetros a la redonda que muestra los domingos por la noche los partidos de la liga española.

El bar cuenta con tres pantallas grandes dedicadas a eventos deportivos. Hoy se decide todo. Es decir, anoche. (Anteayer, cuando ustedes lean esto que escribo acabándose este lunes.) Hoy deben estar los aficionados madrileños todavía en las calles celebrando el triunfo.

A pesar de la fascinación que profeso por el balompié, no me gustan para nada los camisetismos, equipismos ni las aficiones absurdas, tontas y antropoides.

Es algo que me viene de hace mucho tiempo.

De niño decía ser hincha del Sporting Cristal, pero sólo para no ser de la U ni de Alianza Lima, los equipos favoritos en ese entonces. Y mucho no debe haber cambiado el panorama en mi país. No lo sé.

En cambio, me gusta ver todo tipo de partidos. Soy de los que ven una especie de ajedrez bailado en ellos, como bien me decía un lector (bajo el seudónimo de Filemón Pi). Ajedrez cinético es el término que me he inventado yo.

Como cada nueva jugada es una nueva posibilidad de juego para ponerse a pensar, puedo pasarme horas viendo partidos intrascendentes, como quien observa una partida de ajedrez, que es más lenta, claro.

Por supuesto que si los jugadores son muy malos, como suele suceder, lamentablemente, no soporto mucho.

Creo tener la suerte de haber experimentado la emoción que puede hacer vivir a una persona un deporte, sin necesidad de pertenecer a ningún equipo en especial. Además, puedo ser camaleónico.

Puedo pasarme de uno u otro equipo sin ningún problema, porque lo que me interesa es el juego y no quien gane.

Tengo que reconocer que ayer me habría gustado que ganara el Barcelona. Pero qué bonito que haya ganado el Madrid.

-Mira, Jorge, allá afuera hay un cubano. Pero ese sólo sabe de beisbol –me dice Pepe, pronunciando ésta última palabra como aguda, con acento en la última sílaba-. Después te lo presento.

-¿Un cubano? –pregunto extrañado. ¿Más coincidencias?

Estamos en la pausa y en el bar hay un grupo de jóvenes alemanes a los que ya hemos conseguido contagiar nuestro entusiasmo por el partido.

-¿De dónde eres tú? –me pregunta uno de ellos.

Le respondo de dónde y le cuento que me he venido en bicicleta desde dos pueblos más allá sólo para ver el partido y poder tomarme un par de cervezas.

-¿Esposa alemana? –me pregunta. Asiento.

(El domingo pasado había ido al mismo lugar en automóvil y habiendo bebido una sola copa de vino y mucha agua, no me sentí del todo cómodo al conducir. Por eso esta vez decidí irme en bicicleta y pedalear unos veinte minutos por los campos vecinos.)

-Creo que sólo hay tres latinoamericanos en esta ciudad y los alrededores –les digo a los alemanes en la pausa-, pero todos están hoy aquí.

El cubano sigue el partido desde su lugar en la terraza del bar. Al terminar salimos con el nica a hacerle compañía. El cubano nos presenta primero a su novia checa.

-¿Y, asere? –le pregunto-. ¿Qué hace por acá un pelotero?

Me refiero al béisbol.

Asere dicen los de la Habana. Yo soy de oriente. De un pueblo cerca de Santiago de Cuba –añade, ofreciéndonos su mano como saludo.

Nos ponemos a conversar de todo y de nada, protegiéndonos de una leve garúa debajo de una sombrilla gigante en la terraza del bar. Descubrimos que tenemos conocidos en común y me cuenta que su rama es la hotelería.

-Gracias a mis cómodos estudios cubanos estoy aquí –me dice.

Intuyo que ha pasado duros momentos en Alemania.

-Eres de los pocos que no reniegan de Fidel –le digo, con mucho cuidado.

He conocido todo tipo de cubanos. Los que llegan a Europa suelen tener los pies bien puestos sobre la tierra.

-No, hombre. Yo reniego de Fidel, pero también reconozco lo que ha hecho. Mucha gente de mi país que no conoce el extranjero, se imagina que todo es un paraíso. No sabe lo duro que hay que trabajar para pagarse todo. Yo estudié tranquilo para hotelero, sin que me costara nada y aquí me ves, trabajando duro y con una novia checa. En Alemania, además, imagínate.

-Ya quisiera yo para mi país la educación y la cultura, el sistema de salud, los médicos y los deportistas que tiene Cuba –le digo.

-Es lo mejor que tiene, es cierto.

Seguimos conversando, contento yo de encontrarme con alguien capaz de reconocer lo bueno y lo malo de su país. De saber apreciar las dos caras que tienen todas las cosas.

Pensando en eso, me acuerdo que tengo que pedalear los cinco kilómetros que me separan de casa y que ya se hace tarde. Y ese va a ser ahora el lado malo de mi asunto.

Pero le doy igual -con gusto- a los pedales, después de despedirme.

HjorgeV

Pulheim-Sinthern, lunes 18-06-2007

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