TRADUCCIONES: EL FUTURO YA ESTÁ AQUÍ

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Ya creo haber descubierto quién es el Hermanón, el Gran Hermano, el Big Brother espía de quien hablaba ayer.

El nombre de quien se ha encargado de traducir al inglés todo el contenido de mi bitácora y de cualquier enlace que haga en casi un instante, suena a chicle y a pasta dental (por lo de las gárgaras): Google.

Se trata, concretamente, de su Servicio de Traducciones.

Al parecer, a pesar de haberme imaginado varias posibilidades nada agradables, todo no pasa de ser una simple y automática traducción.

¡Pero qué autómata!

Para quien desee comprobarlo (lo recomiendo), la dirección exacta de la página en castellano o español es: http://translate.google.com/translate_t?hl=es

En alemán, la dirección exacta es: http://translate.google.com/translate_t

Allí, en cuestión de instantes es posible obtener una traducción de cualquier página web que se desee: diarios enteros, revistas completas, libros digitales. Basta copiar la dirección deseada. Hay varios idiomas disponibles de inicio y de llegada.

En instantes.

Parece propio de un relato de ciencia ficción, pero no lo es.

Hagamos la prueba con esta bitácora. (Lo acabo de hacer y funciona, pero no es posible copiar aquí la dirección porque se ‘escapa’ a la original. Sólo lo pueden hacer ustedes en su máquina.)

Ingresen a la dirección arriba indicada: http://translate.google.com/translate_t?hl=es

Luego, copien o introduzcan en “Traducir una página web” la dirección de esta bitácora. Ver arriba o copiar textualmente (sin pulsar) de la siguiente línea:

https://hjorgev.wordpress.com

(Tener cuidado de no repetir el “http://” inicial.)

Finalmente, escoger la opción deseada de idiomas de partida -o inicio- y llegada.

Y ya está.

(A la derecha, en la traducción de esta bitácora, todavía aparecen al comienzo los títulos en castellano, pero basta pulsar en uno de ellos, para que la siguiente vez ya aparezcan también esos títulos traducidos.)

Lo verdaderamente fascinante:

A mí me basta hacer –desde esa página en inglés- un enlace a cualquier página, vamos a decir a PRUEBAH, para iniciar un efecto dominó traductor y expansivo (al parecer, sin fin definido) de todas las demás páginas -a su vez- enlazadas con PRUEBAH.

Es decir, partiendo de “mi” página en inglés, puedo entrar a mi enlace de El País, por ejemplo, y de allí, a todo lo que llegue, lo haré en ese idioma anglosajón.

Automáticamente y sin aparente desfase temporal. Es decir, en instantes. Y sin tener que usar ya el servicio de traducciones mencionado.

Esto me hace suponer que todos los sitios del mundo virtual, ya deben tener su propio gemelo (casi) sincrónico, pero en inglés.

La red ya está doblada al inglés.

Ya tiene un doble virtual en inglés, que se completa y va de la mano del original segundo a segundo. No es ciencia ficción. Es sentido práctico.

¿Para qué esperar que se solicite una traducción?

Yo sospecho que Google -y no sólo ellos- ya la hacen (de toda la red) sin que se lo pidan. Lo único que haría el Servicio de Traducciones sería abrir la puerta a la versión que se dobla cada segundo paralelamente.

Por eso es tan rápida.

Hagan la prueba.

No tienen nada que perder y hasta se podrán divertir y sorprender a sus amigos enviándoles la traducción “hecha por ustedes mismos” de su página web.

No sólo hay perlas.

La maquinita de marras tiene sus cosas.

“All the things you are”, el título de una entrada, por ejemplo, lo traduce como “All the things you PLOWS”.

No puede con las formas compuestas del tipo “hágalo”, “créame”, etc.

Tampoco con aumentativos ni diminutivos.

Pero, en general, es sorprendente cómo ya hay una gran diferencia con las primeras traducciones de la era digital. De tal manera que ya no es tan difícil leer a primera vista y es posible reconocer la mayor parte de lo traducido.

Personalmente, con la imaginación inflamada que tengo, ya había elucubrado una historia de espionaje con este asunto, aunque confiaba en encontrar una solución más racional a este caso.

Parece que alguien, simplemente, hizo traducir esta bitácora, aplicando el servicio de Google. El resto ya lo conocen ustedes.

Es probable que exista un programa que traduce automáticamente todo nuevo texto de la red en el que aparezcan ciertas palabras o nombres como terrorismo, Afganistán, Irak, talibán, entre otras. Pero esas son cosas que me tienen sin cuidado.

[En mi ficción, Jorsche Digah descubre de pura casualidad que los contenidos de su bitácora están siendo traducidos al inglés como parte de una observación encubierta que le están haciendo ciertos servicios de inteligencia.

Su vida corre peligro, porque él, inocentemente, empieza a compartir sus hallazgos.

Primero descubre que no sólo su página es observada y traducida, sino que eso también le ocurre a cualquier visitante o enlace entrante. Y que ese efecto se contagia y se expande a ellos.

Finalmente, (como ya lo he detallado aquí y ustedes ya habrán experimentado o lo podrán experimentar personalmente) descubre que el Hermanón ya lo controla todo y tiene una Super Copia en inglés, que se actualiza cada segundo, de cada uno de los millones de sitios de la red.

Cuando decide que lo mejor será contactar con alguna autoridad de este país, para informar de su hallazgo, recibe una llamada en la que se le ofrece dinero a cambio de su silencio.

Pero Jorsche Digah sabe que es una trampa. Sabe que si ya tienen su teléfono, puesto que su bitácora es anónima, significa que ya lo han ubicado.

Ahora sólo le queda escapar.

Para evitar sospechas y ganar tiempo negocia un precio y propone un lugar de encuentro.

Pero él sabe que quienes lo buscan para silenciarlo, ya pueden estar al otro lado de su puerta.]

Imaginación aparte, para alguien con interés en traducir toda una página web o simples textos que no entiende en determinado idioma, resulta de gran y valiosa ayuda este servicio googliano.

Existen varias empresas que ofrecen servicios similares. Pero dudo que alguno tenga la velocidad casi supersónica de esta firma chiclosa.

El futuro, en lo que se refiere a idiomas y traducciones ya está aquí. Y si esto es sólo el comienzo, ¿qué nos deparará el futuro en cuestión de idiomas y traducciones?

(Por mi parte, ya descubrí varias formas de ‘tontear’ al traductor automático.)

Los profesionales de la traducción tienen en este servicio una gran e incalculable ayuda.

Pero no menos trabajo.

Ahora simplemente es de otro tipo: hacer de correctores de errores y estilo.

HjorgeV

Pulheim-Sinthern, miércoles 20-06-2007

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