ALAS AL PENSAMIENTO Y RUEDAS AL CUERPO

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Karl Friedrich Christian Ludwig Freiherr Drais von Sauerbronn rezaba el nombre completo de este inquieto, inventivo y febril barón alemán, que murió pobre y víctima del escarnio público.

La historia del mundo está plagada de hombres como él, cuya memoria ha sido simplemente carcomida por el olvido, a pesar de sus indiscutibles y utilísimos aportes hechos a la humanidad.

Karl Drais (1785-1851) murió y nació en Karlsruhe, al sureste de Alemania.

Estudió Arquitectura, Explotación Agrícola, Matemáticas y Física en la Universidad de Heidelberg.

A pesar de ocupar un cargo forestal del gobierno, al terminar sus estudios, lo dejó todo para dedicarse a su verdadera pasión: inventar. En 1818 se le adjudicó un profesorado de Mecánica.

Inventó un piano impresor que podía registrar una especie de partituras sobre cintas de papel, incluida la graduación acústica; también, un lenguaje codificado o secreto; varias cocinas con dispositivos que permitían ahorrar carbón o leña; un pantómetro o pantómetra agrimensor, entre otros inventos más.

Entre ellos también figuran el molino o picadora de carne, y un estenógrafo o taquígrafo.

Conocido como el pionero de la movilidad individual o personal, por su invento del velocípedo, Drais fue también un propulsor de esa otra verdadera movilidad humana, aquella que permite al hombre volar sin moverse de su sitio.

La movilidad del pensamiento.

En 1821 dio a conocer la primera máquina de escribir (probablemente del mundo) con 25 letras e impresión sobre una cinta continua.

(Como muchos otros inventos, éste de la máquina de escribir no fue único en el mundo. Según ya se ha visto en artículos pasados de esta bitácora, varios países reclaman haber sido los pioneros en este campo.)

Personalmente, veo la importancia de Karl Drais en su papel de doble impulsor de la movilidad humana.

Por un lado su invento de la humilde y revolucionaria máquina de escribir. Por otro, el del velocípedo, llamado Draisine o Dandy Horse durante mucho tiempo .

Drais le dio alas al pensamiento humano y ruedas al hombre.

Su velocípedo o Draisine de 1817, fue el verdadero precursor de la bicicleta actual.

No fue el Abuelo de la Bicicleta, fue el padre de ella.

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Se trataba de una construcción de madera, con dos ruedas, un asiento, un timón y apoyabrazos, y que debía ser impulsada con los dos pies.

¡El hombre se podía mover por fin más rápida y autónomamente en toda su historia sin necesidad de correr ni de montar una bestia!

Pero no todo empezó color de rosa para su invento.

Su velocípedo fue copiado desde Calcuta hasta Nueva York, ya que no se hallaba protegido por ninguna patente.

Él fue el precursor inmediato de la bicicleta actual.

Empero, en su país -en esta Alemania-, se reían de él. Se burlaban de su supuesta locura y de su interés gratuito por los inventos.

En 1812, las pésimas cosechas de ese año y los consecuentes astronómicos precios de la avena, que era el principal alimento de los caballos en ese entonces, hicieron pensar a más de uno en medios alternativos de transporte y locomoción.

Con este fin, Drais creó un coche o carro de 4 ruedas accionado primero por molino a pedal, en 1813, y luego por un eje cigüeñal posterior o trasero, también a pedal, en 1814.

A pesar de que las pésimas cosechas persistían, no le fue posible continuar con esta idea.

(Posteriormente adaptó este invento para su uso sobre las vías del tren y accionado por pedales, ya no manualmente por palancas de movimiento vertical, como lo había inventado pocos años antes un compatriota suyo.)

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Recién en 1816 pudo continuar Drais con su trabajo inventivo.

Fue el famoso año sin verano, en el que llegó a caer nieve en plena canícula, como consecuencia de la explosión del volcán Tambora, en Indonesia, y que provocó la pérdida total de las cosechas y la muerte masiva de caballos por falta de alimentos en extensas regiones del planeta.

En 1817, presenta su Draisine, velocípedo o bicicleta sin pedales.

Por esas cosas para las que nadie tiene explicación, justo en el otoño de ese año las cosechas se recuperaron, bajó notablemente el precio de la avena y los caballos volvieron a ponerse de moda como animales de tracción.

Entonces. se volvieron ‘visibles’ e incómodos los velocipedistas en las veredas y aceras peatonales, que eran las únicas superficies por donde se podían desplazar sin peligro de tropezar y caer.

Obligados, mediante fuertes multas, a usar en todo el mundo las vías no peatonales, pronto desaparecieron también de las demás pistas y vías, las cuales, por su estado, no podían utilizar sin perder el equilibrio.

La gran idea nacida en Mannheim y que permitía -por primera vez en la historia del hombre- movilidad individual sin recurrir al caballo, tuvo que ser enterrada durante por lo menos 50 años.

Con la Revolución de Baden, en 1835, y su pública revelación como demócrata, Karl Drais empezó a sufrir persecución política y aún más escarnio público.

Cuando, finalmente, decidió renunciar a su título nobiliario de barón, fue razón suficiente para terminar de creerlo un loco -¡qué noble reniega públicamente de sus títulos!- y retirarle su pensión oficial como empleado forestal del Estado.

Se dice que murió pobre debido a eso y que aún después de muerto, cuando fue trasladada su tumba a otro cementerio, se siguieron burlando de él.

Esta era moderna, de hombres inteligentísimos y capacitadísimos (que bien podrían ocuparse de tratar de resolver los problemas básicos que agobian a nuestro mundo, pero que prefieren mirar a la Luna y a nuevos planetas, o a automóviles aún más rápidos, o cómo hacer para ganar en los deportes con trampa y crear medicamentos cada vez más caros), se ha vuelto a acordar de él –honrándolo, sin saberlo-, al volver a poner de moda la bicicleta.

Ese medio de locomoción por el que nadie, hace un par de décadas, habría dado un céntimo salvo en el terreno recreativo, pero que ahora se vuelve cada vez más y más moderno, útil e indispensable.

La bicicleta significa menor contaminación ambiental, menor gasto en combustibles naturales, más cuerpos saludables y disminución del congestionamiento vehicular en las ciudades.

Hoy, variaciones de sus inventos, sirven como medios de sano esparcimiento.

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En su época se reían de Drais porque era inconcebible que con un solo invento -su velocípedo Draisine- se pudiera prescindir del coche y del caballo de un solo golpe.

Algo semejante a decir ahora: un invento capaz de hacer superfluos la gasolina y el automóvil a la vez.

Él dio una prueba más de que el hombre sabe correr.

Si así lo desea.

Pero muchas veces no sabe adónde. Ni por qué.

¿Tendrá que volver a erupcionar un gran volcán (léase: catástrofe) para ponernos a reflexionar?

¿No necesitará este mundo de más locos como el gran Karl Drais, ese doble pionero humano?

HjorgeV

Pulheim-Sinthern, sábado 23-06-2007

P.D.: A este gran hombre he llegado de pura casualidad, mientras me informaba sobre uno de mis temas favoritos: la máquina de escribir. No se debe, pues, a ninguna especial conmemoración o aniversario esta página de mi bitácora. Es más, soy de los que no esperan una fecha especial para recordar o elogiar algo.

Cabe suponer que Leonardo da Vinci pudiera haber inventado ya, unos cuatro siglos atrás, un prototipo de la bicicleta moderna. Pero no existen claros indicios de que las pruebas presentadas no sean una falsificación; visto que ni el mismo boceto se le puede atribuir a él, por lo grosero de su trazo.

Debe suponerse, también, que en muchos pueblos del mundo a lo largo de toda la historia de la humanidad –como sucede con muchos inventos- se estuvo muy cerca, seguramente, de inventar la bicicleta.

Fuentes: diversas enciclopedias.

Enlace interesante: Experiencia ‘bicicletera’ europea de un mexicano: http://weblocked.blogsome.com/2006/10/16/lo-que-necesitas-es-una-bicicleta/


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One comment

  1. Hola Jorge. Había leido alguna vez sobre el velocípedo Draisine, pero llegué allí por Leonardo y su boceto, no por la máquina de escribir… ahora estoy en Estocolmo y ya me conseguí una Kokomo, sus llantas para asfalto y otras para atravesar bosques, un inflador y un impermeable, y estoy apoyando la reducción del carbon footprint de este planeta haciendo ,lo que siempre he hecho, moviéndome a punta de músculo. Gracias por tu post y saludos, E

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