11 MICRORRELATOS

Un amigo me incitó hace un par de meses a escribir un par de microrrelatos alguna vez, planteándome así un verdadero reto.

-A ti te gusta escribir –me dijo.

Como era por teléfono, no pudo ver mi sonrojo.

minilibros.jpg

Así es que para estar más acorde con ese color, no le hice caso; porque, además, me pareció inoportuno. Para mí, se entiende.

-¿Escribir, yo, un microrrelato? ¡Ja!- me dije-. ¿No habrá querido decir micro-retos?

Leyendo el suplemento Babelia del sábado que pasó, dedicado justamente a los microrrelatos, volví a pensar en el asunto.

Me di cuenta que allí había seguido el gusanito en mi mente -que tal vez se había colado por la línea telefónica- y no lo había notado.

Al comienzo quise olvidarlo, simplemente, pero, como me gustan ciertos retos, especialmente los que puedo elegir yo mismo, aunque sean microrretos (pero no por el esfuerzo, que ha sido grande y extenso: la llamada fue hace más de medio año, ya lo dije), ya no sé cómo, me animé hoy.

Éste es el resultado de mi esfuerzo de este día, primer lunes de septiembre de este Año 2BOND que corre.

HjV

NO LO HAGAN

No deben cerrar la escotilla. ¡No se les ocurra hacerlo!, insistí, con firmeza, tratando de evitar quedarme dentro solo. Hay algo que no saben, añadí.

¡No me empujen! Es importante que lo sepan. ¡Un momento! ¡Eh, esperen! Es muy importante. ¡No!, les grité, tratando de sujetar con desesperación la escotilla que ellos ya habían empezado a cerrar, dejándome dentro.

¡No!, insistí, con impotencia y desesperación. ¡Hay algo que ignoran!

Pero fue muy tarde para ellos.

PROMESA

Lloró. Miró la luna durante horas. Lloró. Volvió a mirarla. Sintió que desfallecía y volvía a revivir en la noche. “Sólo soy un hombre”, se dijo; sin saber si eso era un consuelo o una simple forma de aceptar las cosas.

Volvió a contemplar durante horas la luna. Se levantó. Los ojos le dolían. Empezó a avanzar.

Ya no lloraba. Por fin había tomado el valor para hacerlo.

ÓRDENES PRECISAS

El mundo giró a sus pies cuando lo subieron al cadalso.

Como no era inocente, tras ver la guillotina, soñó en apretados segundos que aún muerto podría seguir siendo dueño de su vida, de su cuerpo, de todos sus movimientos. Levantó los ojos al Todopoderoso.

Llegó a oponerse un poco, a patalear en los últimos instantes.

Después, todo fue demasiado rápido como para comprender. Tan veloz como la caída rauda del fiero metal filudo sobre su cuello. Pero desde la distancia pudo ver a sus manos, obedeciendo sus órdenes finales.

¡Había sido posible! ¡Sus manos se movían, le habían obedecido!

Ya cansado, los ojos de su cabeza que se desangraba ahora lejos de su cuerpo sobre la arena, se cerraron.

TRUEQUE

Anduvo rondando durante meses la casa para confesárselo. Pero al final no llegó a hacerlo. Se avergonzó de sí mismo, se maldijo.

Espiando la casa había descubierto la verdad.

LUCES MOJADAS DE LAS ESTRELLAS

Si llegaba a salir, se portaría bien y haría todas sus tareas como los demás niños y no volvería a levantar la voz a sus mayores.

Alzó sus ojos. Vio a lo lejos las luces del puerto tambaleándose como ebrias.

Si llegaba a salir, ordenaría pulcramente las estrellas o los astros sobre su cuaderno –o lo que buenamente le pidieran- y la maestra se alegraría de ver cómo ahora él se había convertido finalmente en un buen muchacho.

Continuó nadando. No podía más. Solo deseaba descansar. Levantó los ojos por última vez.

Pero ya las luces del puerto habían dado paso a las luces mojadas de las estrellas.

ESPERA ETERNA

¿Se puede esperar toda una vida por un amor?, fue lo primero que se preguntó, cuando supo que ella también estaría allí y que sería inevitable encontrarse y volverla a ver.

Se acomodó las ropas, el cabello. Nunca había estado tan nervioso en toda su vida. ¿Reconocería ella su rostro entre todos los demás? ¿Se daría cuenta por la forma de mirarla que no había dejado de pensar ni un solo y bendito día de su vida en ella?

Volvió a acomodarse el cabello y alisó su camisa. Tragó saliva. Sintió dolor. Sintió que un puño envolvía su estómago vacío.

“Los que ya han cumplido siete años que pasen a la comunión”, dijo el cura, dirigiéndose a todos los niños presentes.

ASÍ EN LA TIERRA

No era cierto eso de que era ciego y que no tenía memoria ni compasión.

Los demás no podían saber lo que costaba a veces estar en todo lugar en todo momento. Se secó el sudor, trató de seguir concentrado en su enloquecedor trabajo sin pensar en las críticas.

Apartando una nube con una mano, pensó que tal vez era verdad que no había sabido a lo que se metía cuando se le ocurrió empezar con todo esto.

TARDES DE FLORES

Desde ese día, todas las tardes la ve y se dice que esta vez sí le contará todo. Sabe que entonces ella lo entendería y hasta podría  llegar a perdonarlo.

Desde ese día, todas las tardes la ve con sus flores en las manos y se dice que esta vez sí le soltará la verdad. Pero ella continúa llorando y él sigue sin atreverse, porque de los muertos ya no se espera nada.

SEXTO ARTE

Lo peor de todo no era la postura eterna, la desfachatez de las palomas ni las miradas de los transeúntes o las fotos de los turistas.

Lo peor era que hasta ahora –y ya iban más de cien años- a ningún imbécil de los que pasaban, se le había ocurrido pensar que una estatua también podía tener su propia vida espiritual.

POR LOS SIGLOS

Despertó. Lo descubrió otra vez vivo a su lado. Le volvió a clavar el cuchillo. Se durmió.

Al despertar volvió a matarlo. Volvió a dormirse profundamente. Despertó.

Lo vio vivo a su lado. Procedió. Antes de dormirse, penso que no había nada como el trabajo metódico y sistemático para conciliar el sueño.

REY GÚGLICO

Cuando llegaron a ser 50, se quedó asombrado.

Durante unos días caminó sonrojado de vergüenza por lo que la gente pudiera pensar de él y sin saber qué iría a ser de su vida de allí en adelante. Pero tuvo el valor de continuar, a pesar de la fuerte sensación de irrealidad.

Cuando llegaron a ser 5.000, seguía sin poder creérselo, pero ya no perdía el tiempo tratando de esclarecer a los incrédulos e ignorantes.

Cuando fueron 500.000, como todavía sentía un cosquilleo por la duda, envió a sus mejores 5 para que se hicieran cargo (bajo juramento de silencio absoluto) de los que aún pudieran recordar su pasado.

Cuando fueron 5.000.000, salió a ocuparse personalmente de esos 5.

HjorgeV

Pulheim-Sinthern, lunes 03-09-2007

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s