MONO SAPIENS CANNIBALENSIS

Si hay algo que todos los seres humanos de este planeta tenemos en común, es que nuestro tronco común procede de África.

Algo que no habría aceptado Hitler ni deben creerlo muchos racistas de hoy.

Por otro lado, si no hemos sido los únicos homínidos o primates bípedos de la evolución, mi pregunta lógica y sencilla es ¿qué sucedió con el resto de nuestros primos y parientes que nos acompañaron a lo largo de la evolución?

neanderthal_hunt.jpg

De los Neandertales se supone que desaparecieron unos 24.000 a 30.000 años atrás.

¿Por qué se extinguieron?

La ciencia no tiene hasta ahora respuestas contundentes. Se sabe que los últimos 5.000 a 10.000 años de su existencia, los compartieron en Europa con el Homo Sapiens.

No existen, por otra parte, evidencias científicas de que el Homo Sapiens, mi Mono Sapiens, se haya cruzado con los Neandertales.

¿Por qué no?

Ahora, supongamos que un detective de otro planeta tuviera que responder a las preguntas que hacía ayer. Las repito:

¿Por qué solo ciertos grandes simios, como el chimpancé, el bonobo, el gorila y el orangután siguen existiendo, pero no todos los demás anteriores parientes cercanos nuestros de los que se tiene constancia científica de que sí existieron?

¿Qué pasó con el Hombre de Neanderthal (una localidad cercana al lugar donde vivo)? ¿Qué con el Hombre de Heidelberg? ¿O qué con el recientemente descubierto Hombre de Flores?

¿Se los llevó dios de regreso al paraíso?

¿Fueron secuestrados por seres extraterrestres? ¿Se suicidaron masivamente? ¿Sufrieron enfermedades mortales endémicas? ¿Pensaron que era mejor dejarle el paso libre al Mono Sapiens y se esfumaron?

¿Por qué se extinguieron?

Lo primero que le llamaría la atención a ese detective sobre nosotros en general, vamos a decir, serían dos cosas:

1. Los desaparecidos pertenecían todos a nuestro entorno más cercano en cada una de las etapas de nuestra línea evolutiva.

2. El hombre es responsable directo de la extinción de una larga lista de especies animales en su busca de sustento y manutención a lo largo de toda su evolución hasta el presente. A veces, por simple placer o aburrimiento. (Y, al parecer, seguirá siendo así en el futuro.)

Lo primero, descarta la posible intervención de fenómenos climáticos u otros externos, como la caída de un meteorito, por ejemplo, porque no se trata de algo que ocurrió en determinada época, sino –atención- a lo largo de todas nuestras épocas o eras evolutivas.

Es decir no solo han desaparecido nuestros parientes más cercanos de determinada época, sino que actualmente no queda ninguno de ninguna época evolutiva.

¿Por qué?

¿Qué sucedió con ellos?

Y si es cierto que ocurrieron determinados fenómenos, letales para nuestros parientes más cercanos, ¿por qué no nos afectaron esos mismos fenómenos a nosotros?

Entonces, si el Monos Sapiens es conocido como un gran depredador, ¿no será que es responsable también de…?

-Un momento, un momento. ¿Qué está insinuando este detective? Un momento. ¿Qué quiere decir con esos dos puntos señalados?

-Hasta ahora no he afirmado nada. Solo me he dedicado a constatar hechos que todos conocemos –respondería él-. Muchos primates siguen existiendo, en cambio, ningún otro homínido, es decir ningún primate bípedo.

-¿Qué hay con eso?

-Si tuviera que exagerar, diría que a lo largo de la evolución, parece que bastaba ser primate bípedo (homínido) para sellar con eso el propio certificado de defunción o, mejor dicho, extinción.

-Cosas de la evolución –le podríamos responder.

-Sí –diría nuestro detective extraterrestre-. Pero, ¿por qué? Supongamos inocentemente que ese rasgo de locomoción bípeda fuera algo fatal para todos ellos. ¿Por qué no para ustedes, los Monos Sapiens?

-¡Éramos los más fuertes en la evolución, por eso hemos sobrevivido a todo y aquí seguimos, dispuestos a destruir la Tierra si es necesario! –le diríamos nosotros.

-Eso se lo creo, lo de destruir la Tierra. Pero, no cambiemos de tema –añadiría él-. ¿Por qué lo que para ustedes resultó siendo una ventaja, resultó fatal para todos los demás: desde los primeros homínidos, pasando por los géneros Australopithecus, Paranthropus, Kenyanthropus y todos los Homos del Género Homo: habilis, rudolfensis, ergaster, georgicus, erectus, cepranensis, antecessor, heidelbergensis, neanderthaliensis, floresiensis y rhodesiensis?

No respondemos.

-¿Cómo saben que todas esas especies y géneros existieron? –preguntaría el mismo detective.

-Por restos encontrados.

-¿Me permitiría examinarlos?

-¿Para qué? –le preguntaríamos, sumamente intrigados, nosotros.

-¿No han escuchado hablar de la Medicina Forense basada en la Paleontología? –preguntaría él.

Dejemos ahora esta ficción, para pasar a una noticia concreta.

Debo manifestar antes que muchas ideas han estado rondando en mi cabeza desde que empecé a tratar en esta bitácora temas relacionados con la violencia y el racismo.

(El tema no es sencillo porque no es fácil saber mirar a través del lente ‘evolutivo’. Sobre todo para un simple aficionado como yo en estos temas. El hecho de que hayamos pasado por una serie de etapas hasta llegar a ser lo que somos puede llevar a muchas confusiones, en las cuales espero evitar caer.)

Curiosamente, en ambos casos, mis propias lecturas e ideas me han llevado a pensar que las causas de esos dos grandes males de la humanidad tienen que ver más con nuestro pasado que con cualquier circunstancia desencadenante actual.

Ver la violencia, como un rasgo que tuvimos que desarrollar necesariamente a lo largo de cientos miles de años en los que solo dependíamos como especie animal de lo que nuestras brazos y manos, piernas y pies pudieran cazar, no es difícil.

El cazador primitivo no era un ser apacible y lerdo. No podía serlo. Al contrario, tenía que ser rápido, especialmente astuto y agresivo si no quería terminar siendo alimento o víctima del animal que quería hacer su alimento. (Ver la ilustración arriba.)

Visto así, no nos puede sorprender que la violencia esté presente incluso a lo largo de todas las etapas de la historia de la llamada Civilización.

Si eso fue así en esta última etapa ‘civilizada’ de nuestra evolución, ¿cómo tuvo que ser entonces en todas las demás épocas pre-civilizadas?

Tener en cuenta aquí, que la etapa ‘civilizada’ del hombre apenas son instantes comparada con el total de años de nuestra historia: 6 millones de años, más o menos desde que se produjo la separación de nuestra línea homínida u hominina, de la del chimpancé en África.

(Aquí me sorprende comprobar que la extinción de los grandes animales y fieras que nos servían como alimento, también parece marcar los llamados albores de la civilización. Desprovistos de tales grandes presas –y a las que valía la pena cazar porque aportaban alimento durante un largo periodo de tiempo y para muchos individuos-, nuestros antepasados tuvieron que buscar otras formas de alimento y de sustento. De tal manera que la aparición de la agricultura, también significaría la aparición de una época en la que nuestra gran agresividad ya no era tan necesaria. Había pasado de moda.)

Pero, ¿y el racismo?

¿Qué explicación tiene? ¿Por qué existe?

Vayamos por partes y con cuidado.

Me gusta ver al hombre como un Mono Sapiens, es decir, como un mono que sabe mucho. Lo hago porque eso facilita entenderlo mejor en una serie de hechos, acciones y actividades que de otro modo sería insoportable confrontarse con ellas.

Muchos de nosotros buscamos en la o las religiones explicaciones para las barbaridades y atrocidades humanas. Yo prefiero explicármelas con lo que verdaderamente se conoce a través de la arqueología, la evolución, la paleontología y la historia en general.

Una de las interrogantes que se abre a través de éstas, es justamente, la que nos ocupa hoy:

¿Qué pasó con todos los demás parientes del Mono Sapiens?, me volví a preguntar.

Entonces, empecé a imaginarme la evolución de nuestra especie como una Carrera del Más Vivo: el Mono Sapiens Rapiñensis. Ejemplos tenemos demasiados en la Historia Universal de esa marcada inclinación humana: la rapiña.

Imagínenselo: si nuestros antepasados tenían hambre, simplemente se lo quitaban al más débil o a quien podían. ¿Y si no había qué quitarle ni otro animal para cazar?, me pregunté.

¿No se lo habrán comido simplemente en caso de necesidad?

Es decir, y aquí va mi Gran Interrogante:

¿No será nuestra Historia Evolutiva un simple compendio de genocidio, canibalismo y expoliación de nuestros semejantes y parientes más débiles?

Miren, que bien vista la misma reciente Historia Universal, aunque no sea del gusto occidental y salvo por el canibalismo, lo mismo se podría decir de ella: genocidio y extermino, expoliación, saqueo y depredación de unos por los que tenían las armas y el poder.

(Más o menos lo que sigue sucediendo actualmente, aunque ya solo en parte, y, vamos a decir, más ‘civilizadamente’.)

¿El Homo Sapiens se comió -literalmente- a los Neandertales, entre otros?, me pregunté.

No lo quería creer, necesariamente. Pero era una explicación plausible, con lo que no quiero decir que esa fuera la única razón de su extinción. (Me puedo imaginar perfectamente que el hombre vivió en permanente situación guerrera o de acoso con sus parientes evolutivos.)

Y de pronto, aunque parezca mentira, como por arte de magia, me tropecé con el siguiente artículo en El País:

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/estudio/senala/canibalismo/era/habitual/Europa/durante/Neolitico/elpepusoc/20070812elpepusoc_1/Tes

HjorgeV

Sinthern-Pulheim, 01-11-2007

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2 comentarios sobre “MONO SAPIENS CANNIBALENSIS

  1. Los seres humanos semos belicos por naturaleza, siempre estamos competiendo, solo sobresalen los mejores, entonces depredamos, explotamos a naturaleza . pienso que vamos deprendando todo lo que esta a nuestro alcance, hasta nuestra autoextincion.

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