EL SUEÑO DE VIAJAR EN EL TIEMPO

Imagínense a un niño que pierde a su padre a la edad de 10 años.

Imagínense que, inspirado por una revista de historietas, decide hacerse astrofísico para poder construir una máquina del tiempo.

Con ella -piensa- podría viajar al pasado, volver a ver a su padre y salvarlo.

La historia es real.

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Ese niño es ahora un gran físico teórico, profesor universitario y afromericano, para más señas.

¿Qué tan importante es la figura de un padre en la vida de un niño?

No puedo responder a esta pregunta.

Como crecí sin un padre a mi lado, fue algo más o menos natural para mí el no tenerlo.

Sí, claro, lo veía una vez por semana hasta que cumplí quince años. Después ya todo fue irregular y no sé ahora si me decidí a estudiar Física y Matemáticas en su universidad, como una forma vicaria de recuperar parte del tiempo perdido sin él en mi niñez.

Aún sabiendo que no me había tomado esos estudios para nada en serio y que, de hecho, terminé abandonando.

Tal vez en mi niñez me acostumbré perfectamente a esa especie de doble vida –no doble personalidad- que siempre he llevado.

Tenía un padre, sí; pero, a la vez, no lo tenía.

En el colegio, la mayoría de mis compañeros debían suponer que llevaba una vida normal, como todos los demás. No era cierto.

Aún recuerdo la expresión de verdadera preocupación de uno de mis profesores del colegio, Rabanal, preguntándome:

-Mira H.J.V, ¿ves este problema?

Yo asentía. Era el mismo que habíamos tenido en un examen reciente.

-Tú sabes que si hacemos esto y lo otro, aplicamos a las variables lo que hemos visto en clase y luego resolvemos la ecuación…

Sabía lo que estaba haciendo, pero no entendía qué era lo que quería. Antes me había explicado que había asistido a un curso de Física dirigido a profesores de secundaria dictado por mi padre.

-¿Ves? ¿Esta sería la solución, no?

-Sí, claro –le respondí, viendo que me había equivocado en el examen.

-Eso es todo lo que quería saber, H.J.V. –añadió-. Parece que en el examen te pusiste nervioso o te distrajiste un poco.

Después, comprobé que me había considerado esa respuesta falsa como correcta en el examen y anduve semanas tratando de evadirlo, solo por miedo a que me preguntara más cosas sobre mi padre y tener que decirle que yo apenas lo conocía.

¿Qué tan importante es la figura del padre en el desarrollo de un niño?

El niño del comienzo de esta entrada se llama Ronald L. Mallett y es ahora un físico prestigioso en EEUU. Tiene 62 años y afirma que este siglo será “el siglo de los viajes en el tiempo”.

Se dice que uno de sus sueños o visiones recurrentes es como sigue:

Él se acerca a un departamento del Bronx, en Nueva York, y toca a la puerta.

En él, vive un electrotécnico afroamericano que ha trabajado en el cableado del edificio de las Naciones Unidas en Manhattan y que se vanagloria de haber ayudado nada menos que a un joven Walter Matthau a reparar su televisor averiado.

El hombre que le abre la puerta, lleva un cigarrillo en el borde de los labios y no sabe quién tiene delante de sí.

Mallett le ruega una audiencia. Tiene algo importantísimo que comunicarle.

-Si no deja de beber, fumar y trabajar en la forma que se ha convertido en habitual para usted, morirá pronto.

El hombre se lo queda mirando sin saber cómo reaccionar.

Algo en la mirada de su visitante inesperado le dice que no se trata de ningún loco y que es una persona de confiar. Siente que algo lo une a este señor, pero no sabe qué.

-¿Y quién me dice eso? ¿Se puede saber? –pregunta el electrotécnico, entre divertido y sarcástico, porque no sospecha malas intenciones en el hombre que le está diciendo eso, y molesto, por el atrevimiento de venir a hablarle de la muerte. De su propia muerte.

-Ocurrirá el 22 de mayo de 1955, papá. De un infarto al corazón, si no cambias de forma de vida.

El sueño humano de avanzar o retroceder en el tiempo a voluntad, no es nuevo.

El cuento de Las Ratitas Hilanderas muestra didácticamente un buen ejemplo de las dificultades con las que uno se podría tropezar en ese intento.

En él, una de las ratitas quiere saber cómo será su futuro. Para saberlo le es posible tirar de un ovillo de hilo que puede enrollar y desenrollar a voluntad y así avanzar en el tiempo y regresar del futuro.

La ratita no se contenta con saber qué le pasará en un par de semanas o meses y sigue avanzando con el fin de saber qué sucederá mucho después en su vida.

Ambiciosa y curiosa como es, quiere saber de qué morirá, para así poder estar preparada para evitarlo, llegado el momento. Con lo que no cuenta es que el hecho de avanzar en el tiempo, también le va quitando sus fuerzas juveniles.

Cuando llega al momento de su vida que le interesaba, quiere volver a enrollar el ovillo, pero sus escasas fuerzas ya no se lo permiten y muere.

¿Son posibles los viajes en el tiempo?

Por lo menos, el viaje al pasado podría descartarse, salvo que sea posible viajar pero solo como observador.

Como actor participante no podría ser posible, porque, de serlo, también sería posible cambiar la historia. Por ejemplo, evitar el nacimiento de sí mismo, con lo cual se estaría ante una contradicción insalvable.

(Salvo que esa intromisión en el pasado alterara no solo el futuro original, sino que también lo hiciera desaparecer: desapareciendo con él, el mundo del cual venía el visitante del futuro. No, demasiado fantástico, porque también se podrían abrir nuevas posibilidades, como las de los mundos o universos infinitos y paralelos.)

El túnel del tiempo fue una serie de televisión de finales de los años 60 y que constó de 30 episodios. Fue muy popular en su país de origen, EEUU, y en muchos otros países del mundo entero.

El argumento de cada capítulo era más o menos siempre el mismo.

En un principio, un grupo de científicos trata de construir una Máquina del Tiempo, como parte de un programa secreto del gobierno en algún lugar subterráneo del desierto de Arizona.

Debido a los pocos avances realizados, es cancelada la financiación del proyecto.

El científico Tony Newman (James Darren) decide entonces continuar por su cuenta, terminando a bordo del Titanic. Para apoyarlo, su colega Doug Phillips (Robert Colbert) decide acompañarlo en su aventura, pudiéndose salvar en un último momento los dos, pero sin posibilidad de volver al presente.

En cambio, van a parar a otro momento del pasado en cada nuevo intento por volver.

Lo fascinante era el recorrido didáctico que hacían por la historia y su desesperación por tratar de alterarla benévolamente, pero sin llegar a conseguir alterar su rumbo.

Se dice que esta serie se inspiró en el libro de Murray Leinster (Virginia, 1896-1975), un prolífico autor usamericano de ciencia ficción, quien en 1964 había publicado una novela titulada Time Tunnel, (casi como el nombre original de la serie) ambientada en Francia y con una única conexión a la era napoleónica.

Murray Leinster, quien verdaderamente se llamaba William Fitzgerald Jenkins, llegó a escribir y publicar más de 1.500 cuentos y artículos a lo largo de su carrera.

Si fuera posible viajar al pasado, pregunto: ¿Qué hecho nos gustaría volver a vivir?

¿O en qué nos gustaría poder influir para alterar el desarrollo de la historia?

(Consideremos las dos posibilidades, la de la historia personal y la de la historia mundial.)

Ronald L. Mallett ha cumplido en parte su sueño.

Es uno de los pocos profesores afroamericanos de la Universidad de Connecticut y experto en el campo ideal para sus sueños infantiles: la Física Teórica. Ha intentado demostrar que -en teoría- sería posible desplazarse a través del tiempo, tal como si fuera una coordenada más como las del espacio.

El año pasado apareció su libro Time Traveler: A Scientist’s Personal Mission to Make Time Travel a Reality.

-Al morir mi padre -cuenta Mallett-, fue como si se hubiera muerto Superman. Nada tenía más sentido.

Nada, salvo los libros y todo lo que cayera a sus manos y se pudiera leer.

Con el dinero que debía utilizar para comprarse un refrigerio en la escuela, Mallett se compraba revistas de historietas. En una de ellas -que le costó 15 centavos de dólar y que aún conserva envuelta cuidadosamente en una bolsa transparente- leyó, precisamente, La máquina del tiempo (1895) de H.G. Wells.

Con la temprana muerte de su padre comenzó también su obsesión por fabricar una propia Máquina del Tiempo. Durante más de 40 años lo siguió probando en secreto, por miedo a que lo creyeran loco. Ahora, es famoso.

Según su idea, una especie de rayo láser ‘circulante’ sería capaz de ‘curvar’ el tiempo, de tal manera que se crearía una ‘espiral temporal’, por la cual sería posible ‘bajar’ a algún punto del pasado.

Según afirma él, su teoría, basada en las ecuaciones de Einstein, “no ha sido aún refutada matemáticamente por nadie”.

¿Llegará el hombre a desplazarse en el tiempo, aunque fuera como simple espectador?

Mientras escribía el inicio de estas líneas esta tarde, mi hija mayor, de 12 años, me interrumpió preguntándome si podía llevarla a su clase de pintura al pastel.

-¿Está lloviendo? –le pregunté, tan concentrado como estaba en este fascinante tema.

-No, pero no tengo ganas de recorrer hoy los cinco kilómetros sola en bicicleta, Mapi –fue su respuesta-. ¿Lo podrías entender?

Me la quedé mirando.

Pensé que después tendría mi partido oficial de fútbol de los lunes y que apenas tendría tiempo para preparar la entrada de hoy. Escribir cansado, ya no sería tan fácil. Me lo pensé bien.

Allí, delante de mí, en el presente, y no en el pasado ni en el futuro, tenía a una de mis hijas pidiéndome amablemente un favor.

-Claro, hija –le dije, levantándome inmediatamente y con ganas de mi asiento.

¿Por qué tendría que dejarla esperar a que inventaran una máquina del tiempo, para que su padre le tuviera que hacer finalmente ese favor? –fue lo que me pregunté.

HjorgeV

Colonia, 05-11-2007

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7 comments

  1. Me gustaría conocer la opinión que tendría sobre este descubrimiento el Dr. Perelman. Si el Dr. Perelman no refuta esta teoría, eso significaría que el Dr. Mallet habrá hecho un grandísimo trabajo.

  2. quería decir algo, por ejemplo si a roland se le muere su padre y por eso inventa la maquina del tiempo, luego viaja al pasado, lo salva, ¿que pasara despues? el no inventara la maquina del tiempo siendo mayor, porque su padre no ha muerto,y el quiere construirla para salvarlo, me parece que es una paradoja (tengo 14 años)

  3. pienso lo mismo q dice walter,aunque es un poco confuso,si el el regresa salva a su padre ,en ese momento tendriamos dos tiempos distintos en la linea uno es en el q el salva a su padre y el otro es en el q el muere,la verdad es muy interesante corrijanmen si me equivoco.

    1. Eso no seria posible. Según el propio Mullett el punto limite de retorno seria aquel en que la máquina funciona por primera vez, sin que sea posible llegar a un momento anterior. Luego jamás salvará a su padre. En cuanto a las paradojas, puede que sean simples limites que nuestra mente establece frente a un mundo desconocido. A ello Mullett responde dejando su solución al campo de la experimentación.

      Rpta.: De poder viajar en el tiempo, tendríamos que aceptar absurdos como el de dobles vidas en un mismo mundo: uno viaja al día anterior o al mismo día más temprano, por ejemplo, y se encuentra a sí mismo. ¿Nos soportaríamos? Se me ocurre una propuesta para arruinar la ide de los viajes al futuro: viajamos al año 2050, por ejemplo, y le pedimos a un amigo que viaje simultáneamente a un año anterior a ese para acabar con nuestra vida. ¿Nos disolveríamos en el aire acaso? Saludos desde Colonia. HjV

  4. La relatividad de Einstein es discutible. Pero si fuera cierta, aún con ella no existe la posibilidad de hacer la maquina del tiempo.
    Einstein jamás considera la posibilidad de viajar en el tiempo. Por eso, ni el niño viajero llega a su futuro ni el gemelo maduro se topa con su niñez.
    Y en el hipotético caso en que los dos gemelos tengan diferente rapidez de envejecimiento, como lo plantea Einstein, continua e indiscutiblemente siempre estarán en el mismo momento presente. Por ello, con base en la relatividad, es imposible entrar o salir de ese presente.
    Por el movimiento de la Vía Láctea entre galaxias, con certeza la Tierra se mueve más rápido que la luz en el Sistema Universal. Pero creer que por rebasar esa velocidad, el tiempo retrocede, es infantil. Pues si fuera cierto, mientras nosotros presenciamos hoy el cambio climático en la Tierra, ésta, al detenerse, se estaría encontrando con el origen del Universo.
    Obvio que no. Porque Einstein nunca altera el tiempo de la nave aunque ésta, incremente su velocidad; pero sí apresura el tiempo de quien la observa. Por ello, la partícula que Mallett pretende acelerar para enviarla al pasado, al detenerse, lo más que encontrará es un Mallett más viejo.
    Y si Mallett logra que la partícula viaje más veloz que la luz, lo único que probará es que Einstein se equivocó con su límite de velocidad.
    Además, Einstein sólo considera un movimiento inercial estable, y Mallett, al hacer circular la partícula, le agrega una continua aceleración radial.
    Por consiguiente, es inadmisible pensar en una máquina del tiempo con apego a la teoría de la relatividad. Quien lo pregone, está falseando el alcance de la teoría de Einstein y sólo demuestra que no la ha entendido ni comprende su filosofía. Como infelizmente le ocurre a Ronald L. Mallett.

    Rpta.: Hola Juan Antonio: La Tierra se mueve a casi 30 km por segundo y la luz a 300.000 km por segundo. HjV

  5. El tiempo transcurre inexorablemente, el envejecimiento se encarga de cada uno de nosotros, y nuestro reloj biológico nos indica que el fin llega pronto; la idea de viajar en el tiempo y poder corregir nuestra vida es fascinante. Créanme que es un deseo que siempre me ha inquietado, suerte a los que plasman sus sueños por que algún día serán realidad.

    Rpta.: Hola, Ricardo. Gracias por tu mensaje. Como no tengo máquina del tiempo, las tonterías que escribo las escribo porque también tengo ese impulso por corregir mi, la vida. Soy de los que se arrepienten hasta de lo que ha escuchado, a pesar de que provenía de otros. Escribiendo puedo responder y hablar con propiedad, castigar y premiar. Pero la escritura también tiene el misterio de la vida propia de los personajes de una ficción. Sino, sería aburrida. Saludos desde Alemania. HjV

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