BENDITOS COMENTARIOS

No tengo nada especial contra comentarios particularmente rabiosos.

Si están bien hechos y fundamentados, creo que son un reto para el pensamiento y la razón.

El problema son los pocos (pero son, como diría Vallejo) que solo buscan insultar. O los que no pueden expresar una opinión de otro modo que no sea haciéndolo.

violencia_domestica2.jpg

Particularmente, no escribo para cosechar comentarios. Por otra parte, sería mentir decir que los positivos no constituyen un halago para mí; pero, por otro lado, me cuesta publicar los especialmente benévolos con esta bitácora.

Días atrás recibí un comentario bastante llamativo -sobre todo por su extensión- sobre mi entrada BORRACHO Y PUNTO, Y LIBRE que inicialmente no supe si publicar o no.

Era bastante insoportable por el tono usado y por las descalificaciones que usaba el autor como parte de su argumentación. Por otra parte, pensaba que no podía estar dirigido a mi bitácora.

-Este tipo podría tener razón en algunos puntos –me dije-, pero por lo visto no ha leído cabalmente mis entradas sobre el asunto en cuestión.

Además, me parecía injusto lo que decía.

Leyéndolo con cuidado, me di cuenta que se trataba de un comentario general dirigido a todos aquellos que se hicieron eco del caso de la agresión cobarde y abusiva de una muchachita por un hombre en un tren de Barcelona y lo denunciaron como tal.

Que a muchos no les haya gustado esa denuncia, es algo que está dentro de los límites de la normalidad.

La verdad, no es la primera vez que recibo comentarios que, tras leerlos, uno se pregunta si el que comenta ha leído realmente lo que dice comentar y no será que se ha confundido de destinatario.

Voy a poner ejemplos.

A los dos días de fallecer Pavarotti, escribí mi entrada EL FENÓMENO PAUL POTTS.

Potts es un cantante que se encontraba haciendo una carrera más que aficionada en el llamado bel canto, hasta que una concatenación de circunstancias adversas -entre otras, un accidente-, lo obligó a interrumpirla.

Posteriormente, siendo ya solo un simple empleado vendedor de celulares en Inglaterra, se le ocurrió presentarse tímidamente al concurso Britain’s Got Talent y ganó, ante el (supuesto) asombro inicial del jurado.

Al comienzo y al final de mi nota, preguntaba retóricamente si podría ser considerado el sucesor de Pavarotti.

Mi respuesta fue que en la música, como en todo arte, lo que vale es lo que pueda sentir o percibir como emoción el oyente o receptor del mensaje artístico, no lo que se pueda haber dado previamente como paradigma artístico infalible.

Sin embargo, una lectora que no me debió entender, consideró conveniente enviarme el siguiente comentario bajo el florido nombre de Gardeane Suinflishiut; transcribo:

Es una broma, verdad?
El tal Paul Potts es un concursante del programa American Idol. Cómo puedes equiparar la gran lírica italiana con la de un de un personaje salido de un programa de ídolos prefabricados en un programita americano, vendan celulares o no. Si vas a hacer gala de conocimiento sobre el bell canto, inventale a Pavarotti un mejor reemplazo al menos. A Paul se lo puede escuchar en el cable y en youtube… Sin duda, al margen de su performance y presencia, tiene una voz prodigiosa pero su registro vocal no iguala el repertorio de interpretaciones del italiano.
CAbe la sospecha de que el reemplazo inmediato que tú le inventas proviene de tu necesidad personal de contar algo mientras llenas los vacíos de información y tu desconocimiento de los gustos exquisitos de las apasionadas por la música clásica.
Pavarotti es irreemplazable. Invéntale al menos un tipo más apuesto, la belleza no sólo entra por los oídos, también por los ojos Jajaja Puedes escribirnos para hacerte llegar algunas sugerencia. Encantada de leer tu sección amenidades :b

No voy a comentar su particular uso del idioma castellano ni enjuiciaré si es correcto o no lo que opina sobre mi persona.

La señorita, enojada por haber entendido que yo nombraba a Potts como sucesor de Pavarotti, arremetió con todo y hasta le cambió de concurso y -de paso- de país, al pobre Potts, trasladándolo del Britain’s Got Talent del Reino Unido, al American Idol de EEUU. Así de fácil.

Por otra parte, aunque mi cortísimo paso por el bel canto no me dé –efectivamente- muchas credenciales para opinar, creo saber por lo menos de lo que hablo.

En una sola frase, sin embargo, la señorita dueña de “los gustos exquisitos de las apasionadas por la música clásica” muestra su poco conocimiento sobre el tema, cuando dice:

“…pero su registro vocal no iguala el repertorio de interpretaciones del italiano.”

¡El registro vocal de quien sea no puede igualar jamás el repertorio de nadie, porque son dos cosas, dos categorías diferentes!

El registro vocal de un cantante es la altura propia de su voz. Está dado por la nota más alta, la más baja y todas las comprendidas entre esas dos que es capaz de entonar perfectamente. El registro vocal también recibe el nombre de tesitura.

El repertorio de un músico, por otra parte, es simplemente la lista o catálogo de los temas que interpreta o puede interpretar.

(Hacer una aseveración así, entonces, sería más o menos como decir que un futbolista es peor que otro, porque la lista de sus aptitudes técnicas no iguala el número de partidos jugados por el otro futbolista en cuestión.)

O ese otro comentario que se refería a mi entrada CORAZÓN ROSA, enviado por un tal Fernand Dumond Boucher:

Parece gracioso leer un post como el tuyo. La misma crítica construida en tu post se te aplica.
Tengo entendido que este blog es parte del cotilleo, y la fascinación por “contar cosas” nace si veo bien, desde este cuaderno elaborado para el chismerrío de lo contable y lo no contable.Si el Mono Sapiens quiere avanzar tiene que empezar por la autocrítica y la limpieza de lapaja en el ojo propio antes de inventárselo alajeno. La AUTOCRÍTICA es el primer paso.

Me quedé como de piedra. Y no me refiero al orden de su argumentación ni a los lindos sustantivos que usa para definir a esta bitácora. Me refiero a la supuesta falta de autocrítica que menciona al final.

Si, justamente, siendo yo mismo también un Mono Sapiens (tal vez no tan sapiens como el autor del comentario), al hablar del Mono Sapiens, está perfectamente claro que estoy incluyéndome automáticamente dentro del conjunto de mis semejantes.

¡Y aunque no lo quisiera así!

Es decir, la autocrítica está sobreentendida. Por lo demás, el señor Dumond Boucher, parece ser de esos que creen que cuando uno dice que cojea, solo es para cojear más.

En fin.

Para terminar, paso a incluir el comentario que mencionaba al comienzo, firmado por un tal Tabarro, hecho a mi entrada BORRACHO Y PUNTO, Y LIBRE, y mi respuesta correspondiente. Transcribo:

Es increible la soltura con la que la gente se anima a opinar de cualquier cosa sin haber recabado los suficientes datos, sin tener los elementos que le permitan emitir un juicio minimamente informado. Yo desde luego no voy a hablar de inmigración y sociedad, eso lo dejo para los sociologos. Pero trabajo en un juzgado y no sólo me creo autorizado , de al menos dar una opinión mejor formada, sino que me veo obligado a decir algo entre tanta palabreria demagógica.

En primer lugar en el caso de la violencia doméstica, quien ha escrito esto demuestra un desconocimiento brutal de la realidad judicial actual. El drama de este pais es que sentimos que la realidad está compuesta exclusivamente por lo que muestran los medios. Los medios, obviamente publican las trágicas noticias de mujeres que mueren a manos de su parejas. España tiene un problema social grave, y es cierto. Pero sabe el autor cuantas órdenes de protección se dictan al día en toda España. Claro que no. Decir que las mujeres lo tienen difícil para que la justicia se ponga de su lado no sólo no es cierto sino que es una descripción opuesta a lo que de hecho sucede. En mi experiencia personal habré vitos más de un centenar de casos de violencia doméstica. En ninguno de ellos ha habido mujeres muertas, y sólo en un pequeñísimo porcentaje ha habido lesiones. De hecho en multitud de ocasiones las denuncias sólo esconden situaciones de desencuentro de parejas que se han
perdido el respeto. ¿Saben ustedes quien tuvo que abandonar en todos estos casos el domicilio conyugal? Obviamente el varón. A el varón fue a quien se le impusieron medidas según las cuales no pudo frecuentas ciertas zonas de la ciudad, o que tuvo que privarse de ver a sus hijos, etc etc. Muchas veces se retiran las denuncias porque todo resultó ser fruto de un enfado de pareja. Y esta sobreprotección de la mujer no significa que no hay un problema social que atender, pero sí siginifica que la presión mediática acaba influyendo en la justicia en una medida mayor que el propio problema social.

En cuanto al agresor del tranvia, una persona con problemas de salud mental, por ser bondadosos, diré que cualquier persona con un trabajo relacionado con la justicia no puede estar sino estupefacto.

Los que han visto la agresión piensan que es el único caso de agresión que ha habido en el sistema solar. Como les parece indignante (de hecho lo es) no conciben otra salida que no sea que este personaje ingrese en prisión ipso facto. Es tal la fuerza que las imágenes tienen en nuestra sociedad que incluso respetables contertulios radiofónicos piden la inmediata destitución del magistrado. Todos estamos indignados y nos lanzamos prestos a defendar a los inmigrantes (esos olvidados por la justicia) ante la inactividad , tolerancia e incluso aplauso que la justicia ofrece ante tamaña tropelia.

Este nerviosismo nos lleva a la conclusión equivocada por precipitada. Muchos, en este artículo sin ir más lejos, ya dice que ha quedado impune la agresión. Supongo que ante este pensamiento el cabreo ciudadano debe ser insoportable. Y no me extraña. La cuestión es que una vez más la realidad estropea una buena noticia, y de repente un suelto lleno de ira contra un juez poco menos que negrero se queda vacío por dentro. Y es que el agresor ni siquiera ha sido juzgado. Todavía no se sabe si será condenado, absuelto, si irá a prisión, si pagará una multa además de una indeminización…. Puede que ni siquiera sea imputable el animalico.

Cuántas agresiones hay como estas a lo largo del día (no digamos si es fin de semana) en este pais. ¿Cientos, miles? Da igual, pensarán algunos. En este caso hay una prueba contundente. ¡A la carcel, o a la horca! Supongo que en ese caso habria que triplicar al menos la capacidad de nuestro sistema penitenciario y afrontar el gasto social de su mantenimiento y de la privación de unos cuantos que antes cotizaban en la seguridad social.

Desengañense, el hecho de que una agresión salga en televisión no puede convertirla en más grave, no puede dar un “plus de antijuridicidad” al hecho. Y sin una actividad no es una conducta delictúal no significa que no merezca reproche penal, sino que simplemente pueder quedarse en una falta.

¿Que a ustedes les parece que esto merece 20 años de prisión? Pues presionen a sus políticos para que cambien la leyes. Yo creo que de esa forma se van a quedar sin una forma proporcionada de responder a agresiones mayores, de modo que saldrá ” igual de caro” dar una patada que tres cuchilladas.

Si esto es un síntoma de el racismo en España no lo sé, pero les aseguro que ese juez ha hecho su trabajo de forma intachable en unas condiciones de presión mediática y política tremendas. Si hubiera hecho otra cosa hubiera prevaricado. No es el juez el que tiene que aliviar la alarma social. Y el imbécil del agresor no tiene la culpa de que le hayan grabado a él y no a otro. Lo que crea alarma social es esa prensa que enaltece al agresor dándole categoria de personalidad, Pero claro, es más divertido meterse con los jueces, más tremendo. Y más sesudo…..

 

MI RESPUESTA

Ciudadano Tabarro:

No creo que la mejor forma de iniciar un debate sea llamando “palabrería demagógica” a lo que usted no le gusta o con lo que no concuerda.

Tampoco creo que el adjetivar de “brutal” cierto supuesto desconocimiento mío sea una forma mejor de lo anterior.

A primera vista, su forma de exponer la supuesta ignorancia de todos los que no somos usted, puede funcionar parcialmente.

Usted trabaja en un juzgado, vive en España, es español –supongo- y, entonces, sabe más. Parece razonable. Los demás tenemos la ‘soltura’ de denunciar y comentar las cosas que nos parecen insoportables, sin habernos informados convenientemente.

Pero lo que dice no es, sencillamente, cierto.

Todas mis fuentes las he señalado convenientemente (se puede comprobar) y existe un enlace para llegar a ellas directamente desde el texto de mi entrada. Están así marcados: los artículos correspondientes de El País, la opinión de la magistrada sobre la falta de cobertura legal de ciertos casos de agresión y el caso del africano que quedó tetrapléjico después de un cobarde ataque de un ciudadano español.

Usted hace como si todo eso no existiera o no hubiera sucedido.

Es más, hace como si todas las estadísticas sobre la violencia doméstica o de género en España, simplemente no existieran. O se trataran de simples casualidades folclóricas sin mérito para ser mencionadas. O de un simple invento de mentes ignorantes y perversas como la mía.

Los que valen, para usted, son los casos –mayoría- donde la cosa sí funciona. Pero eso no es lo que importa, justamente, cuando sucede un caso como el que nos ocupa.

Usted no es una mujer y tampoco se quiere poner en su lugar.

Para mí, cada muerte de una mujer (por más insignificante que a usted le pueda parecer, estadísticamente hablando) a manos de un hombre que decía quererla, a pesar del sistema que según usted existe y funciona aparentemente a la ‘perfección’, es una muerte ominosa más y que, para mí, justifica todas las voces que se puedan alzar para denunciar y crear presión.

Que a usted no le guste, no le importe, le moleste o le parezca insignificante el sufrimiento y el desamparo de esas mujeres y personas en general, cuyos casos la ley no contempla, eso es -completamente- otra cosa, señor empleado de juzgado.

En lo que sí podría tener supuestamente razón parcial es en lo de la impunidad, porque aún no se ha definido qué sucederá con el individuo agresor. Sin embargo, leyendo con rigurosidad, se puede ver que cuando afirmé que veía impunidad en este caso, no era incorrecto lo que decía.

No afirmé que el delito había quedado impune. Decía que veía impunidad y esta palabra está definida como simple falta de castigo. Que es el caso hasta ahora.

Personalmente, la actitud robótica de los jueces –“este es el reglamento, lo aplico como es”- ha sido para mí lo más criticable. Precisamente porque para eso existe la figura de la Jurisprudencia.

Pero esta solo nace cuando existe interés de los representantes de la justicia por ir más allá de lo que estipula textualmente la ley. O interés manifiesto de la sociedad.

Solo el interés de los jueces, o la presión de la opinión pública, puede moverlos a hacer uso de ella.

Que este caso –por su magnitud simbólica y el alto riesgo de convertirse en un mal ejemplo- es uno de esos que lo necesitaba urgentemente, sigue estando claro para mí.

Que a usted le preocupen más los casos de los hombres que alude en su comentario y que los defienda, me parece bien. Alguien tiene que hacerlo.

A mí me interesa defender a las mujeres y a aquellos desprotegidos por la ley.

Esto no es gratuito.

Aparte de tener dos hijas y una esposa, mi madre también es una mujer.

HjorgeV

Colonia, 06-11-2007

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One comment

  1. […] Pero aunque seguramente a usted esto le aburra, yo siento la necesidad de responderle. Si no le importa. Y de decirle en primer lugar que en cierto modo nos ocurren cosas parecidas porque a veces parece que nuestras palabras hablan por sí solas. Pareciera que van más alla de lo que nosotros queremos. o nos expresamos mal. O simplemente no nos entienden. Y lo digo porque no puedo entender cómo ha llegado a las conclusiones tales como:

    “Que a usted no le guste, no le importe, le moleste o le parezca insignificante el sufrimiento y el desamparo de esas mujeres y personas en general, cuyos casos la ley no contempla, eso es -completamente- otra cosa, señor empleado de juzgado. ”

    ¿Se puede sacar esta conclusión de mi palabras? Yo creo que no.

    Usted dijo:

    La ley le obliga, pues, a la víctima, demostrar que tras la agresión tuvo que haber sido tratada “de alguna lesión física o psíquica”.

    Es decir, la ley se lo pone duro y difícil a la víctima. (Casi como: “Si no hubo tratamiento, curación o terapia, entonces, no hubo agresión”.)

    Y no al agresor.

    Y esto sigo manteniendo que es incierto.(Digamos que sólo hay parte de lesiones en un pequeño porcentaje de las ordenes de protección) Y yo pregunto ¿Singnifica esto que el sistema funciona perfectamente? En absoluto. El hecho de que los jueces apliquen la ley en su estricto término ( que es lo que tienen que hacer) no va a significar jamás que se solucione el tema de la violencia doméstica. Y si me permite que le de mi opinión ninguna ley que se centre en las medidas judiciales va a resolver el problema. El sistema no funciona pero pensar que su talón de aquiles es la bondad de los jueces con los agresores es sencillamente una auténtica barbaridad. Y al contrario de lo que piensa usted, en muchas ocasiones, los asesinatos o las agresiones brutales sí son la primera noticia que llega a policia o jueces de un problema de violencia machista. Esto es así, y es una muestra más que el problema es social y no judicial. Además desde el mayor respeto le dirá que no me considero una persona ajena a este problema como parece hacer ver con sus palabras.

    Por otro lado, se mire por donde se mire, no se puede jamás hablar de impunidad, ni de el caso del “racista del tranvia” ni de las agresiones racistas en general. En este caso porque como ya dije no se ha celebrado el preceptivo juicio contradictorio, y en las agresiones racistas en general porque con independencia del caso que menciona y que no conozco con precisión , dichas conductas están recogidas en el Código Penal y tienen prevista su pena. Lo que yo entiendo que no se puede hacer es extrapolar dos casos, explicarlos mal, y después querer inventarnos una realidad judicial, (y digo judicial) que no existe.

    Por otro lado me alegro de que usted esté preocupado de ponerse del lado de los desprotegidos por la ley. Gracias a dios no todos son como yo. Figurese. El hecho de que nos parezca injusto que algunas mujeres denuncien a la ligera, nos coloca necesaria y automáticamente del lado de los apaleadores de mujeres, huerfanos y disminuidos. De hecho suelo aprovechar en el juzgado para escupir a los lesionados, y sólo bajo al café si puedo invitar a un maltratador. Con este panorama entenderá que no tenga ni pareja ni madre y ni siquiera amigas. (Perdone la ironía pero creo que usted también me debería pedir disculpas)

    Sobre esta frase:

    Que este caso –por su magnitud simbólica y el alto riesgo de convertirse en un mal ejemplo- es uno de esos que lo necesitaba urgentemente, sigue estando claro para mí.

    Le comentaré, creo que de nuevo, que la justicia es igual para todos. Que no hay casos simbolicos ni hay condenas ejemplarizantes. O no debería haberlos. Y ya sé que la justicia,sobre todo en las alturas (donde parece que excasea el oxigeno) se politiza. Pero estamos hablando de justicia del día a día y de un asunto que se repite hasta la naúsea en todos los juzgados de España. No es la justicia la que da lecciones a la sociedad. Eso será labor de otros, de los medios, de los periodistas, que reconozcalo en esta ocasión lo han hecho rematadamente mal. ¿Ha dicho alguien que a este señor se le impondrá su correspondiente multa, (seguramente alta) y que tendrá que indemnizar a la víctima? Yo no lo he oido ni una vez. Si nos dedicamos a decir que este chico se va de rositas la gente se indigna. Y es normal porque yo también lo haría. Digamos que los medios también tienen su parte de responsabilidad.

    Y por último, y por no aburrirle, aunque ya lo habré hecho, le cuento que en España y en otros paises de Europa no rige el mismo sistema jurídico que en los paises anglosajones que basan su justicia en la jurisprudencia, ya que aquí ésta aún teniendo su importancia. no tiene ni muchísimo menos el peso que tiene allí. La jurisprudencia puede matizar las lagunas de la ley pero jamas puedan sustituirla. Y es que aqui legislan los representantes del pueblo, y no los jueces.

    Gracias nuevamente por su atención, y por permitirme expresarme en este que es su espacio.

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