EL DÉCIMO ARTE

¿Es la cocina un arte? ¿El Décimo, acaso?

La invitación a Ferran Adrià para participar –inicialmente- como único artista español invitado en la Documenta 12 pasada, causó gran revuelo entre los artistas españoles.

Muchos se sintieron simplemente ofendidos.

¿Un cocinero representando a los artistas españoles en tan importante cita del arte en Alemania?

No se lo podían creer.

La Documenta es una exposición de arte que se realiza cada cinco años en la ciudad alemana de Kassel. Acoge alrededor de cien artistas de todo el mundo en cada cita.

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El director de la exposición –en esta oportunidad Robert M. Bruegel- decide más o menos independientemente a quién invitar.

Sus palabras preferidas son: Intercambio, Interacción, Contemplación y Comunicación.

Tal vez la cuarta sólo parcialmente, las otras tres, en cambio, casan bien con la cocina vanguardista de Ferran Adrià.

Para empezar, si la cocina es un arte, es el arte por excelencia de lo efímero.

Si todas las artes se degustan con la vista, el oído y el intelecto, ¿por qué no aceptar como arte aquello que se degusta con el sentido -precisamente- del gusto, además del intelecto?

Es más, aquello que ingerimos se registra primero con el sentido del olfato, sin el cual no podemos saber cómo saben realmente los alimentos. (Algo que deben saber muy bien los que han estado alguna vez fuertemente resfriados.)

El hecho de que a nadie se le haya ocurrido en su momento que una obra de arte se podía comer, no significa que no pueda existir como tal.

De hecho, muchas obras de arte y corrientes vanguardistas han jugado con el concepto efímero del arte. El teatro mismo, la danza y la música (en vivo) solo duran o existen mientras se ejecutan.

GASTRONOMÍA: ¿EL DÉCIMO ARTE?

No solamente el hombre moderno tiene problemas para definir el número de artes existentes.

¿Son ya diez o más de diez? ¿Es la Historieta un arte? ¿Y lo que hacen los artistas digitales, puede considerarse como un nuevo arte independiente de todos los demás?

Los antiguos griegos, a pesar de que se suele suponer que adoraban a nueve Musas o diosas inspiradoras del arte, tuvieron su particular desarrollo cultural hasta llegar a ese número. Sin embargo hay menciones de tres, cuatro y hasta siete musas en los antiguos escritos griegos.

Hasta la aparición del cine hace más o menos cien años, las artes consideradas tradicionales eran seis: arquitectura, escultura, pintura, música, danza y poesía.

Parece ser que el filósofo alemán Georg Hegel fue uno de los fundadores de esta convención, en la que escandalosamente –a mi parecer- falta ese otro arte, el teatro, sin el cual serían impensables la cinematografía, la televisión, el video o hasta la historieta. Porque un buen creador de historietas debe saber aplicar la tensión de un buen guión e insuflar a sus personajes capacidades histriónicas.

(O tal vez lo consideraban como una mezcla de danza, música y poesía.)

¿Y la fotografía, no es un arte, a todas luces?

El gran enciclopedista y polígrafo francés Denis Diderot consideró en su Enciclopedia, sólo cuatro artes: la escultura, la pintura, el grabado y la arquitectura.

¿Por qué? Buena pregunta.

Más de dos siglos después, la invitación que Robert Buergel hace a un cocinero español, como único invitado de su país a una gran cita del arte europeo, levanta más de una gruesa roncha.

Buergel llegó a afirmar lo siguiente:

“Los artistas tienen celos de Ferran Adrià. Hoy día no hay nadie en España, de esa generación, que se pueda comparar con su nivel de inteligencia formal”.

Los artistas (plásticos) españoles no se lo podían creer.

¿Un cocinero considerado como artista?

¡¿Y más importantes que nosotros, además!?, tienen que haberse preguntado.

Pero, ¿quién es este cocinero, este Ferran Adrià, cuya sola presencia en tal cita cumbre artística, podría hacer pensar que la gastronomía ha sido ya elevada a la categoría de arte?

¿Es la gastronomía el décimo arte?

DOCUMENTA DE KASSEL: NOVIO CATALÁN DE ALEMANIA

Y Alemania se enamoró de Adrià.

Este gran español, considerado como el mejor cocinero del mundo, no lo ha tenido fácil entre sus compatriotas artistas.

(Pero, ¿qué es arte?, me pregunto yo, como muchos.)

Lo cierto es que para los alemanes, Adrià corporiza varias virtudes y artes en una sola persona.

Una receta de cocina se sostiene sobre las bases de varias ciencias y varias artes. Sin conocimientos químicos, físicos y biológicos, Adrià no sería lo que es. Sin la presentación adecuada, empezando por el mismo lugar de la degustación, hasta los platos, cubiertos y vasos, los sabores no serían lo mismos.

Por otra parte, una receta es como una historia bien contada.

Sus ingredientes son como los ingredientes de un relato. Si van en su lugar se obtiene una buena historia, un buen plato. Otro orden da otra historia, otro plato. Y el orden puede ser alterado.

Lo que los alemanes quisieran ser -literatos, científicos y, además, comer bien, todo a la vez- lo vieron sublimado en esa invitación a alguien que además afirma vivir su arte por su arte, no por los beneficios económicos que le aporta.

Ferran Adrià ha sido y es por eso el correcto novio de las musas de este país.

Creo que fue una elección correcta, a pesar de las ronchas.

HjorgeV

Colonia, 28-12-2007

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