UNA CHICA DE MARTE QUE SEA SINCERA

A veces, frente a un problema, nos rompemos la cabeza sin querer aceptar que la solución es –o puede ser- simplemente la trivial.

Ha nevado en estos dos últimos días en esta región de Alemania.

Algo sumamente raro e inesperado en esta época del año.

Estamos a finales de marzo, oficialmente está por empezar la primavera europea y la nieve parece no haberse enterado de esas minucias del calendario.

Qué ignorancia nívea, me digo. Ya lo decía en mi última entrada: ¡El mundo al revés!

Mi padre, quien terminó uno de sus estudios en este país, nos hacía un chiste que como niños limeños no podíamos entender:

-¿El verano alemán? –preguntaba, haciéndose el chistoso sin que nosotros supiéramos por qué-. ¡Tiene que haber sido un miércoles!

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-¿Ehhhh?

Titantos años después, viniendo desde Lima, he venido a parar a este mismo país, por lo visto solo para hacerme la pregunta –vamos a decir- al revés:

-¿Nieve en Colonia? –tendría que preguntar-. ¡Tiene que haber caído un lunes de pascua!

Viendo cómo mis dos hijos varones (las dos chicas mayores han pedido dormir largo) juegan en el jardín desde mi cómoda posición de una mesa en una habitación con temperaturas por lo menos veinte grados por encima de las de afuera, me pregunto, ¿cómo diablos hicieron nuestros antecesores para arreglárselas con el frío?

Lo digo como alguien que en pleno final del siglo XX pasó frío como un cavernícola opuesto a la matanza de animales y estuvo a punto de creer que los alemanes eran seres superiores corporalmente por su capacidad para soportar el frío.

(La medalla de seres superiores se la hubieran llevado los indígenas andinos de nuestros países que todavía caminan en las punas heladas apenas calzados con sandalias. ¿Cómo lo hacen? La fotografía es del maestro Martín Chambi, el llamado Primer Fotógrafo Indígena de América.)

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¡La de frío que he pasado en Alemania!

Y todo por no saber la importancia de vestirse adecuadamente.

Mis hijos ahora están muy bien abrigados, siguiendo esa máxima alemana que dice que no hay mal clima, solo vestimenta inadecuada. Los observo reír de contento y me digo que tiene que ser cierto.

El mayor ha construido un muñequito de nieve –para más no da el par de centímetros que ha nevado- y ahora se lanzan proyectiles blancos como si fuera lo más natural del mundo tener que atacar para hablar de juego.

Felizmente, todo es muy inocuo.

EL AGUA QUE NO MOJA

El título de la entrada de hoy iba a ser El futuro de la Ciencia Ficción.

Es un título que parece del tipo: ¿Qué tanto moja el agua?

Pero, cuidado, no todo es lo que parece ser. Lo que aparenta.

La ciencia ficción fue conocida en sus inicios como Literatura de Anticipación y su nombre es una forma poco usual de construcción nominal en nuestra lengua, puesto que es una adaptación casi directa del inglés: science fiction.

Una traducción más convencional tendría que haber sido Ficción Científica.

La ciencia ficción como literatura, y tal como su nombre lo indica, es una ficción más.

Se considera que a partir de 1920 se puede hablar de ella como un género por sí mismo, aunque ya en 1818 la escritora londinense Mary Shelly había publicado su Frankenstein o El moderno Prometeo.

Es más, tres siglos más temprano, en 1516, Tomás Moro había escrito su obra Utopía, algo que podríamos denominar socio-ficción.

Personalmente considero que la Biblia y los cuentos infantiles son los libros de ciencia ficción por excelencia y los más antiguos también.

Los mismos mitos incaicos o griegos son otra muestra de ello.

¿Qué son sino las alas que construyó Dédalo para él y su hijo Ícaro con el fin de escapar de la isla de Creta?

La mitología inca iba mucho ‘más allá’, porque Inti era el dios sol y simple hijo de Viracocha, el Maestro del Mundo que había salido del mar.

¿Algo más de ciencia ficción que un dios submarino capaz de crear y dominar el sol?

No es, ciertamente, fácil delimitar el género.

Lo que es cierto es que alcanzó su cenit en la segunda mitad de nuestro asombroso siglo XX pasado: el Siglo de las Luces para mí, tecnológica y materialmente hablando.

(El siglo XVIII es el que ha recibido normalmente esa denominación, aunque otros han empezado a llamar a este que acabamos empezar también así. Personalmente, opino que el siglo XXI será el Siglo del Apagón.)

El asombroso e inesperado avance tecnológico del siglo pasado, despertó el apetito de la sociedad por saber cómo sería nuestro futuro considerando esos avances.

En el siglo que acaba de pasar se llegó a la Luna, es decir, se inventó la aviación y, poco después, los vuelos espaciales; nació la industria automovilística; se desentrañó la estructura del átomo y sus posibles usos; Einstein propuso su Teoría de la Relatividad y se demostró por medio de observaciones que nuestra galaxia no es la única en el universo, cambiando así nuestra perspectiva respecto a él; se inauguró la telefonía trasatlántica y nació la radioastronomía; vieron la luz las computadoras u ordenadores; el Homo Sapiens se convirtió en Homo Belicus a gran escala industrial; se creó el primer robot industrial y nació la robótica; se construyeron los primeros satélites artificiales.

QUE NO SE PINTE NI FUME

Aparte de todo eso, el siglo pasado vio aparecer también aparatos más triviales que ahora –incluso- nos puede parecer aburrido mencionarlos.

La aspiradora, la lavadora, el tractor, el radar, la grabadora, el bolígrafo, el horno microondas, el video, el casete, los discos de vinilo y después los compactos y la mismísima televisión.

Como ejemplo de cómo se pensaba no hace mucho (nuestros padres), recordemos una canción de finales de los años cincuenta.

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La llegaron a cantar Celia Cruz con la Sonora Matancera (en ritmo de la desaparecida guaracha, género musical que se puede considerar como uno de los prototipos de la salsa) y Sergio Murilo, el primer cantante brasileño de rock verdaderamente exitoso y que, curiosamente, aparte de ser uno de los rivales iniciales de Roberto Carlos, pasó también una temporada en mi país.

Se trata de un tema de José Imperatore Marcone y Galvarino Villota Alderete –debo suponer que argentinos por los nombres- que se puso de moda en la interpretación de un bonaerense de perilla y bigote: Billy Cafaro.

Cafaro, dueño de una voz y un estilo interesantísimos, llegó a imponer varios temas en el mercado hispanoamericano, como Telegrama y Tú eres, y es considerado por algunos como el primer ídolo fulgurante del pop ché.

(Leo que sigue con ganas de cantar.)

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Es un tema de inverosímil piedad y ternura: Marcianita.

Reproduzco aquí lo más pasable que he podido encontrar en Youtube, como una forma de reírnos y compadecernos de nosotros mismos como los fatuos e ingenuos seres que somos.

Presten perfecta atención a la letra, sobre todo en lo que atañe a la predicción del futuro, por favor.

Ignorada marcianita,
aseguran los hombres de ciencia
que en 10 años más tú y yo estaremos tan cerquita
que podremos pasear por el cielo
y hablarnos de amor.
Yo que tanto te he soñado, voy a ser el primer pasajero
que viaje hasta donde estás.
En la tierra no he logrado
que lo ya conquistado se quede conmigo nomás.
Quiero una chica de Marte que sea sincera. Que no se pinte, ni fume ni sepa
siquiera lo que es rock and roll.
Marcianita, blanca o negra,
espigada, pequeña, gordita, delgada, serás mi amor.
La distancia nos acerca y en el año 70 felices seremos los dos.

Aquí una página que se ocupa de este tema musical más ampliamente y tiene interesantes enlaces.

LA SOLUCIÓN TRIVIAL

Lo de la solución trivial lo mencionaba antes porque me resulta verdaderamente asombroso ver cómo, a pesar de encontrarnos en un planeta que se está descosiendo por todas partes, el hombre se niega a querer ver la solución trivial.

En vez de preocuparnos por salvar o mejorar lo que tenemos –la Tierra-, el hombre pobre, pobre –diría César Vallejovuelve los ojos locos hacia el Espacio.

Y hacia el nuevo Dios Planetario: el señor dinero.

El asunto es complicadísimo, porque por un lado, la ciencia no debería tener límites para sus materias de investigación ni debería coartarse con el pretexto de que no sabemos para qué pueden servir sus resultados.

Por otro, puede llegar a parecer obsceno invertir sumas tan ingentes de dinero (y recursos) en viajes espaciales, mientras apenas cada 24 horas se mueren miles de personas de hambre y pobreza y la ONU acaba de lanzar un ultimátum para evitar la hambruna de 73 millones de pobres de este planeta.

No es ciencia ficción esto.

(¿Cómo es que no corren esta vez emilios para evitar esta catástrofe?, me pregunto. Debe ser la Indolencia, me digo, nueva enfermedad pandémica terrícola.)

Pero vayamos al tema original, que esto de estar mezclándolos es algo que detesto.

EL FUTURO DE LA CIENCIA FICCIÓN

Un lector íbero y laico –definición propia- de esta boba bitácora, me ha hecho recordar que existe un reto para la ciencia ficción.

Pienso que este género ya no puede deslumbrar dedicándose a imaginar futuros escenarios tecnológicos.

Digamos que más o menos ‘todo’ está dicho en el campo de la ficción científica y se puede ver en cualquier programa de televisión para niños.

Lo que ahora pulula en este tipo de literatura, me imagino, debe ser algo así como: punk-barroco-ficción.

El reto está ahora en las cosas más sencillas.

Me interesa más poder saber cuál es nuestro futuro como especie que saber si alguna vez dejarán de existir los automóviles o demás vehículos como tales.

Es decir, ¿qué me puede importar si volaremos en máquinas individuales para ir cada día a trabajar o no, si la humanidad no ha resuelto sus otros problemas más acuciantes, los triviales?

¿Cómo serán las relaciones humanas y cómo las mundiales en nuestro futuro?

¿Cómo será el futuro de las lenguas? Ese es otro tema que me interesa.

¿Se enfrentará el chino al inglés de aquí a cincuenta años?

¿Se acercará finalmente el joven al anciano y viceversa, o terminarán siendo enemigos irreconciliables?

Todo partiendo, claro, de que nuestra especie sobreviva por lo menos un par de siglos más.

Personalmente lo dudo, aunque conozco, justamente por venir de países como el Perú, de la alta capacidad que tiene el ser humano para aferrarse a la vida aún en las situaciones más adversas.

Tal como me lo imagino, alguna vez el único continente donde todavía circularán vehículos movidos por petróleo será África, la que tendrá que soportar el embate del Primer Mundo reclamándole lo que él mismo no fue capaz de hacer a conciencia ni siquiera llegar a interesarse de verdad hasta bastante avanzado el siglo XXI: detener la contaminación ambiental.

Por otro lado, repito, una de las cosas más fascinantes de constatar es la obsesión del hombre (no es cierto: del hombre de ciertos países del Primer Mundo) por explorar el espacio.

A mí me resulta como pensar en una familia que tiene un hogar parcialmente destruido y de la cual algunos de sus miembros ya están pensando en huir, sin interesarse por reparar primero lo que es seguro que tienen dentro.

Esto dice mucho de nuestra especie.

De esa tendencia a buscar un nuevo comienzo en vez de buscar la reconciliación, la reparación, el entendimiento, el perdón, el arrepentimiento, la paz conjunta.

De esperar llegar a Marte para encontrar el verdadero amor.

Con lo cual habla también de ese espíritu aventurero y explorador sin el cual el planeta no sería cómo es: un lugar de Grandes Migrantes por excelencia.

¿Alcanzará, bastará, ese espíritu para salvarnos como especie o solo para salvar a una élite?

AGUANIEVE PARA TODO EL MUNDO

Mientras terminaba de escribir estas líneas, me he vuelto a asomar al jardín y he visto que la nieve ha desaparecido y se ha convertido en barro.

La radio que acaba de encender mi hija mayor, anuncia aguanieve para hoy.

Así son nuestros sueños a veces, me digo, nieve de un día.

Flores de un día.

Luego tendremos hasta la noche la realidad de los copos de nieve que no bien llegan al suelo, se mezclan con la lluvia que también cae, deshaciéndose inmediatamente.

Procuremos no olvidar que no toda agua moja.

Que tengan una interesante semana.

Me toca salir a correr. Es decir, a mojarme con mi estribillo.

Ya les contaré.

Que sea sincera, que no se pinte, ni fume…

HjV 24-03-2008

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4 comments

  1. De visita por los pirineos catalanes, huyendo de procesiones y simbologías paleo-cristianas pascuales…!!!Albricias !!!…me topé de bruces con Zaida Luz, a quién aprecio, desde antiguo, por la paciencia y condescendencia peruanas con los hispánicos exigentes amigos. Estando ella felizmente casada con un íbero-catalán… !!! Más albricias¡¡¡ me sigue queriendo…., no olvida….
    …Ya, no nieva, ni siquiera llueve…solo el viento…silba…sopla…sopla…tramonta…. La primavera, tardía, llega….

    Buenas: noche, suerte y salud. ArgsSs, impenitente y redivivo íbero-laico, con amistad.

    “””Quiero una chica de Marte que sea sincera. Que no se pinte, ni fume ni sepa siquiera lo que es rock and roll.”””…Mmmmmm…mejor que sí lo sepa…!!

    Estimadísimo ArgsSs: 1. ¿Quién es Zaida Luz? (Sin entender al comienzo, esto fue lo que encontré:
    http://www.lasonrisanordica.com/modules/4images/details.php?image_id=899&sessionid=dae87ec9d4b3967aa227c55683c1ad3f
    http://www.tanito.com/foro/profile.php?mode=viewprofile&u=2130&sid=73c5729652327ad237812e4718f9d73a )
    2. ¿Un antiguo amor imposible? 3. La letra y la música me parecen geniales: ¡la misma canción era un rock & roll incipiente en castellano! 4. Entonces, continuando con Zaida Luz, correcta esa parte de la canción que dice “La distancia, nos acerca…” Saludos desde un satélite de Colonia. HjV

  2. Hola Trickie Paranoic:

    Según consta en los registros de la Sociedad Chilena del Derecho de Autor, efectivamente, Galvarino Villota (13.06.1917-11.06.1989) tiene que haber sido chileno.
    http://www.scd.cl/socios_fundadores.html

    Si mal no he recogido información, su segundo apellido puede haber sido Aldreto, aunque también se encuentran en la Red fuentes que mencionan Alderete. Estas últimas son la clara mayoría.

    Sobre José Imperatore Marcone no me ha sido posible hallar más que una referencia parecida: un tal José Imperatori (Italia, 1902-Junín, Buenos Aires, 1963), clarinetista y saxofonista de orquestas -al parecer- tangueras.
    http://www.musicsack.com/PersonFMT_ItemPK.cfm?ItemPK=1841

    Así, mi suposición de que se trataba de argentinos basándome en los nombres y en el hecho de que el intérprete sí lo era, es por lo menos parcialmente falsa (en el caso de que Imperatore o Imperatori se hubiera nacionalizado che).

    Lo que sí parece ser seguro, amigo Trickie Paranoic, es que su supuesto abuelo no se apedillaba ni Trickie ni Paranoic.

    Agradezco, de todas maneras, su acotación.

    H. Jorge V.

  3. Hola Jorge, Jose imperatore Marcone era mi abuelo, padre de mi madre.
    Eso si es correcto, pero no es el clarinetista, el sí era argentino, aunque vivió su entre Punta Arenas, Buenos Aires, y después Santiago, Buenos Aires.
    Sus decendientes somos todos chilenos.

    Rpta.: Hola, Esteban. Muchísimas gracias por la aclaración, pero que me ha dejado más confundido. Es tu abuelo y no es (fue) el clarinetista que sí era argentino. O sea que tu abuelo no era argentino, debo entender. ¿Quién vivió entre Punta Arenas, etc.? ¿El clarinetista? Saludos marcianos. HjV

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