DOS SEXOS PUEDEN SER DEMASIADO

-Papi, tengo que darte una sorpresa –le dice él-. ¡Vas a ser abuelo!

-¿Estás embarazado? –pregunta el padre, sin evitar un gran brillo en los ojos.

-No, otra vez es ella –responde él, apesadumbrado, pero abrazando cariñosamente a su esposa.

-A mí siempre me hizo ilusión la parejita compartida -dice la madre, haciendo un gesto de nostalgia irremediable, sobándole la barriguita a la nuera y dirigiéndole una mirada severa a su esposo-. Pero tu padre nunca se atrevió.

-¿Querías que perdiera el trabajo? –exclama él.

-Que no te atrevías físicamente, es lo que he querido decir –recalca ella, consiguiendo que su esposo se sonroje.

-Bueno, a partir del próximo año el gobierno castigará con la cárcel a los que se atrevan a tener un segundo vástago –interviene la nuera.

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No es el título de una película, pero así podría transcurrir una conversación o situación del futuro.

¿Qué tan cerca estamos de él?

Personalmente, como padre de cuatro niños, sufrí verdadera envidia al ver cómo durante los correspondientes meses de embarazo mi esposa podía estar con ellos todo el tiempo y en todo lugar.

Sinceramente, puesto hipotéticamente en la situación de tener que decidirlo ahora, no sé siquiera si me atrevería a gestar una criatura en mi propio cuerpo.

Pero la envidia fue real.

Existió.

Del país que, sin soportar los derechos de sus propios homosexuales, no me llamaría la atención que fuera capaz de atacar e invadir Irán por el maltrato a los homosexuales, nos llega una noticia que ha causado gran revuelo, levantado olas de indignación y sorpresa y cierta revolución mental tanto en hombres como en mujeres de todas las edades.

Se trata del caso de un hombre que se ha quedado embarazado.

Bueno, tan ‘exacta’ no es la expresión, si es que se puede hablar de ‘exactitud’ en este tipo de cosas.

Se trata de un transexual varón, tal como se anuncia en los medios de comunicación.

¿Transexual varón?, me pregunté, y me imaginé a un hombre más o menos ‘normal’ convertido (corregido, seguramente es la palabra correcta o mejor) quirúrgicamente en mujer.

Pero, no. Es al revés, porque es el caso de una mujer que ahora es un hombre.

Una de esas mujeres que decidió corregir su apariencia física para hacerla más a tono con su sexualidad, su forma de ver el mundo y de percibirlo, y se convirtió –oficialmente, además- en lo que las sociedades actuales consideran como ‘hombre’.

Creo que explicado como lo he hecho, es más fácil entender una decisión así, por más que nos parezca extraña y no nos pueda gustar.

¿Quién puede en su sano juicio oponerse a que una persona común y corriente como cada uno de nosotros recurra a la cirugía para alterar su fisonomía?

A mucha gente que lo hace se le admira y rinde pleitesía.

¿Quién en sus cabales puede oponerse a que cada quien tome las decisiones que crea convenientes para satisfacer su sexualidad y hacerlo en concordancia con su forma de ver y percibir el mundo?

Estamos hablando de gente que tiene deberes y derechos ciudadanos y, así como exige el respeto de los suyos, lo hace con los de los demás.

Estamos hablando del respeto de uno de los derechos consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pero que aún -por ejemplo- en la mayor potencia del planeta apenas se respeta.

Estamos hablando del derecho a creer libremente.

El derecho a creer en un dios o no, a creerse un hombre o una mujer. O un hombre-mujer o una mujer-hombre. Qué sé yo más.

Dentro de ese derecho –entre otros- también se enmarca el de Thomas Beatie a ser madre o padre o como se quiera llamar él mismo.

El hecho de que no exista un nombre para algo no significa que no pueda ni deba existir. Respetando, repito, la libertad y los derechos de los demás.

Sin embargo, la noticia ha levantado ronchas.

Me imagino que el primer ‘fastidio’, la primera dificultad, habrá sido la no poder enlazar o vincular dos conceptos: el embarazo y la concepción.

Si yo –heterosexual convencido y feliz- he pensado alguna vez que me gustaría llevar a mi hijo o hija en la panza como lo hizo mi esposa cuatro veces, eso no significa que quiero ser una mujer ni tener el cuerpo de una.

Habrá quien lo quiera, sí, pero, ese es otro tema.

Hablo aquí de hombres que desearían –sin abandonar su condición masculina ni su aspecto físico ni su historial anterior- quedarse simplemente embarazados.

Ver cómo les crece el abdomen durante nueve meses al cabo de los cuales verían nacer un vástago suyo.

¿Por qué no?

La ciencia está seguramente muy lejos de hacerlo posible, pero ¿por qué no?

En el país vecino de Austria se recuerda el caso de un atleta que al nacer fue considerado como niña, pero que tuvo que vivir más de dos décadas en un cuerpo y en una personalidad que no era la suya.

Que había sido además impuesta y en la que no se sentía cómoda como persona.

“Dos sexos eran demasiado” tituló jubilosamente la prensa austríaca la decisión de Erika Schinegger de convertirse quirúrgica y legalmente en Erik Schinegger.

¿Por qué no?, me vuelvo a preguntar.

¿No puede entrar en nuestras mentes?

Si un tercio de la humanidad actual acepta que la Virgen María pudo concebir sin haber tenido una relación sexual y esos mismos cristianos llaman Padre a un hombre que se supone nunca llevó a ninguna mujer a la cama ni, por lo tanto, nunca embarazó a ninguna, entonces lo de esta pareja es algo normalito.

Por lo menos no es la ciencia ficción de las religiones, sino realidad pura.

Es más, Thomas Beatie ya demostró, en su anterior vida, que es capaz de ser madre, porque este es su segundo embarazo.

Lo puede.

A mí me interesa el tema, más que por sus posibilidades fantásticas o cienciaficciónicas, por su capacidad para hacer despertar la conciencia masculina en esta Era que debería ser de grandes logros de la mujer, pero que eso más ocurre en el papel que en la práctica.

En la ley, pero no en la vida.

En la Constitución pero no en los centros de trabajo ni en la propia familia.

Pienso en las mujeres que son discriminadas laboralmente por su simple condición femenina, la cual incluye la posibilidad de quedarse embarazadas.

Pienso en la violencia de género, en la que se ve qué tan poco respeto y consideración tenemos la mayoría de hombres respecto al género de nuestra especie al que debemos directamente la vida: al femenino.

Pienso en lo poco conscientes que son las sociedades actuales de los derechos de esos sus integrantes, a quienes deben su conservación como grupo humano.

Pienso en lo fácil que se lo toma la humanidad en general con las mujeres, quienes son las encargadas y responsables de la perpetuación de la especie, pero entre los pobres y los más ignorantes de este planeta son las mujeres las condenadas a menos tener y menos saber, coartando su futuro.

Por eso pienso que un embarazo le podría caer bien al hombre y, por tanto, a la humanidad.

Por lo menos para que sepamos -los llamados machos: muchas veces sólo grandes cobardes que necesitamos de músculos y armas para expresarnos y hacernos sentir- qué es eso de cargar nueve meses con un nuevo ser humano.

Y podamos empezar a ver las cosas de modo diferente.

Con suerte, de modo más justo.

HjV 27-03-2008

Fuentes y enlaces relacionados:

http://guanabee.com/2008/03/meet-thomas-beatie-hes-pregnan-1.php

http://www.welt.de/vermischtes/article1838028/Thomas_Beatie_der_schwangere_Mann_aus_Oregon.html

http://www.welt.de/vermischtes/article718339/Unglaublich_aber_wahr_-_Der_schwangere_Inder.html

http://www.welt.de/sport/article1386268/Transsexuell__Yvonne_Buschbaum_tritt_zurueck.html

http://images.google.de/imgres?imgurl=http://www.lambdanachrichten.at/ln200501/img/kultur_erika_kleineztg.jpg&imgrefurl=http://www.lambdanachrichten.at/ln200501/kino.html&h=309&w=364&sz=46&hl=de&start=1&sig2=lu7raK3ZfohHU_LvbxuYNA&um=1&tbnid=nkt-s67ZXvIR0M:&tbnh=103&tbnw=121&ei=Q97qR4G3AoXywwG68r3xCg&prev=/images%3Fq%3Dschinegger%26um%3D1%26hl%3Dde%26client%3Dfirefox%26rls%3Dorg.mozilla:de:official%26sa%3DN

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One comment

  1. Hola Hjv.
    Solo una pequeña inquietud. Eso de “Heterosexual convencido…” a què se refiere. Es decir, debo interpetar el “convencido” por “probado”, es decir “heterosexual convencido” es la manera germano-castellana de decir el tropicalismo barbaro de ¿”Hombre Probado”?.
    La duda en mì creada, respecto de la anterior sentencia, es cierta eh!

    Rpta.: Buenísima tu pregunta, ahora que me pongo a pensar. Verdad. Eres de los que siempre se dan cuenta de ese tipo de detalles, caramba. ¿Por qué será? Saludos. HjV

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