RITA HAYWORTH: DEMOSTRANDO EL SEXO DÉBIL

Un lector de esta bitácora hizo un comentario que despertó mi curiosidad por un personaje femenino que causó sensación mundial en por lo menos una y dos generaciones anteriores a la mía.

Se trata de Rita Cansino, hija de Enrique Cansino, un bailarín sevillano, y de Volga Haworth, una descendiente de irlandeses.

Su nombre completo era Margarita Carmen Cansino (Nueva York, 1918-1987), pero fue recién cuando adoptó el apellido ligeramente alterado de su madre como principal, que se hizo más famosa.

Me estoy refiriendo, ya lo habrán podido colegir, a la gran Rita Hayworth.

Parte de su biografía leída en la Wikipedia, despertó tremendamente mi curiosidad.

ritahayworth.jpg

Transcribo:

No obstante, su fama como mito erótico se consolidó con Gilda (1946), de Charles Vidor, una de las grandes películas del cine negro.

La película fue un escándalo, y en países como España fue considerada como “Gravemente peligrosa” por la Iglesia Católica, debido a su strip-tease insinuante, en la famosa escena donde se quita un guante. Esta película la hizo inmensamente famosa, hasta el punto de que se colocó su imagen en la bomba atómica de pruebas arrojada por Estados Unidos sobre las Islas Bikini. Dado el carácter pacifista de la actriz, este hecho la indignó profundamente. También ocasionó una histérica expedición a los Andes para enterrar una copia de la película, para que se conservase en caso de un desastre nuclear.

Esto me pareció casi ciencia ficción. Simplemente increíble.

La película es de 1946.

Acababa de terminar la Segunda Guerra Mundial, la conflagración más tonta y absurda de la historia mundial, si la invasión de Irak y Afganistán no terminan pronto.

Mis padres ya habían nacido, pero no los de la mayoría de los lectores de estas líneas, seguramente.

Lo digo irónicamente, claro, lo de la ciencia ficción, porque creerse que un strip-tease insinuante -¡de una mano, además!- haya bastado para que la Iglesia Católica la considerara como ‘gravemente peligrosa’, es algo que va más allá de la simple ficción, incluso.

Es mi pobre opinión.

(Qué potente imaginación la de esos jerarcas de esa iglesia, en todo caso. ¿O no?)

Azuzada aún más mi curiosidad, acudí a esa maravillosa, aunque aún deficiente, Máquina del Tiempo llamada YouTube.

El que se haya tomado la molestia de apreciar el anterior video puede quedarse asombrado inmediatamente buscando las razones de las rabietas de la iglesia española y el porqué del éxito de la Hayworth.

Era guapa. Sin duda.

Tenía un enorme ángel. También. Gancho.

Eso se puede notar en esta recopilación de los mejores momentos de la mencionada película Gilda.

En la primera toma, ella aparece -luego de habérsele preguntado si “está presentable”- levantándose con un certero golpe de su cabellera hacia arriba y mostrándose en un vestido sin hombros de color claro.

Si se observa esa secuencia con los ojos de ahora –los míos, en este caso- creo que solo se aprecia una joven mujer agraciada y, ¿cómo decirlo?, ¿bastante ‘ligera’?

Ligera en el sentido de mujer libre, alegre y confiada de sí misma.

¿Era esto lo que hizo exaltarse a la iglesia?, me pregunto.

Si se vuelve a ver con atención y dedicación, es posible descubrir una alta –dicho todo esto sin ningún afán peyorativo- malicia en la mirada y los gestos de la actriz.

Presten atención.

El hombre que acaba de llegar se la queda mirando con su cara de tonto arrebatado y observen los gestos de ella.

¡Están dirigidos a un hombre con cara boba, alguien a quien ese tipo de gestos femeninos podía conseguir que se derritiera, seguramente!

¿Con qué ojos habrían mirado los responsables de la iglesia de ese entonces a esta Rita media hispana?, me pregunto ahora.

Pienso, a pesar de su indudable gancho, que de allí a considerarla una bomba erótica, solo se puede explicar con que cada época tiene sus mitos y, obviamente, también sus tics.

Sus manías y rarezas.

Es más, si se observa bien su actuación cuando sale a cantar embutida en su vestido negro de satén que solo la cubre hasta el límite superior de sus pechos, esta impresión puede corroborarse.

rita.jpg

Primero mueve los brazos como quien toca un rudimentario y desproporcionado violín, y parece moverse de tal forma que quisiera evitar en todo momento que el vestido no se le vaya a resbalar hacia abajo.

(Su voz es agradable. No era de las mejores, y ella lo sabía y reconocía, pero tenía dos cosas que muchos artistas contemporáneos parecen desconocer: musicalidad, además de entrega.)

Si se sigue observando bien, se nota que no dominaba lo que se suele llamar movimientos sensuales a pesar de la sangre paterna. (Perdonen el atrevimiento.)

Sus movimientos tenían más de los típicos intentos anglosajones por perseguir un ritmo que nunca encontrarán, diría un cubano.

¿Qué tenía entonces?

Opino que básicamente Atrevimiento y Frescura, aparte de los dones ya mencionados.

Ambos enmarcados por una linda cabellera y unos hombros al desnudo que debían ser el no va más de toda una época, por más que esto último nos pueda parecer impensable ahora.

Su rostro agradable y simétrico, su boca grande y sus labios generosos completaban el panorama visual.

Si se fijan bien, la escena del guante no es ni siquiera especialmente sensual ni de movimientos ‘atrevidos’, pero la desnudez incipiente debió colmar la paciencia de un par de párrocos con demasiada imaginación en la cabeza.

(¿Para qué fueron a ver la película?, me pregunto. Y si solo la conocían de oídas, ¿qué les contaban los que la habían visto? ¿Qué? ¿Cómo? ¿Imitando sus movimientos de la mano?)

La película Gilda marcó la vida y la carrera de Rita Cansino.

(No recuerdo haberla visto conscientemente de niño en alguna de las repeticiones que seguramente ofrecía la televisión. ¿No me dejarían?)

Se llegó a afirmar que “nunca hubo una mujer como Gilda” (Wikipedia).

Ella misma hizo una afirmación que la pinta de cuerpo y mente enteros, y retrata caricaturescamente el éxito y el significado que llegó a tener esa película en el resto de los pobres terrestres:

“Todos los hombres que conozco se acuestan con Gilda, pero se levantan conmigo”.

Frase genial, de profundidad filosófica.

Me atrevo a decir que el significado de Hayworth y su Gilda va más allá de las características y posibles excentricidades de una época particularmente especial de nuestra historia.

Porque poco después aparecería el feminismo y la llamada liberación femenina, no por casualidad acompañadas de modas como el bikini y la minifalda, y de avances farmacéuticos como la píldora.

Me atrevo a afirmar, por tanto, que la Hayworth fue una de las diosas de una era que se inició al filo del siglo pasado, a la luz del nacimiento del cine, del video y la televisión.

Una era que cada vez demuestra más que ha existido una gran confusión en nuestras mentes masculinas. (Las mujeres siempre lo han sabido.)

El verdadero sexo débil somos nosotros.

Los hombres.

Vale decir, esos seres capaces de poner cada cara boba ante ciertas mujeres y de andar quejándonos después.

HjV 02-04-2008

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One comment

  1. Pasé por aquí por casualidad, rastreando a “la Hayworth”, y encontre muy interesantes las reflexiones de este post. Yo también encuentro fascinante la sensual-no-sensualidad (al menos en movimientos) de esta mujer. Engancha, es atrayente, tenía eso que llaman “algo”, y que también dicen que se tiene o no se tiene

    Un saludo para usted, y otro para los párrocos (vaya tela…;)

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