“A MI JEFE LE GUSTABAN LAS JUDÍAS BLANCAS”

Caramba, un intento de traducción debe haberme creado más enemigos de los que ya tenía. Pero con razón.

Vayamos por partes.

ÉL ERA MI JEFE

En la página 92 de su libro autobiográfico, Él era mi jefe, la secretaria alemana Christa Schroeder refiere la generosidad con la que él dona su torta de cumpleaños el mismo día a un hospicio infantil.

En la página 179 admira la importancia que le daba su jefe a los modales y “a los arreglos florales y demás decoraciones de la mesa”.

De la página 180 traduzco lo siguiente:

“Sus platos favoritos a comienzos de los años 30 eran las judías blancas (alubias, habichuelas, frijoles), guisantes y lentejas, verduras y ensaladas. […] La carne era para él un tejido muerto, putrefacto. Además, desaprobaba los crueles procedimientos con que se mataba a los animales en los mataderos. […] Al final explicaba que nunca había sido su intención, obligar a nadie a comer como él”.

MARZO DE 1938

El sábado 12 de marzo de 1938, tropas alemanas cruzan la frontera e invaden Austria.

Al mando de estas tropas está un austriaco. Y a esa invasión de su propio país, la ha llamado Anexión.

Tres días después, el 15 de marzo de ese año, ese mismo austriaco se presenta en la llamada Plaza de los Héroes de Viena para dirigirse a su pueblo invadido.

La reacción de los vieneses es varia.

Hay quienes lo jubilan y endiosan. Otros se lamentan del diabólico desatino histórico que significa. Y hay quienes se oponen activamente y lo pagan con su vida.

A continuación, miles de austriacos son perseguidos y asesinados.

¿Su crimen?

Se les asesina por ser homosexuales, tener pensamiento político disidente, origen étnico o religión diferentes de las de los poderosos con las armas.

Lo que siguió es conocido y tiene un nombre atroz.

DESASTRES CULINARIOS

La mencionada Christa Schroeder fue la secretaria privada de Adolf Hitler –su jefe- de 1933 hasta 1945, del mismo austriaco de líneas más atrás.

Tras su fallecimiento en 1984, se publicó su autobiografía Él es mi jefe, basada en los apuntes estenográficos que solía hacer paralelamente a su trabajo.

Una cosa lleva a la otra.

Para empezar, me llamó la atención la publicación de un libro que era una clara apología indirecta del nazismo.

Rebuscando información en la Red, me topé con una página que lo mencionaba -de la cual he tomado los fragmentos aquí transcritos y parcialmente alterados- y que se preguntaba si las bibliotecas del estado se habían convertido inocente y parcialmente en refugios fascistas.

¿Que por qué he alterado uno de los fragmentos obtenidos de allí?, podría preguntarme alguno.

Porque resultaba que una de las frases, traducida, venía a ser como sigue:

A Hitler le gustaban las judías blancas.

Esa frase no se podía quedar así, estaba claro.

Medio en broma, medio en serio, escribí a mis amigos traductores y les pedí que me ‘ayudaran’ con la frase Hitler mochte weiße Bohnen, porque resulta que sé que muchas legumbres tienen otro nombre en España.

Lo que nosotros conocemos como frejol o frijol en el Perú, según la Real Academia, se conoce como fréjol o judía en España.

De tal manera que weiße Bohnen, ‘frejoles blancos’, bien podrían ser nuestros pallares.

Ahora, por otra parte, resulta que para la misma Academia, pallar es una “Judía del Perú, gruesa como un haba, casi redonda y muy blanca”.

Esperando ayuda de mis amigos traductores españoles y latinoamericanos, les escribí, como ya he mencionado.

Un español de África (nació en Melilla) se lo tomó en serio y me dijo que Hitler no se traducía.

Otro propuso Hítloris, pero evitó lo de las judías blancas.

Algunos ni siquiera me contestaron.

¿No habría sido demasiado macabra mi media broma?

OFERTA CULINARIA MACABRA

Llegué a todo esto porque un lector atento español me contó que en su estadía en Viena había notado que algunos restaurantes ofrecían el o los platos favoritos de uno de los más grandes Locos Malos de la Historia Mundial.

no-hitler.jpg

Y eso, coincidiendo con la conmemoración del Holocausto judío.

El lector, José, me escribió contándome su indignación.

Sin saber cómo tratar el tema, estuve dando vueltas en la Red hasta que descubrí un libro que niega que la malvada criatura en cuestión haya sido vegetariana, contrariando las afirmaciones de la secretaria privada arriba mencionada.

Independientemente de la certeza de esta información, que es algo absolutamente secundario -opino-, me interesaban otras cuestiones.

(¿O lo que comemos nos predispone para la maldad o no?)

Mis preocupaciones eran de otro tipo.

¿Cuál era la diferencia entre mi broma macabra y la oferta macabra de los restaurantes vieneses denunciados?

¿Es ‘ético’ reírse de un personaje así?

¿Cómo era posible que este crimen ‘culinario’ no haya sido denunciado en Austria o Alemania?

¿No hubo ni un solo empleado, cocinero, camarero, cliente o simple transeúnte austriaco que no pudiera denunciar esto aunque fuera anónimamente?

¿Era cierta la información que me había pasado el lector mencionado?

La verdad, viviendo en Alemania es difícil de creerlo. Es decir, en este país eso no sería posible. No.

Casi de ninguna manera.

Salvo que se tratara de alguna reunión de un grupo especial y hecha con carácter privado. Eso es otra cosa. Seguro que existe y se mantiene en la clandestinidad.

HACIÉNDOSE LAS VÍCTIMAS

Sin embargo, Austria es un país que ha llevado y está llevando otros rumbos, distintos de los adoptados por el pueblo alemán.

Tanto en Austria como en Alemania, los crímenes nazis fueron posibles no solo porque gran parte de la población miró para otro lado.

Fueron posibles porque otra gran parte de esa misma población colaboró directa e indirectamente con esos crímenes de lesa humanidad.

La diferencia está en que Austria se ha mostrado tradicionalmente como víctima de los alemanes y ha conseguido apartarse exitosamente de su negro pasado igualmente nazi.

La realidad austriaca actual es, por eso, peculiarmente dura.

Y en ella caben ejemplos como el que nombraba el lector.

La razón tiene su origen en que en Austria después del final de la Segunda Guerra Mundial no existió un programa de desnazificación como sí existió en Alemania.

Los países vencedores partieron de que Hitler había obligado a su país a formar parte del Tercer Reich, ignorando que allí también existían muchos nazis.

Esto permitió que en Austria el Nazismo no solo pudiera seguir existiendo, sino también pudiera desarrollarse ideológicamente, hasta el punto de llegar a formar parte más o menos ‘natural’ del espectro político.

El FPÖ (algo así como Partido Liberal de Austria) fundado en 1956 y nacido del VdU (Partido de los Independientes), se convirtió así pronto en la madriguera de los viejos y nuevos nazis en ese país.

Con Jörg Haider a la cabeza, fue ganando en los 90 cada vez más terreno hasta llegar al poder en el 2000 con un simple programa, básicamente xenofóbico y antisemita.

Por eso, no es enajenado decir que el gobierno austriaco está en gran parte conformado por modernos nazis: políticos de dentadura blanca, sonrisa vecinal y aspecto de joven triunfador y amigo del pueblo.

Gente que hace su propaganda como quien te quiere vender un detergente o un dentífrico.

Y el resto mira para otro lado.

Por eso mismo, no creo exagerada la información del lector desde Viena.

Es más, no sería exagerado decir que hay un fantasma que sigue vivo en Europa.

Es el fantasma de un austriaco que se pasea nuevamente y da vueltas por la vieja Viena y otras ciudades europeas.

El programa ‘político’ de hoy es más o menos simple y ha ‘triunfado’ tanto en Alemania, como en Austria y parcialmente en Suiza:

¡Inmigrantes y extranjeros fuera!

Así se inició la carrera del fantasma que ideó y consumó el Holocausto de más de 5 millones de judíos y de quien se afirmaba que era vegetariano.

Porque según su secretaria privada “desaprobaba los crueles procedimientos con que se mataba a los animales en los mataderos”.

Creo que al negocio de la extrema derecha le va bien no porque venda mucho.

Sino porque cuenta con la complicidad de todos los demás que miran simplemente para otro lado.

Este lector, José, se ha atrevido a mirar de frente.

HjV 02-04-2008

Fuentes y enlaces:

http://www.sueddeutsche.de/kultur/artikel/885/115770/print.html

http://www.bifff-berlin.de/STABU.htm

http://www.hygeia.de/_hygeia/Documents/hitlerwarkeinvegetarier.pdf

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