UNA ESTRELLA MENOS, MÁS LUZ

HA MUERTO TAYLOR

Decía en una página de esta bitácora de febrero del año pasado, que me sigue fascinando la escena final de una película que considero como una de las grandes del cine de todos los tiempos.

En la ficción de ese film, es el año 3978 y el coronel Taylor, único sobreviviente de una nave espacial proveniente de la Tierra, ha hecho un aterrizaje forzoso sobre un planeta en el que acaba de escapar de sus captores.

Montado sobre un caballo y acompañado por Nova –su especie de pareja del nuevo planeta-, avanza semidesnudo por la orilla de una playa desierta.

De pronto, a lo lejos, ve una gran estatua inclinada y parcialmente hundida en el mar.

¡Es la Estatua de la Libertad!

En ese momento se da cuenta que no ha aterrizado en otro planeta habitado por simios.

Sabe que ha llegado simplemente al futuro de la Tierra y que un holocausto mundial ha significado el fin de la civilización humana y la aparición de una nueva civilización de monos quienes son los que ahora la dominan.

El coronel Taylor impreca:

-¡Maniáticos! ¡Lo habéis destruido! ¡Os maldigo a todos! ¡Maldigo las guerras! ¡Os maldigo!

La escena es sencillamente genial.

Pero, ¿no sabía este sujeto que las guerras se hacen con armas?

En la vida real corría el año 1968, el hombre acababa de llegar a la Luna y el planeta se mantenía en vilo por la llamada Guerra Fría y por el miedo a una nueva conflagración mundial, esta vez dominada por el armamento nuclear de las nuevas potencias.

El miedo era real.

Tan real como las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki, en los que personalmente considero los mayores Actos Terroristas de la historia mundial.

¿Qué es -sino- lanzar sobre una ciudad entera una bomba, sea atómica o no?

(No olvidemos que con el pretexto de haber acabado con los nazis, se ha callado sobre estos y otros crímenes -de lesa humanidad- más; como ahora se calla mucho más con el pretexto de acabar con cierto tipo de terrorismo.)

Pero volvamos al tema simiesco que nos ocupa.

El mismo coronel Taylor que en El planeta de los simios (1968) mpreca a la Humanidad y nos llama –con justicia- maniáticos y maldice las guerras, ese mismo coronel Taylor, ha muerto ayer.

Se llamaba John Charles Carter (Illinois, 1924) en la vida real. Charlton Heston para el cine. (Charlton era el apellido de soltera de su madre Lila Carter.)

Ha muerto obviamente una leyenda. Una altamente cuestionable.

Aún más: con Heston ha muerto una Metáfora Cruel de la Humanidad.

¡Tanto arte y tanta capacidad histriónica, tanta fama y poder mediático, puestos al servicio de una causa tan abyecta como la proliferación de armas!

Su papel como metáfora de lo que somos –seres contradictorios, peligrosos y, sin embargo, también talentosos- lo completó acompañando nada menos que al asesinado reverendo Martin Luther King en una marcha por los derechos civiles.

Cuando King exclamó “Tengo un sueño” (una visión: I have a dream), Taylor estaba a su lado.

Eran –claro- otros tiempos.

Los bandos eran tan confusos que podían existir este tipo de amalgamas.

Hoy, con la definición impuesta por Bush y sus Gladiadores Imperiales, el mundo se divide en Buenos y Malos.

Y no hay necesidad de decir que si las cosas no se presentan claras, basta esperar el veredicto de su Majestad del Norte para volver a formar filas como ratitas apresuradas y con miedo a equivocarse de equipo.

-¿No es acaso un crimen invadir un país? –podría preguntar tímidamente alguien.

-Lo hacemos los Buenos. Entonces, por definición, no puede ser malo. ¿Está claro?

-Ahhh…

HACIENDO DEL MUNDO UN LUGAR PEOR

¿Qué más contradicción que la de marchar por los derechos civiles y terminar promoviendo la tenencia de armas por medio de una organización como la Asociación Nacional del Rifle?

¿No es acaso el Derecho a la Vida el mayor de todos los Derechos Civiles posibles?

A Heston –independientemente del mayor o menor reconocimiento de sus capacidades histriónicas, a mí me parecían excepcionales para cierto tipo de personajes- se le reprocha básicamente no haber tenido ningún empacho en contribuir con su poder mediático a hacer del mundo un lugar más peligroso.

Se dice que llegó a afirmar en vida que solo le quitarían el rifle de sus frías manos muertas:

Only from my cold dead hands.

Hacía, así, alusión a su empeño indesmayable por defender el ‘derecho inalienable’ que supuestamente debería tener cada ser humano de portar un arma de fuego.

Ese derecho que hace temblar a cualquier familia, pero sobre todo a las familias pobres, de paso que hace sobarse las manos a los fabricantes de armas.

Es decir, a los fabricantes de más desdichas y más desgracias humanas y desastres materiales en este Pobre Mundo.

Co-responsables de hacerlo un Lugar Peor.

Aquellos que, por lo demás, solo conocen sus sangrientos, absurdos y malignos efectos en todo el planeta por los diarios, la Red o la televisión. Obviamente desde lejos.

O simplemente no se interesan por esos efectos y consecuencias siempre que sigan inflando sus cuentas bancarias.

Siguiendo las palabras de Charlton Heston, podemos decir que ha llegado el momento de cumplir su deseo.

Hace poco, ante la muerte de Arthur C. Clarke, me atreví a afirmar que un hombre se acababa de convertir en una estrella real.

Esta vez, una gran estrella simple del cine ha fenecido.

El futuro del mundo ha ganado, en cambio, en luz.

Quitémosle con cuidado al coronel Taylor -respetando su sueño eterno y pidiéndole permiso a su esposa Lydia con quien estuvo casado 64 años- el arma de sus manos.

Esas otras vidas que también tienen derecho a vivir como cualquier otra -los gusanos-, no se quejarán, porque no comen metal. Otros millones y millones de seres llamados humanos, nacidos y por nacer, lo reclaman y lo agradecerán.

Quitémosle pacíficamente el rifle de sus manos ahora frías.

Hagámoslo por lo menos con la imaginación.

Esa arma que debería reemplazar cada vez más a todas las demás.

HjorgeV 06-04-2008

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s