DISOLVIENDO FRONTERAS

Leyendo El País de hoy, me topé con uno de esos artículos que lo obligan a uno a recordar pensar interdisciplinariamente y hasta recordar títulos de viejas canciones.

El de un vals peruano, por ejemplo, compuesto por un humilde albañil norteño, don Adrián Flores Albán (Sullana, 1926), que aún vive, y que un catalán hizo famoso hacia 1975.

El tema del artículo era la integración.

Miren como son las cosas, pues.

Me entero –de paso- por la página oficial del departamento de Piura, al cual pertenece Sullana, que don Adrián Flores compuso Alma, corazón y vida siendo muy joven y soldado -es decir, cuando los padres de la mayoría de los lectores de estas líneas aún no habían nacido siquiera-, y ¡dedicado a una ecuatoriana! (Soy peruano.)

Como el artículo que menciono tenía que ver con la integración de inmigrantes y con fronteras, me asombré aún más al leer lo siguiente; transcribo:

[…] lo compuso siendo muy joven, cuando estaba enamorado de una ecuatoriana a quien había conocido durante su servicio en el ejército, siendo soldado en un puesto de la frontera. Tiempo después la muchacha le comunicó a Adrián que se casaría con un pretendiente ecuatoriano, hijo de una familia pudiente. Adrián le escribió desde Sullana y le envió una carta con los versos del vals: “como no tengo fortuna, estas tres cosas te ofrezco, alma, corazón y vida y nada más”.

¡Un tema de un piurano compuesto en castellano para una ecuatoriana, siendo soldado en la frontera y hecho famoso por un catalán de España!

El artículo llevaba por título Las fronteras nacen en la escuela y lo firmaba Elena Sevillano.

¿Nacen verdaderamente las fronteras en la escuela?

Allí se refuerzan, me dije, pensando en mi propia experiencia aquí en Alemania. Por lo menos el título del artículo estaba equivocado.

MI PROPIA Y CUÁDRUPLE EXPERIENCIA

Vivo en Colonia y tengo cuatro hijos germano-peruanos bilingües.

Por ser mi esposa una alemana más o menos fanática de lo latino y lo español, en casa se habla castellano y nuestros cuatro niños hablaron casi exclusivamente esta lengua hasta su entrada al Kindergarten.

Hasta ese momento su idioma “materno” fue el castellano.

Una vez en el nido o guardería las cosas se alteraron porque aprendieron (completaron el aprendizaje de) el alemán, que ya estaba en el ambiente, en apenas semanas o meses.

Ahora los cuatro son perfectos bilingües: a mí solo me hablan en mi lengua y a su madre en la suya.

Por otro lado, yo nunca les hablo en alemán y mi esposa les contesta casi siempre en castellano.

Hay una clara superioridad del alemán como lengua, lógicamente, propiciada por el lugar en el que vivimos y los medios de comunicación.

(Curiosamente, somos envidiados por mucha gente del pueblo donde vivimos porque otros tienen que pagar dinerales para conseguir un pasable bilingüismo en sus niños.)

La integración, la verdadera integración –con mantenimiento de mi identidad, que yo mismo ya no sé qué es ni mucho me interesa y me divierto igual- la hemos conseguido a pesar de los políticos que siguen ignorando que el idioma que manda no es el materno o paterno sino el de los juegos.

Las fronteras no nacen en la escuela, allí solo se refuerzan.

O se diluyen, como en nuestro caso.

Las fronteras nacen en las mentes, cuando ya desde antes de conocerse hay apatía, desprecio o simple rechazo contra el ‘nuevo’: por ignorancia, falta de cultura, por simple miedo o por obra de políticos irresponsables y peligrosos.

Entonces sí que los niños lo sienten y se juntan entre los suyos formando un gueto. Que es el caso de los turcos en este país, por ejemplo.

Llevan más de 50 años en Alemania, están a punto de pasar a formar parte de la Unión Europea, la gastronomía ‘al paso’ alemana ya es principalmente turca y, sin embargo, apenas existe un puñado de alemanes que hablen ese idioma, sin mencionar que casi ningún alemán sabe decir siquiera gracias o buenos días en el idioma del Bósforo.

Y esto a pesar de que cada vez más alemanes hacen turismo en Turquía. Entre otras cosas porque ¡son recibidos y atendidos en alemán por turcos!

¿Cuántos españoles saben decir lo mismo en árabe a pesar del pasado colonial de España?, debería ser una de las preguntas que podrían enriquecer una discusión sobre este tema.

BILINGÜISMO: UN TEMA RELATIVAMENTE NUEVO

Al bilingüismo le pasa lo mismo que al caso de la gente que vive en la calle o que padece del Síndrome de Diógenes: se trata de un tema relativamente nuevo.

Por lo menos, novedosamente interesante.

Con ese otro gran ‘nuevo’ tema llamado globalización, ha crecido el interés por el poliglotismo (dominio de varios idiomas) y por el plurilingüismo (coexistencia de varias lenguas en un país o territorio), en general.

Siempre han existido movimientos migratorios y sociedades multiculturales.

Baste mencionar las colonias europeas que han existido a lo largo y ancho del mundo como ejemplo de esto.

Pero ha sido recién en las últimas décadas que la tematización de estos fenómenos ha aumentado, es decir, que se han convertido en un tema central.

En el artículo mencionado se decía que se ha constatado “que los alumnos españoles e inmigrantes se relacionan poco en el aula y que los de origen extranjero están menos integrados”.

En realidad, lo segundo es una simple consecuencia de lo primero y no una constatación independiente.

Basándome en mi propia experiencia antes mencionada, puedo decir que no ha sido el idioma el que ha permitido que mis cuatro hijos pudieran relacionarse inmediatamente con sus compañeros alemanes en el nido o kindergarten.

Si hubiera sido así, puesto que los cuatro apenas hablaban alemán al empezar la escolaridad, habrían quedado inmediatamente segregados del resto.

Pero no fue así.

Son cuatro ejemplos, desarrollado cada uno en una época diferente a lo largo de los últimos diez años. Son pues, cuatro buenos ejemplos. Representativos por lo menos.

Hoy, los cuatro niños son ‘perfectos’ alemanes en la escuela y por donde se muevan en Alemania; y ‘perfectos’ binacionales y bilingües en casa o cuando visitamos el Perú, España u otro país.

¿Por qué no funciona así en otros casos?

  1. EL AMBIENTE ha sido decisivo. Vivimos en un pueblo en el que apenas hay extranjeros, de tal manera que somos vistos como positivamente -y no como negativamente- exóticos.
  2. LA AUTOCONFIANZA o confianza en nosotros mismos es alta. No sé cómo será el caso de la familia turca, de la germano-francesa y de la germano-inglesa que viven aquí también, pero lo nuestro estaba claro: me siento tan orgulloso de mis raíces peruanas, como de mi lengua castellana y de mi familia germano-peruana.
  3. LAS MAESTRAS Y LA ACTITUD POSITIVA. Creo que no exagero al decir que el buen humor o actitud positiva de mis chicos y la predisposición de las maestras a recibirlos abiertamente han jugado –esto último más, pero potenciado por el primero- uno de los papeles más importantes en nuestra ‘integración’.
  4. ¿IDENTIDAD? Mi caso es particular, por eso las comillas anteriores, y no sé si digno de ser mencionado. (Para empezar: no me siento integrado. Pero solo porque simplemente no me ha preocupado como tema. Es más, ni siquiera sé cuál es mi identidad. No me interesa. Me divierto y hago mis cosas igualmente. Tal vez pueda decir -exagerando- que mi patria es mi mente. No sé. A pesar de llevar a mi Perú bien cosido a la piel de mi pecho, creo que soy de los que podrían vivir en cualquier parte del mundo. E igual me emociono cuando vuelvo de un largo viaje y desde lejos distingo las dos cúspides de la Catedral de Colonia, el lugar donde han nacido mis cuatro hijos. Además, he respetado tanto las costumbres y las leyes del país, así como he procurado seguir las mías y respetarlas también.)

Con mi experiencia puedo decir que con la actual práctica impuesta por ignorantes políticos, según la cual los niños deben pasar un examen de alemán antes de entrar al kindergarten, mis hijos habrían sufrido más que un golpe grave en la vida, porque no lo habrían aprobado.

Daño irreparable y de imprevisibles consecuencias.

Nosotros hemos tenido suerte porque la ley es nueva, pero, ¿y los otros, los demás qué?

Con mi experiencia puedo decir que la integración es un trabajo de dos partes y en el que es necesario exigir a ambas si hay un verdadero y real interés por que funcione.

VIDENTES QUE PIENSAN POR INVIDENTES COMO VIDENTES

Una de las grandes deficiencias palpables en este asunto de la inmigración y de la integración, es que es decidido y tratado por gente que apenas tiene experiencia personal vital -propia- en el tema.

Muchas veces, ni siquiera experiencia académica.

Los que deciden y legislan suelen ser gente que está haciendo leyes para invidentes, siendo ellos mismos videntes.

Son videntes que piensan por invidentes, ¡pero como los videntes que son!

Son los mismos que crean caos vehicular y muertes por atropellamiento porque reglamentan las vías para los ciclistas de esta ciudad, siendo ellos mismos automovilistas.

Recién ahora, como responsable del tránsito o tráfico de bicicletas en Colonia, ha sido nombrado ¡un ciclista!

¡Después de haberse pasado la ciudad décadas llorando a sus muertos ciclistas tanto por imprudencia de estos como de los automovilistas!

El error había estado parcialmente en otra parte. Tal como en este caso que nos ocupa.

DISOLVIENDO FRONTERAS

Las fronteras, no nacen pues en la escuela.

Allí se refuerzan, se solidifican y se certifican.

Mientras la mentalidad no cambie y los políticos no pongan énfasis en cambiar esas mentalidades, habrá solo más de lo mismo.

Mientras existan políticos sinvergüenzas e irresponsables que carroñan de la más o menos natural xenofobia que todos llevamos dentro (y que es la que nos permite conservar y reconocer nuestras propias identidades) solo por ganar los votos que no conseguirían de otra forma, lo hasta ahora avanzado corre peligro de perderse de un borrón.

Curiosamente -quién se lo podría haber imaginado- en este país ha sido la televisión alemana la que más está aportando en este asunto.

Mucho más que ciertos políticos verdaderamente ignorantes y realmente peligrosos.

¿Qué hace la televisión, tal vez sin ser demasiado consciente del bien que aporta entre tanta basura mental y consumista que nos inyecta?

Muestra a diario a esos turcos alemanes (y demás germano-globales) que se mueven en Alemania y en el idioma de Goethe como peces en el agua.

Eso se llama disolver fronteras.

HjorgeV, lunes 07-04-2008

Anuncios

One comment

  1. Muy interesante el artículo, la vez pasada escuchaba a un maestro hindú Sri Sri Ravi Shankar, que nos decía que el concepto de separación es una ilusión. Formamos parte de un mismo organismo y estamos interconectados. Cuando nos golpeamos una parte del cuerpo de inmediato una de las manos toca la zona afectada tratando de calmarla pues se sabe parte del mismo cuerpo, con funciones distintas pero forma parte del mismo cuerpo. Imaginemos que después de un golpe en un brazo la mano hable y diga ¿por qué tengo que masajearlo? el es un brazo que se las arregle solo, es realmente de risa. Así probablemente si existe un ser superior debe estar riéndose de las barbaridades que realizan los políticos en base a orgullos e ignorancias. Un abrazo desde Lima Jorge.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s