ONE WORLD, ¿PERO QUÉ SUEÑO?

Lo malo de ser ciudadano del País Bushiano, como en un cuento de hadas, es que puedes gritar ¡Ahí viene el lobo! desde la cima de una montaña y nadie allá abajo te cree.

¿Quién se puede tomar profundamente en serio las protestas de San Francisco?

No me estoy refiriendo al derecho de un país, región, autonomía o pueblo a su propio gobierno e independencia y a decidir su propio futuro.

(Personalmente, opino que al paso que vamos, ciertos países podrían terminar divididos en barrios. Pero ese será también su derecho, por más absurdo y vano que me pueda personalmente parecer.)

Tampoco me refiero al derecho manifiesto que toda persona tiene –y debe tener- de protestar por lo que mejor le parezca.

Me estoy refiriendo a la inmensa incongruencia que significa escenificar una protesta por la independencia de Tíbet, en el país que ideó, propulsó y consumó (con mentiras, además) la invasión de un país que cada día se tambalea y muere más: Irak.

(Dejemos a Afganistán por ahora aparte. Y tampoco me estoy refiriendo a los tibetanos en el exilio o no.)

No es una queja. Ojo.

Es una mera constatación. Un ajá.

Debo reconocer que el lema es bonito y ha sido bien completado por los manifestantes pro Tíbet.

One World. One Dream: Free Tibet

¿E Irak, qué?, me pregunto.

¿Y Afganistán? ¿Y África? ¿No pertenecen a ese Mundo, a ese Sueño?

A mí se me hace que el apoyo que están recibiendo los tibetanos no es completamente gratuito, sino que es parte de una campaña destinada a irritar a China.

Digo irritar, porque ahora que hasta el Fondo Monetario Internacional recomienda el control estatal de la economía –justamente una de las principales herramientas del derrotado Socialismo-, estoy seguro de que ni los mismos bushianos saben cómo proceder frente a ese fenómeno llamado China comu-capitalista o como se la quiera llamar.

(Me inclino por capo-comunista, porque capi-comunista no suena a nada serio. Además, tiene algo del capo italiano, ‘jefe’ o ‘cabeza’ de algo, de Capone y de la famosa calle Capón del Barrio Chino de Lima.)

Lo cierto es que el país de Mao va camino de convertirse en la próxima potencia mundial. Si ya no lo es, claro.

Pero China sigue siendo un gran misterio. Un verdadero enigma.

Esta perspectiva le hace temblar el piso a Occidente. Frente a la parsimonia, la paciencia, la humildad y el alto sentido estratégico de los estadistas chinos –todavía formalmente ‘comunistas’- nadie ha sabido hasta ahora idear una interpretación medianamente confiable del Fenómeno Chino.

Estoy seguro de que hasta con este Estupor Mundial frente al imparable avance de su país, han contado ya las cabezas pensantes del buró político del Partido Comunista Chino, en el poder del país de los 1.300 millones de habitantes, el más poblado de la tierra y el cuarto más grande en extensión en el mundo.

JUEGOS OLÍMPICOS DE HITLER 2008

No se trata de un error tipográfico.

Los próximos Juegos de Pekín tienen más de un parecido con los de Berlín de 1936.

Entonces, tal como ahora, la palabra boicot era una mosca incómoda que revoloteaba por las cancillerías de diferentes países, por las bocas, mentes y palabras del mundo entero.

Al final, por miedo, comodidad, distancia, inercia, inconsecuencia, intereses particulares y nacionales, y por varias razones más en las que seguramente no faltaba la palabra amenaza, la mosquita incómoda se murió sola y todos asistieron en masa a los Juegos de Hitler.

Hay intentos -es cierto- por hacer que el boicoteo no quede en el aire o en el papel.

Pero me imagino que todo quedará en una cómoda posición de Occidente: varios mandatarios y presidentes no asistirán a la inauguración y más o menos ahí quedará la cosa.

A la espera, claro, que ésta adquiera una nueva y rápida dinámica y, al igual que la caída del Muro de Berlín hace ya casi veinte años, China se transforme de la noche a la mañana.

Algo bastante improbable.

¿USAMERICANOS LUCHANDO POR LA LIBERTAD?

Curiosamente, hasta del país cuyo gobierno se ha permitido más que coartar la libertad de las poblaciones de dos países –invadiéndolos- llegan los gritos de Libertad.

Protestas en San Francisco por la llegada de la antorcha olímpica, se podía leer estos días en los diarios.

¡Qué fácilmente me hicieron recordar aquel refrán de la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio!

O al de ese otro del ladrón que grita ¡Detengan al ladrón!

Me refiero, claro, a los propios ciudadanos de EEUU y no a los tibetanos en el exilio.

(¿Cuándo habrá iraquíes en el país del norte, llegados masivamente por haberlo perdido todo, buscando un sueño nuevo?)

Que esto sea así, tiene su lógica explicación: la maquinaria que el gobierno de Bush puso en marcha después del 11-S fue tan aplastante a todos los niveles que hasta ahora recuerdo el simple miedo visceral que amigos míos –peruanos con pasaporte usamericano, por ejemplo- mostraban hasta al escribirme un simple mensaje electrónico, un emilio.

La palabra miedo no estaba escrita, pero se podía percibir casi físicamente en sus mensajes.

Casi nadie se atreve a protestar en EEUU contra las invasiones de Afganistán e Irak, a pesar de haber sido condenadas mundialmente. Conflictos como el del Tíbet sirven, al parecer, como reguladores de presión en la conciencia ciudadana de ese país.

¿Es verdaderamente así?

¿Son una demostración de ciudadanía estas protestas o son, por lo menos parcialmente, parte de un plan orquestado y financiado por cierto o ciertos grupos de poder?

En su momento, la campaña, propia de la época de McCarty, iniciada tras el 11-S por el gobierno de Bush llegó a ser tan efectiva e incontestable que hasta en el congreso de EEUU se prohibió ¡la venta de las patatas fritas bajo su denominación tradicional!

Hay que hacer memoria. Aunque sea para reírse un poco.

Porque resulta que después uno no se puede explicar este tipo de incongruencias.

RESULTARON BELGAS

En el 2003, a raíz del debate internacional creado por las intenciones de EEUU de invadir Irak y de la abierta oposición de Francia en las Naciones Unidas a esa vesania, se inició una campaña antifrancesa por parte de sectores conservadores y republicanos muy cercanos al gobierno de Bush.

Aunque nunca se dijo que fuera una campaña concertada y financiada por el gobierno, el solo carácter extremadamente ridículo de la misma y su exacta relojería, no dejaban muchas dudas al respecto.

Según la idea inicial, se trataba de llegar incluso a boicotear productos franceses de importación.

Como cualquiera se podrá imaginar, los negociantes –incluso los usamericanos- pueden ser fanáticos, pero no por eso tienen que ser tontos. De tal manera que la Ola Antifrancesa nacida bajo el protectorado del gobierno de Bush, se quedó en simples actos simbólicos.

Uno de ellos consistió en cambiar los nombres de las papas o patatas fritas ¡en la Cámara de Representantes!

(Una idea que, al parecer, había nacido como una mezcla de estrategia mercadotécnica y ‘patriotismo’ en un restaurante de Beaufort, Carolina del Norte.)

Fueron los republicanos Robert W. Ney y Walter B. Jones los que el 11 de marzo del 2003 propusieron que toda referencia a Francia debería ser removida de los menús de los restaurantes y cafeterías del congreso de EEUU.

Y la campaña pegó.

¿Quién se atrevía a oponerse al patriotismo de esos congresistas por más que fuera claramente cavernícola y absurdo?

No más French fries ni French toast.

Muy al estilo bushiano, pasaron a llamarse Freedom fries y Freedom toast, respectivamente.

Y es que hay que ver todo lo que se puede hacer con esa palabrita llamada Libertad y que ha sido y sigue siendo tan trajinada, deformada, caricaturizada y mangoneada como la imagen de otro icono: el Che Guevara.

En su momento, la embajada francesa, discreta y sucintamente, y con una flema que bien podría haber sido premiada con algún Nobel, declaró:

“Las Fritas vienen de Bélgica.”

La portavoz de la embajada francesa, Natalie Loisau, añadió, además, un comentario que pinta de cuerpo y alma a esa patraña ‘patriótica’ y apunta al verdadero nivel que deberían tener las relaciones diplomáticas internacionales:

“Estamos en un momento muy serio, tratando temas demasiado serios, como para preocuparnos por el nombre que ustedes decidan darles a las papas”.

¡Zas!

La idiocia de tal empresa era tan grande y absurda (habría que imaginarse qué pensarían esos mismos hombres si el mundo se decidiera a boicotear todo tipo de productos gringos por razones parecidas y realmente justas), que en julio del 2006, cuando la misma Cámara de Representantes devolvió el nombre tradicional a dos de sus productos más populares, a todo el mundo le pareció de lo más natural esa medida.

Tanto, que pasó desapercibida.

PERRITOS QUE SE IMPUSIERON

Quedan varios intentos de boicoteo, a modo de curiosidades.

Durante la Primera Guerra Mundial, se intentó vanamente cambiar el nombre de la hamburguesa alemana –hamburger– por el de liberty steak.

(La costumbre pudo más, como sabemos ahora.)

Los dueños de la famosa marca de mostaza French’s mustard, se vieron obligados a aclarar que el nombre de la empresa “derivaba de un apellido familiar” y a jurar públicamente su patriotismo. Pobres.

(O astutos. Aprovechándolo en su favor.)

Bajo Franco, en España, el ‘filete ruso’ pasó a llamarse ‘filete imperial’.

(¿No tendría que haber pasado a llamarse ‘filete miserable’ o algo parecido?)

Uno de los nombres que sí pegó fue el nuevo dado durante la I Guerra Mundial a las salchichas de Fráncfort, las frankfurters, por ser alemanas.

Lo interesante es que no hay forma de encontrarle vestigios de ‘Libertad’ a la expresión ‘perritos calientes’: hot dogs.

NI ELLOS MISMOS LO SABEN

Ahora Sarkozy e, incluso, Bush, anuncian que podrían no asistir a la ceremonia inaugural de los Juegos.

Ojo.

No anuncian que sus respectivos países (delegaciones deportivas) no acudirían a esa ceremonia.

Anuncian que ellos mismos no lo harían.

Es cantinflesco. Es decir, para reír y llorar, sino fuera porque ambos muestran así sus verdaderas intenciones en estos asuntos de la política moderna.

¿Cuáles?, preguntará alguien.

Seamos sinceros.

A la luz del gran negocio que significan las olimpiadas. A la luz de lo que se ha visto hasta ahora en el tablero de ajedrez mundial.

Y a la luz del desastre económico y organizativo que significaría un gran boicoteo para ciertas grandes empresas y el negocio de los medios de comunicación, hay que sospechar que estas manifestaciones de Sarkozy y Bush son simples lavadas de mano. Pero, en salud, además. Poses.

Una forma tramposa de ganarse el favor del respetable. Del público.

Tal como están las cosas, me atrevo a decir que algo es seguro respecto a las intenciones de ambos respecto a China:

Ni ellos mismos lo saben.

Tras las declaraciones del presidente francés, los intentos de boicoteo se han puesto de moda.

Brown, por lo pronto, ya anunció que no asistirá a la ceremonia de inauguración… pero solo porque ya lo tenía así planeado.

Zar-kozy de Bruni matiza y condiciona su boicot al diálogo con el Tíbet. ¿Por qué?

Sospecho que porque son simples frases huecas.

De su asistencia personal -de la asistencia personal de ningún estadista- no depende absolutamente nada en este asunto.

Salvo el maquillaje que pudiera prestar o el provecho político que se pudiera obtener.

Si algún presidente quisiera boicotear verdaderamente estos próximos Juegos, lo tiene todo en sus manos para hacerlo. Bastaría una orden suya para que los deportistas y las delegaciones se quedaran sin partir.

Que no les gustaría a los deportistas y a los dirigentes ‘perjudicados’, eso es otra cosa. Que viajan con el dinero de todos los contribuyentes, también. O sea, ¿no?

Sería extremadamente frustrante, pero sería una decisión gubernamental como cualquier otra, por más que no se pudiera justificar satisfactoriamente del todo.

(¿Por qué la independencia de una región de China es buena y no la de otras de otros países?, por ejemplo, podrían empezar a preguntarse los ciudadanos. En ese sentido, España lo tendría difícil con un boicoteo de este tipo.)

(¿Por qué en el Tíbet sí es válido protestar quemando automóviles y edificios y destruyendo la propiedad privada? Mejor dicho: ¿Cuándo es válido recurrir a la violencia para protestar?, es otra pregunta candente.)

Tíbet tiene la sencilla suerte de estar en China y no en Irak o Israel.

Es el mundo otra vez al revés.

One World. One Dream. Al fondo hay sitio. Bajan.

HjorgeV, jueves 09-04-2008

Fuentes y enlaces:

http://www.elpais.com/articulo/internacional/Sarkozy/asistira/JJ/OO/solo/Pekin/dialoga/Dalai/Lama/elpepuint/20080409elpepiint_6/Tes

http://en.wikipedia.org/wiki/Freedom_fries

http://www.elpais.com/articulo/internacional/Averguenzate/China/elpepuint/20080409elpepuint_17/Tes

http://www.elpais.com/articulo/internacional/San/Francisco/blinda/elpepuint/20080409elpepuint_17/Tes

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Un comentario sobre “ONE WORLD, ¿PERO QUÉ SUEÑO?

  1. es la primera vez que hago un comentario en Internet, y solo quiero decir que hacía muchísimo tiempo que no leía tantas idioteces juntas: lo que dices no tiene ningún sentido, es un triste discurso pseudo intelectual lleno de tópicos y que no aporta nada más que la clara imagen de que su autor, por mucho que lo pretenda, no tiene ni idea de lo que habla

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