¡DESCUBREN UN ‘MACHU PICCHU’ EN CALIFORNIA!

NOTICIA VIRTUAL

La expedición arqueológica del científico y aventurero peruano Hermenegildo Chumbivilca anunció ayer el descubrimiento de una ciudadela sagrada de 1.000 años de antigüedad en California, EEUU.

En las próximas semanas, su equipo piensa transportar las 46.332 piezas descubiertas, en 80 grandes cajas de embalaje y llevarlas a la universidad de su ciudad natal del norte del Perú, Yara, para su estudio.

Chumbivilca, quien está próximo a ser elegido a senador, no ha aceptado entregar lo descubierto a las autoridades de EEUU, porque, según afirma él:

“Sería imposible asegurar que respeten el alto carácter arqueológico y científico que tienen, sin contaminarlo con lo comercial, como seguramente pretende el gobierno usamericano”.

Acuciado por las autoridades migratorias de ese país y debido a lo sensacional del hallazgo, el científico peruano ha prometido devolver las piezas de aquí a un siglo, “o en los próximos 95 años”, que es lo que –él calcula- debe necesitar su estudio.

Asegura que es imposible afirmar si al final del plazo anunciado no será necesaria aún una prórroga parcial del préstamo.

Sobre la cláusula del contrato que ha firmado con el gobierno de EEUU, según el cual Chumbivilca, la Universidad de Yara y el gobierno peruano se comprometen a devolver los tesoros encontrados en el plazo de 18 meses, el investigador no ha querido hacer ningún comentario a la prensa.

(Nota adicional: Un hacendado mexicano ha decidido exigir una indemnización al gobierno de EEUU, porque las tierras en las que se ha hecho el descubrimiento pertenecían a su bisabuelo.)

UN COMPROMISO QUE YALE LLEVA CASI UN SIGLO SIN CUMPLIR

¿Qué lleva a una institución representante de la cultura y de las ciencias del país más poderoso de la Tierra a incumplir un compromiso asumido y firmado en forma de contrato casi 100 años atrás?

¿Qué la lleva a retener, a mantener secuestrado, el patrimonio histórico de otro país?

La noticia virtual del comienzo no es, por supuesto, real.

Pero sí es una simple inversión de la barbaridad ilegal que Hiram Bingham se permitió cometer -y la universidad de Yale ha seguido perpetrando- contra el Perú y su patrimonio histórico.

Son 46.332 las piezas catalogadas encontradas en Macchu Picchu en 1911 y que hoy después de casi 100 años, la Universidad de Yale (EEUU) se niega a devolver al Perú.

Ahora, después de haberse comprometido a organizar una exposición itinerante con una parte del patrimonio peruano, anuncia que dicha exposición corre peligro.

¿Por qué?

Al parecer, porque el gobierno peruano se ha atrevido a reclamar la devolución no solo de parte de las piezas cedidas temporalmente para su estudio hace casi un siglo, sino de su totalidad.

Como se puede ver, el espíritu colonialista no es sólo potestad de mentes militares o comerciantes.

Ese espíritu sigue tan vivo como hace un siglo.

No quiero imaginarme qué sucedería si a algún peruano -o a otro latinoamericano, africano, asiático o europeo- se le ocurriera hacer lo mismo que hizo Bingham en el propio país del norte.

Que una institución académica de alto prestigio se niegue a devolver lo que le fue prestado con un contrato de por medio y que lleve incumpliendo éste casi un siglo, es más que escandaloso.

LOS TESOROS DE MACHU PICCHU

Es una vergüenza para el mundo universitario usamericano, porque Yale, además, manejó durante mucho tiempo un listado de piezas arqueológicas que apenas sumaban 4.902 unidades.

Ahora se sabe que la cantidad real casi decuplica (multiplica por diez) la manejada por dicho centro de estudios: 46.332.

Y esto sin tener en cuenta todas las piezas –seguramente las más valiosas: de oro, plata y piedras preciosas- que no llegaron a entrar en el catálogo oficial y cuyo paradero se desconoce.

El caso de Machu Picchu siempre me ha fascinado justamente por esto que ahora recién se empieza a saber: Si siendo como es, una obra maestra de arquitectura, ingeniería y paisajismo, apoyada en desconcertantes conocimientos astronómicos y agronómicos, es justo preguntarse dónde están los objetos arqueológicos que podrían completar lo que se conoce.

En mi primera visita –a finales de los años 70- al Santuario Histórico incaico, me quedé asombrado al notar que no existía un museo de sitio ni era posible admirar ninguna de las piezas arqueológicas encontradas allí. ¿Qué se habían hecho?

¿Qué sucedió con todos los restos arqueológicos descubiertos?

¿Cómo era posible que no se pudiera apreciar en el Perú ninguna de las piezas –’valiosas’ o no- desde que salieron en calidad de préstamo a comienzos del siglo pasado?

¿Dónde estaban?

El sentido común me llevó a sospechar que Hiram Bingham no solo había sido un gran explorador, investigador y posterior senador de su país, sino que también había sido un simple huaquero, un depredador y un estafador.

¿A alguien le parece que el adjetivo ‘estafador’ es muy duro?

Es hora de decirlo. No soy de los que piensan que hay que esperar 100 años para hacerlo. La Real Academia lo dice desde hace mucho.

estafar.

1. tr. Pedir o sacar dinero o cosas de valor con artificios y engaños, y con ánimo de no pagar.

2. tr. Der. Cometer alguno de los delitos que se caracterizan por el lucro como fin y el engaño o abuso de confianza como medio.

Son esas cosas que en el mundo ‘oficial’ nadie se atreve a decir así nomás.

Por simple curiosidad personal, durante muchos años he perseguido cuanta noticia aparecía sobre Machu Picchu y esa curiosidad empieza a verse recompensada.

En la Wikipedia en alemán, por ejemplo, ya he encontrado –finalmente- algo que coincide con la sospecha planteada.

Transcribo y traduzco:

„Es wird auch behauptet, dass Bingham die Stadt schon zwei Jahre vorher entdeckt habe und sich Zeit verschaffte, das Gold in die Vereinigten Staaten zu schaffen.“

“También se afirma que Bingham ya había descubierto la ciudad dos años atrás, dándose tiempo para transportar el oro a EEUU.”

Aún sin que esta última afirmación sea cierta, Bingham tuvo casi cuatro años –hasta 1915- para realizar sus excavaciones en paz y se sabe que entre éstas se encontraban varias tumbas.

Por lo menos, ahora está más que nunca claro que no fue Hiram Bingham quien descubrió Machu Picchu.

Y esto, sin mencionar que él había creído descubrir Vilcabamba, la última capital del Imperio de los Incas.

(Dos investigadores españoles anunciaron el año pasado haber ubicado esa otra ciudad perdida.)

Machu Picchu ya había sido obviamente ‘descubierta’ repetidas veces por indígenas de los alrededores durante los siglos posteriores a su decadencia. Y aborígenes de la zona fueron los que acompañaron y condujeron al usamericano y su expedición hasta el preciso lugar en 1911.

¿Cómo se podía mostrar, pues, a unos ‘simples’ indígenas como descubridores de tamaño tesoro al resto del mundo?

Por lo demás, el mismo sabio italiano Antonio Raimondi la habría incluido geográfica y nominalmente en uno de sus mapas de la zona (1865), aparte de que ya se suele aceptar que en 1894 Don Luis Béjar Ugarte fue guiado hasta la misma ciudadela sagrada por el hacendado cusqueño Agustín Lizárraga.

Es seguro que éste último formó -17 años después, en 1911- parte de la expedición de Bingham.

También está al parecer documentado que el 14 de julio de 1901 ó 1902, Lizárraga visitó nuevamente el lugar junto con sus amigos don Enrique Palma del pueblo de San Miguel y Gavino Sánchez de la hacienda Collpani.

Se afirma que en uno de los muros de piedra del Templo de las Tres Ventanas habrían inscrito sus nombres.

El indígena Anacleto Alvárez vivía a la sazón en el lugar, cultivando los andenes de la ciudadela que había arrendado como agricultor.

Transcribo de la Wikipedia en castellano:

Hiram Bingham, un profesor norteamericano de historia interesado en encontrar los últimos reductos incas de Vilcabamba oyó sobre Lizárraga a partir de sus contactos con los hacendados locales. Fue así como llegó a Machu Picchu el 24 de junio de 1911 guiado por otro arrendatario de tierras, Melchor Arteaga, y acompañado por un sargento de la guardia civil peruana de apellido Carrasco. Encontraron a dos familias de campesinos viviendo allí: los Recharte y los Álvarez, quienes usaban los andenes del sur de las ruinas para cultivar y bebían el agua de un canal inca que aún funcionaba y que traía agua de un manantial. Pablo Recharte, uno de los niños de Machu Picchu, guió a Bingham hacia la “zona urbana” cubierta por la maleza.”

Recientes descubrimientos, sumados a otros conocidos, más nuevas evidencias, muestran que Machu Picchu no era un complejo aislado, sino parte de una región que llegó a ser bastante poblada, que contaba con varios centros administrativos y que empezó a declinar al morir el inca Pachacútec, su posible constructor, que reinó de 1438 hasta 1471, el año de su muerte.

Se afirma que habría sido su residencia, según documentos del siglo XVI.

La llegada de los inmigrantes invasores españoles y el desmembramiento del Imperio Incaico habrían acelerado el abandono de la zona. (Una en el que el desarrollo sólo podría ser posible bajo un férreo y bien coordinado control administrativo, debido a las especiales características geográficas y climáticas del lugar.)

La vegetación selvática aborigen (de la llamada Selva Alta) habría hecho el resto: cubriendo, en corto tiempo, con un grueso manto verde, las increíbles edificaciones.

La historia es mucho más interesante, porque muestra más que el sentido imperial con que EEUU maneja no sólo su política exterior militar.

Lo es, además, porque actualmente, los hermanos Edgar y Adolfo Echegaray Abril –con los respectivos documentos en la mano- han interpuesto una demanda millonaria al Estado peruano, reclamando una indemnización por las tierras que comprenden la recientemente nombrada Maravilla del Mundo Moderno y que supuestamente pertenecían a sus bisabuelos Mariano Ignacio Ferro y María Laureana Vizcarra de Ferro.

Pero no son los únicos.

Un tal Julio Zavaleta afirma que su familia le compró una parte del fundo –adivinen cuál- al abuelo de los Echegaray Abril.

¿Compensará el Estado peruano a sus supuestos propietarios?

¿Cómo es posible que se siga considerando a Bingham como su oficial descubridor, cuando lo que sí es seguro es que fue su primer depredador masivo?

¿Devolverá Yale los 46.332 objetos catalogados oficialmente o sólo una parte de ellos?

¿Se llegará a identificar el resto de los objetos no catalogados y cuyo paradero se desconoce?

¿Dónde está el resto: el oro, el Tesoro Perdido de Machu Picchu?

HjorgeV 23-04-2008

…..

Fuentes y enlaces relacionados:

http://es.wikipedia.org/wiki/Machu_Picchu

http://www.elcomercio.com.pe/ediciononline/html/2008-04-29/la-primera-exposicion-mundial-sobre-machu-picchu-corre-riesgo-quedar-paralizada.html

http://www.elcomercio.com.pe/ediciononline/HTML/olecportada/2007-09-14/olecportada0424151.html

http://www.elcomercio.com.pe/ediciononline/HTML/olecportada/2007-09-15/olecportada0424267.html

http://www.elcomercio.com.pe/ediciononline/HTML/olecultimas/2007-09-15/olecultimas0424156.html

http://www.elcomercio.com.pe/edicionimpresa/Html/2007-09-15/peru0785070.html

http://www.larepublica.com.pe/content/view/215337/30/

http://www.elcomercio.com.pe/ediciononline/HTML/2008-02-29/walter-alva-cree-que-acuerdo-yale-poco-respetuoso-peru.html

http://www.infocusco.com/modules/news/article.php?storyid=1443

http://www.terra.com/arte/articulo/html/art7869.htm

http://de.wikipedia.org/wiki/Machu_Picchu

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