TRAGEDIAS Y ESTRAFALARIOS

¿CUÁL ES LA FASCINACIÓN?

¿Qué es lo que nos hace seguir las noticias y las imágenes de una catástrofe?

¿Estar atentos al número de muertos, al número de los sobrevivientes?

Atentos a cada detalle, por más que los sirvan repetidos una y otra vez casi sin variaciones, como los del atentado contra las torres de Nueva York.

¿Cuál es la fascinación?

¿Contarlo?

¿Saber que uno sí ha podido burlarse de la muerte?

¿Saberse todavía de este lado?

Muchos de los atascos que suceden en las carreteras se deben a pequeños accidentes que logran concitar de tal manera la atención de los automovilistas pasantes, que estos se ven obligados -incapaces de poder controlar su curiosidad compulsiva- a disminuir la velocidad para ver qué pasa, qué ha sucedido, cuál es la magnitud de la posible tragedia.

De ser posible, ver a los heridos o muertos.

En este país, la figura del mirón de accidentes está penada.

La prensa alemana riza el rizo hoy dando a conocer la historia de Héctor y su pareja, quienes llegaron tres minutos tarde al chequeo previo al embarco y no pudieron subir al avión siniestrado en el aeropuerto de Barajas.

Algo parecido le sucedió a un tal Rafael, se dice, a quien primero se le anunció que no podía viajar porque ya no había cupo, luego se le ofreció equívocamente una plaza libre en primera clase que tampoco lo estaba; para, finalmente, anunciársele que lo sentían mucho, pero no podría viajar en el avión que minutos más tarde empezaría a arder.

Son las historias que fascinan a todos, sin distinción.

Salvarse por un pelo de la muerte.

Haber estado cerca del lugar de los hechos.

Ser el cómodo relator de lo que se ha sido testigo presencial.

Lo verdaderamente curioso es que muchas veces, cuando la tragedia es más cercana, menos televisiva y menos cruenta, simplemente le volteamos la cara.

SI NO LO CUENTA LA TELEVISIÓN

Un bombero ha relatado como un niño, al que salvó, le preguntaba cuándo iba a terminar la película y dónde estaba su padre.

La Caja Boba y los medios de comunicación masivos, ya está claro, han socavado nuestras mentes.

Ya no informan.

Ahora decretan y deciden por nosotros.

Primero lo tenemos que ver en la televisión o el cine, leerlo en los periódicos, para poder creerlo.

El resto, lo que vivimos, la vida real, poco importa ya. Para muchos.

Y ahora desde la niñez.

No es una broma.

ATENTADOS ESTRAFALARIOS

Lo anterior se podría resumir en una frase que me permito improvisar:

Dame un micrófono y te daré la verdad.”

O una columna de un periódico o un estrado.

Esto se lo ha tenido que creer el periodista –Carlos Arribas- de El País, que hoy, con su vibrante y bastante cantinflesco artículo sobre las dos plusmarcas de Bolt, me ha dado la nota humorística entre tanta tragedia.

Su artículo es un ejemplo del nuevo periodismo, me imagino, cuyo lema parece ser el siguiente:

“La noticia tiene que hacerte vibrar, sino no es noticia.”

La actitud del niño arriba mencionado proviene de esta misma actitud moderna, que, practicada hasta la saciedad y desdeñosa de la veracidad donde la haya, ha terminado por ser válida en sentido contrario:

Si algo te hace ‘vibrar’ de veras, es porque sólo se puede tratar de un producto de la televisión o el cine.

U otro medio de comunicación masivo.

Me permitiré transcribir el listado que me hice esta mañana con las perlas –las he puesto entre comillas, en itálica y en rojo- del artículo de marras, titulado Monstruoso Bolt.

Ustedes mismos lo pueden comprobar.

La negrita es mía.

Me refiero a la letra en negrita, claro.

1. el primero de la historia que gana el 100 y el 200 metros olímpicos batiendo ambos récords mundiales

¿”El 100 olímpico”?, me pregunté.

¿”El 100 metros”?

¿Desde cuándo se llama así a esa prueba central del atletismo?

¿Se llama así en España?

Existen la prueba, la carrera, la competición, la competencia, la pugna.

Todos sustantivos femeninos.

Sin embargo, este periodista de El País se saca de la manga uno masculino: “el 100 metros”. ¿El tramo, el trayecto, el carrerón?

2. Desde ese mismo instante, desde las 22h 20m 0,182s en Pekín, el plusmarquista mundial de los 200 metros sabía que a su récord mundial, que el 1 de agosto acaba de cumplir 12 años, le quedaba muy poco tiempo de vida.

Aquí hay varias perlas ensartadas de una sola puntada.

Dejemos de lado la hora –clavada- a la que supuestamente empezó la carrera en cuestión. Podrá ser estrafalario, pero válido como cualquier otro recurso.

Pero, ¿por qué ahora “el 200 metros” se convierte de pronto en “los 200 metros”?

Una explicación podría ser que otra persona –otro periodista profesional- fue el responsable de los subtítulos del artículo.

Lo que sí no se salva es la falta de concordancia en el tiempo.

El atleta mencionado, “sabía que su marca, que el 1 de agosto acababa de cumplir 12 años, le quedaba muy poco tiempo de vida”.

3. un chaval jamaicano que hoy cumple 22 años, (…) con una petulancia extraña en su alma juvenil

¿Qué edad tiene el periodista?

¿95 años?

Si bien es cierto que cada vez los hijos –e hijas- abandonan más tarde el hogar familiar, no por eso se ha atrofiado la naturaleza.

Una persona, hombre o mujer, de 22 años, ya no es, pues, en ninguna parte del mundo, un chaval.

Es un adulto para todos los efectos, deberes y derechos.

Lo dice la misma Academia de ‘juvenil’: ‘Perteneciente o relativo a la fase o estado del desarrollo de los seres vivos inmediatamente anterior al estado adulto’.

Se es joven o se es adulto.

Se puede ser un adulto joven. Por qué no. Pero, por favor, ya no un chaval.

Además, que da la impresión de que el periodista no ha visto a Usain Bolt ni por la televisión.

A ver, ¡que se atreva a espetarle “niño” en su cara!

4. Un rayo como un chico surgió de los tacos de salida de la calle cinco

¿Como un ‘chicote’ –látigo- habrá querido decir?

Curiosamente, esta es una de las definiciones que da la Academia para chicote:

chicote1, ta.

(De chico).

1. m. y f. coloq. Persona de poca edad, pero robusta y bien formada.

5. “y trazó una curva de 180 grados a la velocidad de la luz sin descarrilar

Vamos, que con ‘velocidad parecida a la de la luz’ habría sido bastante exageración, ya.

Pero, no, al parecer considerándonos ignorantes, habla de la simple velocidad de la luz que es de 299.792.458 de metros por segundo.

Casi 300 millones de metros por segundo. Una bicoca.

Una desdeñable diferencia, para este periodista, claro.

Lo de la ‘curva de 180 grados’, por otra parte, no es incorrecto.

En geometría, efectivamente, una línea recta es una curva de 180 grados.

Porque en matemáticas todas las líneas son consideradas como curvas.

Pero este ya es otro tema.

6. Dos más bajos que él (…) no pudieron ajustar su velocidad a las leyes de la fuerza centrífuga, por un lado, y a las del ciclón que les aspiraba a su paso, por otro

Se refiere a los dos descalificados por pisar las líneas.

Pero, ¿qué diablos tiene que hacer la fuerza centrífuga en una carrera así?

La llamada fuerza centrífuga se origina en movimientos circulares (notablemente en los rotatorios) y es la que hace que los cuerpos ‘traten de alejarse’ de su eje o centro de rotación.

Es el principio en el cual se basa el funcionamiento de las secadoras de ropa: el tambor gira a gran velocidad y la ropa quiere salir disparada, quiere fugar del centro, de allí el verbo ‘centrifugar’. Pero las perforaciones del tambor solo permiten el paso del agua, ayudando a secarla.

¿Estaban rotando acaso los dos atletas descalificados y no nos habíamos dado cuenta?

7. el campeón del mundo juvenil más niño de la historia

Esta es también divertida.

¿Se habla así en España?

¿Es usual esta variedad: “el más niño”?

Y ojo que no estoy refiriéndome a ese “campeón del mundo juvenil (¿qué “mundo juvenil”?) del cual sería campeón el atleta “más niño” mencionado, que no es otro que el terriblemente sospechoso Bolt.

8. zancadas, cortas y pegadas al suelo

¿Qué quiso decir?

¿Muy ‘bajas’?

¿Es decir, sin levantar demasiado las piernas, las rodillas?

Porque todas las zancadas, todos los pasos que se dan, sabemos, siempre son pegados al suelo.

Otra cosa es volar.

9. se permitió unos pasos de reggae dancehall, una música que haría estremecer hasta al perezoso Bob Marley

Comparación errónea, aunque suene muy bien.

Si alguien es perezoso, más o menos cualquier cosa movida lo puede hacer estremecer, vamos a aceptar.

Lo que tal vez quiso decir el señor Arribas, es que se trata de una música –reggae dancehall– que hasta a un entendido en reggae -como el finado Marley- podría sorprender.

10. “ya había absorbido la compensación a todos

Esta es una frase misteriosa.

Pero es correcta.

La incluyo para redondear la decena y porque, de verdad, no la entendí a la primera y me pareció misteriosa.

Pero no tanto como el hecho de que a El País –el diario que tanto admiro y leo- no se le ocurra hacer trabajar a sus correctores.

De estilo y de contenidos.

¿O no los tiene?

…$.

HjorgeV 21-08-2008

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