A PROPÓSITO DEL TANGO

Se le atribuye a un tal Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo aquello de que los peruanos descendemos de los incas, los mexicanos de los aztecas y los argentinos “de los barcos”.

También al mismo Borges, aquella otra ocurrencia, casi una fanfarronada –boutade les gusta decir a los afrancesados-, según la cual “los argentinos son los europeos en el exilio”.

El origen del tango está en el origen de los argentinos.

Y su historia, como la de toda identidad latinoamericana, es la historia de una migración que comenzó acaso durante la última glaciación.

Cuando los primeros cazadores recolectores venidos de Siberia, cruzaron a pie el Estrecho de Bering aprovechando el descenso de los mares y llegaron a América.

(Curiosamente, aunque se acepta esta corriente migratoria de norte a sur para todo el continente, es en la zona más austral o sur, en la Patagonia, donde se encuentran los restos humanos considerados como los más antiguos de Argentina: en Piedra Museo, provincia de Santa Cruz, con 13.000 años de antigüedad.)

Hasta la llegada de los primeros inmigrantes ilegales españoles que después impondrían la Colonia, el territorio que hoy ocupa la Argentina se encontraba escasamente poblado por etnias como los ranqueles y wichis.

Después de la fundación del Puerto de Nuestra Señora del Buen Aire (o Ayre: patrona de los navegantes españoles de entonces), por Pedro Mendoza en 1536 a orillas del Río de la Plata, amplios territorios se quedaron sin ser colonizados.

Territorios que siguieron manteniéndose bajo dominio aborigen: como El Chaco, la Patagonia, la actual provincia de la Pampa y la mayor parte de la provincia de Buenos Aires, Mendoza y San Luis.

(Otra curiosidad: fue un italiano uno de los primeros europeos en pisar territorio hoy argentino en 1502. Nada menos que Américo Vespucio, precisamente a quien se debe el nombre de nuestro continente.)

La Argentina ya se había convertido en un típico país de migrantes.

La migración europea fue fomentada por la Constitución de 1853, con la idea de preservar los territorios arrebatados a los mapuches y los ranqueles por medio de campañas militares.

Antes, a los inmigrantes españoles (mayoritariamente masculinos) se habían sumado los esclavos raptados de África.

En este crisol de razas, culturas, clases sociales, abolengos, geografías, religiones, costumbres, lenguas y ritos, ritmos y melodías, nació el tango en el puerto de Buenos Aires a mediados del siglo XIX.

Pero el origen exacto del tango es difuso.

A la misma palabra se le atribuyen diversos orígenes.

Ciertas fuentes recuerdan que en el año 1803 ya existía registrada en el diccionario de la Real Academia como variante de tángano, “juego que consiste en arrojar tejos contra un cilindro de madera”.

Éste, a su vez, tendría un origen onomatopéyico.

En 1889 se añadió la segunda acepción: “Fiesta y baile de negros y de gente de pueblo en América”.

(Hoy esa acepción, ‘políticamente’ corregida, reza así: “Fiesta y baile de gente de origen africano o popular en algunos países de América”.)

Aunque ya para entonces había nacido el tango como género musical, tendrían que pasar aún casi 100 años más para que la testaruda y misógina Academia se animara a incluir una nueva acepción del término:

Baile rioplatense, difundido internacionalmente, de pareja enlazada, forma musical binaria y compás de dos por cuatro.”

Hay quienes le atribuyen al vocablo un origen directamente africano (“lugar cerrado”) o de origen portugués, a través de algún dialecto afro-portugués.

Otros ven una simple onomatopeya, es decir, una palabra que imita un sonido.

Me parece importante no olvidar que un puerto importante cualquiera, activo como aduana del comercio internacional y puerta principal de entrada de los inmigrantes de regiones apartadas y dispares del planeta, suele ser un lugar netamente masculino.

En ese detalle y en la pobreza de esos inmigrantes hay que buscar acaso el origen más primigenio del tango.

Me imagino bares –cuasi burdeles- oscuros, peligrosos de ambas orillas del Río de la Plata y obligados a mantenerse económicamente con casi cualquier artimaña para ganar y mantener clientes.

Me imagino inmigrantes pobres de Europa y de medio mundo buscando satisfacerse sexualmente, por lo menos visualmente, a falta de dinero.

Me imagino un baile nacido de la conjunción de los cimbreos africanos e instrumentos europeos. (El bandoneón es de origen alemán, por ejemplo.)

Me imagino la idea de algún comerciante de ofrecer ese incipiente baile sensual como atracción para ganar con el consumo alcohólico de los mirones y eventuales parejas de baile.

Me imagino a magníficos músicos venidos de todas partes del planeta y descubriendo una nueva forma musical, capaz de contribuir a su arraigo en el nuevo país.

Me imagino a guapos, compadritos y malevos, valiéndose de ese baile y de esa música novedosa para distinguirse del resto de la gente, creando sus propios códigos internos y su particular lenguaje, el lunfardo.

Me imagino a paisanos venidos del interior, a ‘gringos’ bajados de los barcos y a porteños ingeniosos dejándose arrastrar por la furia de esta nueva expresión musical.

El tango es un dolor existencial que se baila abrazado.

Enrique Santos Discépolo inmortalizó una de las mejores definiciones del tango:

“El tango es un pensamiento triste que se baila”.

Pienso que su origen es aún mucho más humilde, vamos a decir.

Menos fino o elegante de lo que se podría pensar.

Me imagino una simple estrategia de meretrices para atraer (con sus movimientos sensuales y provocativos al bailar) y para ganarse directamente clientes (a punta de pierna).

Una especie de prostitución sublimada, también, porque no todos los clientes -inmigrantes- podían pagar los servicios concretos de esas mujeres.

Un acto de mirones, además.

(Un chiste, de los denominados de mal gusto, pregunta: “¿Cómo se sabe quién es el que baila tango?” Respuesta: “Por los muslos húmedos y pegajosos.”)

Son meras conjeturas mías.

Aunque está extendida la teoría de que nació en los prostíbulos y los cabarés del puerto de Buenos Aires.

Otras teorías extienden ese origen a Montevideo y a la ciudad argentina de Rosario.

También se dice que no era raro verlo bailado públicamente por parejas de hombres.

Una de las raíces de su origen está, obviamente, en el placer de bailar abrazados.

Se sabe que muchas de las pocas mujeres que inmigraban en esa época embrionaria del tango iban a parar a los prostíbuloso, a los llamados peringundines.

Los peringundines eran bailes públicos que estuvieron de moda ya a finales del siglo XIX y que se daban los jueves, domingos y feriados.

Los hombres pagaban una cierta cantidad de dinero por cada determinado número de minutos de danza con una de las bailarinas, y estas mujeres recibían un pago fijo por jornada de baile por parte del organizador.

Una suerte de prostitución menor.

De promiscuidad organizada y pública.

Esta fue una de las razones por las que el tango existió durante mucho tiempo clandestinamente, condenado por la iglesia y prohibido por la policía.

Había nacido el tango arrabalero.

El que bailaban sensualmente entrelazados inmigrantes, porteños y mujeres públicas en los arrabales y que escandalizó y fue tachado de ‘vulgar’ por la sociedad de la época.

Por esos vaivenes que tiene el destino, esa danza vulgar llegó a Europa y en 1910 ya se bailaba tango en París.

¿Cómo había llegado hasta allí y por qué fue súbitamente bien recibido?

Porque fue llevado por jóvenes varones, hijos de familias bonaerenses pudientes y tradicionales, que visitaban el Viejo Mundo venidos de un país que recibía a medio mundo y que se empezaba a contar entre las primeras potencias mundiales.

Hombres, por lo tanto, con ‘derecho’ a imponer modas.

¿Y de dónde lo conocían esos jóvenes porteños?, podría preguntar, claro, algún distraído. ¿De dónde sino?

Después conquistó a todas las capitales europeas y hasta Hollywood hizo bailar tango nada menos que a Rodolfo Valentino.

¡Vestido de gaucho!, nada menos.

VIDA Y MUERTE DE LOS GÉNEROS MUSICALES

Los géneros musicales nacen y se propagan.

Algunos se reproducen en subgéneros y muchos se extinguen.

Pocos son los que perduran a través de los tiempos, a pesar del embate de otras modas y las secuelas de su propia saturación.

Continúa…

HjorgeV 03-09-2008

FUENTES:

http://www.argentinaxplora.com/activida/tango/origen.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Gustavo_Santaolalla

http://www.taringa.net/posts/1505669

http://transmitiendotango.wikispaces.com/

http://www.welcomeargentina.com/tango/historia.html

One thought on “A PROPÓSITO DEL TANGO

  1. Tengo entendido que la Patagonia Argentina estaba poblada por Tehuelches, y que los Mapuches (o arucanos como les llamaban los huincas) llegaron más tarde, cuando Argentina ya era estado independiente de España.
    Según Casamiquela (historiador) “acá no había ningún Mapuche en 1865 y que recién llegaron en 1890”
    http://bolsonweb.com.ar/diariobolson/detalle.php?id_noticia=5535

    Hola, Óscar. Es cierto. Gracias por la acotación. Corrección hecha. Saludos desde Alemania. HjV

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