SI MARTIN LUTHER KING TENÍA UN SUEÑO…

¿DECIDIRÁ LA RAZA LAS PRÓXIMAS ELECCIONES DE EEUU?

Es una pregunta que se hacen muchos.

Y muchos, también, piensan que el factor racial será el determinante en las elecciones usamericanas del 4 de noviembre próximo.

La mezcla que corporiza el hijo de un africano de Kenia -doctorado en economía- y una anglosajona de Kansas -doctorada en antropología- y nacido en Hawai, es, efectivamente, explosiva en más de un sentido.

La postulación del candidato llamado ‘negro’ (el adjetivo sigue siendo humillante, además de que es mulato) entronca varios nervios álgidos del país que se formó casi como un movimiento religioso.

Estas características casi bíblicas de su fundación como pueblo (su dios los había guiado a la tierra prometida para salvarlos de la persecución de los infieles de Inglaterra), les permitió, como nación incipiente, arrasar más o menos sin empacho con los habitantes de los territorios norteamericanos a los que habían llegado.

Ellos venían, pues, con derechos divinos.

Son esas mismas raíces las que les siguen permitiendo creer a sus habitantes que mientras ellos sean los buenos, los demás serán los malos y habrá que combatirlos.

Algo de lo que se aprovechan los malos políticos a gusto y disgusto.

(La categoría “los demás” o “los malos” es variable en la historia de EEUU, algo que hace poco se encargó de confirmar Condoleezza Rice oficialmente. Bin Laden, para poner un solo ejemplo, fue alguna vez aliado y amigo.)

Bueno, pues, dentro de esta forma de ver las cosas, Barack Obama encarna varios miedos latentes e históricos del usamericano promedio:

El miedo al esclavo esclarecido y rebelde.

El miedo a cierta izquierda que no tendría otra cosa en mente que destruir el país, lo que antes encarnaba perfectamente el llamado comunismo y dio pie a la terrible era McCarthy.

El terror al terrorismo, inflado como un nuevo gran miedo por la administración de Bush para sus intereses (léase petróleo de Irak).

El miedo, en suma, al descalabro económico como la (hoy) nación más poderosa del planeta, entregándose a una fuerza desconocida.

Todo eso encarna Obama.

Porque nadie sabe qué va a suceder si gana, qué sucedería si ganase.

Cómo actuará.

Los más optimistas dicen que puede ser el agente de muchos cambios urgentes y necesarios en su país.

Que por fin los usamericanos podrían tener un presidente que pensara por los olvidados y menos favorecidos. Alguien que se encargara de corregir, por fin, la historia y con esta el rumbo del mundo.

Los más pesimistas dicen que un presidente solo no puede alterar nada.

Menos uno no anglosajón.

Digamos que, por lo menos, no le dejarían alterar nada.

Sí.

A estos miedos reunidos en una gran incertidumbre podemos llamarlos Raza, o factor racial, y decir que serán decisivos en estas elecciones tan importantes -también- para el planeta entero.

Este Miedo llamado Raza será el determinante.

Así es como ha funcionado y sigue funcionando el racismo: haciendo creer que alguien es malo de nacimiento, por predestinación e irremediablemente. Y que tenerle miedo es lo más natural del mundo.

Vistas así las cosas, la carrera de Obama ya está perdida.

Porque el votante promedio usamericano no soportará –es mi opinión- enfrentarse a la gran incertidumbre que significa la candidatura del candidato mulato.

Incluso, me imagino, muchos pensarán –de buena fe- que deberían votar por él, pero que los tiempos no están como para arriesgar nada.

Menos ahora que la economía mundial se tambalea de verdad, no sólo porque lo dicen los diarios.

Es una paradoja (porque se trata de seguir dejando al gato de despensero), pero es así como funciona la defciente mente humana.

Existe hasta un refrán para el caso: “Mejor malo conocido que bueno por conocer”.

Todo esto dicho independientemente de las cualidades, verdaderas intenciones y de lo que podría alcanzar realmente Barack Obama y su grupo de acción de llegar a la presidencia.

¿Por qué es así?

Porque el miedo es algo irracional.

No atiende a lógicas ni razonamientos. Y por eso mismo es tan manipulable. No atiende razones.

De no tener Obama la carrera ya perdida, pienso que ya habrá quien se encargará de que la pierda.

En el momento adecuado.

O en el momento que los grupos que realmente llevan las riendas del país del norte, consideren que es el más insoportable para EEUU; según su forma de ver las cosas, se entiende.

Métodos y práctica tienen para conseguirlo así.

Además de que las grandes crisis sirven también para despertar grandes miedos y, con estos, grandes justificaciones.

Mucho ni muy lejos habría que rebuscar en la historia de EEUU para el caso.

El que Barack Obama haya llegado hasta la recta final de unas elecciones presidenciales, son un buen indicio, por otra parte. Porque significa que hay un deseo latente de cambio más o menos radical en el electorado.

Pero con simples deseos no se compra nada, bien se sabe.

Si Martin Luther King tenía un sueño, me atrevo a pronosticar que a Obama le espera una pesadilla.

…..

HjorgeV 07-10-2008

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