CANCIONES DEL SIGLO XX: YO TE AMO, YO TAMPOCO

EL GENIO FEO Y MALDITO

Lucien Ginsburg (París, 1928-1991), el verdadero nombre de Serge Gainsbourg, hijo de judíos rusos que habían huido de Rusia perseguidos por los bolcheviques, quería ser pintor.

En esa línea, se dedicó a pintar y vivió de dar clases de dibujo y canto hasta que cumplió los 30, para pasar luego a ganarse la vida tocando el piano en bares y cabarés.

La música y el cine, dos de sus grandes pasiones, terminaron siendo sus ocupaciones más absorbentes, junto con las mujeres.

Escribió canciones para por lo menos 30 de ellas, entre las que se encontraban: Isabelle Adjani, Brigitte Bardot, Petula Clark, Catherine Deneuve, Juliette Gréco, Viktor Lazlo y Nana Mouskouri.

Cantautor, actor, compositor y escritor, mujeriego de grandes orejas y nariz indiscreta e indisimulable (de boxeador), de aspecto desaliñado y fama de maldito, llegó a escribir el guión y la música de más de 40 películas.

JANE BIRKIN & SERGE GAINSBOURG: JE T’AIME…

Una de sus canciones, Poupée de cire, poupée de son, cantada por la luxemburguesa France Gall, ganó el Eurovisión de 1965.

(Año en que España con Conchita Bautista y ¡Qué bueno, qué bueno! -el título no ayudó mucho- compartió el último lugar con Finlandia, Alemania y Bélgica; los cuatro con cero puntos.)

Gainsbourg ya había grabado Yo te amo… yo tampoco en 1967 con Brigitte Bardot, pero ésta se habría negado a publicarla, tras la separación sentimental de ambos.

Algo que ahora nos parece increíble.

(Se dice que fue el alemán Gunther Sachs, casado con la Bardot entre 1966 y 1969, el que no permitió que su esposa publicara una obra tan atrevida.

Algo muy difícil de creer, teniendo en cuenta que Sachs era precisamente famoso y conocido como un playboy provocador.

Lo más probable es que sea cierta la versión, según la cual, el representante de la Bardot, la habría considerado demasiado nociva para su ascendente carrera.

Representante que debería haberse quedado al lado de la Gran Diva Francesa, teniendo en cuenta sus diatribas contra los musulmanes, inmigrantes, homosexuales y desocupados, y sus numerosos juicios acusada de racismo.)

En 1978, ya Gainsbarre, irritó a muchos nacionalistas franceses con su versión reggae de la Marsellesa, demostrando años después, con documentos en mano, que el estribillo que había escogido como título (Aux armes et caetera) pertenecía a la versión original del himno nacional francés.

Fumador encadenado (fumaba en cadena) y vividor empedernido, sus noches de discotecas, drogas discretas y de alta calidad, alcohol alimenticio y pendencias, le pasaron varias veces la cuenta hasta llevarlo a su quinto y último infarto.

Acababa de cumplir los 63 años.

Los restos del genio polifacético y gran provocador, que de niño se había visto obligado a lucir la estrella de David y a esconderse en los bosques de París huyendo de los nazis, reposan al lado de los de sus padres en el cementerio de Montparnasse.

(El mismo en el que reposan los restos de César Vallejo desde 1970, tras ser trasladados desde el de Montrouge.)

Su música vive en la influencia dejada sobre la música popular francesa de las últimas cuatro décadas.

Su sepulcro es uno de los más visitados junto al de Sartre, al de Simone de Beauvoir y al del poeta maldito –le poète maudit– Charles Baudeleire, y se ha convertido en un verdadero huarique artístico.

EL SÍMBOLO SEXUAL (SIN EDAD)

Jane Mallory Birkin (Londres, 1946), por su parte, nació en Inglaterra y heredó la vena artística de su madre actriz.

Bella con ángel, ya se había hecho famosa con un desnudo en una película de Michelangelo Antonioni,  Blowup (o Blow-Up, de 1966, ganadora de la Palma de Oro en Cannes al año siguiente y basada en el cuento Las babas del diablo de Cortázar), cuando conoció a Serge Gainsbourg.

Antes, en 1965 y a los 19 años de edad, Birkin se había casado con el británico John Barry, uno de los más grandes compositores y arreglistas de la historia del cine.

Al lado del excéntrico cantautor francés –con el que tuvo una hija, Charlotte Gainsbourg-, fueron 12 años de esplendor musical. Unión profesional que sobrevivió a su separación sentimental.

Cuando él murió en 1991, la Birkin anunció que dejaría de cantar, pero en 1998 regresó a los estudios de grabación.

Él, por su parte, le había dedicado su último disco, Amour des feintes.

(Amor fintero, dirían en mi país. De finta: ‘ademán o amago con intención de engañar a alguien’.) (Gran homenaje, ya vemos.)

A pesar de haber trabajado seriamente con Gainsbourg, como actriz en numerosos filmes y de haber publicado varios discos más, la Birkin nunca ha podido desprenderse del todo de su estatus de símbolo sexual.

Actualmente, a punto de cumplir los 62 en diciembre, vive su tercera juventud y se encuentra realizando una gira mundial como cantante.

LA CANCIÓN CENSURADA (1969)

Yo te amo… yo tampoco (Je t’aime… moi non plus) fue tachada de obscena por el Vaticano y provocó un escándalo mundial sin parangón.

De melodía bonita y especialmente pegajosa, fue boicoteada por diversas estaciones de radio de todo el mundo, por la BBC de Londres y por las autoridades eclesiásticas de varios países.

Para la Iglesia, se trataba de una simple representación herética y realista del orgasmo femenino.

¿Cómo lo podían saber?, me pregunto, infantilmente.

(Y del femenino, además.)

Fue algo que no debió aclarar el Vaticano, seguramente.

(Ni nadie preguntárselo.)

¿Cómo podían haber sabido que no se trataba de ningún engaño, en un terreno en el que más de un donjuán -es decir, un supuesto experto- ha patinado patentemente?

¿Y si la hubiera cantado una alemana?

Yo les habría recomendado a los curas verdaderamente continentes -¿los habrá?- que revisaran sus fuentes.

(Es una broma.)

Y menos mal que no llegaron a conocer la versión original de la Bardot, me digo ahora, después de acabar de escucharla y hacer las comparaciones pertinentes. (Presten atención al pitido final.)

En España, Italia, Polonia, Yugoslavia y otros países (se dice que también en Suecia, pero no lo creo, porque sería como prohibir el dinero en EEUU) fue censurada y hasta el directivo de una empresa discográfica llegó a parar en la cárcel por influencia del Vaticano.

En pleno auge del amor libre, de la revolución sexual (pornografía ligera, vamos), de las minifaldas, de las películas de esclarecimiento sexual y del cinismo joven (yo te amo, yo tampoco) (eran tiempos presídicos, es decir, todavía no existía el sida), todo eso no hizo sino potenciar la difusión del tema.

Gracias, Vaticano.

¿No?

En Inglaterra alcanzó el puesto Nr. 1, lo mismo que en Suiza.

Aquí en Alemania ‘sólo’ alcanzó el tercer puesto de las listas.

(¿Se enterarían, realmente?)

(En mi país, el Perú, -aunque debo reconocer con rubor que no me enteré para nada de qué realmente iba el tema, tan niñito era entonces- se convirtió en la canción ideal para aparrar.

Esto es, para bailar pegados –aún entre desconocidos- en las numerosas fiestas adolescentes de barrio de comienzos de la década del 70, fiestas en las que la otra gran atracción la constituían las recién introducidas luces psicodélicas.

También llegó a existir un programa radial con el nombre de la canción, y aún hoy es común llamar Relación del Tipo Yo-te-amo-yo-tampoco a la de ciertas parejas.)

Seguramente por no haber sido traducida al inglés –los gringos perdiéndose como siempre lo mejor del resto del mundo por no interesarse por otros idiomas ni mucho por lo que ocurre más allá de sus fronteras- a pesar del origen británico de la cantante y de la profunda complejidad de la letra, en EEUU sólo alcanzó el puesto número 58 de las listas.

Curiosamente, el arreglista había sido un tal Arthur Greenslade y no el mismo autor.

Preguntado por dónde había sido grabada (si en un estudio o en una alcoba: poner dormitorio sería incorrecto), por los gemidos bastante explícitos y realistas de la Birkin, Gainsbourg respondió que era obvio que había sido hecha en un estudio.

(Lo había sido en uno muy estrecho realmente.)

“De otra manera habría salido un LP”, fue su comentario.

Es decir, un disco de larga duración con la celestial Birkin.

Para ponerse verde.

……

HjorgeV 27-11-2008

……

VERSIÓN ORIGINAL CON BRIGITTE BARDOT:

http://de.youtube.com/watch?v=-RrlkXQshd8


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2 comentarios sobre “CANCIONES DEL SIGLO XX: YO TE AMO, YO TAMPOCO

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