¿POR QUÉ SALVAR AL SISTEMA FINANCIERO MUNDIAL?

Al margen de si se lo merece o no, ¿por qué se tendría que salvar al sistema financiero mundial?

No lo tengo claro.

El más importante rescate de los últimos días, por ejemplo, el del Citigroup, no ha sido hecho por falta de liquidez, sino por falta de solvencia de esa entidad.

¿Es esto último –la diferencia entre liquidez y solvencia- relevante?

Atención, no nos estamos refiriendo aquí a una empresa cualquiera.

¿Quién o qué es el Citigroup?

El Citigroup Inc., que también funciona bajo su apócope Citi, es la mayor empresa de servicios financieros del mundo.

¿EL INEVITABLE COLAPSO DEL DÓLAR?

Citi pasó a su forma actual en 1998 como fusión del Citicorp y del Travelers Group, pero se trata de una empresa fundada en 1806 con el nombre de Bank of New York.

Tras sobrevivir la depresión de 1929 fue la primera compañía en unir el negocio de los seguros con el bancario.

A mediados del siglo pasado ya era uno de los mayores bancos mundiales y en los años 70 empezó un gran periodo de auge, expandiéndose internacionalmente como CitiBank.

Según la Forges Global 2000 (la lista de la revista Forges con las 2000 empresas más importantes del planeta), fue asiduamente la mayor empresa del mundo hasta el año 2007.

Este año, 2008, descendió al puesto 24 de la misma lista.

Todo esto quiere decir que la mayor empresa de servicios durante décadas ha dejado de ser solvente.

Ojo.

No se trataba de un bache o circunstancia coyuntural (“No tengo efectivo en este momento”) por la que pasaba el Citigroup, sino de un problema mucho más profundo.

Estructural, si se quiere.

La diferencia entre liquidez y solvencia es grande.

LIQUIDEZ Y SOLVENCIA: DOS ZAPATOS DIFERENTES

Aunque ambos términos se refieren a la capacidad de pago de las obligaciones y compromisos de una empresa, son dos cosas diferentes.

No tener liquidez significa no poder cumplir –pagar- esos compromisos en el momento oportuno.

Es decir, algo que le sucede más o menos a todo el mundo, incluso a particulares.

Se trata, por lo general, de un mal cálculo propio o de los demás, o del simple retraso puntual o encadenado de efectivos –sumas de dinero- ajenos.

La falta de liquidez es algo que se suele solucionar con simple paciencia y con el pago de alguna multa por la mora. Y puede volverse crónica, sin afectar sustancialmente el compromiso adquirido ni sus prestaciones.

(Me puedo imaginar perfectamente que una parte no despreciable del capital mundial, se gana a través de esos retrasos en los pagos, así como en el margen de juego, es decir, de tiempo, que permiten las transferencias bancarias.)

(Cuando los bancos pagan los cheques recibidos con demora, por ejemplo. O cuando las empresas no pagan puntualmente, ese dinero no queda en el aire, sino que va ganando intereses sólo para provecho de la empresa y no de sus empleados, quienes también tendrían que recibir el porcentaje correspondiente de intereses ganados con la demora. La ‘retención’ de grandes sumas de capital que uno está obligado a transferir, es un gran negocio que debería estar prohibido y forma parte cotidiana y aceptada del sistema finaciero mundial actual.)

La falta de solvencia es otra cosa.

Ser solvente significa ser capaz no solo de pagar las deudas y compromisos contraídos -aunque sea con algún retraso o impuntualidad- sino de tener también:

1. el respaldo financiero correspondiente,

2. los bienes y

3. los recursos necesarios para cumplir con ellos a largo plazo.

Digámoslo en lenguaje peatonal, pedestre.

Si pido y recibo un crédito de N millones, no porque soy capaz de pagar las dos primeras amortizaciones (demostrando liquidez y hasta puntualidad inmediatas), eso significa que tengo el respaldo financiero y/o los bienes y recursos para cumplir totalmente con ese compromiso.

Por todo esto, es grave el caso del Citigroup.

El Citi ha sido ayudado con nada menos que 20.000 millones de dólares: la misma cifra que hace unos días reclamaban los Tres Grandes de Detroit para sí.

Para “evitar el colapso total de la economía de EEUU”, según sus propias palabras.

Pero esa suma es solo un adelanto, porque forma parte de una ampliación total de capital por un monto de 40.000 millones de dólares, “además de avalar con garantías otros límites de pérdidas y asegurar activos”, según refiere el mismo artículo de El País.

¿Por qué salvar entonces a una empresa que ya no es solvente?

¿Por qué hacer algo que los mismos bancos nunca hicieron ni hacen con sus clientes?

No lo tengo claro.

Y tampoco lo tienen claro muchos.

¿Podrá la administración de Obama imponer el orden que necesitan las finanzas de su país, allí donde Wall Street hace y deshace con una ceguera e irresponsabilidad increíbles, pero sí hambriento cuando se trata de pedir ayuda a los mismos organismos que normalmente ignora?

Si los mismos bancos se negarían –con todo derecho- a aprobar el crédito a un ciudadano cualquiera sino tienen claro qué va a suceder con el dinero prestado, ¿por qué sí se espera lo mismo de todos los contribuyentes, visto que es su dinero el que se quiere usar en los famosos rescates?

¿QUIÉNES PERDERÍAN REALMENTE?

¿Quiénes perderían en caso de un colapso financiero mundial, al margen de que nadie sabe verdaderamente qué podría significar eso en la práctica?

…..

Continúa…

HjorgeV 02-12-2008

FUENTES:

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Rescate/inapelable/elpepuopi/20081125elpepiopi_2/Tes

http://es.wikipedia.org/wiki/Citigroup

http://de.wikipedia.org/wiki/Forbes_Global_2000

http://en.wikipedia.org/wiki/Citigroup

http://de.wikipedia.org/wiki/Citigroup

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