EL ESQUEMA O ESTRUCTURA PONZI

Se llamaba Carlo Pietro Giovanni Guglielmo Tebaldo Ponzi, venía de Italia y tenía 2 dólares y medio en el bolsillo cuando llegó a EEUU.

Corría el año de 1903.

Ponzi (Lugo, Italia, 1882-Río de Janeiro, 1949) era uno más de los siete millones de italianos que entre 1884 y 1920 llegaron al país del norte huyendo de la pobreza del suyo.

Se dice que empezó trabajando de lavaplatos y de chico para todo en un restaurante a cambio de la comida y de poder dormir en el suelo.

Años más tarde, ya Charles Ponzi, estafaría por un monto actual de 150 millones de dólares a 20.000 personas que confiaron en él, eternizando su apellido.

Charles Ponzi (fotografia tomada de la Wikipedia)
Charles Ponzi (fotografía tomada de la Wikipedia)

Hoy lo siguen emulando.

150 es apenas el 0,3% de 50.000.

Los millones que han hecho famoso al financiero Bernard Leon Madoff en estos días.

Madoff, por su parte, se había hecho un nombre en los círculos financieros porque los inversionistas que le confiaban su dinero siempre obtenían las ganancias prometidas independientemente del vaivén bursátil y de la marcha de la economía.

Ahora se sabe la verdad, aunque no completa, porque sigue sin entenderse bien cómo es que pudo burlar durante tanto tiempo todos los controles fiscales.

Su sistema de trabajo era la estafa: una mezcla de exquisita y paciente contabilidad creativa, el conocimiento de los escondites del sistema financiero y una buena porción del Esquema Ponzi. Y todo eso a lo largo de un periodo increíble de tiempo: por lo menos desde 1990.

El apellido mismo, Ponzi, no es muy conocido en nuestro ámbito idiomático, pero en la lengua inglesa existe la expresión Ponzi scheme.

LA ESTAFA PIRAMIDAL

El timo piramidal es relativamente sencillo: un núcleo de personas que puede ser una sola (la cúspide) inicia la pirámide captando a otras con el ofrecimiento de una buena ganancia por el dinero que deben pagar para ser miembros o depositar, supuestamente como ahorro o inversión.

El quid está en que cada nuevo ‘socio’ debe garantizar que un número determinado de personas entren al sistema aportando su respectivo pago.

Cuando las últimas personas (la base de la pirámide) ya no pueden captar más miembros inversores, por la razón que fuera, pierden simplemente su dinero invertido.

Este tipo de estafa tiene enésimas variaciones.

El esquema Ponzi no fue ningún esquema ni sistema. El parecido estaba en que era el dinero de los últimos el que permitía pagar a los primeros.

Los organizadores de este tipo de fraude , por supuesto, no lo presentan así y hay que ser muy ingenuo para no darse cuenta de que no es posible ganar tanto dinero sin mayores complicaciones y sin que haya trampa de por medio.

Pero eso es lo que hizo incluso el Banco Santander, una de las empresas más importantes de España y que la revista Euromoney había premiado este año catalogándolo como el mejor banco del mundo.

El supuesto mejor banco del mundo, comprometió, con una ligereza que ilustra bien el por qué el mundo está pasando por la actual crisis financiera, la bonita suma de 2.300 millones de euros de sus clientes poniéndolos bajo la tutela de Madoff.

En Colombia, para dar otro ejemplo, un conglomerado liderado por un tal David Murcia Guzmán y su empresa DMG, estafó nada menos que a 500.000 personas este año.

Ni la décima parte del número de personas que habrían sido afectadas por la pirámide de otro grupo en el mismo país, Proyecciones D.R.F.E.: nada menos que 6 millones de colombianos.

(Esta última ‘empresa’ había aumentado poco antes de quebrar, del 70 al 150% los intereses mensuales.)

En España, en el 2006, dos instituciones filatélicas fueron acusadas de estafar a 465.000 clientes con un método bien maquillado: vendían estampillas –sellos de correo- sobrevaloradas y las recompraban por un precio superior al pagado.

El truco consistía en que el valor era inventado y solo servía para captar a ingenuos que a partir del momento de la adquisición vivían esperando sacarse la lotería con la ‘revaloración’ de alguna de sus estampillas compradas.

En mi país se hizo tristemente célebre un tal Carlos Manrique Carreño y su CLAE.

Su sistema funcionaba como una banca paralela que ofrecía intereses altísimos por el dinero ahorrado pero que en realidad eran cubiertos con el dinero de los nuevos incautos.

Se estima que llegó a captar el 30% del ahorro interno nacional y Manrique el interés de los otros presos en su paso por la cárcel.

Ponzi, por su parte, después de empezar durmiendo en el suelo de un restaurante de la costa este de EEUU, aprendió el inglés rápidamente y consiguió que lo ascendieran a camarero.

Pero fue pronto despedido por quedarse, utilizando mañas diversas, con el dinero de los clientes y por contabilidad creativa a la hora de presentar sus cuentas al dueño.

No era un cualquiera.

Antes de emigrar a EEUU había pasado cuatro años por la universidad La Sapienza de Roma.

En 1907 partió a Canadá y en Montreal empezó a trabajar en el Banco Zarossi, cuya clientela estaba formada por inmigrantes italianos.

Allí se dio cuenta de que su jefe podía pagar el interés prometido de 6% (el doble del normal de aquel entonces) usando el dinero de los nuevos clientes atraídos con ese alto interés.

Cuando Zarossi escapó a México, Ponzi se quedó a vivir en su residencia y terminó tres años en la cárcel por falsificar la firma de su ex jefe en un cheque por 423 dólares de la época, suma con la que pensaba financiar su vuelta a EEUU.

A su madre le contó por carta que había conseguido un puesto como ayudante del carcelero en una prisión.

Pero ese fue el puesto que, efectivamente, llegó a ejercer en una nueva prisión, la de Atlanta, a la que llegó para una larga visita por un nuevo motivo: contrabando de personas.

Después de salir de sus vacaciones forzadas empezó a trabajar para una empresa que vendía directorios telefónicos y que posteriormente quebró.

Fue allí que llegó a sus manos una carta desde España, con un pedido adjuntando un cupón postal de respuesta internacional, un documento que se podía usar en una serie de países pero que no tenía un precio coordinado entre los que lo aceptaban como forma de pago por un servicio postal.

Como eran tiempos de rápida depreciación del dinero en Europa, los cupones podían conseguirse por una fracción de lo que costaban en EEUU.

(Todavía existen. Hoy uno cuesta 2€ y tiene validez solo hasta el 31 de diciembre del 2009.)

A Ponzi se le ocurrió entonces importar masivamente esos cupones para revenderlos a mayor precio.

Corría el año de 1920 y uno de esos cupones costaba en España apenas un centavo de dólar, la sexta parte de lo que costaba en EEUU.

Consciente de que había descubierto la gallina de los huevos de oro, creó la Securities Exchange Company con el fin de captar inversores para su gallinero, prometiendo duplicar la suma invertida en apenas 90 días.

El negocio le fue tan bien, que los inversores comenzaron a reinvertir sus ganancias, creándose así un gran capital acumulado que debió hacer perder la cabeza a Ponzi.

Se dice que en los mejores días de ese mismo año, llegó a recaudar un millón de dólares diarios, dinero que apenas podía almacenar en sus oficinas.

Entonces, cometió el primer error: dejó de importar los cupones y se dedicó solamente a administrar el dinero que le ingresaba a manos llenas. Con el dinero de los nuevos codiciosos podía cubrir los intereses prometidos. Pero nada más.

¿Qué pensaría?

¿Tal vez fugarse a México como hizo Zarossi?

¿Que igual pronto se acabaría la fábula?

El final de la historia empezó cuando se le ocurrió no pagarle a un negociante de muebles que había exigido retirar todo su dinero.

Ponzi, seguramente temiendo que el ejemplo cundiera entre sus ‘clientes’, le negó el pedido, cometiendo el segundo error que lo llevaría otra vez a prisión: llamar la atención de la prensa.

Enseguida se enteraron los demás de lo ocurrido y empezaron a exigir la devolución de su dinero.

Se descubrió que de los 160 millones de cupones que tendría que haber comprado con el dinero que le habían confiado, solo había adquirido veintisiete mil.

La policía solo pudo encontrar un millón y medio de dólares en el allanamiento y Ponzi terminó cinco años en Chirona, ese lugar con cebras humanas.

Se había creado el mito y el truco que lleva su nombre, aunque bien podría haber llevado el de su ex jefe Zarossi que fue de quien lo había aprendido.

Al salir de la cárcel volvió a las andadas, esta vez negociando con terrenos que revendía como si fueran exclusivos, cuando en realidad eran pantanosos.

En 1934, después de pasar siete años en la cárcel de Boston por ese motivo, fue embarcado en un buque de pasajeros y deportado a Italia.

Allí descubrió que para muchos de sus compatriotas era una especie de héroe nacional y hasta se le consideraba un genio de las finanzas.

Después de trabajar como traductor en Roma, nadie menos que Benito Mussolini le confió la dirección de una nueva aerolínea en Río de Janeiro, en la que trabajó desde 1939 hasta su desaparición en 1942, arruinada por la guerra.

Se dice que después ejerció diversos trabajos, entre ellos el de administrador de un hotel y dando clases de inglés.

Hacia al final de sus días vivía de una pequeña pensión estatal que no le permitía llegar a fin de mes.

Ponzi murió en 1948, en Brasil, en la sección para mendigos de un hospital de Río de Janeiro después de sufrir un infarto cerebral.

Se había quedado ciego y hemipléjico.

Lo que hizo Ponzi fue una muchachada al lado del nuevo timo descubierto.

Bernard Lawrence Madoff (Queens, Nueva York, 1938), por su parte, hizo algo parecido pero con mayor discreción. Prometía un interés situado entre el 10 y el 15%.

Nada de otra galaxia, pero lo suficientemente bueno como para atraer a los coyotes con codicia sin fin.

Como el mundo avanza y nuestra civilización mejora cada vez más, el Mayor Timador de la historia, después de ser arrestado, sólo necesitó pagar su fianza de 10 milloncitos para recobrar su libertad.

El 0,02% del monto total de la estafa.

(Hay quien ha comparado la estafa piramidal con el capitalismo: para que una persona gane una buena suma, se tienen que joder 9.)

A Madoff le dieron, además, un castigo inhumano: a sus 70 años, está obligado a permanecer en casa de siete de la noche hasta las nueve de la mañana.

La justicia, hoy.

Muchas preguntas han quedado en el aire.

Si el sistema financiero de EEUU pudo permitir un embuste de este calibre, ¿por qué tendría que ser Madoff el único en descubrir esas posibilidades?

¿Cuántos más serán descubiertos?

¿Cómo fue capaz de burlar todos los controles durante tantos años?

¿Acaso fue ayudado?

¿Con qué fin?

¿Por quién?

El gesto de muchacho rapaz que comete una fechoría y sale al poco tiempo libre ciñéndose su gorra de béisbol, tan campante, tan fresco, tan infantil, es simplemente demasiado sospechoso.

Como si ya hubiera sabido lo que le esperaba como castigo.

Es decir, prácticamente, nada.

No me lo puedo tragar.

Sigo sin creer que el país de la CIA, el FBI, que puede viajar a la Luna y acapara los premios Nobel, no pueda haberse dado cuenta de esta estafa.

Pero desconozco la siguiente jugada de los ajedrecistas bushianos.

Llegará.

¿Cuál será la gran sorpresa?

…..

HjorgeV 21-12-2008

…..

Fuentes:

http://it.wikipedia.org/wiki/Charles_Ponzi

http://www.elpais.com/articulo/economia/Baldomera/Larra/Ponzi/Dona/Branca/precursores/Madoff/elpepueco/20081220elpepueco_3/Tes

http://www.elpais.com/articulo/semana/tipo/estafo/universo/elppgl/20081221elpneglse_2/Tes

http://es.wikipedia.org/wiki/Esquema_de_pir%C3%A1mide

2 thoughts on “EL ESQUEMA O ESTRUCTURA PONZI

  1. Claro señores, como el agua de la cordillera andina.
    Lo natural del o lo que pueda nombrársele, es el sistema mismo del capitalismo en todas sus manifestaciones. Es el caldo de cultino natural del despojo de la “libre iniciativa”, del “emprendimiento”, de la basa del “mundo libre”, O sea la real libertad impune de timar en sistema, desde lo más modesto hasta la voracidad más sofisticada.
    Las condiciones para la degeneración económica al par de la moral, es la que determina el capitalismo liberal por todos sus poros.
    La crisis financiera internacional presente, tiene ese complejo de componentes como la de 1929 y las posteriores. Convergen las bolsas de valores, los títulos intangibles, la incontrolada emisión de papel moneda formal e informal, las estafas piramidales estilo Ponzi o Madoff, por medio, especialmente, del dólar nortamericano que sin legítimo derecho internacional ha sido impuesto como una creencia de fe ciega de la riqueza virtual ilusoria en la imaginación del fomento manipulado en proporciones colosales de tiempo y volumen.
    Toda esta barataria lo sostienen pueblos, países y naciones, con sus recurnsos naturales estratégicos malbaratados y unos 6 mil millones de seres humanos, desde los obreros hasta los pordioseros que en mil formas aportan el plus al sistema, para acabar como miserables en extrema pobreza, jubilados en escala, de lo lujurioso a lo casi intolerante, y en suma el sudor del trabajo formal e informal soportando la inmensa pirámide mundial o global del capitalismo occidental y cristiano que penaliza toda forma de reclamo, sin embargo del delito cainita y todos los crímenes de lesa humanidad de los exaccionadores desde el interior de la burbuja concatenada del poder económico, político y militar de países que han instrumentado a la OTAN en su pretensión de imponer a perpetuidad la “superioridad de la raza caucásica”, en una variable de los fines sostenidos por el epónimo silencioso de esta casta racial; Adolfo Hitler, los Ku klus klan y de todos los cazadores de brujas a quienes la historia conoce, y se sostienen ejerciendo el terrorismo formal estatal de su civilización.

  2. Para que el método Ponzi sea rentable debe contar con la complicidad de miembros importantes del parlamento, la banca, el ” cuarto poder “, el poder judicial. ¿ Cómo hacerlos cómplices? Haciéndoles participar en la estafa, sin aclararles
    que es una estafa, para hacerles ganar fuertes sumas de dinero y contar con un medio “legal” para que la información de la estafa desaparezca. Hay un país controlado por grupos judíos, masónicos y plutocráticos en el que ya se ha practicado
    exitosamente lo dicho, se creó una mafia de alto nivel que controla hasta hoy el país y de los 3 hombres clave ligados a esa estafa, 2 de ellos yan sido hechos presidentes.

    Hola, Edwin: Hola Edwin: Tal vez no tan drásticamente como lo planteas (en todo caso habría que demostrarlo), pero, definitivamente, con grandes cómplices en varios estamentos. El caso Madoff es transparente en ese sentido.
    Sí, me temo que las pluto-milico-cracias abundarán en el futuro. Militares (con o sin uniforme) con poder e intereses económicos y grandes planes geoestratégicos. El poder real, no hay que ser muy sagaz, sigue estando en la fuerza y en la capacidad de comprar esa fuerza. Todo lo demás es ilusión. O gran suerte, diría yo. Agradezco tu comentario. Que estés bien. Saludos desde Alemania. HjV

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