UN NO CREYENTE EN NAVIDAD

¿Cómo se toma una persona no creyente la Navidad?

¿Cómo hace un no creyente para conjugar su cosmovisión, sus creencias y convicciones con el hecho de tener cuatro hijos a los que sí les hace obvia ilusión una celebración que en un país como éste, Alemania, se lleva con un calendario y costumbres bastante estrictas y mucha parafernalia doméstica?

Para empezar, las llamo simplemente Fiestas de Fin de Año y me ahorro mayores discusiones, tratando de no tomármelas demasiado en serio y respetando conscientemente las costumbres ajenas.

Mi saludo también lo he estandarizado con el fin de no ir contra mis principios ni llamar innecesariamente la atención (¿o debo andar diciéndole a todo el mundo que yo no creo en su dios -ni en ningún dios- ni en sus tradiciones?):

Que celebres las Fiestas de Fin de Año a tu gusto

Por otro lado, a pesar de ser consciente del gran grado de hipocresía y mercantilismo que recorren estas fechas, tengo magníficos recuerdos navideños.

Recuerdo especialmente el par de años de mi adolescencia en los que con un grupo de amigos, solíamos visitar en Nochebuena a conocidos, vecinos y demás amigos puerta por puerta para darles un gran abrazo de saludo, especialmente a los olvidados de cada familia.

De esa época, no se ha borrado de mi disco duro personal Ven a mi casa esta navidad del argentino Luis Aguilé.

Tal vez por esa frase que me comía el coco en esos días, días de rebeldía adolescente repito, que me negaba a pasarlos en casa:

No vayas solo por esas calles queriéndote aturdir

(Tuve suerte, porque fui acogido con mucho cariño por más de una tía y mis primos correspondientes. Y todo eso sin alarmar mayormente a mi madre, felizmente. Ahora me doy cuenta.)

Por otro lado, también, los tiempos cambian y con ellos los niños.

El otro día, por ejemplo, me quedé asombrado al preguntarle a un amiguito de mi hijo J. de 7 años, que se encontraba almorzando con nosotros, si ya le había hecho sus pedidos a Papá Noel.

Era una pregunta inocente, tratando de hacerle conversación y conocer al muchachito en cuestión.

-¡Ah, mapi! ¡Papá Noel lo inventó la Coca Cola para vender más! –me instruyó mi hijo J., riéndose de mí y dejándome con la boca abierta.

Los regalos de mi padre eran siempre los mismos: un libro.

Tal vez por eso –le contaba a alguien- son otros ‘regalos’ los que he aprendido a apreciar en estas fechas.

Este año ha sido especialmente prolífico en ese sentido:

1. Encontré una vieja tarjeta navideña hecha y escrita a mano por una de mis hijas (que ahora tiene 14) cuando apenas sabía escribir.

(La he puesto sobre mi escritorio y es la que resguarda ahora este teclado.)

2. Tras escuchar la queja de su mamá (mi esposa) por no beber tanta agua como debería y quisiera, nuestro otro hijo J.A. de 4 años, me preguntó el otro día al oído:

“Mapi, ¿por qué beben tan poquito las señoras?”

(La risa me durará hasta fin de año.)

3. Acabo de leer en estos días que un físico y profesor jubilado de Oxford, Josh Silver, ha inventado unas gafas con un sistema muy simple de ajuste dióptrico que podría aliviar la dura vida de millones de personas con pocos recursos y con defectos visuales del planeta.

(Gloria eterna a Josh Silver, inventor de cosas por las que los Nobel no se interesan.)

Finalmente:

4. Nuestro hijo J. de 7 años, acaba de terminar tres libros en dos días y su alegría al contármelo me ha hecho recordar las épocas de mi niñez cuando no sabía apreciar verdaderamente el regalo indefectible de mi padre: un libro, como ya dije.

De esto he aprendido algo.

Ahora sé que mi padre me estaba haciendo un regalo doble.

Me estaba regalando también esta alegría compartida con mi hijo, sin sospecharlo.

…..

HjorgeV 25-12-2008

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2 comentarios sobre “UN NO CREYENTE EN NAVIDAD

  1. Hola Libreta.
    Creo que en tu saludo “estandarizado” olvidaste incluir, no sé si a proposito, a los que no celebran absolamente nada en este fin de año, incluyendo los no creyentes en navidad y aquellos, como los chinos, para quienes el año nuevo no es precisamente el proximo miercoles.
    Aunque estos ultimos entran en una etapa de discusion por cuanto si ellos viven en un país “occidental” pues a muchos de ellos no les queda mas opcion que adoptar las costumbres, algunas, del pais donde viven, con esta ultima tesis entonces sí estarían incluidos en tu saludo.
    Cheers.

    Rpta.: Como siempre, tienes absoluta razón, boleto. El próximo año me mudo a Shangai para compensarlo. Saludos de fin de año nuestro. HjV

  2. Qué gracioso, lo del papá Noel inventado por la Coca Cola me lo dijo mi hija, 9, justo antes de ayer, en la mesa… Me dejó sorprendida. Y nosotros también teníamos la tradición de ir de casa en casa a saludar a la gente. Era hermoso y verano. Ahora aquí entre nieves y hielo, nos reunimos en familia alrededor de una mesa a pensar que se viene el 2009…

    Te deseo un año formidable, Jorge, muchas sorpresas, salud y que estés bien, vos y tu familia.

    Un abrazo fuertísimo,

    Inesísimamente esperanzada, a ver como nos sale, ¿¡he!?

    Saludos a los tuyos

    Desde un Montreal blanco y resbaladizo,

    Un beso.

    Rpta.: ¡Inesísima! Gran detalle lo del verano. Y eso que la Navidad forma parte de una serie de rituales, con otros más antiguos aún, que celebraban el solsticio de diciembre y con él el Regreso de la Luz. Saludos cariñosos desde la Tumba de los Reyes Magos. (Dicen que sus restos están en la catedral de Colonia.) HjV

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