MILES DAVIS: KIND OF BLUE (1959)

El prototipo del cool jazz de la década de los 50, ha dicho alguien (del jazz modal, en realidad) de este disco de Miles Davis.

Eso es casi un insulto.

Sería como calificar a alguien de minimalista, pero solo porque ha tenido el tino de encontrar la palabra adecuada, el término perfecto, para definir o explicar algo.

Imagen minimalista de Gaza tomada hoy de La Vanguardia
(Imagen minimalista de Gaza tomada hoy de La Vanguardia barcelonesa)

Se cuenta que Miles Davis, ya sexagenario, se apareció una vez con su aspecto de rockero recién bajado de su Harley-Davidson en una gala en homenaje a Ray Charles.

Lo había organizado Ronald Reagan (lo que hay que perdonarles a algunos dioses musicales) y el lugar era nada más ni nada menos que la Casa Blanca.

Una dama de alta sociedad no habría podido reprimir su curiosidad ni, seguramente, su indignación por la vestimenta y el aspecto de Davis, y le habría preguntado por cómo había errado su camino alguien como él para llegar allí.

La respuesta se la habría dado inmediatamente el sideral Miles, pero no por tenerla preparada para una situación de ese calibre.

Sino porque era su forma de entender la música y el mundo:

Su corazón musical estaba hecho de respuestas inmediatas así.

Réplicas a un mundo lleno de preguntas tan filudas y, en el fondo, faltas de sentido fundamental, como la de esa chihuahua de supuesta alta sociedad de esa noche charliana en la Casa Blanca.

A esa mentecatez, habría respondido:

“Bueno, he cambiado el rumbo de la música cinco o seis veces. Ahora, dígame: ¿qué ha hecho usted de importancia, aparte de ser blanca?”

(Se habla de improvisación en el jazz, pero improvisar es otra cosa. Intuición es una palabra más cercana. Sentir, es otra.)

A mí me hace pensar en un dios musical brasileño que despertara de pronto en un mundo sin memoria y tuviera que inventar de nuevo el lenguaje de la música empezando por lo mínimo.

Su mínimo.

A ese genial maestro de la tristeza, le está prohibido regresar a sus raíces (tristes) y le han dado un solo dato: belleza.

Ahora que el mundo retrocede y 500 palestinos muertos (y 1 soldado israelí) en nueve días de invasión cruel se ven como algo natural e inevitable, haciéndonos perder la verdadera perspectiva de las cosas y del mundo, no estaría mal recordar que hay manifestaciones humanas que no merecen nuestro olvido.

O nuestra simple ignorancia.

“¿Cómo suena?”, cuentan que le preguntaron acerca de ese disco, Kind of blue, icono sexual (sí, sexual), musical e intelectual, que este año cumple 50 de grabado.

“Como triste”, habría sido su respuesta. Y de allí el título.

No lo creo. Miles Davis quería decir mucho más: dos palabras eran demasiado para él.

Y lo dijo con su solo instrumento.

HjorgeV 04-01-2009

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Un comentario sobre “MILES DAVIS: KIND OF BLUE (1959)

  1. Según un personaje, el jazz es como un recuerdo que jala a otro recuerdo que no querías recordar, y luego a otro, y a otro más, hasta que finalmente olvidas lo que al principio habías recordado.
    ¿Qué más da? Un aniversario es siempre un magnífico pretexto para volver a gozar del gran Miles. ¿50 años? Escucho el disco y todavía me suena a mañana.
    Saludos.

    Rpta.: ¡Buenísima! Un recuerdo que al final hace olvidar el inicio de la cadena. Aunque eso sonaría también a, ¿cómo se llama?, espera, tenía nombre alemán, ¿Alexis?, no, espera, espera. Saludos. HjV (“Todavía me sueña a mañana” es también genial.)

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