EL ORIGEN DEL APELLIDO JUDÍO AUERBACH


Cuando leí que el apellido original de la familia judía del nuevo jefe de gabinete de Obama, Rahm Israel Emanuel, había sido Auerbach, quise señalar que se trata de un apellido común alemán así como del nombre de una ciudad aquí en Alemania.

El asunto es más complejo.

Investigando registros, para evitar dar una información falsa o desdibujada, me hallé con que se trataba –también- de un apellido judío alemán bastante usual.

Además, es el nombre de una docena de localidades alemanas y de 4 austriacas, como se puede ver aquí.

Auerbach sería un topónimo –un hidrónimo, concretamente- compuesto por dos sustantivos del llamado antiguo alto alemán: Ur y Bach.

«GUERNICA» DE PICASSO EN 3 DIMENSIONES

Bach es ‘arroyo’ o ‘riachuelo’ y se pronuncia baj en alemán.

El Ur, también conocido como Auerochse, es el desaparecido Uro, el Bos taurus primigenius.

Según esto Auerbach sería un apellido alemán proveniente (por simples raíces y razones toponímicas, o hidronímicas, más bien), de nombrar el lugar donde solían abrevar los uros.

(También existe la forma Urbach.)

El uro fue una raza de toros salvajes que llegó a Alemania hace 250.000 años proveniente del Cercano Oriente y llegó a extenderse por toda Europa Central.

Se dice que existen restos documentados de su presencia en la Península Ibérica de 700 a 800.000 años de antigüedad.

Fue domesticado en Europa 6.000 años antes de nuestra era y probablemente más de mil años antes en Grecia.

De él procede gran parte del ganado vacuno actual y era mucho más robusto y grande que sus descendientes domésticos. Llegó a tener hasta de 2 metros de alzada y no se debe confundir con el bisonte europeo.

El último uro se habría visto hacia 1627 en Polonia.

La familia judía Auerbach, por su parte, ya establecida en Jerusalén, donde nació el padre del jefe de gabinete de Obama, Rahm Israel Emanuel (y de la cual ignoro si procedía de Alemania, pero debo suponerlo), tomó en algún momento la decisión de desprenderse de ese apellido alemán y adoptar el de Emanuel, que en hebreo significa ‘dios está con nosotros’.

Lo hizo en los años 30 y en honor a Emanuel Auerbach, hermano del padre de Rahm, muerto en un enfrentamiento con fuerzas árabes en Jerusalén.

Por aquel entonces aún no había ocurrido el Holocausto perpetrado por los nazis, aunque ya existía el nacionalsocialismo alemán (el Nazismo) y su marcado antisemitismo.

Ignoro cuántos judíos alemanes optaron por una decisión similar.

Lo que sí se conoce es a historia de muchos apellidos judíos por todo el mundo.

En Alemania, concretamente, se conoce el caso del cartero Lars Menk quien, interesado por conocer su árbol genealógico, empezó por simple curiosidad una investigación de aficionado en una localidad de Renania Palatinado y terminó publicando su A Dictionary of German-Jewish Surnames, que reune la historia y vínculos de 13.000 apellidos judíos en este país.

Para su diccionario, Menk se basó en una investigación exhaustiva de 10 años de duración, y está considerado como una de las obras de consulta más importantes del judaísmo alemán.

Traduzco del artículo dedicado a Menk que se puede hallar en la página de la Fundación Obermayer:

«Cuando Menk en 1988 se desplazó a Hunsrück, en Renania Palatinado, en busca de las huellas de sus antepasados que habían sido comerciantes de ganado, no podía saber las proporciones que iba a tomar su proyecto. En su familia jamás nadie había mencionado que tenían raíces judías. Al contrario, a los 19 años el abuelo de Menk se había incorporado a la SA, convirtiéndose así en nacionalsocialista [nazi]. Pero entonces, Menk descubrió en el archivo familiar que su tatarabuela había sido judía. »

Con la SA, el articulista se refiere a la Sturmabteilung.

¿Qué era la SA?

Hay una curiosidad en este punto.

En esta rudimentaria historia del apellido Auerbach, cabe notar que se cruza la historia de tres grupos de insurgencia muy diferentes entre sí:

1. La SA (Sturmabteilung) de los nazis,

2. el Irgún israelí, y

3. Hamás.

Y los tres, alrededor de la historia moderna del pueblo judío: desde su persecución por los nazis en Alemania, la creación de su Estado promovida por la ONU de ese entonces, y su incapacidad actual (ya asentados territorialmente) para negarles a otros lo mismo por lo que ellos lucharon (un Estado), usando incluso métodos de los llamados “terroristas”.

(Notar aquí, también, que la denominación ‘terrorista’ es algo muy maleable a lo largo de la historia y utilizado más como antipropaganda que como definición.)

Métodos y acciones que practicó la insurgencia israelí contra el Mandato Británico en busca de su independencia, y que ahora, curiosa y paradójicamente, el gobierno de Israel pone como pretexto para no devolverles sus tierras a los palestinos y para seguir tratándolos parcialmente como prisioneros, sin respetar el derecho internacional ni -muchas veces- elementales derechos humanos.

Trasladémonos un momento, para terminar hoy, a la Primera Guerra Mundial, que significó, entre otras cosas, el fin del Imperio alemán y la instauración de la República de Weimar.

El burdo y poco diplomático káiser alemán Guillermo II ha proclamado: “¡Solo conozco alemanes!”

Unos 10.000 judíos alemanes se han presentado voluntariamente para defender el (su) suelo germano. Deseando de esa manera -es de suponer- demostrar su ‘patriotismo’ (¿qué es patria?) y su deseo de ser integrados en la nación alemana.

Sin embargo, la guerra ha acabado y los judíos no han conseguido ser mejor vistos por la sociedad alemana, a pesar de haber demostrado el interés anterior por integrarse.

Al contrario.

¿Qué ha sucedido?

Puesto que ningún país se encontraba preparado para una larga guerra, en el crudo invierno de 1916/17 se perdió la mitad de la cosecha de la papa en territorio alemán y hubo una hambruna general que forzó a las autoridades a racionar los alimentos.

Los judíos, entonces, volvieron a ser víctimas de una mezcla de envidia, mentiras, odio ‘racial’ e ignorancia por parte de los alemanes, acusándoseles de practicar una economía de ventaja respecto a los más pobres en esos tiempos de escasez.

Lo cual, si era cierto, solo lo era parcialmente, además de valer para todos los demás alemanes, pues muchos lo hacían: no era un negocio paralelo exclusivo de algunos judíos germanos.

Mezcla antisemita, por lo demás, perfectamente aprovechada por fuerzas emergentes como la del nazismo para sus fieros fines.

Se buscaba un chivo expiatorio, un pretexto, un modo de aprovechar el descontento del pueblo alemán para avanzar como fuerza política.

Y los nazis lo encontraron en sus conciudadanos de origen hebreo.

Continúa…

HjorgeV 24-01-2009

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2 comentarios sobre “EL ORIGEN DEL APELLIDO JUDÍO AUERBACH

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