LOS PRIMEROS METROS DEL MUNDO

El ser humano también se puede definir como un mono inventor.

A la inquietud por inventar de nuestros antepasados le debemos el mayor y definitivo invento humano: el lenguaje.

Como muchos grandes y pequeños inventos, es probable que el lenguaje haya aparecido simultáneamente en diferentes lugares del planeta y sin que los inventores se conocieran ni hubieran sabido de los conocimientos del otro.

¿Inventamos más por necesidad?

¿O inventamos más por aburrimiento: por el simple afán de experimentar y pasar el rato?

EL SUBTE DE BUENOS AIRES

En el pasado no era raro ni irracional llamar a alguien inventor. De hecho, podía llegar a ser un título honorífico. Más o menos equivalente al de científico.

(¿Hoy quién inventa?)

Quiero imaginarme que uno de los mayores motores humanos es y ha sido nuestro gran deseo (necesidad) de comunicarnos. (¿Qué ha movido básicamente el desarrollo de la Red?)

Tal vez porque el que inventa, crea y experimenta, desea mostrar sus avances: sea para impresionar a los demás (con algo útil o no). O en busca de ayuda para mejorar su experimento o descubrimiento.

Desarrollados el lenguaje y nuestra capacidad para decir y comunicar ideas, críticas, órdenes, ruegos, inventos, sentimientos o simples deseos, alguna vez debió nacer el deseo de enviar nuestros mensajes (lo que queríamos decir) a nuestro destino sin necesidad de movernos de nuestro lugar.

Tal vez el correo nació de una simple imposibilidad física: alguien que no podía caminar, el cacique indispuesto o el rey simplemente holgazán.

Nuestros más antiguos antepasados debieron amistarse con cuevas, cavernas, túneles subterráneos naturales y grutas, en su largo camino desde las ramas de los árboles hasta los núcleos urbanos actuales.

¿En qué momento nació la necesidad o el deseo de transportarse subterráneamente de un lugar a otro de un pueblo de una ciudad?

¿Fue el origen una necesidad real?

¿O un simple lujo?

¿O la combinación de ambos?

El origen del tráfico subterráneo debe ser variado: razones de seguridad, climatológicas, de confidencialidad. Incluso bélicas.

No son pocas las ciudades y las culturas en el mundo que han hecho uso de un sistema de vías subterráneas secretas con diversos fines. O que tienen leyendas asegurando su existencia.

(Una, bastante espectacular, especula con toda una cultura subterránea en la época de los incas en la ciudad del Cuzco.)

Probablemente este sea el origen del llamado metro o subterráneo (el subte argentino es una palabra aceptada por la Real Academia): como simple desarrollo y optimización de vías subterráneas ya existentes.

(Metro no es sinónimo de subterráneo, se refiere más bien al sistema de transporte metropolitano de una ciudad. Pocos metros del mundo son exclusivamente subterráneos, entre ellos el de Buenos Aires.)

No es difícil imaginarse, entonces, que el transporte subterráneo masivo de personas no fue un invento aislado y exclusivo de algún país o pueblo.

Pero, ¿cuál fue el primero?

Oficialmente, se suele considerar el de Londres como el primero del mundo.

El Metropolitan Railway se inauguró el 10 de enero de 1863 y se trataba de una línea de locomotoras a vapor (!) que unía puntos apartados de Londres con el centro de la ciudad, la llamada City.

A esta primera línea se debe el nombre más comúnmente usado para este tipo de transporte.

Pero fue recién en 1890 que inició sus servicios la primera locomotora eléctrica en la misma ciudad inglesa, dejando atrás los peligros de los gases emanados de los motores a vapor y desatando una fiebre de transporte subterráneo en toda Europa.

Las dos mayores ventajas eran obvias: no había necesidad de alterar el aspecto superficial de la ciudad ni de entrar en conflicto con posibles afectados.

A Londres le siguió Liverpool con el Liverpool Overhead (sobre vías elevadas) en 1893.

El primer tren subterráneo eléctrico en tierra firme europea fue el húngaro Földalatti vasút inaugurado el 2 de mayo de 1896 en Budapest.

Sin embargo –anterior al húngaro- el tercer subte más antiguo del mundo tenía 574 metros de largo y se inauguró el 12 de enero de 1875 en el lado europeo de una ciudad de la que aún no se sabe si pertenecerá a la Unión Europea o no.

Me estoy refiriendo a Turquía y a su capital Estambul.

Funcionaba por medio de cables halados por caballos y bueyes. Y recién fue electrificado en 1910.

Igualmente por el sistema de cables funcionaba el cuarto metro del mundo, el Glasgow Subway, inaugurado en 1896 y electrificado recién en 1935.

En 1898 siguió el de Viena, que funcionó con locomotoras a vapor hasta 1925.

El Métropolitan de París fue el quinto del mundo en 1900 y con funcionamiento eléctrico desde su inicio, hoy uno de los mayores del mundo.

En 1901 siguió el tren colgante de la ciudad alemana de Wuppertal, con la novedosa técnica de vías elevadas de las que cuelgan los coches o vagones.

En 1902 siguió Berlín con un sistema mixto de transporte subterráneo y sobre viaductos elevados.

El primer metro subterráneo en América se inauguró en EEUU en 1897 en Boston.

Cinco años después del tren ‘elevado’ de Chicago y siete orgullosos años antes que el Subway de Nueva York.

En 1913, se inauguró el subterráneo de Buenos Aires, el primero en Latinoamérica. (Toda la red es subterránea  y tiene vagones originales que aún siguen en funcionamiento.)

En España, a pesar de que ya desde 1892 existía un plan para su construcción y la concesión de construcción respectiva, recién el 17 de octubre de 1919 se inauguró la primera línea del metro de Madrid entre Puerta del Sol y Cuatro Caminos.

¿Y en mi país?

El metro fue solo un sueño.

En mi terrible y adorada Lima, el primer intento serio por dotar a la capital peruana de un sistema metropolitano de transporte empezó en 1972 con el fenecido proyecto Metrolima y terminó con un chiste eléctrico de Alan García.

Desechada entonces la propuesta subterránea por inviabilidad económica, el partido aprista anunció la construcción del Tren Eléctrico  limeño como parte de la campaña electoral de su primer gobierno.

¡Por fin alguien que se atrevía a enfrentar radicalmente el caos vehicular de Lima!

En 1987 fue inaugurado el primer tramo: un viaducto elevado de 9,2 kilómetros de longitud.

Y en eso quedó.

Poco después, se convirtió en un gigantesco macetero artístico y sin trenes.

HjorgeV 18-03-2009

One thought on “LOS PRIMEROS METROS DEL MUNDO

  1. Estoy construyendo un site sobre los metros del mundo. Si os interesa el tema podéis echar un vistazo:

    http://www.plano-metro.com

    Gracias

    Rpta. Hola, Raúl. Gracias por el enlace. A los metros del mundo los acompañan infinidad de historias interesantísimas. De allí mi interés. Saludos desde los arrabales de Colonia. HjV

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