CON EME DE PIZARRO

Empecé a apuntar mis Historias de metros y subtes como una forma de eludir el marasmo de la prensa alemana e internacional de estos días.

Historias actuales de metros no escasean, por cierto.

El metro de Colonia, por ejemplo, tuvo su propia noticia trágica hace poco, al derrumbarse por completo el edificio del Archivo Histórico de esta ciudad y descubrirse que la construcción subterránea no había cumplido una serie de exigencias fundamentales.

En España, por otro ejemplo, el joven que había insultado y agredido a una  inmigrante ecuatoriana en el metro de Barcelona ha terminado siendo condenado a 8 meses de prisión.

¿CÓMO LLEGARON 50.000 DÓLARES A MI MALETÍN?

En el deporte de este país la cosa no va mejor porque acaba de hacerse público que dos árbitros de balonmano alemanes fueron descubiertos en el 2006 en el aeropuerto de Moscú con 50.000 dólares cuyo origen no supieron explicar.

WINNENDEN: “DIOS, ¿DÓNDE ESTABAS?”

Habían dirigido el día anterior un encuentro de la Recopa europea, en el que salió vencedor el equipo ruso, y se vieron obligados a renunciar al dinero para poder seguir su viaje de regreso a Alemania.

Según su versión, los pobres no se explican cómo pudo llegar el dinero al maletín de uno de ellos.

Si estos señores tienen graves problemas de percepción, lo más grave fue que no comunicaron el incidente a su federación, algo a lo que estaban obligados.

Este no es el único escándalo actual en el deporte alemán.

Pero dejemos por un momento al deporte en paz.

UNA HISTORIA QUE SE CIERRA SOBRE SÍ MISMA

Bastante fresca aún está la conmoción por la matanza de Winnenden de la semana pasada.

Al respecto tengo que confirmar un detalle que expuse aquí y que –al parecer- se le ha pasado por alto a la prensa alemana.

Comparando fuentes, había notado que en Alemania no solo había ocurrido la última matanza por locura homicida -llamada amok en este país-, sino que también había sido escenario de la primera* en 1913, cometida por un tal Ernst August Wagner.

(* No es fiable este dato, pero es el que figura en la Wikipedia.)

La primera y la última matanza amok: ambas en Alemania. Caramba.

Nada que pueda servir para la promoción turística, por ejemplo. Bastante duro el asunto, sí.

Sobre todo si EEUU había sido el país contra el que se había hecho costumbre levantar el dedo cada vez que las noticias traían una novedad de este triste tipo.

Curiosamente, fascinado con la lectura de los documentos originales de los archivos del Estado de Baden-Wurtemberg sobre el caso del maestro de escuela Ernst August Wagner convertido en asesino y luego en poeta durante su reclusión psiquiátrica, me topé con que el encierro había transcurrido en un ex castillo convertido en nosocomio de nombre Winnenthal.

Como el nombre empezaba por Winnen, por pura curiosidad me fui a Google Maps para saber a qué distancia de Winnenden se encontraba o encuentra ese castillo y me quedé asombrado con el resultado.

¡A un kilómetro de la escuela donde se había iniciado la masacre del miércoles de la semana pasada en esa misma localidad!

¿No era eso demasiada coincidencia?

¿Se trataba del mismo castillo donde había pasado sus últimos años encerrado Ernst August Wagner, el primer asesino amok del mundo occidental?

Enterado de que el joven asesino de 17 años, Tim K., había recibido tratamiento psquiátrico estacionario y que en su trayecto había abatido a un empleado de la clínica en la que había sido tratado, estudié toda la información disponible y en un video congelé la imagen que mostraba la clínica.

Delante de ella había un letrero que decía Centro Psiquiátrico y la dirección: Schlossstraße 50.

Schloss es ‘castillo’ en alemán.

Ya estaba claro: se trataba del mismo lugar.

Una triste historia que se cerraba sobre sí misma.

El trabajo me lo habría podido ahorrar leyendo en el portal digital de ese centro médico detalles sobre su historia:

“En Winnentahl pasó sus últimos años Ernst August Wagner. Quien ingresó a los anales de la psiquiatría como el asesino masivo Wagner.”

(¿Asesino ‘masivo’ o serial?)

Dudo que los medios alemanes no lo hayan sabido.

Claro, no se hubiera tratado de propaganda turística precisamente.

EL PAPA ALEMÁN Y UN FUTBOLISTA PERUANO

Y hablando de promociones turísticas, el Papa alemán y un futbolista peruano que juega en la liga de este país teutón han demostrado tener algo en común.

Una terrible, peligrosa y ofensiva ingenuidad en su trato con la prensa.

El peruano ha dicho en alemán, textualmente:

„Peru ist ein Super-Land. Aber viele Menschen dort sind scheiße. Sie sind neidisch, gönnen mir den Erfolg nicht.“

Qué atrevido.

Traducido, más o menos literalmente, sería algo así como:

“Perú es un gran país. Pero muchas personas allí son mierda. Son envidiosas, no son capaces de aceptar mi éxito.”

Y se lo dijo nada menos que al Bild, el diario especializado en las historias de las cloacas de Teutonia.

Al Papa católico le ha sucedido algo parecido en estos días.

Tratando de decir que no bastaban los preservativos para combatir el sida si su uso no iba acompañado de un cambio en la actitud moral respecto a la sexualidad (¿qué sabe de sexualidad un Papa?, es algo que no terminaré de preguntarme) y más trabajo social, la prensa lo ha citado de la siguiente manera:

“Condones agravan la epidemia del sida”.

La prensa alemana se ha empezado a burlar de su compatriota vaticano.

Y no es su primera metedura de pata. Ni la peor.

Por otra parte, lo que ha dicho el no siempre ingenuo Claudio Pizarro no tiene por qué ser falso.

Gente buena, mala y peor hay por todas partes como ya lo hemos visto líneas arriba.

Lo llamativo es la bendita ingenuidad frente a la prensa de este delantero que está siendo acusado de haber invertido dinero en otros jugadores, algo que está absolutamente prohibido por los estatutos de la FIFA, la Federación Internacional de Fútbol Achorado.

(En la llamada jerga o replana de mi país, achorado es ya sinónimo de choro: ladrón o delincuente.)

Lo grave no es que pueda tener razón este señor que ya estuvo comprometido en un escándalo en el Perú con motivo de un partido de la selección.

Y en varios más como el caso de su visita a una discoteca en Bremen en el año 2000 habiendo tenido que guardar reposo absoluto y las dos veces que la policía le confiscó el permiso de conducir por haber dado positivo en el control de alcoholemia.

Lo grave es que sea justamente un peruano el que haya hecho un comentario tan bajo, injusto e improcedente.

Improcedente, porque no es esa la forma de defenderse de las graves acusaciones que se le hacen.

Ojo.

No es la calidad (mala, buena o regular) del jugador lo que está en entredicho.

Las graves acusaciones fiscales –defraudación tributaria y lavado de dinero- se responden con transparencia, pruebas y documentos.

No con insultos.

(La palabra con eme, por otro lado, es la favorita de los alemanes, aún durante las comidas. No es una broma escatológica. Por eso menciono lo de ingenuidad de su parte: el hecho de que algo sea común, no lo hace permisible en cualquier oportunidad.)

Muchos medios de Yérmani ya han empezado a tergiversar sus penosos comentarios, pasando a la generalización (algo que no se les ha ocurrido hacer con Winnenden):

“La gente en el Perú es una mierda”.

Todo por una pizarrada, sí.

Escrita con eme de Pizarro.

Aquí en Alemania la prensa en general se regocija porque su insulto lo pinta de cuerpo entero como persona.

¿Tengo que decir de qué color?

Eso no es todo.

Si continúa la perseverancia de los fiscales investigadores podría llegar a usar una camiseta a rayas verticales. Ya saben cuál.

$ …..

HjorgeV 19-03-2009

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