HUMILLADOS EN LA PAZ

Qué duro.

Una goleada que Argentina no conocía desde 1958 en el Mundial de Suecia, cuando perdió 6 a 1 frente a Checoslovaquia.

Algo parecido solo le había ocurrido frente a Uruguay en 1910 al perder 6:2, contra Brasil en 1945 por el mismo marcador y ante Colombia por 0:5 en Buenos Aires en 1994.

(Curiosamente, de paso, es muy parecido al resultado que los hinchas peruanos más pesimistas le auguran esta noche a nuestra selección en su partido contra Brasil: 6 a 0.)

Esta paliza va a removerle el piso a Maradona, obviamente.

Pero, ¿se puede achacar una goleada así solo al entrenador?

¿Y la altura, por ejemplo?

BOLIVIA 6:1 ARGENTINA

Juan Pablo Sorín ya ha contado cómo es eso de jugar en la altura.

No hay aire. No lo encontrás por más que infles el pecho, abras la boca e inhales con fuerza. Tampoco las ideas son claras y las piernas no responden a las órdenes del cerebro fatigado. Ese es el mito de la altura. Eso significa jugar en La Paz, Bolivia, a 3.600 metros a nivel del mar. La sensación se resume en una sola palabra: impotencia.

La descripción que hizo Sorín en el 2005 puede aplicarse casi exactamente a lo que han debido sentir los jugadores argentinos esta tarde (noche en Europa) en La Paz.

Para bien y para mal, el fútbol no es un deporte de medidas exactas (pero hay que intentarlo siempre) y a veces la pelota no obedece como uno quisiera.

Aunque te llames Messi.

Una mezcla de sorpresa y mala suerte (otro habría sido el cantar si el disparo de Messi en un poste al comienzo del partido hubiera entrado), el agobio de la altura y un marcador inesperadamente abultado y adverso hundieron rápidamente a la selección argentina.

Y entonces, los bolivianos que habían venido jugando muy bien, jugaron mejor y se pusieron frescos. Y les empezó a salir de todo.

(El último fue un gol desde fuera del área del jugador Torrico con el empeine -disparo poco común y que requiere gran habilidad técnica- tras un pase de taquito de uno de sus compañeros.)

Cuando sale expulsado Di María ahí sí que Argentina se vino abajo, con sus jugadores demasiados conscientes de la imposibilidad de remontar un marcador tan abultado.

¡Parecía un partido de exhibición en la altura!

Una propaganda del Ministerio Boliviano de Turismo:

“Venga a La Paz y su sueño de ganarle a una de las mejores selecciones del mundo se puede hacer realidad.”

Chocante: la actitud de Messi y algunos de sus compañeros a partir del 4:1.

Allí donde tendrían que haber mostrado orgullo y carácter, mostraron poco más que deseos de ver acabado el partido y pasada la página rápidamente.

Loable: Maradona se mantuvo estoicamente al borde de la cancha como si él mismo hubiera sido un jugador más y responsable directo de la derrota. Dando la cara y sin esconderse.

Después del partido reconoció que Bolivia jugó mejor y no achacó a la altura el resultado (fue uno de los que defendieron el juego en la altura ante la FIFA). Su comentario:

“Cada gol de Bolivia era un puñal en el corazón.”

El mundo se le ha removido bajo los pies a los hinchas argentinos.

Hasta a mí me ha dolido en el alma esta derrota.

Debacle que le llega en un momento especialmente crítico a Diego Armando: es su segundo partido como entrenador y acababa de enfrentarse a Riquelme y a los incondicionales del Cacique Apático.

Queda un dato curioso de esta paliza histórica, de la que espero que el equipo de Maradona sepa recuperarse sanamente:

El portero argentino en la derrota contra Checoslovaquia también se llamaba Carrizo.

Y Amadeo Raúl Carrizo Larretape (Santa Fe, 1926) llegó a ser considerado uno de los más grandes arqueros del mundo y el mejor latinoamericano del siglo XX.

Fue también el primer guardameta en usar guantes, en salir del área para apoyar a su defensa y en iniciar rápidos contraataques desde su portería.

En la Copa de Naciones disputada en Brasil en 1964, mantuvo su valla invicta ante equipos de la talla de Inglaterra, Portugal y el mismo Brasil. (Frustró todos los intentos de Pelé y le paró un penal a Gerson en el partido contra los anfitriones.)

El gran Amadeo Carrizo aún vive y qué no daría sho por conocer sus impresiones sobre el partido de esta noche.

Tras la muerte de Alfonsín, tal vez se pueda hablar de un doble luto para Argentina esta noche.

HjorgeV 01-04-2009

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