SERGIO BARANDIARÁN: LECCIÓN DE UN DEBUTANTE

El cuarto viernes de cada mes procuro darme una escapada a Colonia para asistir a la velada literaria de la Tertulia La Ambulante.

Aunque el nombre me parece poco feliz, se trata de una reunión que personalmente me ha dado más de una buena sorpresa en cuestión de libros, historias, lecturas y escritores.

Para el viernes pasado se anunciaba un autor absolutamente desconocido y debutante.

Confieso que leí el nombre de la novela, Coctel Selva Negra – 18 historias de amor fronterizas, y estuve a punto de desanimarme.

Leí lo de novela fraccionada –la presentación que le hacían a su obra en la página Latinos en el mundo- y casi se me van las ganas por completo.

Finalmente, mi pareja consiguió convencerme.

Llegamos temprano a Ehrenfeld, saludamos a los conocidos de costumbre y el autor empezó su lectura.

-Voy a leer tres capítulos de mi libro –anunció, con notable nerviosismo, pero del positivo-. El primero tiene una duración de 19 minutos –completó.

Nos advirtió, más bien.

Cuando terminó de leer, fui el primero en levantar la mano para reclamar que el tiempo de lectura había sido solo de tres minutos y no de 19 como se había anunciado.

No quería halagar al autor con mi chanza.

Mejor dicho, sabía que lo estaba halagando, pero lo que me interesaba era decirlo abiertamente: me había parecido tan interesante, amena y divertida su lectura que el tiempo (como en toda buena historia) se me había pasado literalmente volando.

Luego vinieron los otros dos capítulos –el segundo era el final- y el entusiasmo que me había despertado la lectura se hizo más patente y pronunciado.

El autor es Sergio Barandiarán (Lima, 1966), un hispanoamericano (la tertulia la fundaron españoles y latinos) afincado en Alemania como muchos de nosotros.

Al final de la lectura, me levanté y me puse a aplaudir de pie.

Fui el único en hacerlo así y no me pareció malo en dos sentidos: por sentirlo realmente y porque era el único en hacerlo de pie.

¿Cuántos éramos los presentes? Apenas unas veinte o veinticinco personas.

Me fascinó su estilo diáfano y directo, el sobrio dominio del idioma, sin especiales malabarismos pero con el grado de vivacidad y magia que toda buena historia necesita para hacerte su esclavo.

En alemán existe el término Bildungsroman -‘novela de aprendizaje o formacion’- para referirse a las novelas que se ocupan del desarrollo físico, moral, psicológico y social de un determinado personaje, generalmente desde su niñez.

Más que una novela de aprendizaje, Coctel Selva Negra es una novela de autodescubrimiento: la segunda adolescencia (o tercera o cuarta) que  los libros de psicología aún no consideran.

Y que muchas veces nos llega para poner en entredicho todo lo que creíamos aprendido y seguro en nuestras existencias.

El libro de Barandiarán se publicará a fin de año en el Perú por la editorial Altazor que dirige Willy del Pozo. Es decir, todavía no ha llegado a Europa.

Recomiendo preguntar por él llegado el momento.

Se encontrarán frente a un narrador nato y entretenido.

Con un buen puñado de historias alrededor de sucesos –debo imaginarme- de su vida pasada en Alemania, Sergio Barandiarán recorre el espectro de la condición humana en sus debilidades, sus absurdos y sus grandes y pequeñas batallas perdidas y por perder.

Hacerlo con buen humor y de forma amena –estoy convencido- es más que un arte que no cualquier escritor llega a dominar.

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HjorgeV 03-06-2009

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