COMPORTAMIENTOS MODERNOS Y OTROS MISTERIOS

Para cualquier extraterrestre, descubrirnos, podría ser un choque tremendo.

¿Quiénes son estos tipos?, se preguntarían, observándonos desde lejos.

Al acercarse con sus naves, una de las primeras cosas que notarían sería que las zonas más iluminadas (eléctricamente) del planeta no son aquellas en las que se pasa hambre.

(Exceptuando, acaso, al gran país del hemisferio norte y el más poderoso de todos, militarmente hablando.)

Pero no hay que ser un extraterrestre para darnos cuenta de que existe un obvio descuadre entre lo que pudimos ser y lo que somos como civilización.

Hace unos 45.000 años dimos un gran salto como especie y nuestro comportamiento se hizo más complejo.

Los científicos hablan del comportamiento moderno.

Cultural y tecnológicamente dimos un gran salto que se manifestó en expresiones artísticas y en el dominio de la construcción y el perfeccionamiento de nuestras herramientas.

¿Qué propició este gran avance que nos hizo no solo mejores cazadores y tramperos, sino también incipientes artistas y seres religiosos?

Al parecer, la explicación está en nuestro desarrollo demográfico.

Quiero imaginarme que lo más probable es que haya sido el hambre el principal motor de este último gran salto en la evolución cultural humana.

Es decir, el hecho de que los grandes animales que nos servían de alimento empezaran a escasear.

Hasta ese momento de nuestra historia habíamos desarrollado potentes y efectivos mecanismos de coordinación y entendimiento grupal que nos había permitido mejorar continuamente nuestras técnicas de caza y trampeo.

Pero entonces debió empezar el pánico. Muy sutilmente.

La convicción de que al paso que íbamos alguna vez no alcanzaría la comida para todos.

Y entonces “llega” para salvarnos la agricultura.

Para alterar, de paso, nuestra concepción del mundo: garantizado el alimento ya no teníamos que preguntarnos si comeríamos al día siguiente o no.

(¿Se cimenta en este momento nuestra actitud religiosa, el convencimiento de que debía existir un poder sobrenatural que venía en nuestra ayuda?)

Pero la agricultura –con su capacidad para permitirnos acumular alimentos- volvió a potenciar también nuestro desarrollo demográfico:

Aparecieron, así, las ciudades y poco después las grandes culturas antiguas.

Íbamos por buen camino, por así decirlo.

Sin embargo, a partir de ese momento el desarrollo humano se vuelve totalmente irregular.

Ciertos grupos humanos consiguen prodigios que hasta ahora contemplamos alelados y otros no.

Ese desarrollo irregular ha continuado hasta nuestros días en que conviven sobre la faz de la Tierra habitantes de países industrializados (y fuertemente tecnologizados) con tribus nómadas que siguen viviendo como sus antepasados de hace siglos, por ejemplo.

Es decir, la aparición de la agricultura produce el gran paso a culturas superiores, pero abre el camino de regreso a la barbarie (guerras, explotación del hombre por el hombre, injusticias, torturas, abusos) también.

Quiero creer que la clave está en la capacidad de control de las grandes masas.

¿Cómo controlar ingentes masas humanas?

Unos lo consiguieron (pienso en los Incas y los Aztecas), llegando a desarrollar grandes culturas.

Otros no.

Otros más se perdieron en la amplia gama de posibilidades de desarrollo que la ciencia sigue sin poder explicar del todo.

¿Por qué ciertos grupos humanos ‘progresan’ (¿qué es progresar?) y otros no?

¿Por qué muchos de los que alguna vez conocieron el gran progreso luego se “olvidaron” de cómo conseguirlo?

¿Cómo es que un grupo de países cuyos habitantes se mataban entre sí por millones, apenas un par de décadas después conseguía una Unión social de las más exitosas de la historia?

¿Cómo es posbile que esa misma Unión (Europea) empiece a tambalearse y sus habitantes deseen de pronto tener varios Berlusconis?

Quiero suponer que las sociedades deben su desarrollo y progreso sobre todo a su capacidad para actuar como un conjunto organizado y pensante.

La destrucción y expoliación europea de los grandes imperios como el azteca y el inca es parte de la explicación del atraso de nuestros países.

Pero, ¿qué explica su lenta reconstrucción como sociedades capaces?

Es probable que la cohesión social haya sido una de nuestras mejores armas en nuestra evolución cultural.

Aparecidas las masas de los grandes centros urbanos gracias a la agricultura, supimos utilizar la inteligencia social (obtenida gracias a la caza y a nuestros movimientos migratorios) para enfrentar el nuevo reto de vivir inmersos en grandes grupos sociales.

Hoy que nos acucia una tremenda crisis mundial, es probable que ese ser extraterrestre del que hablábamos al comienzo, se asombre de nuestra incapacidad para reaccionar ante esa crisis como el ser humano globalizado que somos.

Una gran paradoja es la siguiente.

Así como las grandes cadenas de comida basura han empezado a incluir hortalizas y frutas en sus menús para amenguar las críticas y hacerse más presentables (esa estrategia ha incrementado –paradójicamente- sus ventas de productos no saludables).

Es probable que de la misma manera estemos aplaudiendo mecanismos y acciones que lo más probable es que terminen agudizando más la crisis económica que contribuyendo a su resolución.

Pienso en los disturbios sociales en mi país.

(El gobierno de Alan García está convencido de que vender la selva peruana al mejor postor petrolero es ‘progreso’. Y de que las comunidades indígenas que la pueblan deberían agradecer su ‘labor social’.

Un experto en temas amazónicos ha dicho sobre esas comunidades: “”Tienen una concepción mesiánica y milenarista. Cuando se sienten afectados, humillados, cuando sienten que su mundo se está destruyendo, irán a una guerra del fin del mundo porque con la extinción de la naturaleza se extingue también su cultura.”)

Pienso también en el caso de Cristiano Ronaldo.

El jugador de fútbol por quien un club español está dispuesto a pagar casi 100 millones de euros (por su traspaso).

Lo que pretenden los del Real Madrid es un golpe de suerte con la transacción.

Creen que comprando un número más o menos fijo de la lotería, las cosas marcharán automáticamente mejor.

Como si el Barcelona y los demás equipos fueran a desaparecer o empeorar su propio juego de la noche a la mañana.

(Si alguien cree que exagero, allí está el caso de Ronaldinho que hoy tendría que estar rindiendo como el portugués y no lo hace. Así de impredecible es la lotería del fútbol.)

Pero la gente lo aplaude.

Los medios se solazan con la noticia.

¡Qué increíble!, claman, con gozo y sorpresa.

¿Tanto hemos avanzado –a pesar de todo, Guerras Mundiales y Regionales habidas y por haber incluidas-  para darnos en la nariz con que todo nuestro tinglado cultural humano era tan frágil como una promesa de gol?

¿Qué pensarían esos extraterrestres -que mencionaba al comienzo- de nosotros?

Es uno de los misterios de nuestra llamada evolución cultural.

Perdón, comportamiento moderno.

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HjorgeV 13-06-2009

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