PARANOIA Y EL TIQUI TACA ESPAÑOL

ESPAÑA 5:0 NUEVA ZELANDA

Los comentaristas alemanes han descubierto una expresión española para referirse al juego de pases cortos, directos, rápidos y con los jugadores en continuo movimiento de la selección de España.

Me estoy refiriendo al Tiqui-Taca (y así es como lo escribe la prensa de este país, Alemania).

Parece ser que el término ha sido tomado de un comentarista deportivo español.

Se trata de una onomatopeya y es el nombre de un antiguo juego que consiste en golpear entre sí dos bolas de unos cinco centímetros que pendían cada una de un palmo de cuerda, y que se hacían oscilar hasta conseguir que se golpearan entre sí, en sus dos direcciones de movimiento, para producir el característico sonido de tiqui-taca.

A los alemanes les debe haber gustado su sonido onomatopéyico y su sencilla pronunciación.

Quien ha jugado competitivamente al balompié, sabe que todos los partidos no se perciben de igual manera y, esto, muchas veces independientemente del grado o rigor de los entrenamientos previos.

Hay partidos en los que se puede llegar a tener la impresión de que “todo se cierra” y que siempre hay un jugador rival detrás para robarnos la pelota.

Entonces nada resulta, nada funciona. Hasta los movimientos corporales y los golpes al balón más elementales pueden parecer y resultar dificilísimos.

Y el juego se convierte en una tortura más bien propia de un estado paranoico en el que el jugador se siente perseguido y copado a cada movimiento y metro del campo de juego.

Algo así deben haber experimentado los jugadores neozelandeses ayer en su partido contra España.

(Nueva Zelanda acababa de perder a su capitán y defensa central Ryan Nelsen debido a un desgarro muscular en la pantorrilla durante un partido de la Primera Liga inglesa.)

Así como hay días en los que nada parece funcionar, hay otros en los que todo parece salir bien.

Y dentro de un partido mismo, hay buenos y peores momentos.

Por lo general, en un partido, a un equipo le suelen resultar mejor las cosas que al rival y esa diferencia suele definir el resultado. Aunque no siempre quien más tiene la pelota termina ganando.

Lo llamativo del partido de ayer fue que a España le empezó a resultar de todo: los pases cortos y rápidos, las incursiones sorpresa de sus delanteros especialmente por el hemiplano izquierdo y, en general, las combinaciones y pases por todo el campo de juego.

Los goles fueron más regalos de la defensa de Nueva Zelanda que otra cosa.

Un balón que recibe Torres fuera del área, una mirada discreta al arco neozelandés y el defensa que se voltea y hace el ademán de levantar el pie para bloquear el magnífico disparo del delantero español al ángulo superior derecho.

Los otros tres tantos españoles del primer tiempo fueron goles de un entrenamiento.

Todo esto debe hacernos recordar que el fútbol es un juego mucho más mental de lo que se piensa. Y no solo por lo de ajedrez que tiene.

Cuando el rival es débil, es fácil mostrar todo lo que se sabe.

Cuando el rival se siente mentalmente derrotado, además, es muy fácil convertirse en una superestrella en el campo de juego.

Y así se deben haber sentido los jugadores españoles ayer.

Con todo, España ha demostrado poder jugar tan bien como el Barcelona:

Una sólida y bien plantada defensa de cuatro; un mediocampo acostumbrado a arar, tocar, moverse, desmarcarse, presionar y seguir tocando incesantemente; y una delantera que es más la prolongación y la punta lacerante del mediocampo que un ataque tradicional.

Es decir, estos últimos son jugadores que deben saber participar de ese juego de toque continuo y –aparentemente poco fructuoso- del mediocampo, pero que, a la que te descuidas, te encuentras con la daga clavada en la espalda.

Nueva Zelanda ofreció parcialmente su espalda limpia y descubierta al conjunto español.

Especialmente en el primer tiempo y en el infantil regalo del quinto gol al comenzar el segundo (el defensa que pifia al tratar de despejar el balón y se lo deja servido en bandeja y cubiertos de plata a David Villa), para después recuperarse notablemente y demostrar que podrían ganarle a la selección del Vaticano.

Pasearse como ayer, podrá hacerlo España quizás Sudáfrica e Irak, pero todo cambiará radicalmente cuando sea Brasil, Egipto o Italia el rival.

Entonces se conocerá la verdadera valía del tiqui taca español.

$ …..

HjorgeV 15-06-2009

One thought on “PARANOIA Y EL TIQUI TACA ESPAÑOL

  1. Hace unas días atrás, por las eliminatorias de esta zona (CONCACAF), Costa Rica derrotó a EEUU. Fue uno de esos partidos. Bob Bradley, entrenador de EEUU, dijo al final del juego: Si a un equipo ordenado, concentrado, comprometido, disciplinado, laborioso y talentoso le sumas un poco de suerte esta listo, el contrario, esta noche nosotros, se debe limitar a aceptar la derrota…y el baile.

    Rpta.: Hola, Román. Me han gustado los términos. Los pondré en mayúscula:
    ORDEN
    CONCENTRACIÓN
    COMPROMISO
    DISCIPLINA
    LABOR
    TALENTO
    SUERTE
    El orden permite trabajar e iniciar el trabajo. Con la concentración podemos entregarnos a él y alcanzar niveles más profundos de atención y percepción. Si estamos comprometidos con algo, damos todo. La disciplina permite el cumplimiento de las tareas tal como se propusieron y es el principal soporte del rendimiento. El laborioso suele tener suerte dicen los alemanes. ¿Talento? Alva Edison decía que sus inventos se los debía a un 99% de sudor y 1% de talento. Quien trabaja siguiendo estas consignas, la suerte es, a la larga, solo anecdótica es mi opinión. Saludos. HjV

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