OCULTANDO LA ‘BLANCA’

¿DE QUÉ MUEREN LAS ESTRELLAS? (III): ELVIS PRESLEY

Una tarde de agosto de 1977, Ginger Alden, a la sazón amiga íntima y oficialmente novia del Rey del Rock, encuentra a Elvis Presley sin sentido en el cuarto de baño.

Son las 14:00 horas del 16 de ese mes.

A las 07:00 de ese mismo día, siete horas atrás, se ha retirado a su habitación para dormir.

Esa misma noche, más tarde, debía partir con destino a Portland para continuar con sus conciertos.

Se dice que habría visitado a su dentista en la madrugada de ese día. Lo cual es cierto, pero solo porque su dentista –George Nichopoulos- también era oficialmente su médico de cabecera.

Y su camello a la vez. Su proveedor de droga.

En septiembre de 1979, dos años después de la muerte de Presley, el fiscal del distrito de Memphis ordena una investigación para determinar el grado de culpabilidad del médico Nichopoulos en la muerte de su paciente.

Investigaciones periodísticas habían descubierto que Pelvis tomaba hasta 25 pastillas diarias.

¿Quién se las conseguía?

Nichopoulos.

Desde enero de 1977 hasta su muerte en agosto de ese mismo año, el médico habría firmado recetas médicas para adquirir la increíble cifra de 5.000 pastillas entre anfetaminas, narcóticos, tranquilizantes, barbitúricos y otras drogas legales.

Tres cuartos de hora después de haber sido encontrado inconsciente sobre el piso de su cuarto de baño, fue dado por muerto en el Baptist-Memorial-Hospital, después de sucesivos y fallidos intentos de reanimación.

A pesar de encontrarse aparentemente bien dispuesto para continuar su carrerra profesional, Presley ya había mostrado síntomas de no encontrarse bien.

No era raro que en pleno concierto se olvidara de los textos y que sus empleados lo ayudaran a bajar del escenario.

La causa oficial de su muerte fue atribuida a una “arritmia cardíaca de origen desconocido”.

Grave imprecisión.

Salvo que el no saber cuál de las numerosas sustancias encontradas en su cuerpo se pueda culpar de la arritmia y posterior paro cardíaco, se pueda considerar como “origen desconocido”.

Estas son las drogas que se encontraron en su cadáver:

Codeína, morfina, valium, valmid, placydid, nembutal, butabarbital y quaalum.

Su caso difiere del de Jackson, entre otros puntos, en que en los años previos a su muerte había dado unos 150 conciertos por año.

Mientras que el Rey del Pop llevaba varios años sin dar ninguno.

Ahora, la codeína es el alcaloide que se encuentra de forma natural en el opio, y tiene un efecto analgésico excelente; la codeína se metaboliza para dar la morfina, el analgésico clásico para aliviar los dolores más agudos; el valium es usado para tratar estados de ansiedad y tensión; valmid se utiliza para tratar casos de insomnio; el nembutal o pentobarbital es un potente somnífero, también usado en muertes asistidas; butabarbital es un barbitúrico empleado en casos severos de insomnio.

(No me ha sido posible encontrar información sobre placydid ni sobre quaalum.)

Es decir, nuevamente estamos en el caso de Marilyn y de Jacko.

¿Qué era lo terriblemente inmenso que no los dejaba dormir?

Permítanme poner un par de ejemplos.

El grupo Rain, especializado en la música de The Beatles, debe dar más de 200 conciertos por año.

De Gilbert Bécaud se dice que llegó a dar un promedio de 250 conciertos por año.

¡A lo largo de 50 años!

(Sus tres cajetillas diarias de cigarrillos le pasaron la cuenta el último mes del primer año de este siglo, a los 74 años de edad.)

El mismo Elvis venía dando un promedio de 150 conciertos anuales en los últimos años de su vida.

Actuar y hacer música cansa. El cansancio se resuelve naturalmente con sueño.

¿Cómo es entonces posible que en estos tres casos las dosis de calmantes, somníferos, sedantes, analgésicos y barbitúricos sea tan exageradamente alta?

Mi hipótesis es que los informes forenses ocultan algo.

Para empezar, no se menciona la presencia de alcohol en ninguno de los tres casos, siendo una droga también.

Desconozco el caso de Jackson, pero Monroe y Presley eran notorios y alegres bebedores.

(Otra razón para no haber necesitado somníferos ni calmantes.)

Sostengo que se evita mencionar una de las drogas más potentes, “limpias” (es minúscula, no requiere de inyecciones ni aparejos: he visto a gente esnifarla usando la uña del pulgar para ello) y versátiles de la historia de la humanidad.

La cocaína.

La droga quitasueño y quitacansancio por excelencia. Desinhibidora e “inspiradora” mental.

Utilizada en dosis adecuadas, es un potente estimulante sexual, además de multiplicadora del orgasmo especialmente del femenino.

Atención, esto no es propaganda, obviamente.

De lo que se trata es de mostrar el por qué de su preferencia en ciertos círculos sociales y profesionales, especialmente en los más pudientes y en los relacionados con el placer sexual.

(Precisamente ahora, Berlusconi está involucrado en una investigación judicial en la que justamente se trasluce todo esto.)

Un tiro, una raya, una esnifada de cocaína puede resolver la larga noche de muchos. Y garantizar la fiesta, por supuesto. De ser posible hasta la noche del día siguiente sin parar. Y sin comer apenas.

El estado eufórico que provoca convierte a su usuario en otra persona: más abierta, poderosa, atrevida.

Etc.

Sin embargo, sus efectos colaterales son inmensos y terribles.

Insomnio agudo, es uno de ellos.

Un amigo me contaba que necesitaba una botella entera de whisky para poder quedarse dormido después de una noche de juerga blanca.

Una botella adicional, quiero decir.

Otro me relataba sus profundas depresiones al despertar. Depresión que se curaba en un cerrar y abrir de las fosas nasales.

El efecto paranoico es algo que no hay que pasar por alto y lo que explica que el cocainómano suela ser mucho más discreto y misterioso que otros drogadictos. Además de lúcido para conseguirlo.

Así, un coquero puede aceptar que usa otras drogas pero difícilmente aceptará que depende de la blanca.

Un efecto menor, pero delatador, es el copioso sudor que produce al sobredosificarse ligeramente. (Algo que los actores y actrices porno pueden disimular perfectamente en el cuadrilátero de las cuatro perillas. Observen a Elvis en el video al inicio. No ha hecho todavía nada, pero ya está sudando copiosamente.)

¿Por qué se suele ocultar su uso incluso al morir el drogadicto?

Las excepciones son pocas.

Veamos un ejemplo.

En la entrada de la Wikipedia de Janis Joplin, la versión en alemán habla claramente de sus varias adicciones:

Die vergebliche Suche nach der wahren Liebe, Zuneigung und Geborgenheit ließ sie zuweilen in depressive Phasen fallen, welche sie durch Heroin, Kokain und Alkohol zu verdrängen suchte.

Traduzco libremente:

Su inútil búsqueda de amor verdadero, afecto y seguridad emocional la hacía caer en fases depresivas, las que trataba de paliar con heroína, cocaína y alcohol.

Mientras que la versión en castellano omite una droga, ya saben cual:

Cada vez dependía más del alcohol y de la heroína pero sin embargo se había convertido en un símbolo de fuerza y de rebeldía para muchas mujeres de su época.

Y la versión en inglés es más discreta, pues solo menciona su relación con un camello de cocaína, con quien pasó a compartir su última habitación de hotel:

During the recording sessions for Pearl, Joplin began seeing Seth Morgan, a 21 year-old Berkeley student, cocaine dealer and future novelist; and checked into the Landmark Motel in Los Angeles to begin recording the Pearl album.

Nuevamente, la causa de su muerte fue atribuida a una sobredosis de heroína en combinación con alcohol.

Pero de la cocaína (del estimulante rey), ni rastro.

De ser cierto lo que afirmo, ¿por qué el empeño en ocultarlo?

…..

Continúa…

HjorgeV 04-07-2009

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