SOCIEDADES REHENES DEL NARCOTRÁFICO

¿DE QUÉ MUEREN LAS ESTRELLAS? (V y fin)

Si se lee con cuidado, no pasa un día en que no haya una noticia directamente relacionada con alguna o varias drogas ilegales.

¿El mejor ejemplo de estos días?

El Tour de France.

Del diario El País de hoy he tomado otro ejemplo.

“Un padre intenta tirar a su hija por la ventana” es el título de una pequeña nota.

En ella se informa que el sujeto “ha dado positivo en drogas”.

Prestar atención a este uso genérico (“drogas”) cuando se trata seguramente de un hombre alterado por el abuso de algún fuerte estimulante (desquiciante en sobredosis) como la cocaína.

Veamos otra noticia más alarmante.

En el mismo diario se podía leer dos días atrás lo siguiente:

“Detenidos dos mandos policiales en España con 815 kilos de cocaína”.

¿Se puede imaginar alguien el poder que habrían obtenido esos dos policías de haber conseguido transformar esa cantidad de droga en dinero?

Abra usted/tú lectora/lector improbable cualquier diario y verá que no estoy exagerando.

Y ahora que estamos en el tema, me pregunto:

¿Cuántos negocios de los de la última era (los que despeñaron la crisis mundial) se habrán cerrado bajo la influencia de esa droga que te puede hacer creer que eres el mejor, el más despierto, listo y conversador?

La droga de las noches en blanco y la diversión “sin límites”.

(Recordar que tanto Jackson como Presley murieron después de haberse retirado a dormir a la hora en que gran parte de la humanidad sale a trabajar.)

La droga que explica que haya tantas jovencitas y mujeres de todo el mundo frente a su cámara web vendiendo sin mayor pudor su desnudez y su lujuria a desconocidos.

La droga de la prostitución (de la voluntaria y la forzada), de la pasión (amantes pasionales tras esnifar una raya) y de la pornografía (la entrega entusiasta de las actrices en las filmaciones, las prolongadas erecciones de los actores).

La del lesbianismo espontáneo, de los tríos y el sexo grupal.

Basta leer cómo eran las fiestas en la villa de Berlusconi.

“La sombra de la cocaína planea sobre Berlusconi” se titulaba un artículo al respecto.

Cito de la misma fuente:

La rebelión de las meretrices ha aportado luz a las fiestas nocturnas organizadas por Berlusconi tanto en Roma como en Cerdeña, e Italia se prepara para lo peor. Los indicios sobre el consumo de cocaína abundan en las llamadas interceptadas por los jueces.

En una de ellas, Gianpaolo Tarantini, el empresario de 34 años amigo de Berlusconi investigado por corrupción en el sector sanitario y por inducción a la prostitución, promete a una chica “una noche de sexo y droga”. En otras llamadas, Tarantini habla de cientos de invitados a una “fiesta blanca”, y cita el nombre de Nick. Según la fiscalía, se trata del camello de la gente bien de Puglia. Hay también conversaciones entre Tarantini y Berlusconi; todavía no han trascendido las frases, pero IlCorriere della Sera afirma: “Hablan de chicas y fiestas en tono bromista y alegre”.

Pero la cocaína también es la droga traidora, la de noches enteras sin dormir.

La que parece borrar todos los límites y por eso resulta tan engañadora.

La que causa profundas depresiones que solo se pueden curar muchas veces con más consumo.

La que produce una fuerte paranoia en el cocainómano.

(Paranoia que explica en parte la gran discreción que existe alrededor de la droga blanca.)

Contaba en estas líneas el caso de un amigo que para detener su farra blanca, tenía que beberse una botella adicional de whisky o ron (entera) para poder dormir.

A lo que quiero llegar es que la cocaína está por todas partes.

En el aire de España, por ejemplo.

No es una broma.

Entre 29 y 850 milimillonésimas de gramo del polvo blanco se han medido en el aire de ciudades como Madrid o Barcelona.

Por otro lado, las Naciones Unidas calculan que el 3% de la población española es coquera.

Se trata de una marca mundial, teniendo en cuenta que se calcula que el 3-4% de la población mundial consume drogas ilícitas.

El número de adictos a las drogas legales alcohol y tabaco es mucho mayor, obviamente.

La cocaína es quizás la droga más perseguida del planeta.

Propicia un mercado que mueve tanto dinero como la industria del turismo.

Sin embargo, ¿dónde están los que la consumen?

Cuando muere un artista por sobredosis de barbitúricos, no se menciona que muchas veces esa sobredosis de calmantes, sedantes y/o tranquilizantes fue un intento mortal de tratar contrarrestar los efectos negativos de uno o más estimulantes como la cocaína.

Personalmente, no me llamaría la atención que sean muchos de los mismos periodistas e informadores en general –consumidores ellos mismos- los que supriman o eviten las correspondientes referencias a su uso.

Es la paranoia del cocainómano.

Por otro lado, hay una patente falta de interés por saber y mostrar quiénes son los consumidores de una de las drogas más traficadas del planeta.

¿Cómo puede ser posible que en gente como Presley, Monroe o Jackson se haya demostrado el consumo de las drogas legales más exclusivas pero ninguna de las ilegales reinas de la noche?

Drogadictos, sí.

Pero ilegales, no.

¿No es demasiada coincidencia?

Paradójicamente (solo en apariencia) se oculta o se solapa su consumo (me permitiré concentrarme en una sola droga, la cocaína), pero existen organismos, instituciones, libros, informes, estudios, noticias y reportajes sobre la otra cara de la moneda: la producción, el transporte y el comercio.

Por eso se sabe de las feroces y crueles matanzas de los grupos de narcotraficantes mexicanos en su propio país y de cuánto y dónde se produce la cocaína, pero apenas se menciona quién la consume.

Ni que para llegar a tal grado de crueldad tiene que haber un mercado en EEUU, una ganancia astronómica, que lo explique de algún modo.

Por México pasa el 60% de la cocaína que se produce en EEUU, acaso el país con el mayor número de drogadictos del planeta.

Es un asunto político en primer lugar:

La gran potencia que se permite invadir países y prohibir o determinar quién puede tener las armas atómicas que ella misma posee, no puede permitirse poner en peligro su ‘fuerza moral’.

¿EEUU un país de cocainómanos, de coqueros?

Imposible.

Los malos están en el Perú, en Bolivia y Colombia. Jamás en Gringolandia.

De allí el interés gubernamental de EEUU por evitar relacionarse con las matanzas de los narcotraficantes en México y que la muerte de las llamadas estrellas como Michael Jackson tenga que ver con la cocaína, por ejemplo.

¿Se imaginan una gran mansión alrededor de la cual se mataran los narcos por venderles drogas a sus habitantes y que estos murieran por sobredosis de las mismas, pero sin embargo los dueños de la mansión siguieran haciendo como si la cosa no fuera con ellos?

Las estrategias antidrogas no solo han fracasado por completo, muchas veces han sido una buena forma de enseñarles a los narcotraficantes cómo producir y transportar más discretamente sus productos y cómo diversificar sus operaciones y sus ganancias.

Entre las cosas más peligrosas aprendidas está la de saber ganarse cada vez mejor a los políticos.

Por otra parte, la prioridad de la llamada lucha antidrogas (ilegales habría que añadir) no es la misma en los países productores que en los países consumidores.

En los primeros la prioridad es la lucha contra el hambre y por la educación. Por el llamado desarrollo.

De tal manera que las políticas antidrogas tienden a hacer colisionar intereses nacionales.

Reducir la oferta (destruyendo cultivos, concentrándose en el encarcelamiento de los transportistas) solo hace subir el precio para gente dispuesta a -y capaz de- pagar un mayor precio.

Los grandes ganadores son tres industrias: la del alcohol, la del tabaco y la industria armamentista. (Sobre todo ahora que está de moda pagar con armas.)

Partiendo de que una legalización de las drogas ilegales es una gran utopía, un futuro razonable tendría que basarse en un consumo consciente, informado y responsable de cualquier droga, legal o ilegal.

Personalmente, pienso que es demasiado tarde y que lo más probable es que el futuro político mundial ya esté definido por el narcotráfico.

Que nuestras sociedades ya sean inevitablemente rehenes del narcotráfico.

Allí está el ejemplo del estado italiano y su presidente mafiófilo Berlsuconi.

Opino que actualmente, en mayor o menor medida, una gran parte de los países del mundo, también los del llamado Primero, no solo están penetrados por el narcotráfico sino que es solo una cuestión de matiz decir que también están controlados por él.

Otro punto que no se debe olvidar es que la imparable industria armamentista de EEUU ha encontrado en el narcotráfico y el terrorismo los reemplazantes del perdido enemigo natural que representó el llamado comunismo durante décadas.

Y EEUU ha aprendido a usar su particular lucha contra el narcotráfico como arma política, para aprobar créditos, tratados y condiciones de todo tipo.

¿Qué fue el secuestro internacional de Noriega en su propio país por el ejército usamericano, sino la demostración de que el narcotráfico (como hoy el terrorismo) es un buen pretexto para mostrar fuerza y saltarse de paso un gran paquete de leyes y derechos internacionales?

Los políticos del país de Obama y Bush han comprendido el poder estratégico de su inútil y contraproducente guerra antidrogas.

En el futuro, puede bastar una acusación no demostrada de narcotráfico para justicar otra invasión a un país latinoamericano.

Pero, ¿el Rey del Pop consumidor de cocaína?

Jamás.

Lo que simplemente sucedía era que no podía dormir.

(Mala propaganda para todas las drogas legales que tomaba, pues aparentemente no le funcionaban y cada vez tenía que tomar más.)

Por lo menos debemos tener claro además que grandes industrias internacionales (las tres mencionadas, además de la farmacéutica) saben que la humanidad no puede vivir sin sus drogas.

Algo que ya se sabían los narcos.

Ahora nos falta enterarnos a nosotros.

¿De qué mueren las estrellas entonces?

Obviamente, de falta de sueño.

Ja, ja.

$ …..

HjorgeV 08-07-2009

One thought on “SOCIEDADES REHENES DEL NARCOTRÁFICO

  1. Excelente serie Jorge. Es claro el papel que desempeñan los países primermundistas consumidores de cocaína, solapando dicho consumo por todos los medios y culpando de éste -su propio consumo, su propio vicio, su propia adicción- a los países productores.

    En las noticias de los mass media los “malos” son los mexicanos pozoleros y decapitadores, los narcoterroristas de las FARC, Evo Morales y su jersey de alpaca chaccchando coca, los países del Área Andina etc… pero acaso se menciona la cantidad de consumidores norteamericanos que existen? el tráfico de armas en la frontera del Río Grande con rumbo a México lindo y querido? He conocido varios “burriers” por motivos laborales -pacientes con el síndrome de body packer- y a muchos de ellos se les paga entre 500 y 2000 usd por dicho “trabajo”… mientras que el kilo de droga que llevan en la panza vale en España o Tailandia entre 20 y 100 000 usd… y acaso alguien habla de ello?

    El tema de la cocaína es terrible, un drama humano de magnitudes gigantescas, donde no sólo los “malos” son los sudamericanos, sino hay que fijarse en todas las aristas del problema para tratar de buscar una solución. Por ejemplo, que en EEUU se impongan medidas draconianas a los consumidores y a los distribuidores. No se si viste la película “Traffic”, es una de los escasos filmes donde se mira la realidad por varios ángulos.
    Saludos cordiales y gracias por la mención en uno de los post anteriores.

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